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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Hablemos de Pepe en las malas... y en las buenas

Hace unos días miraba la lista de los 100 Mejores Jugadores del Año que había publicado el prestigioso periódico francés 'L'Equipe' y no podía salir de mi asombro: ¡Pepe no figuraba entre ellos! Entre todos los nombres había un hueco para hasta 12 madridistas, pero los únicos habituales del once que no aparecían eran Casillas y Pepe. Tratándose del mostoleño puede ser entendible por su irregular 2014, pero en el caso del portugués es algo digno de análisis.

Diez meses atrás ya expresé en este espacio mi admiración por el estado de forma que atravesaba entonces el central merengue. Y hoy, último día del año, vuelto a refrendarlo. 2014 ha sido uno de los períodos más exitosos de la historia merengue - por balance de títulos el que más - y como es lógico los focos se los han llevado los grandes 'cracks' del equipo, especialmente Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo. En el caso del sevillano su año ha sido difícilmente mejorable, con pocos goles pero claves. Ahora prácticamente nadie duda de que el '4' es el mejor defensa del mundo en la actualidad, tanto por liderazgo como por juego. Pero de ello también tiene parte de culpa su compañero en la defensa.

PepePepe cumplirá 32 años el próximo mes de febrero. Es una edad que empieza a avisar a los futbolistas de que su carrera empieza a agotarse, aunque en los centrales suele coincidir con sus mejores épocas de rendimiento. Casos como los de Hierro, Baresi, Nesta, Cannavaro o Maldini así lo atestiguan. Y lo cierto es que Pepe va camino también de ello, porque no se le vio antes mejor que como está hoy. En los últimos años ha conseguido alejarse de toda la polémica que ha llevado en sus alforjas durante su trayectoria en el Madrid y por fin se ha centrado para ser el gran 'tapado' de la defensa merengue. Atrás quedaron los malos rollos, los malos gestos y las acciones desproporcionadas para que el Pepe de ahora sea la mejor versión de un futbolista que siempre ha sido descomunal.

El protagonismo en los medios se lo están llevando otros, pero al luso le basta con hablar en el campo. Se le ve fresco, rápido, con una zancada prácticamente inigualable. Al espacio es un central infranqueable por potencia y colocación. Un muro, en definitiva. Y además no necesita hacer faltas para cumplir con su trabajo. De hecho siempre ha acostumbrado a hacer muy pocas, aunque su mala fama le ha precedido siempre, a veces justamente y otras no tanto. Todo porque las contadas que ha hecho han solido ser bastante notorias tras sufrir un 'cruce de cables' que hace unos años era frecuente y del que ahora parece no quedar rastro.

No me cabe duda de que el jugadorha reaccionado a tiempo. Ha tardado en hacerlo, pero más vale tarde que nunca. Y el resultado que tenemos es un central excepcional, el mejor complemento posible de Sergio Ramos. Si fuera cualquier otro futbolista posiblemente ahora estaríamos hablando de que Varane le ha quitado la titularidad. Pero Pepe es mucho Pepe y está intratable. Es un futbolista mayúsculo que ha llegado a su punto justo de madurez coincidiendo con los grandes éxitos del Real Madrid. ¿Casualidad? Yo no lo creo, pues el '3' merengue tiene gran parte de la culpa de todo lo bueno que le está pasando al equipo. Y lo justo es decirlo, aunque sus detractores quieran taparlo sacándole la hemeroteca y en Francia se olviden inexplicablemente de él.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un Real Madrid a la manera de Toni Kroos

Como cada año empieza a tocar hacer repaso de todo lo que ha dejado el 2014 para el Real Madrid. No cabe duda de que lo más importante han sido los cuatro títulos que ha logrado el equipo, aunque a mi juicio junto a ellos habría que destacar otro hecho de especial trascendencia: el fichaje de Toni Kroos. En cuatro meses el alemán ha demostrado que no es un futbolista más de los muchos que pasan por la historia del Real Madrid, sino un hombre que atesora la personalidad y la calidad suficientes para marcar una época en el conjunto blanco.

A finales de agosto yo fui uno de los primeros que me lamenté por la espantada que pegó Xabi Alonso del Real Madrid. Y con razón, pues el vasco era prácticamente imprescindible en los esquemas merengues. Un verdadero 'jefe' y motor del equipo. Pero el tiempo ha vuelto a demostrar que en el Real Madrid siempre hay vida más allá de sus grandes jugadores. La máxima del club es 'a rey muerto, rey puesto'. Y quién nos lo iba a decir, pero su sucesor estaba ya en la plantilla y de hecho coincidió un mes y medio con el español. Toni Kroos apuntaba esta temporada a titular indiscutible y a escudero de Xabi, pero la situación se precipitó y el joven aprendiz tuvo que colocarse rápidamente la 'armadura' del caballero mayor del reino.

Desde entonces hemos disfrutado del mejor fútbol del Real Madrid en años. Sí, sin Xabi Alonso y con el alemán al mando. Su adaptación ha sido digna de estudio, porque nadie podría decir que este jugador lleva poco más de 120 días entrenando con su nuevo equipo. Y lo más increíble de todo es que se ha hecho con el control de la situación desde una posición totalmente nueva para él, la de pivote defensivo y organizador del juego. Con anterioridad ya habíamos comprobado cómo un claro mediapunta como Modric había logrado evolucionar hasta convertirse en un mediocentro 'cuatro por cuatro', pero el caso de Kroos ha sido aún más extremo. En cuestión de un año ha pasado de ser un interior con tendencia a llegar al área rival a un futbolista totalmente sacrificado por el bien de su equipo.

En el proceso ha tenido que renunciar a una de las cosas más placenteras del fútbol, el gol. Ya no es el futbolista que en Múnich sorprendía en el área llegando desde atrás. Ahora se asoma a los dominios del rival con mucha timidez y midiendo mucho las posibles consecuencias. No le queda otra, pues su responsabilidad es enorme. Ancelotti le pide que sea el pilar sobre el que se sostenga este Real Madrid, el núcleo y el punto de referencia de la mejor versión blanca en años, quizá en décadas. Así que ha perdido protagonismo. Ya no asoma tanto como antes en las fotos de los goles, ni tiene tantas primeras planas. Pero a cambio está creciendo de forma brutal como futbolista, dejando intuir una progresión extraordinaria que a sus 25 años -aún no cumplidos- puede prolongarse por bastante tiempo más.

Toni KroosEl Real Madrid es mucho Real Madrid. Lo máximo en el fútbol. Pero el Bayern no anda a la zaga, y menos la versión del equipo alemán en las dos últimas temporadas. Por eso es de agradecer que Toni decidiera dejar la estabilidad de su país y de su casa y optara por la aventura del mejor club de la historia. El suyo era un paso arriesgado, pero como él mismo dice ya lleva tiempo dándose cuenta de que ha acertado. El cambio le ha hecho mejorar como jugador y le está curtiendo lo suficiente para empezar a ser un hito en el fútbol moderno. Y no es una afirmación a la ligera, porque su capacidad futbolística está llevando al conjunto de Ancelotti a otro nivel de juego y le está convirtiendo en una escuadra más pulida aún que la que ganó la 'Décima' en Lisboa.

Digo esto porque quiero incidir en la importancia estratégica que Kroos le está dando al Madrid. La Champions vino tras un córner mágico botado por Modric, pero ahora el que lanza normalmente desde la esquina es el teutón. ¡Y qué centros pone! A estas alturas es fácil haber perdido ya la cuenta de los goles importantes que ha marcado el equipo gracias a sus roscas milimetradas. El de Pepe al Barcelona o los de Ramos en Marrakech son una buena muestra. Son acciones que ganan partidos por sí solas y el equipo blanco tiene en sus filas a la pierna derecha más precisa del mundo. Probablemente ni Beckham las puso tan bien como él en sus años en la capital de España.

Se podrían enumerar muchas más virtudes de Kroos, pero no es necesario. Basta con ver un partido de este Real Madrid para darse cuenta de lo que ha traído Florentino Pérez por poco más de 25 millones de euros. Es probablemente su gran fichaje junto a Sergio Ramos, más allá de desembolsos galácticos como los de Cristiano o Bale. El alemán vino hace dos días -como quien dice- y ya ha cambiado al equipo para que el fútbol orbite alrededor de él, a su manera. Y es que es un jugador que está hecho de otra pasta, de la misma que otros grandes mitos que acabaron encumbrados por el Bernabéu. Así que a mí no me cabe duda de que cuando toque decir todo lo que el Real Madrid ha conseguido este año habrá que mencionarle a él como el gran 'título' que ha alzado el club en los despachos.


jueves, 23 de octubre de 2014

Gareth Bale, la estrella sacrificada


No son pocos los que las últimas semanas se han animado a criticar a Gareth Bale. Mucho se espera este curso del galés, principalmente porque su ausencia en el Mundial le ha permitido descansar y completar la pretemporada desde el primer día. De hecho se podría decir que fue el mejor madridista en la gira por los Estados Unidos, pero a partir de ahí su fuerza se fue apagando poco a poco hasta dar lugar a un debate alimentado por un sector de opinión que tiene bastante poco de madridista.

La verdad es que suena bastante ridículo poner en duda a Bale. Sea en septiembre, en octubre o en mayo del año que viene. Porque el galés es un jugadorazo y a sus 25 años no tiene que demostrar nada a nadie. Aunque esta temporada se permitiera el lujo de sestear (cosa que evidentemente no hará) su fichaje ya está amortizado en una parte importante tras su primer año en el club. Casi de puntillas y sin llamar mucho la atención el zurdo marcó 22 goles y dio 16 asistencias en sus primeros 36 partidos oficiales con el Real Madrid, lo que equivale a decir que colaboró en más de un tanto por partido.

Gareth BaleAunque en este aspecto lo más importante es que demostró tener el don de aparecer en los partidos grandes. Hasta su fichaje por el Real Madrid, no había tenido la oportunidad de jugar muchas finales ni choques de relevancia por el hecho de estar en un club de segundo nivel como el Tottenham. Por eso su primera temporada en la capital de España fue como una pequeña prueba de fuego en la que demostró no arrugarse cuando la pelota normalmente 'quema' en los pies. En Mestalla hizo uno de los mejores goles de los últimos años para darle el título de Copa del Rey al Real Madrid cuando peor estaba la final para los blancos, mientras que en Lisboa supo acompañar la jugada para rematar suavemente el gol que acabó por despedazar al Atlético en la prórroga.

Bale ha 'caído' de pie en el club, pues ya tiene hecho lo más difícil. Normalmente el primer año es el peor por la adaptación, aunque el fútbol no es una ciencia exacta y tampoco se puede descartar que en su caso la segunda temporada sea más floja. Pero de ser así tampoco debería haber motivo para la preocupación, porque estamos ante un jugador que es capaz de aportar mucho a pesar de no mostrar demasiada brillantez. El galés es un jugador tremendamente eficiente que marca y asiste con suma facilidad. Por lo pronto, de manera muy similar a la campaña pasada y sin hacer mucho ruido, ya ha conseguido 7 goles y 4 asistencias en los 15 encuentros disputados hasta hoy.

Y no olvidemos que todo ello lo está logrando con un considerable 'hándicap': el de jugar en una posición que no es la suya. Bale en la banda derecha rinde por debajo de sus posibilidades. Se podría decir que se le nota incómodo, pues aunque se defiende con su pierna derecha no tiene la misma conducción de balón que en su banda natural. Su enorme talento le permite hacerlo bien prácticamente en cualquier posición del campo, algo que queda en evidencia en el hecho de que ha ido evolucionando desde el lateral izquierdo hasta las posiciones de delantero. Pero a pesar de esta polivalencia no se le puede exigir que rinda de sobresaliente todos los días y al mismo tiempo se sacrifique por el bien del equipo jugando en un puesto incómodo para él.

Tras poco más de un año viéndole jugar en el Real Madrid yo no albergo ninguna duda sobre Gareth Bale. Con su fichaje el Real Madrid ha tenido un enorme acierto. Es un futbolista de gran calidad y talento, con una enorme facilidad para aportar espectáculo y buenas estadísticas. Aunque esto no me parece lo más importante de todo. Su gran virtud es que es perfectamente consciente del rol que tiene en el equipo más importante del mundo. Sabe que su principal misión es sacrificarse por el equipo y jugar para que su compañero y amigo Cristiano Ronaldo brille cada día. El portugués es el gran 'crack' y Bale es uno de sus fieles escuderos. Por eso asume sin rechistar el planteamiento táctico de Ancelotti aunque éste no esté hecho a su medida, porque tiene claro que lo importante es sumar. Y eso es algo que él sabe hacer mejor que nadie.

sábado, 12 de julio de 2014

La temporada más ambiciosa pide una plantilla amplia

El Real Madrid inicia mañana una de sus temporadas más ambiciosas. Nunca en su historia reciente aspiró en una misma campaña a ganar seis títulos. A las tradicionales Liga, Copa del Rey y Champions se unen en esta ocasión las dos Supercopas más el Mundial de clubes. Todos estos trofeos dan una perspectiva ilusionante de lo que nos puede esperar, pero al mismo tiempo invitan a una confección muy cuidadosa de la plantilla merengue.

Más títulos en juego significan más viajes y más partidos. Y por ende, más cansancio. Muchos coincidiremos en que la Liga pasada no se ganó, o al menos no se peleó, porque las 'pilas' llegaron muy justas al mes de mayo. Es muy complicado plantarse en el último mes de competición con cerca de 60-65 partidos en las piernas, todos ellos del máximo nivel. Los jugadores son humanos y sufren un desgaste, tanto físico como mental. Y es que no es fácil pensar en ganar un partido en Pucela o Balaídos siendo un perseguidor del líder y teniendo en el horizonte toda una final de Champions en Lisboa.

En consecuencia, el último curso nos ha dejado una lección que aprender: hay que confeccionar una plantilla lo más completa y amplia posible. Si se tienen al final cubiertas 25 fichas, mejor que mejor. Porque, para empezar, la de Jesé no podrá emplearse hasta octubre o noviembre. Con la baja del canario el Real Madrid pasará los primeros dos o tres meses con un jugador menos. Fechas en las que, por cierto, ya tendrá que disputar dos de los seis trofeos en juego, pues las Supercopas se decidirán en el mes de agosto.

Pero vayamos por partes. En la portería y en la defensa no se necesitan cambios. Mucho se ha hablado de la competencia Casillas-Diego López, pero ninguno de los dos tiene la intención de moverse este año. Todo hace pensar que será la última temporada en el club de alguno de los dos, pero al menos a corto plazo aseguran tener los palos bien cubiertos. Y en la zaga, más de lo mismo. Con Ramos y Pepe el Real Madrid se asegura tener la mejor pareja de centrales del mundo del último año; quedando en el banquillo dos de los defensas jóvenes más prometedores de Europa como Nacho y Varane. En la banda izquierda tampoco habrá cambios al contar con dos zurdos de primer nivel con Marcelo y Coentrao, mientras que en la diestra Arbeloa y Carvajal se complementan a la perfección gracias a su conjunción de veteranía y juventud.

Carlo AncelottiEs en la medular donde están las grandes dudas. La llegada de Kroos va apuntalar un centro del campo de 'jugones' con Xabi Alonso, Modric, Isco y el alemán. La cuestión es qué va a pasar con el pivote defensivo, pues es posible que Khedira, Illarra o Casemiro salgan este verano. A lo sumo uno de ellos, porque si fueran dos las bajas en este puesto inmediatamente habría que contratar un relevo. Necesidad que se amplificaría aún más si Di María también fuera traspasado. Me parece curioso que algunos hablen de que James serviría para sustituir al argentino, cuando el 'Fideo' hace un trabajo por duplicado: desborda y trabaja-corre como el que más. Más completo que él no hay nadie. Y para fichar a un sustituto suyo se necesitarían realmente dos jugadores: un extremo y un medio defensivo.

Y en la delantera, poco que tocar. Veremos si viene el mencionado James, cuyo fichaje sería quizás más para cubrir la salida de Morata. Además, habrá que esperar a Jesé, aunque como digo no estaría de más fichar a un extremo si se va Di María. Alguien rápido y con desborde, capaz de abrir el campo. Griezmann no sería mala opción, por juventud y precio. Y en punta, cada vez está más claro que el Real Madrid no busca un competidor directo de Benzema, al estilo Falcao. Es una pena, pues al equipo no le vendría nada mal un '9' puro que evite que el francés se 'duerma' en los laureles. Aunque por lo que parece, es muy posible que el club acabe recurriendo a James para aportar goles desde la segunda línea.

Como cada verano, mucho se viene hablando de fichajes este año. Pero no habrá muchos cambios. Más en el centro del campo y la delantera. El equipo ahora mismo tiene una plantilla muy compensada y únicamente necesita unos pequeños retoques. En este sentido casi será más importante confeccionar un grupo amplio que los propios nombres. Al Real Madrid le espera una de las temporadas más duras de su historia y nadie quiere que lleguemos a mayo hablando (de nuevo) cansancio y agotamiento. Hay 25 fichas disponibles y este año más que nunca habrá que aprovecharlas.

domingo, 8 de junio de 2014

Cristiano, ante un sacrificio difícil de regatear


¿Alguien se imagina el Mundial de Brasil sin Cristiano Ronaldo? Cuesta hacerlo, desde luego. El portugués es uno de los futbolistas más ambiciosos del planeta y el 2014 ha empezado bastante bien para él. Si el Balón de Oro se entregara hoy quizás la única duda estuviera en si se lo llevaría el propio Cristiano Ronaldo o su compañero Sergio Ramos. Por eso, el delantero está ante una ocasión única de demostrar en la cita de este verano que merece revalidar el trofeo y, por qué no, hacer algo grande con su país. Sin embargo, la rodilla izquierda no deja de pedirle tregua.

Cristiano Ronaldo y lesión han sido palabras que se han escrito y dicho juntas muchas veces en los dos últimos meses. El 'crack' arrastra problemas físicos desde hace varias semanas, algunas antes del duelo de cuartos de final ante el Borussia Dortmund. Su imagen tirado en el suelo y pidiendo el cambio en el partido de ida de la citada eliminatoria fue llamativa. Él, el hombre que lo quiere jugar todo, pedía irse del campo porque no podía más. Fue la mejor demostración de que algo estaba fallando en su rodilla y de que el asunto iba más allá de unas simples molestias. Cristiano Ronaldo estaba lesionado justo cuando la temporada entraba en su recta final.

A partir de entonces la articulación del jugador fue una habitual de la actualidad merengue. El de Madeira desapareció y apareció de forma intermitente en el equipo, alternando pequeños descansos con partidos. Sin embargo, no pudo estar en la final de Copa del Rey y se quedó en el camino en su intento de ayudar al equipo en las últimas jornadas de Liga. Su ausencia se notó y el equipo la pagó en campos como el Nuevo José Zorrilla o Balaídos, donde la pólvora ofensiva demostró estar bastante mojada. El título se esfumó y ya solo quedaba la Champions.

Cristiano RonaldoEra un partido, el más importante del año, así que el esfuerzo mereció la pena. Aún así, Cristiano no fue Ronaldo en Lisboa. No jugó bien y se notó que su empeño venía más de su corazón que de su cabeza. Con la Champions aún caliente, él mismo admitió que jugó bastante mermado. Pero no importó, porque el equipo ganó e incluso él tuvo el caramelo de cerrar el partido con su gol de penalti. Misión cumplida y a pensar en el Mundial, aunque con la tarea pendiente curar la renqueante rodilla.

El problema es que los 120 minutos de Lisboa le pasaron factura y se presentó en la concentración de su país en una situación preocupante. Tanto como para que el seleccionador Paulo Bento llegara a dudar de su presencia. Sin embargo, muy mal tendría que estar el portugués para que el 16 de junio no esté de inicio en el debut de los suyos ante Alemania. Cristiano Ronaldo sabe que su país le necesita y que el Mundial le reclama. Tiene 29 años y cada vez le quedan menos escaparates como éste. Él ni se plantea faltar ese primer día, ni los que vengan a continuación. Una vez más, el esfuerzo le merecerá la pena, porque este torneo no será uno más.

Así que Cristiano jugará y no descansará. Justo lo contrario que pide una lesión como la tendinitis rotuliana, la cual reclama algún mes de reposo para no convertirse en crónica. Su descanso tras el mundial se limitará a tres o cuatro semanas a lo sumo, porque el Real Madrid se jugará la Supercopa de Europa el 12 de agosto. Aunque para entonces no se descarta que el delantero haya decidido primar su salud sobre los objetivos inmediatos. Es algo que tendrá que hacer tarde o temprano, porque su lesión no se cura de un día para otro. El problema es que el calendario de este año está más apretado que nunca y Cristiano se debe a sus equipos. Su cabeza le pide parar, pero su corazón se lo impide. Por eso, quizás en agosto sea el momento de tomar las difícil decisión que lleva posponiendo desde finales de marzo. Será un sacrificio necesario por su bien y por el del Real Madrid.

domingo, 20 de abril de 2014

La Copa del Rey marca el camino a seguir

Cada temporada el valor de la Copa del Rey es objeto de debate. Se podría decir que es la menos importante de las más importantes competiciones que cada año disputa el Real Madrid. Un título relevante pero que, si se le compara con el palmarés histórico del club, se queda en un simple valor secundario. Sin embargo, la conquista del título del pasado miércoles adquiere un especial valor por lo que puede suponer de cara al final de temporada del Real Madrid.

Hay varios factores que hacen especial la Copa del Rey conquistada en Mestalla. El factor primordial es el espaldarazo moral que supone vencer al eterno rival en un partido que vale un título, sobre todo después de haber caído con él en los dos duelos directos disputados en la Liga. Este año se dicho muchas veces que al Real Madrid le faltaba ganar un partido grande contra un rival de enjundia y lo cierto es que así ha sido hasta el pasado 16 de abril. Entonces el equipo blanco se quitó una enorme espina y demostró que puede ganar a cualquiera en los momentos de la verdad. Sin duda, el título del K.O servirá para demostrar a la plantilla y al cuerpo técnico de que están en un buen camino después de las dudas generadas hace unas semanas en los funestos partidos ante el Barça y el Sevilla.

Además, el triunfo sirvió para dejar patente que no hay 'Cristianodependencia' en este Madrid. Puede resultar una locura, pero la ausencia del portugués mejora el fútbol del equipo. Es hasta cierto punto lógico si se tiene en cuenta que con la falta del luso se pierde al mejor delantero del mundo, pero al mismo tiempo se gana un centrocampista más para la creación. Se juega más y mejor sin Cristiano, pero a la hora de marcar los goles no es lo mismo. Un problema que tampoco es de gravedad gracias a la presencia de jugadores como Bale, Benzema o Isco, capaces de resolver un partido con sus genialidades. La conclusión es que Cristiano debe jugar siempre que pueda, pero su ausencia no constituye ningún drama porque este Real Madrid tiene mucho 'fondo de armario'.

Luego está Bale. El galés tuvo su gran bautismo en Mestalla y demostró que ya es un 'crack' que puede liderar la dinastía madridista 'post-Cristiano'. El galés llegó el pasado verano a Madrid con poca experiencia internacional, por lo que ha necesitado algo de tiempo para ir aprendiendo y madurando en el equipo. Pero no le asustan los retos y la presión no va con él. Bale tiene la suficiente calma como para triunfar de blanco y su golazo en Mestalla servirá para terminar de aposentarle en el equipo. El zurdo ha 'caído' de pie y únicamente tiene que pulir un detalle para ser un potencial Balón de Oro: levantar más la cabeza. El día que pase más el balón y evite acabar él casi todas las galopadas será mejor jugador. Algo que ya aprendió Cristiano y que el Real Madrid también acabará enseñando al galés.

Y por último está la tranquilidad que da un título para afrontar el último mes y diez días de competición. La Liga no está en la mano del Real Madrid, sino en la del Atlético. Pero los títulos hay que 'rematarlos' y eso no es fácil hacerlo para un club que lleva 18 años sin ganar una competición tan importante. Así que el deber del equipo blanco debe ser presionar desde atrás. Y en Champions el reto es mayúsculo: eliminar al mejor equipo de la actualidad y actual campeón de la competición.

El Real Madrid no será favorito ante el Bayern de Múnich, pero eso no será malo. Creo que este equipo sube sus prestaciones cuando se siente inferior a su rival. Ante los alemanes tocará jugar y luchar desde la humildad, como ya se hizo el miércoles frente al Barcelona. Y es que se podría decir que la Copa del Rey nos ha marcado la línea a seguir. Más que nada porque este título nos ha demostrado que con orden táctico e ideas claras el Real Madrid puede ganar a cualquiera.

sábado, 12 de abril de 2014

La final de las dudas

A estas alturas de temporada lo normal sería que tanto el Real Madrid como el Barcelona estuvieran en su punto más álgido. Sin embargo, nada de esto es así. El equipo blanco no está precisamente para tirar cohetes con su fútbol, mientras que el Barcelona acaba de sufrir uno de los varapalos más duros de su historia reciente con su eliminación europea. Por ello, la final de Copa de Mestalla del próximo miércoles tendrá muy pocas certezas y muchas dudas.

Una de sus pocas evidencias es que el Real Madrid no ha logrado este año ganarle al Barcelona en sus dos enfrentamientos directos. En ambos jugó peor que su rival y, sobre todo, fue inferior en el aspecto táctico. En el partido de Liga del Camp Nou Ancelotti regaló 45 minutos empeñándose en utilizar a Sergio Ramos como mediocentro, mientras que en el del Santiago Bernabéu no alteró su frágil 4-3-3 a pesar de que los culés tenían una evidente superioridad en el centro del campo. Todo ello se resume en que el Madrid jugó los dos partidos presa de un evidente complejo de inferioridad y fue incapaz de dominar los tiempos salvo tramos breves de ambos.

No cabe duda que la táctica volverá a ser un elemento decisivo en el tercer partido (y último) de este curso. Hasta ahora Ancelotti se ha mostrado bastante reacio a alterar su esquema natural, pero la previsible ausencia por lesión de Cristiano Ronaldo no le deja excusas posibles. Ante la baja del portugués la situación pide reforzar el centro del campo con un jugador más, quizás Isco como acompañante de Modric, Xabi y Di María. Tanto el malagueño como el argentino son hombres que en un momento dado pueden ayudar a Bale y Benzema en ataque, por lo que con ellos el Madrid no andaría justo de poder ofensivo.

Isco AlarcónTodo sea por evitar que el Barcelona monopolice el balón, o que al menos lo mueva cómodamente como ocurrió en el Bernabéu. El Madrid no puede dejar que el equipo catalán piense y tenga espacios. El Atlético ha demostrado que con una buena presión y con las líneas juntas atrás el equipo del Tata Martino tiende a cortocircuitarse. La final de Copa será un día donde el trabajo sin el balón, la agresividad y la velocidad tendrán que estar presentes para que el Real Madrid sea superior a su rival. Y para conseguirlo será básico equilibrar las fuerzas en la medular y no permitir que Xabi, Modric y Di María tengan que perseguir impotentes el esférico.

Si esto se consigue todo será más fácil, porque el Madrid podrá robar el balón y generar peligro en contragolpes e incluso recurriendo al juego directo. En este sentido el equipo blanco no necesitará complicarse demasiado, porque para eso ya se complica la defensa del Barcelona. La zaga culé es una feria este año y las previsibles bajas de Piqué y Puyol facilitarán aún más las cosas. En el último partido de Liga los de Ancelotti hicieron tres goles y pudieron marcar otros dos o tres más sin necesidad de hacer una brillante actuación. Y en la final de Copa no debería cambiar mucho la historia.

Por lo tanto, el Real Madrid debe cambiar algunas cosas si quiere levantar el primer título de la temporada. Tiene que aprender de sus errores y encarar el 'Clásico' sin miedo ni complejos, yendo a por su rival desde el primer momento y buscando igualar la 'batalla' del centro del campo. El miércoles el Barcelona será un equipo herido y con dudas y lo peor que puede hacer el conjunto merengue es ponerle las cosas fáciles por estar inmerso, a su vez, en sus propias cuitas. Un título estará en juego y con él, una carga de moral enorme de cara a la Liga y la Liga de Campeones.

sábado, 5 de abril de 2014

Los títulos necesitan oxígeno

La temporada acaba de entrar en el mes de abril, por lo que quedan menos de dos meses para dirimir los campeones de todas las competiciones en liza. Es la hora de la verdad, donde los fallos se penalizan y los aciertos se convierten en oro. Unas semanas en las que las piernas no pueden fallar y las cabezas deben estar lo suficientemente lúcidas como para poder soportar el agotamiento y la presión acumuladas. En definitiva, un momento donde el Real Madrid necesita más que nunca a futbolistas como Xabi Alonso o Cristiano Ronaldo.

Sin embargo, es evidente que ninguno de estos dos jugadores llega en su mejor momento a estas alturas de curso. ¿El motivo? Una irregular dosificación de sus esfuerzos, ya que ambos han participado en partidos hasta cierto punto intrascendentes en los que la compensada plantilla del Real Madrid debería haber salido al rescate. Así, de primeras, se podrían mencionar los partidos ante el Schalke y el Rayo Vallecano, dos encuentros disputados en el Santiago Bernabéu, asequibles a priori y en los que tanto el vasco como el portugués fueron titulares sin necesidad. El resultado es que ahora Cristiano Ronaldo anda renqueante y se perdió ayer el vital partido de Anoeta, mientras que su compañero sigue haciendo lo que puede para mantener el tipo como comandante de la medular blanca.

Una de las reflexiones que se puede hacer de ello es que se ha jugado con fuego en la planificación deportiva del equipo para este final de temporada. Es más que evidente que Cristiano es fundamental y vital para que el Real Madrid consiga este año algún título. Sin él sobre el campo las opciones merengues de ganar finales o conquistar puntos se reducen considerablemente. Por ello es casi imperativo dosificarle, darle descanso y oxígeno de vez en cuando. Porque aunque parezca una máquina sobrehumana, no lo es. Y también va cumpliendo años. Ya son 29, una edad idónea para la práctica profesional del fútbol, pero fronteriza a la vez con la etapa final de cualquier carrera deportiva.

Que el luso haya jugado en casa ante el Rayo y se haya perdido el partido de San Sebastián no puede tomarse como otra cosa que como un fallo de planificación. Se puede entender que Cristiano siempre quiera jugarlo todo, pues el 'hambre' competitiva forma parte de su grandeza intrínseca. Pero la tarea del entrenador es hacerle ver las cosas en perspectiva, frenar sus ansias por su bien para que los récords personales que anhela acaben canjeándose por títulos. Y es que la labor del técnico muchas veces no es tan complicada por el hecho de tener que decidir un once tipo, sino por saber modificarlo amoldándose a los partidos y a las rotaciones físicas que reclama una plantilla semana a semana.

Desconozco cómo acabará la temporada Cristiano Ronaldo a nivel físico. O Xabi Alonso. Tampoco sé si el Real Madrid volverá a ser el de hace un mes. Realmente tengo la esperanza de que todo se trate de un simple bache. Pero a día de hoy lo que se aprecia es que este equipo está cansado. De su buena primera parte ante el Dortmund, se pasó a una segunda parte con un conjunto partido que no recibió ningún gol porque Pepe atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. Se están corriendo riesgos justo cuando no debería ser así, porque por algo este año el club apostó por fichar bastante y bien en todas las líneas. Hay una plantilla compensada, aunque cabe preguntarse si Ancelotti confía por igual en todos y cada uno de sus hombres. Más que nada porque la temporada ha empezado a hacerse muy larga demasiado pronto y no puedo dejar de pensar las causas evitables que nos han llevado a ello.

miércoles, 22 de enero de 2014

Enero, un mes cuesta abajo

Normalmente el mes de enero suele ser complicado para la mayoría de equipos. Pero para el Madrid de Ancelotti está resultando todo lo contrario. A los blancos le costó encontrar su punto, pues el año empezó con incómodo viaje a Catar saldado con un triunfo por la mínima (1-0) ante el PSG. Posteriormente la plantilla notó el esfuerzo en su partido ante el Celta, el cual se ganó con más problemas de lo que indicó el 3-0 de su marcador. Pero a partir de entonces, el Real Madrid no ha dejado de mejorar sus prestaciones hasta convertirse en el equipo más en forma de España.

Hasta hace poco más de semanas no había ninguna duda de que el Atlético de Madrid era el mejor conjunto de la Liga. No por jugadores, pues el equipo rojiblanco no tiene una plantilla a la altura del Madrid o el Barcelona, pero sí por rendimiento y estado físico. Sin embargo, los de Simeone han empezado a dar síntomas de que donde antes tenían los pulmones llenos para someter a sus rivales a 90 minutos de intensa exigencia, ahora falta el aire. Algo totalmente normal, especialmente si se tiene en cuenta que el Atlético no tiene demasiada experiencia en eso de jugar miércoles y domingo cada semana al cien por cien de sus posibilidades.

Mientras tanto, el Barça ni ha dado síntomas esta temporada de estar bien en todos sus partidos ni parece que los vaya a dar en los próximos días. El equipo culé está sacando adelante la mayoría de sus encuentros por simple calidad técnica, pero no han faltado los 'petardazos' ante equipos claramente inferiores como el Athletic, el Ajax o el Levante. La excelencia mostrada por el ciclo de Guardiola empieza a sonar a prehistoria en los aledaños del Camp Nou y ahora su objetivo es tapar la sangría que sufren en la Liga y mejorar su débil defensa ante la amenaza del City.

Y llegamos al Madrid. El proceso de adaptación de los jugadores a Ancelotti no ha sido fácil. A lo largo de la temporada el equipo ha dado pequeños destellos sueltos de sus posibilidades, como el partido ante la Real Sociedad que se disputó en el Bernabéu. Sin embargo, no ha sido hasta este mes de enero cuando hemos empezado apreciar un equipo sólido en todas sus líneas y con las ideas realmente claras. Atrás Ramos parece que ha empezado a entornarse, mientras que en el centro del campo Luka Modric se dedica a dar recitales de lo que debe ser un centrocampista organizador de lo más completo.

Poco a poco las piezas están empezando a encajar y el Real Madrid es, hoy por hoy, un 'avión' a nivel físico. En el partido de Cornellà se apreció que todos los jugadores están en un gran momento de forma, desde Casillas hasta Illarramendi, pasando por Marcelo. Ancelotti no rotó y el equipo blanco llegó fresco a los últimos minutos de partido, por lo que nos encontramos en un momento de la temporada realmente importante. El equipo blanco tiene ante sí la oportunidad de recuperar el liderato en las próximas jornadas y por qué no, afianzarlo con un buen colchón de puntos. Es un hecho que el Atlético y el Barcelona están de 'bajón' y el Madrid en línea ascendente, por lo que hay que aprovecharlo.

Sin embargo, la duda es si este gran momento ha llegado demasiado pronto y las tornas se invertirán en marzo o abril, la única hora de la verdad. Será muy difícil que el equipo blanco mantenga esta regularidad física y futbolística en los próximos cuatro meses, así como que sus dos rivales no terminen de pulir sus deficiencias. Por eso, hay que tener claro que el Real Madrid está en el buen camino, pero que el gran objetivo debe seguir siendo jugar así cuando se decidan de verdad los títulos. No cabe duda que las señales que ahora emite el equipo son realmente buenas, pero no servirán de mucho si no van acompañadas de la regularidad tan necesaria en todo gran equipo.

sábado, 4 de enero de 2014

A falta de fichajes, bueno es Jesé

Quién lo iba a decir, pero estas Navidades el jugador del Real Madrid que ha acaparado las portadas de la prensa no ha sido Cristiano. Ni Bale. Tampoco Xabi Alonso. Se ha tratado de Jesé. El canario ha sabido aprovechar de forma magnífica la hora de juego que ha tenido entre los partidos de Mestalla y Doha para marcar dos tantos que le dieron el triunfo del equipo. Un par de goles que vienen a confirmar que este jugador está lo suficientemente maduro como para empezar a dar de qué hablar.

El club lleva varias semanas teniendo muy claro que la plantilla no se iba a tocar ni un ápice este mes de enero. Ni en lo que respecta a las entradas ni en la parcela de las salidas. Y eso que se han dado situaciones para cambiar de opinión, pues en el último mes ha quedado claro que la zona defensiva está algo debilitada por la imprevisible baja de Varane; mientras que en ataque la segunda línea está solucionando la evidente falta de gol de dos jugadores como Benzema y Morata.

Por eso, la irrupción de Jesé está siendo un soplo de aire fresco para el equipo merengue. El canterano aspira a aportar un plus al Real Madrid en el segundo tramo de temporada, ampliando un poco más el potente abanico ofensivo que tiene Carlo Ancelotti a su disposición. Su situación no es fácil, pues su estilo de juego le hace competir directamente con algunos de los futbolistas más importantes de la plantilla: Cristiano, Bale o Di María son jugadores similares a Jesé. Aunque en un equipo siempre debe haber sitio para los buenos y el canario lo es.

Es bueno y lo está demostrando. Muchas veces la diferencia en un canterano entre llegar y triunfar y quedarse por el camino está en la personalidad. Pero Jesé la tiene, y mucha. No es un joven que se achante, pues tiene descaro y no se corta a la hora de jugar. Se puede decir que tiene todas las condiciones para triunfar en este club, pero que lo haga o no ya dependerá de su comportamiento y de cómo tenga amueblada la cabeza.

Ahora lo importante es que Jesé mantenga los pies en el suelo y no se deje llevar por esta corriente adulatoria. Debe ver que todavía no ha hecho nada con este club. En el madridismo hay muchas ganas de tener a un nuevo canterano como estrella, pues el último con este estatus es Iker Casillas. Mucho ha llovido desde entonces. En estos días estamos leyendo cómo mucha gente pide su titularidad, por lo que la misión del futbolista será alejarse de estas opiniones y mantener un discurso de humildad.

Es evidente que Jesé se está ganando en el campo contar con más oportunidades, pero su progresión no puede saltarse pasos. Hoy por hoy el Madrid no necesita depender de un diamante en bruto como él, así que lo que toca es seguir puliéndolo poco a poco con esmero. Su papel no debe verse aún como el de una estrella titular, sino como el de un magnífico 'fichaje' de futuro con mucho todavía por crecer. En las próximas semanas la misión de Ancelotti será ir dándole más oportunidades sin alterar la armonía ofensiva del equipo, y sabiendo explotar las características que lo hacen diferente. Así que por delante queda todavía lo más difícil, la consolidación. Pero hay 'materia prima' y, si todo sigue por el buen camino, tendremos muchos motivos para ilusionarnos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Más que un balón, un 'peloteo' de oro

Todos los años, a estas alturas, toca hacer lo mismo. Hay que hablar del Balón de Oro. Normalmente los meses de noviembre y diciembre no tienen la salsa de lo trascendente en lo que respecta a los títulos, por lo que los medios de comunicación llenan y llenan sus páginas y minutos de televisión, radio e Internet con el debate de qué futbolista debe llevarse el precisado trofeo. Y este año también está siendo así, aunque al menos en esta ocasión el madridismo tiene al candidato más fuerte.

Cristiano Ronaldo ha sido el mejor jugador del año, sin discusión. El fútbol es subjetivo, pero las actuaciones individuales del portugués no han sido superadas por nadie. Son puros datos y evidencias que no se pueden rebatir desde la honestidad. Otra cosa es lo que ha conseguido con sus equipos sobre el campo, pues tristemente no ha logrado ningún título colectivo. Solo este aspecto hace que Cristiano sea menos favorito y Ribery más aspirante, porque el francés fue el líder del triplete de la temporada pasada del Bayern. Es un aspecto importante que compensa la balanza, a pesar de que el galo está uno o dos escalones por debajo.

Hablo de Ribery porque la lesión ha dejado a Messi prácticamente fuera de las quinielas. Otra cosa es que los votos de federaciones de países de la Polinesia (por decir algunos) puedan mantenerle ahí, por el hecho de tener más marketing que nadie. En los últimos años el mundo del fútbol se ha empezado a dividir entre los que son de Cristiano y los que son de Messi y por ahí el argentino tendrá multitud de votos. Pero lo cierto es que, siendo sensatos y por muy bueno que sea el argentino, en esta ocasión no ha estado al nivel del mejor del mundo.

Luego está otro factor. El de Blatter y su metedura de pata. Con Messi fuera de circulación para la FIFA será mucho más fácil premiar a Cristiano con el Balón de Oro. En caso de producirse sería como un acto de purgación, una demostración de que el portugués también puede ganarlo a pesar de que el presidente federativo tuvo la desfachatez de intentar ridiculizarle en público. Este año no es necesario quitarle el caramelo al barcelonista, porque lleva ya varios meses rumiando que no lo tendrá. La afición culé acumula bastante tiempo asumiendo que es más que probable que este año no haya un dorado regalo de Reyes.

Sin embargo, esto no ha impedido que un sector del barcelonismo haya puesto el grito en el cielo por la ampliación de las fechas para elegir ganador. Es cierto que la decisión beneficia a Cristiano Ronaldo y perjudica ligeramente a Ribery. Y no se puede descartar que haya sido una medida encaminada a allanar el premio camino de Madrid. Pero si es así, lo será por simple cargo de conciencia de Blatter, quien ahora está casi obligado a poner de su parte para limpiar su ya deteriorada imagen de cara a los millones de seguidores que tiene el luso. 

Por lo pronto, el suizo se ha dedicado en los últimos días a pelotear a Cristiano a pesar de que el jugador ha pasado 'olímpicamente' de él. Está más que claro que, si por él fuera, no iría a la gala de la FIFA. Pero quizás tenga que hacerlo, por petición expresa del Real Madrid y por obligación protocolaria de hacerse la foto del trofeo. Más que nada porque resulta difícil imaginarse un panorama en el que el portugués esté en el escenario y tenga que ver cómo Ribery o Messi ganan el Balón de Oro. U otro en el que que CR7 sea el elegido y no esté para recogerlo. Si va el madridista, lo más seguro es que lo haga teniendo todo bastante 'atado' en ese aspecto.

La cuestión es que, si el premio se lo lleva Cristiano, la FIFA y su presidente habrán lavado algo su imagen. Y además será lo realmente más justo para el mundo del fútbol. Nadie podrá decir nada, ya que será un panorama en el que todos saldrán ganando (salvo Ribery, claro). Aunque, eso sí, habrá un pero: nada habrá cambiado realmente, pues no será un premio sincero. Blatter seguirá siendo de Messi y el año que viene volverá a mover sus hilos para que se cumplan sus deseos. Lo de este año solo habrá sido una ilusión, una pantomima para subsanar el grave error de Oxford. Sin Messi, no les dolerá tanto dárselo al portugués. Por eso, pase lo que pase, al madridismo le debe importar bastante poco este galardón. Y es que hace tiempo que 'Balón de Oro' y 'justicia' dejaron de ser términos sinónimos; por mucho que ahora a la FIFA no le quede más remedio que serlo.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Ancelotti ha roto el molde de Mourinho

Confieso que empiezo a no comprender a Carlo Ancelotti. Muchas de sus decisiones se me escapan. El italiano llegó al Santiago Bernabéu asegurando que pretendía buscar el buen fútbol por encima de todo, pero por lo que se está viendo su nuevo estilo está sacrificando a jugadores que precisamente deberían ser claves en este intento de acercarse al juego más estético. La ruptura con el estilo implantado por Mourinho en los tres años es más que evidente, por lo que ahora todo depende de que la plantilla se adapte a las nuevas directrices del italiano.

Estamos en el mes de noviembre y yo soy incapaz de decir todavía a qué juega este Madrid. De momento la única conclusión a la que llego es que, como un autómata, se limita a intentar marcar más goles que el rival, pues los últimos partidos se han convertido en duelos de golpes en los que los blancos han salido victoriosos porque a pegada nadie le gana arriba. Evidentemente la delantera está siendo lo más destacable de este nuevo equipo, principalmente Cristiano Ronaldo. El portugués está en un estado de forma sublime y, posiblemente, si no fuera por él, quizás la Liga ya estaría casi tan cerrada como lo estaba el año pasado por estas fechas.

Bale es otro de los que se salvan, pues el galés está empezando a coger el 'punto' de forma que le hacía falta para empezar a callar las bocas de sus detractores. Y Di María también merece una mención por su trabajo, esfuerzo y compromiso en estas semanas. Pero poco más, porque cuanto más nos acercamos a la defensa más baja el rendimiento general del grupo. Que la plantilla no está bien físicamente es algo evidente, aunque tampoco puede ser la explicación a todo lo que está ocurriendo cuando normalmente el Madrid juega mejor las segundas partes que las primeras.

Todo esto se puede justificar desde la paciencia. El Madrid necesita tiempo para ir 'metarfoseándose'. En este sentido Ancelotti ha cogido el camino difícil, pues ha roto el molde que había dejado Mourinho. El portugués dejó un equipo hecho con un manera muy reconocible de jugar. Con algunos futbolistas adheridos a una posición muy concreta, como Ramos de central o Khedira de mediocentro defensivo. En este punto quizás lo recomendable hubiera sido ajustar un par de piezas y no cambiar nada, pues al fin y al cabo la plantilla está pensada y confeccionada para jugar así.

Pero el italiano ha preferido derrumbar el edificio para construir uno nuevo. El 4-2-3-1 de Mourinho está pasando en varios partidos a un 4-3-3 (4-3-2-1) donde el sacrificado es el mediapunta. Es decir, Isco. Primero Ancelotti tomó la decisión de prescindir del jugador más talentoso de la plantilla, Özil. Y ahora está dejando a su sustituto natural, Isco, en el banquillo, el único enganche puro que tiene el equipo sin contar a Modric. Quizás sea por el bajo rendimiento del malagueño, pero son un compendio de decisiones que no me encajan con esa promesa del entrenador de buscar el buen fútbol.

Otro de los hombres a los que le ha cambiado la vida con Ancelotti es Khedira. El alemán ahora en muchos partidos es interior diestro. Con Alemania suele jugar ahí, y muy bien. Pero en el Madrid aprecio que está bastante perdido. Sin el apoyo de un enganche el germano suele tener mucho campo por delante y no puede explotar sus mejores características, que son la recuperación y la solidaridad en el campo. Hoy por hoy el equipo le echa en falta en la parcela defensiva, especialmente para equilibrar la medular merengue. De vez en cuando se deja caer por ahí, pero menos de lo necesario. Porque el Madrid actual tiene mucho espacio entre líneas y se echa en falta que Khedira aparezca para sostener al equipo y 'barrer' los balones por delante de la defensa.

Finalmente, el de Ramos es otro asunto que me desconcierta. No es ningún secreto que el de Camas ha empezado bastante mal la temporada. Sin embargo, Ancelotti se empeña en ponerle en una gran variedad de posiciones. Central (bien), mediocentro (¿cómo?) o lateral derecho (vale…). Es decir, en realidad le hace un flaco favor porque le pone las cosas aún más difíciles aún a sabiendas de que no está en su mejor momento de forma. Lo más sorprendente de todo es que probó con él de forma repentina, casi sin entrenarlo antes, en la medular y ante el Barcelona. Pero justo un día antes el técnico había dicho en rueda de prensa que el equipo no saldría al Camp Nou a jugar al contragolpe. Sigo sin entenderlo.

Así pues, ando desconcertado y perdido con este nuevo Madrid. Evidentemente que no se pueden realizar juicios con solo tres meses de trabajo y que todavía hay que esperar para averiguar qué es lo que realmente quiere Ancelotti. Pero empiezo a tener claro que el transalpino ha decidido optar por la vía complicada, la de hacer borrón y cuenta nueva tras los tres años de Mourinho. Su promesa es la de hacer buen fútbol, pero por ahora el equipo no ha hecho más que minutos interesantes en partidos sueltos. Todavía no hay un once tipo ni un esquema claro. Ni siquiera una forma de jugar definida. Pero sí muchas pruebas, cambios y decisiones conservadoras. Y eso, por ahora, no me deja estar tranquilo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Lo que de verdad importa

El Real Madrid está solo. De hecho, se podría decir que es el único club del mundo que puede permitirse ser autosuficiente y no depender de amiguismos en los despachos. Su grandeza le hacer ser objeto de numerosas envidias y, en muchas ocasiones, le convierte en el gran rival a batir. Durante muchos años la afición merengue y el propio club han levantado la voz para protestar por diferentes detalles cuanto menos sospechosos. Al propio Mourinho le llegaron a tildar de loco por insinuar que premios como el Balón de Oro son poco o nada transparentes. Sin embargo, en los últimos días resulta que Blatter ha alimentado las sospechas por querer hacerse el gracioso.

El suizo se sintió muy cómodo la semana pasada durante su visita a Oxford. El presidente de la FIFA es menos protagonista de lo que le gustaría y se soltó ante un pequeño auditorio lleno de gente joven. Se podría decir que se despistó, pues se sintió tan cómodo que quiso llamar la atención haciendo un cómico número a costa de la imagen de Cristiano Ronaldo. Como se suele decir, la mujer del César no solo debe ser honrada, sino parecerlo. Y Blatter demostró no ser ni uno ni lo otro.
La cuestión de fondo no es la patética imitación que hizo del portugués, sino la perla que soltó al final. Ése "yo no puedo decir quién es el mejor. Pero me gusta ser el jefe de los que votan… y yo prefiero a Messi" lo dice todo. Entre líneas se entiende que desde su poltrona hace campaña para que el argentino se lleve año tras año el galardón, utilizando sus contactos e influencias con el objetivo de cumplir sus designios y deseos. Es decir, lo que algunos como el ya mencionado Mourinho llevaban denunciando varios años. Después vinieron las disculpas, pero el daño estaba hecho. No solo al madridismo o a Cristiano, sino también a la imagen de la FIFA y del Balón de Oro.

Al menos ya tenemos totalmente claro cuál es el panorama. A partir de ahora no merecerá gastar ni un ápice de energía en disgustarse porque el Balón de Oro sea asignado de forma poco justa. Evidentemente, Messi es un jugador que merece acabar su carrera con varios de ellos, pero Cristiano también. Sin embargo, con 28 años y con todo lo que ya ha logrado, únicamente tiene uno. Pero como digo, ya no tiene importancia. Porque Blatter ha abierto los ojos a la afición merengue y le ha dejado claro qué es lo que de verdad importa. 

Y es que el madridismo tiene a Cristiano y Cristiano tiene al madridismo. El portugués ha madurado mucho en este club. Ahora está a años luz del joven que llegó hace cuatro años y que se auto expulsaba tras ser objeto de provocaciones o protagonizaba reportajes sobre las muecas que hacía en cada partido. Hoy en día es más generoso que antes, ha aprendido a levantarse si falla un gol cantado o encajar golpes de los rivales sin una sola queja. Y, por si fuera poco, su comportamiento dentro y fuera del campo es intachable. Todo ello es más que suficiente para que cualquier padre y madre del mundo quisieran tenerlo como hijo. Porque, que yo sepa, el estilismo no es motivo para despreciar a nadie; aunque a Blatter no le guste que se peine mucho. Un argumento, por otra parte, propio de quien no tiene razones futbolísticas para justificar sus preferencias.

Pasarán los años y sus números hablarán, los vídeos de sus goles quedarán en Internet para que los disfruten las próximas generaciones y la leyenda de Cristiano estará a la altura de otros grandes como Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona o Zidane. Pero no es cuestión de adelantar acontecimientos, porque por suerte, todavía nos quedan varias temporadas de seguir disfrutando de su fútbol. El deseo del madridismo es que todavía tenga sus mejores páginas por escribir, pues a Cristiano le queda poner el broche de oro a su trayectoria en el club levantando la 'Décima'. Desde luego, ése es el objetivo primordial. Y si se consigue, el triunfo sabrá mejor que nunca, pues supondrá volver a abrazar el trofeo más deseado en una época llena de zancadillas e incomprensión para el madridismo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Motivación para escapar de la vulgaridad

Hace una semana comentaba en este espacio que dos meses es muy poco tiempo para pretender encontrar el sello de Ancelotti en este equipo. Y así es. Pero más allá del juego del equipo, hay otro aspecto que merece una reflexión. Hasta ahora está quedando patente es que el Real Madrid cuenta con vicios evidentes del pasado que van a ser muy difíciles de eliminar. Especialmente el de la actitud de muchos de los jugadores cuando el calendario les obliga a jugar en campos de equipos teóricamente inferiores y en partidos donde son claramente favoritos.

Tanto en la última temporada como en el inicio de la presente el Real Madrid se está demostrando como un equipo con problemas de motivación en partidos, a priori, asequibles. La Liga es un campeonato que con el paso de los años cada vez penaliza más los fallos puntuales, pues enfrente está un rival como el Barcelona que solo pierde un puñado de puntos cada año. Por eso, cada empate o cada derrota en este torneo es como una pequeña cornada para las aspiraciones del equipo.

El curso pasado se dio la circunstancia de que prácticamente en el mes de noviembre ya no había título de Liga que disputar. Se perdieron multitud de puntos en campos de equipos de menor nivel que el Real Madrid: Getafe, Sevilla, Granada, Betis, Málaga… Todos ellos con merecimiento, dicho sea de paso. Porque en estos encuentros el Madrid mostró su cara más apática y su juego más vulgar, con un estilo carente de alma y de intensidad.

Por entonces lo sucedido se explicó con base en las diferencias existentes en el vestuario entre jugadores y técnico. Bien, así pudo ser. Sin embargo, a día de hoy hay ciertas sensaciones que se siguen repitiendo como si de un molesto déjà-vu se tratase. Y ya no es una cuestión de jugar mejor o peor, sino de las sensaciones que transmite el equipo sobre el campo. Hay encuentros en los que la movilidad en ataque brilla por su ausencia y en los que todo parece más a expensas de una jugada aislada de Cristiano que de acciones trenzadas y bien diseñadas.

Así se venció en Granada. Luego se mejoró algo, a pocos ratos, ante el Villarreal. Y se ganó el miércoles en Elche. Pero la victoria ante los ilicitanos no puede ni debe tapar que este Madrid sigue teniendo problemas importantes a la hora de afrontar estos duelos de 'pico y pala' ante rivales batalladores.

Durante los últimos días Ancelotti ya se ha encargado de avisar que no se pueden empezar los partidos dormidos como ocurrió ante el Getafe. Y añado que tampoco podemos acabarlos como en el Martínez Valero, porque dos puntos que podía valer media Liga estuvieron cerca de irse al traste por un fallo de concentración.

Y como digo, ya no es cuestión exclusiva de hacer mejor fútbol o peor; pues en esto se tiene que ir mejorando con el paso de los meses. Es un asunto exclusivamente de sacar adelante los partidos poniendo lo mismo que el rival sobre el campo. Si los equipos pequeños juegan con ilusión ante el Madrid, el equipo blanco debe poner tanto o más que ellos. Si no se puede ganar a base de genialidades y de enamorar al público, hay que ir a por la victoria por carácter y orgullo. Es un componente mental, un 'chip' que hay que ponerse ya para no volver a desangrarnos desde el primer momento.

Por fortuna, esta apatía es solo cuestión de días puntuales. En casa y ante los equipos grandes el Madrid casi siempre responde. Mourinho enseñó a competir en las grandes citas a la mayoría de los jugadores de esta plantilla y eso se nota a la hora de la verdad. Ahí no suele haber queja que valga. Pero urge reflexionar sobre los 'otros' partidos y la actitud a la ahora de afrontarlos. Estamos en una época donde la Liga española es una de las más desiguales del mundo entre los aspirantes a ganarla y el resto de equipos. Pero esto sigue siendo fútbol profesional y aquí nadie regala nada. Por eso, el Madrid no puede permitirse el lujo de salir a jugar algunos partidos en segunda marcha. Más que nada porque ya no está Mourinho para cargar con las culpas.

sábado, 21 de septiembre de 2013

No es momento para revoluciones

Solo le han dejado dos meses y ya están empezando a aflorar los primeros comentarios críticos. Un sector de la prensa lleva unos días vendiendo la teoría de que la mano de Carlo Ancelotti no se nota en el Real Madrid y de que el equipo blanco sigue sin tener un juego reconocible. Pero, ¿es que acaso se podía esperar otra cosa a estas alturas de temporada?

El Real Madrid ha jugado esta temporada trece partidos, ocho amistosos y cinco oficiales. Ha ganado doce de ellos y ha empatado solo uno, el último de Liga ante el Villarreal. Sin embargo, ya hay quien le pide más al equipo y empieza a recordar la promesa que Ancelotti hizo el 26 de junio pasado al ser presentado como nuevo entrenador madridista: la de buscar permanentemente el buen fútbol. Por ahora el equipo no se ha lucido demasiado, más allá de momentos concretos y de su espectacular goleada en Galatasaray. Pero es que a estas alturas no le podemos pedir mucho más.

En el fútbol dos meses no son nada. Y menos si en este tiempo ya ha habido dos 'parones FIFA' por los compromisos de las selecciones nacionales. Lo cual se traduce en un par de semanas en las que Ancelotti no ha podido trabajar con su plantilla. Si a eso se le suma que el primero de los meses fue de pretemporada, tenemos que el italiano solo ha dispuesto de unas pocas semanas para inculcar sus ideas y conceptos a los jugadores merengues. Un tiempo escaso para poder ni siquiera pensar que el Real Madrid está en disposición de mostrar su mejor cara a corto plazo.

En el fondo de todo este asunto se intuye una cierta paranoia sobre el legado de Mourinho. Algunos han llegado a vilipendiar tanto al portugués que están impacientes por dejar de ver cualquier rastro del técnico en este equipo. Pero que tampoco se esfuercen demasiado, porque por mucho que les duela, es inevitable que el Real Madrid siga teniendo un cierto toque 'Mou' en su estilo y en su juego. Más que nada porque el ahora entrenador del Chelsea fue el que lo reconstruyó prácticamente de cero desde el caos dejado por Pellegrini en 2010.

A día de hoy no podemos esperar un Real Madrid de juego puramente de toque (digamos tiki-taka), porque no está preparado para eso. Durante tres años el equipo ha sido programado para jugar de una manera muy concreta que, dicho sea de paso, se adapta a como un guante a las características de sus jugadores. La idea que subyace en todo esto es que el conjunto merengue no puede jugar a algo muy diferente a lo que ha jugado en los últimos tiempos porque no sabe hacerlo. El 'leitmotiv' de este equipo es la velocidad y juego directo y sería absurdo intentar cambiar esto.

Así se vio el martes pasado en Estambul, donde el Madrid completó su mejor segunda parte de la temporada. A la contra devoró al Galatasaray por rapidez, calidad y pegada. Y jugó muy bien, haciendo gala del estilo que le ha caracterizado en los últimos años y que en 2011 le permitió ganar la Liga más espectacular de la historia. No en vano, tiene a los dos mejores jugadores del mundo para este estilo, Cristiano Ronaldo y Bale. Y además le agrega otros muy buenos para ello como Di María, Jesé o Modric. Al fin y al cabo, cada uno intenta jugar como mejor sabe y el Madrid lo tiene muy claro desde hace tiempo.

Esto no impide que este año contemos con un equipo con más recursos gracias a los nuevos fichajes. Carvajal aportará más profundidad y ataque por la banda derecha, Isco más llegada y movilidad en segunda línea, Casemiro e Illarra más frescura y salida de balón en el centro del campo... Detalles que permitirán que el Madrid de Ancelotti cuente con más posibilidades a la hora de plantear los partidos, sin que se vea asfixiado ante rivales defensivos de gran orden táctico. Por ello, este conjunto tiene más variables y soluciones que el de Mourinho, pero en el fondo su esencia va a seguir siendo la misma. No nos volvamos locos y busquemos revoluciones, porque el objetivo es aprovechar el trabajo hecho en los últimos años y crecer a partir de él.

sábado, 3 de agosto de 2013

Bale no debe distraer la jerarquía

A día de hoy no se puede negar que el verano del Madrid marcha a la perfección. La llega de Ancelotti ha sido un soplo de aire fresco para una plantilla agobiada y presionada por todo lo que había sucedido en el club en los próximos meses. El deseo de cambio está siendo más que evidente y eso se nota en la política de fichajes que está desarrollando el club, con el objetivo de fichar a jóvenes 'peloteros' y vender a futbolistas a los que ya poco más se les podía exprimir en esta plantilla.

Sin embargo, el Madrid todavía tiene pendientes sus dos grandes retos de la temporada: la renovación de Cristiano Ronaldo y el fichaje de Gareth Bale, por este orden. Se presume que las dos noticias llegarán, antes o después, aunque lo cierto es que una podría afectar a la otra. La buena fe y disposición de Cristiano Ronaldo es indudable, así como su compromiso y amor por el Real Madrid. Pero está por ver lo que piensa sobre la posibilidad de que el club se gaste cerca de 100 millones de euros por un jugador, justo cuando él quiere renovar su contrato.

La llegada de Bale va a ser una nueva demostración de músculo financiero del Real Madrid. Cristiano puede pensar que si el club está forzando la máquina por el galés, en su caso así también debería ser, con mucha más razón. Porque a pesar de todo, el tiempo es el que se encarga de dar jerarquías en el fútbol y Gareth será el último en llegar, mientras que el portugués lleva cuatro años dejándose el alma por esta institución. Por lo tanto, no debe haber duda de quién es y de que debe seguir siendo el líder del equipo, por mucho que el fichaje más caro de la historia ya no siga siendo él.

Se dice y se cuenta que Bale es un buen chico, un hombre familiar, respetuoso, educado y buen compañero. Algo magnífico de ser así, pues seguramente sepa ocupar el rol que tendrá asignado en el Real Madrid. El de ayudante y secundario de lujo para Cristiano Ronaldo, el verdadero ‘jefe’ de este grupo. Ancelotti debe construir su equipo pivotando alrededor del ‘crack’ de Madeira y para ello es imperioso que el futbolista renueve cuanto antes, a ser posible ya.

Es curioso que después de haber estado durante semanas con el tema de la renovación de Cristiano, ahora que están en Los Ángeles Florentino y el portugués no se diga nada sobre el tema. Muy tranquilo está todo, quizás porque el fichaje de Bale está centrando todas las atenciones. Lo que no quiere decir que no se hayan producido avances en este sentido. Mientras en Inglaterra se siguen alimentando los rumores del interés del Manchester United, en España solo hay calma y silencio sobre este tema.

En este asunto parece claro que la disposición del jugador es de renovar, aún a fuerza de perder el mucho dinero que le ofrecen en otros clubes como el PSG o el Monaco. Pero también es evidente que pide lo que es justo y lo que se ha ganado en el campo, que no es otra cosa que un sueldo acorde a su estatus de mejor futbolista del mundo. Y más si en estos días sabe que el club está haciendo un esfuerzo económico tremendo por un futbolista como Bale, con mucho por demostrar todavía. Por eso la situación reclama que el Madrid esté a la misma altura que en la ‘operación Bale’, pues Cristiano debe renovar cueste lo que cueste.

Habrá que esperar para saber qué sucede, pero Florentino mientras tanto disfruta de un baño de masas en Los Angeles dando la sensación de tener este verano bien 'atado'. A 4 de agosto parece que todavía tiene lo más difícil por hacer, pero no se puede descartar que su 'cartilla de deberes del verano' ya esté pulcramente completada para presentarla al completo en cuestión de tres semanas. Lo mejor todavía debe estar por llegar y el presidente lo sabe.

sábado, 6 de julio de 2013

El gol tiene que llegar de alguna parte

Carlo Ancelotti ha venido al Real Madrid con las ideas muy claras sobre lo que necesita el equipo y lo que él quiere tener para la próxima temporada. Algo que se resumen básicamente en centrocampistas, pues considera que el club blanco tiene que reforzarse ahí para cumplir con su objetivo de hacer un fútbol espectacular que enamore a todo el mundo. Sin embargo, no se puede desdeñar que una de las lecturas que nos dejó la última temporada es que al equipo le falta un '9' de garantías para afrontar los momentos clave del año sin tener 'Cristianodependencia'.

A falta de confirmación oficial, todo apunta a que este verano el Madrid se va a debilitar en ataque vendiendo a Gonzalo Higuaín al Arsenal. Una operación inevitable, toda vez que tanto el club, como la afición y el jugador llevan buscando esta salida desde hace meses. Así que el argentino se irá y lo hará dejando cerca de 30 millones en la caja, una cifra que puede antojarse escasa si se valora su edad y calidad. Pero es la injusta ley del mercado a la que se ve sometido el club: la de fichar a precio de oro y vender a precio de saldo.

Por lo tanto, el equipo va a perder a uno de sus dos '9' y será precisamente el que, a priori, tiene más gol. A estas alturas no vamos a descubrir que Benzema es un excepcional futbolista, pero que adolece de 'instinto depredador'. O mucho cambian las cosas con Ancelotti o es un jugador que no asegurará más de 30 goles contando las tres competiciones que se disputarán. Insuficiente bagaje para un jugador que debe ocupar la posición más adelantada en este Real Madrid. Así que no hay duda de que el equipo necesita más.
Últimamente se viene hablando de que el club ascenderá definitivamente a Morata y a Jesé. Magnífico, pues son dos jugadores que están llamados a ser patrimonio de la institución durante los próximos años. Pero aún están por explotar y los primeros pasos en este gran equipo nunca son fáciles. Seguramente 'Carletto' les encuentre hueco en esta excepcional plantilla para que demuestren su calidad y se vayan ganando poco a poco los minutos. Sin embargo, creo que todavía el equipo necesita más.

Luego están la multitud de mediapuntas o extremos que tiene la plantilla. Özil, Di María, Isco, Modric y hasta Kaká. Todos ellos aseguran entre y cinco y diez goles cada uno por temporada; un complemento magnífico para lo que aporten los de arriba. Pero, evidentemente, no se les puede pedir que resuelvan papeletas. Luego, si lo hacen como Modric en Old Trafford, estupendo. Pero la responsabilidad del gol debe ser para los 'seguros de vida'.

Para hombres como Cristiano Ronaldo. Evidentemente, hasta el momento no lo había nombrado. Porque es el único futbolista que el madridismo sabe que no se va a arrugar a la hora de ver portería en las noches importantes. El portugués asegura prácticamente 60 goles por temporada y eso es tener mucho ganado. Sin embargo, el de Madeira no es una máquina y quizás alguna noche no sea suya. Como ya le pasó ante el Dortmund en el Bernabéu. Ese día el equipo falló tres goles cantados en los primeros 15 minutos que le costaron la final de Wembley. Y todo, quizás, por no tener a un verdadero '9' con hambre de gol.

Mi reflexión es que este equipo también necesita un delantero como el comer. O, cuanto menos, más gol aún del que tiene ahora. Porque si al final no se ficha a un ariete, por lo que menos que se haga un esfuerzo por Bale. El galés no es un punta, pero como Cristiano aseguraría en el Madrid más de 30 goles llegando desde segunda línea. El del Tottenham aportaría una nueva variante al equipo que podría compensar la falta de un hombre 'matador' de área. Solo con su llegada podría entender que el Madrid decidiera olvidarse de reforzar más la delantera. Porque, a todas luces, este equipo necesita, a día de hoy, fiabilidad de cara a gol.

Y no es una cuestión de ver portería ante equipos como el Levante o el Betis, pues seguro que este año el Madrid pasa del centenar de tantos en Liga. Es cuestión de que Cristiano tenga a su lado a otro hombre con el gol en la 'sangre'. O cuanto menos, de tener alternativas suficientes que multipliquen el peligro ofensivo del equipo para los momentos de la verdad. Porque fiarlo todo a que Cristiano tenga su noche no es un plan para estar tranquilos. Para afrontar con seguridad el asalto a la 'Décima' hace falta un poquito más.

sábado, 25 de mayo de 2013

Y ahora, a retocar con cabeza

La Liga no ha acabado, pero para el madridismo es como si ya lo hubiera hecho. El verano promete ser muy largo este año, pues llevamos varios días siendo bombardeados con rumores sobre hipotéticos jugadores que podrían reforzar el equipo para la próxima campaña. Algo lógico si se tiene en cuenta que esta vez tocará llenar de nombres la actualidad del club para tapar que el balance del curso ha sido decepcionante.

A día de hoy está por ver si habrá elecciones o no. De momento solo han surgido rumores de algunos interesados en intentar competir por el sillón presidencial con Florentino Pérez. Pero del deseo al hecho hay un trecho, por lo que lo más probable es que el actual mandatario merengue renueve su estancia en el club otros cuatro años más. Sin embargo, la ausencia de competencia no va a influir en la calidad del proyecto deportivo que va a ofrecer a sus socios, pues Florentino sabe que el verano de 2013 será momento de renovar las ilusiones. La etapa de Mourinho va a acabar y tocará hacerle un lavado de cara al fútbol blanco.

La llegada de Ancelotti se da prácticamente por hecha. Y lo primero que tendrá que plantearse el italiano es cómo quiere que juegue su Real Madrid. Lo normal es que apueste por una línea continuista, aprovechando el estilo que le ha impregnado Mourinho en estos tres años. Es decir, el de fútbol vertical, veloz y directo. El equipo tiene muchos jugadores para ello, y la mayoría jóvenes. Así que no sería lógico intentar levantar otra idea totalmente diferente sin remover los cimientos. Y este equipo no necesita una limpieza a fondo, sino solo grandes retoques.

Vayamos por posiciones. En la portería no debería haber novedades. Se habla últimamente de que Diego López podría estar planteándose su salida, pero no sería lo lógico. La temporada que viene competirá con Casillas en igualdad de condiciones, aunque lo normal es que el de Móstoles empiece siendo el titular. Aún así, seguro que el gallego contará con muchos minutos a lo largo de las tres competiciones. Si algo ha demostrado en estos meses es que está capacitado para ser el titular de este Real Madrid. Y se ha ganado a pulso el respeto de toda la afición.

En defensa no debería haber muchas modificaciones. Es imperioso traer a un lateral derecho, y ahí la mejor opción es Carvajal. Por madridismo, precio, juventud y proyección. Y también estaría bien fichar un central, sobre todo si Carvalho y Albiol dejan el equipo. En cambio considero a Pepe como primordial, pues el portugués es un peso pesado del vestuario y en el último año ha moderado su estilo de juego en el campo. Es uno de los mejores zagueros del mundo y como tal debe estar en este club. Y en el lateral izquierdo habrá que ver qué pasa con Coentrao, pero si él sale otro tendrá que entrar. Por simple equilibrio.

En el centro del campo el Madrid debería enfocar todo a fichar fútbol. Que el equipo se vaya a regenerar sobre la idea de un juego directo no tiene por qué ser incompatible con traer hombres de toque, principalmente mediocentros. Verratti o Gündogan son futbolistas jóvenes que dan el perfil y a buen precio. Es imperioso traer a un hombre que sea capaz de hacer la función de Xabi Alonso para darle descanso y acompañarle. Sin olvidar que Essien se irá, por lo que también habrá que traer un jugador de perfil defensivo. En la mediapunta, no creo que haga falta nadie. Modric y Özil ocupan un puesto donde Isco suena, pero no por verdadera necesidad.

Y llegamos a Bale. El hombre, el fichaje. Quizás no sea el más necesario por posición y características, pero sí es el hombre llamado a marcar las diferencias en el Real Madrid junto a Cristiano. Casi un 'clon' del luso, un futbolista que se amoldaría como un guante al estilo de juego del equipo. Hay que hacer un esfuerzo por él, el penúltimo. Porque todavía quedaría fichar un delantero que supla a Higuaín. Con dolor he llegado a la conclusión de que el 'Pipa' ha agotado sus oportunidades en el equipo. La paciencia se acabó y es el momento de caras nuevas. Cavani o Lewandowski, he ahí la cuestión.

Son muchas posibilidades y mucho dinero a ingresar en bajas e invertir en fichajes. Sin embargo, el Madrid no debe olvidar que la columna del equipo está ya edificada: Casillas, Ramos, Varane, Modric, Özil, Cristiano y Benzema. Alrededor suyo hay que regenerar al equipo, pero con cabeza. Hay que pensar qué es lo que verdaderamente se precisa, sin caer en el recurrente error de contratar a nombres, solo porque llenen la vista. Por ejemplo, Neymar. El brasileño es muy bueno, pero este club no le necesita. Suena más a capricho que a utilidad. Así que no volvamos a caer en el error de otras veces: pensemos en hacer un equipo de fútbol, no en un equipo de estrellas.