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sábado, 28 de junio de 2014

De la estrella a estrellarse en cuatro años

Antes que nada me gustaría reconocer y agradecer todo lo que ha conseguido la selección española en los últimos seis años. Este equipo ha hecho historia con letras de oro y ha conseguido algo que hace cuatro años dudaba que lograra ver a lo largo de mi vida: ganar un Mundial. Ha sido una generación para sentirse orgulloso y para recordar siempre, pues difícilmente algún equipo llegue a sublimar tanto el fútbol como lo hizo la 'Roja' entre 2008 y 2013.

Hasta ahí los merecidos aplausos. Porque el propósito de este artículo es otro. El de analizar los motivos por los que el equipo que nos enorgullecido tanto ha llegado a un punto de casi avergonzarnos. Porque no se pueden obviar los datos: un gol a favor (de penalti dudoso) y siete en contra para el peor bagaje de España en la historia de los Mundiales. La mejor generación de la historia de este país y una de las mejores de todos los tiempos no merecía caer sin honor. Todo equipo tiene derecho a tener su decadencia y a perder, pero no de esta forma. Y es que ha sido una imagen que ha empequeñecido a este equipo y ha sacado a relucir los pocos puntos débiles que ha tenido durante estos años en su estilo de pase y juego preciosista.

La historia reciente ha tenido ya varios ejemplos de cómo una campeona del mundo se estrellaba en el siguiente campeonato sin remisión. Francia o Italia pueden dar fe de ello. El problema en el caso de España es que se podía anticipar lo que luego ha ocurrido. Algo que no ha impedido que el conformismo, la autocomplacencia y el inmovilismo hayan seguido presentes. Resulta sorprendente que Del Bosque hiciera solo dos cambios tras el partido ante Holanda: Xavi y Piqué. ¿Era esa la revolución que necesitaba el equipo? Está claro que no. Y aún así no tocó nada más, mantuvo su planteamiento táctico e incluso debilitó aún más el centro del campo al cambiar a Xavi por Pedro, bajando a Silva a la medular ante un equipo como el chileno, que iba a plantear el partido con cinco medios de gran despliegue físico.

Vicente del BosqueEs imposible evitar la sensación de que España no había trabajado este partido. El cuerpo técnico sabía desde hacía seis meses que Chile iba a ser su rival en este Mundial y aún así no hubo ningún planteamiento enfocado a reforzar la medular o a huir de la presión asfixiante de la selección sudamericana. Durante el partido los jugadores españoles siempre se vieron rodeados de varios rivales, no contaban apoyos y no podían mover el balón rápido y en corto para huir del agobio. No tenían la fórmula de cómo jugarle a Chile, y eso que había habido tiempo de sobra para buscarla.

Mientras tanto Del Bosque se mantuvo impasible en la banda. Ni un cambio táctico, ni una idea novedosa para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Fue una España vencida, hundida desde el gol de Vargas tras un inicio decente, pero tampoco brillante. La selección agachó la cabeza y claudicó manteniendo su estilo hasta el minuto 90, con el matiz de que esta vez acabó siendo un boceto bastante triste de la brillantez de antaño. Los pases ya no eran precisos, los jugadores no tenían movilidad y se jugaba con más corazón que cabeza. Cuando el colegiado pitó el final los futbolistas españoles penaban y deambulaban por el campo.

Ha sido un triste final. Quizás era inevitable, aunque podría haber transcurrido con otro guión menos duro. Pero el seleccionador se ha empeñado en no variar nada, dejando las telarañas en el mismo sitio de siempre. Hace seis años cogió este equipo a modo de herencia de Luis Aragonés y lo hizo campeón. Meritorio por ser el entrenador, pero ahora se empieza a ver que quizás la clave de ese éxito estuvo en los jugadores. España ha contado con la mejor generación del fútbol mundial en el último lustro y así es mucho más fácil trabajar, sobre todo si antes hubo un técnico que iluminó el camino a seguir.

Sin embargo, ahora los tiempos de bonanza se han acabado y es cuando la España más ha necesitado a su seleccionador. Pero este se ha negado a ver la realidad y ha preferido mantener el mismo rumbo de colisión, fiel a unas ideas añejas y caducadas. Probablemente porque no sabe hacer otra cosa y no tiene 'cintura'. Para mantener a un equipo en el buen camino quizás no haya otro mejor que él. Pero si es para encontrarlo, mejor que la federación vaya buscando a otro, porque Del Bosque no es hombre para grandes revoluciones. Brasil era el momento y no lo ha hecho, así que será que lo suyo no es el 'trabajo sucio'. Y es que la misión de la regeneración de España no puede recaer en alguien más preocupado de quedar bien con sus jugadores que de tomar las decisiones necesarias para el bien del grupo, por dolorosas que estas sean.

domingo, 15 de junio de 2014

Los amigos de Del Bosque

Habrá algunos que digan que esta selección española es intocable por todo lo que ha conseguido durante los seis últimos años. Pero eso no es así. Este equipo merece un respeto, pero también merece reflexión desde la autocrítica. Porque el partido del pasado viernes fue una mancha histórica y una humillación que quizás pudo sorprender por la magnitud de la herida, pero que a muchos no nos extraña en el fondo. Y es que este equipo lleva meses dando síntomas que su seleccionador se ha negado a ver por su tendencia innata a dorarle la píldora a un sector del vestuario.

Decía el jueves Xavi Hernández que el estilo de España es innegociable. Bien. Pero lo que sí es negociable es su presencia en el equipo. Y la de otros jugadores caducados hace tiempo o en un evidente lamentable estado de forma. Ante Holanda el propio Xavi se dedicó a andar por el campo, al igual que su compañero Busquets, quien por lo visto está jugando con una pubalgia que está reduciendo sus actuaciones a tristes ridículos. El viernes España no tuvo centro del campo y ahí empezaron todos sus males. Acusar a los centrales o incluso a Casillas es solo arañar la superficie de los verdaderos problemas de este equipo. Es, digamos, ser muy simples.

La cuestión es mucho más profunda y viene de que esta campeona del mundo tiene varios jugadores que andan. Y quizás lo peor es que se veía venir. Todo por el patético empeño del seleccionador en perpetuar un once inicial desgastado en varias zonas, con un buen número de futbolistas que han demostrado su decadencia en el Barcelona. En la Ciudad Condal llevan años asignándose las méritos de las victorias de la 'Roja', y puede que al final algo de razón tuvieran. El mejor argumento de ello es que Del Bosque se ha tapado los ojos ante el pésimo año culé y ha seguido llevando y poniendo a los Xavi, Busquets, Piqué y cía. De ellos solo se salvan de la quema Iniesta y Pedro, también lejos de su mejor nivel, pero al menos con la capacidad de cargar con sus botas.

Tras la convocatoria de España se ha hablado de grupo y de bagaje de esta selección. Se ha justificado la presencia de futbolistas como Torres o Pepe Reina con base en que hacen piña y caen bien al grupo. El tema es que esto se trata de jugar al fútbol. Y ni Reina ni Torres están entre los cinco mejores en su puesto de España. Algo que se podría hace extensible a Xavi, Busquets, Villa o Cazorla. Pero son 'amiguetes'. Por esa misma razón se ha quedado fuera un señor como Arbeloa, un futbolista que también era de este grupo pero al que parece que algunos han vetado desde ese mismo vestuario. El salmantino no hace piña y Del Bosque prefiere que el núcleo culé de la 'Roja' no se encuentre con una cara que consideran 'non grata'.

En definitiva, esto es cuestión de amiguismos. De esos hay pocos del Real Madrid, quizás únicamente Casillas. Ramos y Xabi Alonso van con España porque son los mejores en su puesto. Sin discusión. Si no fuera así, quizás Del Bosque también los hubiera dejado fuera, ya que no son muy de la línea marcada por uno de los líderes del vestuario, Xavi Hernández. Algo que explica también por qué dos campeones de Europa como Carvajal o Isco estén ahora en su casa siguiendo el Mundial por la televisión. Incomprensible a todas luces, pero como Del Bosque tiene un Mundial y una Eurocopa había que aplaudir su convocatoria. Total, apostaba por los mismos de casi siempre. Solo que con cuatro años más que en Sudáfrica y ya se sabe que ningún país ha repetido Mundial desde los años 60. Por algo será.

Y que nadie se equivoque, porque la goleada ante Holanda me ha dolido en el alma. Por eso quizás soy tan crítico en estos momentos. Lo que no impide que aún tenga la mínima esperanza de que esto se pueda reconducir de alguna forma. Al fin y al cabo, estos jugadores siguen siendo muy buenos y el miércoles tendrán ganas de cerrar bocas. Quieren, veremos si pueden. Pero para eso Del Bosque tendrá que hacerse notar y coger el bisturí para cortar y suturar aquí y allá. Sin miedo a los que puedan quedar en el camino, por muy amigos que sean y por muy bien que se les dé jugar a la pocha. Todo lo que no sea hacerlo se convertirá en un claro homenaje a la leyenda de los miembros de la orquesta del Titanic, quienes prefirieron resignarse a morir desde la autocomplacencia que dedicar sus esfuerzos a sobrevivir.

domingo, 1 de julio de 2012

Campeones con el fútbol por bandera

La selección española hizo historia este domingo al proclamarse campeona de la Eurocopa tras masacrar en la final a Italia por 4-0. Los hombres de Vicente del Bosque dieron rienda suelta a la explosión del fútbol que llevaban conteniendo en todo el torneo, firmando una exhibición que les permite entrar por la puerta grande en el Olimpo de este deporte. Nunca antes otro equipo logró nada semejante y España lo ha magnificado con la mejor actuación de su historia.

Italia comenzó el partido con las líneas muy adelantadas y con la intención de discutirle el balón a la selección española. Un objetivo que consiguieron durante los cinco primeros minutos, el tiempo que tardó España en estirarse gracias a un par de ocasiones de Ramos. A partir de ahí, la selección empezó a modelar el guión del partido con diez minutos mágicos donde bordó el fútbol. Los primeros instantes de los encuentros sirven para medir sensaciones y esta noche todas eran buenas para la campeona del mundo. Empezando por Xavi, muy criticado por su irregular Eurocopa y en una versión estelar en la final de esta noche. Y siguiendo por Iniesta y Silva, dos genios que hoy también estaban de dulce.

España se había puesto este domingo su traje de gala y tenía toda la maquinaria bien engrasada. Nada que ver con su estilo horizontal y plomizo del resto del torneo. De hecho, el partido se puso de cara gracias a una jugada que la selección ha explotado muy poco en la Eurocopa, con la excepción de los cuartos ante Francia. Un pase al interior del área para Cesc terminó con el catalán ganando la línea de fondo y centrando para que Silva, el más listo de todos, se anticipara a la zaga italiana para clavar el esférico en la escuadra de Buffon. Era el justo premio a un primer cuarto de hora para enmarcar, con la selección española desbocada y dispuesta a entrar en la historia por la puerta grande.

Sin embargo, el tanto inicial tuvo un efecto nocivo en España. El equipo entregó el balón a su rival e Italia se hizo grande, recordando al equipo que había apeado a Alemania de las semifinales después de haberle dado un soberano repaso. Fueron minutos en los que brilló el principal activo de la 'Roja' en este torneo, el de la solidez defensiva. Todos los grandes conjuntos se construyen a partir de unos buenos cimientos y la zaga del equipo ha demostrado estar a la altura de la grandeza de esta selección. Gracias a ella, España salió indemne de sus peores minutos en el partido, los que vinieron tras el tanto de Silva.
Italia lo intentaba con fútbol, pero el choque no daba buenos síntomas para sus intereses. Su mejor central, Chiellini, se lesionaba en el minuto 20 y tenía que ser sustituido por Balzaretti. Un contratiempo muy importante que, a pesar de todo, no se hizo notar en su juego. Cassano lo intentaba con un par de acciones peligrosas que Casillas desmantelaba sin demasiados problemas. España sufría y, al igual que ante Portugal en semifinales, tenía problemas para tener el balón.

Fue una incertidumbre que duró 20 minutos porque en los últimos instantes de la primera parte la selección recuperó el timón del partido. Un contragolpe iniciado por Cesc y diseñado por Xavi acabó con un balón en profundidad que Jordi Alba culminó de una manera espectacular tras plantarse en el mano a mano ante Buffon. El zurdo recordó en la jugada al mejor Roberto Carlos, con una galopada que perdurará en la memoria de los aficionados españoles durante las próximas décadas. Era el 2-0, un gol psicológico que mataba a Italia justo cuando planificaba la segunda parte para remontar el tanto de Silva.
FICHA TÉCNICA:
4 - España: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi; Iniesta (Mata, m.86), Silva (Pedro, m.59) y Cesc (Torres, m.75).
0 - Italia: Buffon; Abate, Barzagli, Bonucci, Chiellini (Balzaretti, m.21); Marchisio, Pirlo, De Rossi, Montolivo (Motta, m.56); Cassano (Di Natale, m.46) y Balotelli.
Goles: 1-0, m.14: Silva. 2-0, m.41: Jordi Alba. 3-0, m.84: Fernando Torres. 4-0, m.88: Mata.
Árbitro: Pedro Proenca (POR). Amonestó a Piqué (25) por España; y a Barzagli por Italia (44).
Incidencias: final de la Eurocopa 2012 disputada en el estadio Olímpico de Kiev, lleno, ante la presencia de 64.000 espectadores.
España se fue al descanso con la tranquilidad que le daba la ventaja del marcador, consciente de que había asestado un golpe mortal justo cuando más sufría. Solo quedaba certificarlo en los siguientes 45 minutos, pues su gran obra maestra precisaba de un remate que le hiciera honor. La premisa era aguantar el primer arreón italiano, que lo hubo. Di Natale metió miedo nada más salir al campo en sustitución de Cassano, pero 'San Iker' también quería su protagonismo esta noche. El de Móstoles le sacaba una mano brutal que era el epílogo de las esperanzas transalpinas.

Porque la segunda parte fue un paseo militar, facilitado por la lesión de Motta cuatro minutos después de haber entrado en el campo. El centrocampista se tenía que retirar por un problema muscular justo cuando Prandelli había agotado sus tres cambios. Quedaba media hora e Italia se quedaba con 10 jugadores, demasiada desgracia para un equipo que ya se sabía derrotado. A partir de ahí, el choque se convirtió en un auto-homenaje de la selección española a su trayectoria reciente, la culminación de un logro que ya está escrito con letras de oro en los libros de historia.

Italia bajó los brazos y España hizo del partido un rondo. El final del encuentro se jugó en los 50 metros del campo 'azzurri', con Xavi comandando una exhibición para la historia de este deporte. Se podrá escribir más o menos, pero es difícil describir con exactitud el partido realizado este domingo por el equipo. Al final fueron cuatro los goles gracias a los tantos de Torres y Mata, pero la sensación es que podían haber sido los que ellos hubieran querido. Porque esta España es el mejor equipo de todos los tiempos y lo ha demostrado pasando por encima de una de las mejores Italias de las últimas décadas. Un logro cuya dimensión quizás hoy en día no alcancemos a entender en toda su medida, pero que probablemente encontrará en los próximos años su justo eco en la historia.

lunes, 25 de junio de 2012

'Españolina' y a dormir

Vicente del Bosque comentaba hace unos días, tras el partido ante Croacia, que España había pasado de “pobre a rica” en lo futbolístico en muy poco tiempo, de manera que ahora no sabe valorar lo que tiene. Y no le falta razón. Sin embargo, tanta humildad parece tener el seleccionador español que en esta Eurocopa se está empeñando en ganarla (o perderla) como un equipo pequeño, indigno del conjunto que hace cuatro años levantaba el mismo trofeo que ahora busca o que hace dos veranos hacía lo propio con el Mundial de Sudáfrica.

Del Bosque olvida que España ahora tiene una estrella sobre el pecho. Un privilegio que, a la vez, implica prestigio que defender. Desde el momento en que este equipo alzó el trofeo al cielo de Johannesburgo debía saber que su vara de medir iba a empezar a ser otra. Ya no se le iba analizar desde el prisma del conjunto históricamente acomplejado por perder casi siempre en cuartos o en octavos; sino desde la perspectiva del país que ya ha tocado el cielo con las manos. Por eso, entiendo que a este equipo hay que pedirle algo más. Y no me refiero a resultados, pues hasta ahora éstos están siendo muy meritorios y el objetivo se está cumpliendo. Es más una cuestión de imagen.

Quizás sea en redundar lo que ya comentaba hace unos días, tras el partido ante Irlanda. Pero reitero y amplío mi opinión al respecto porque esta selección española me incomoda y me aburre por momentos. Contra Croacia sufrí mucho porque, por un momento, sentí muy cerca los viejos fantasmas de la mala suerte. Recuerdos comos los de perder ante Francia tras un penalti fallado por Raúl, o los de caer ante Italia después de ver como el colegiado de turno cerraba los ojos ante la ensangrentada nariz de Luis Enrique. Ante Croacia España sufrió de manera innecesaria y todo porque Del Bosque fue incapaz de sacar al equipo del incorformismo y de su plomizo juego horizontal.

Hace un par de años, en pleno Mundial de Sudáfrica, Maradona comentó con sorna que "si las porterías estuvieran de costado y no de un lado y del otro, España hubiera ganado 10 a 1. La tienen, la tienen, la tienen, ¿pero cuándo va a atacar?". En su momento me parecieron unas declaraciones desproporcionadas e injustas. Pero ahora, 24 meses después, contemplo preocupado cómo empiezo a estar de acuerdo con el 'Pelusa'. Y todo porque a Del Bosque está encantado con sobar el balón sin descanso, narcotizando a sus rivales a fuerza de tener que correr detrás de la pelota sin ningún éxito. Al salmantino parece que le da igual la ley del fútbol que dice que hay que buscar siempre la portería rival, porque le basta con dominar todo el partido e intentar aprovechar las tres ocasiones claras que puede tener el equipo en cada encuentro.


El modelo que encontró Luis Aragonés en el 2008 está, a estas alturas, pervertido. El 'Sabio de Hortaleza' patentó el famoso tiki-taka y lo puso al servicio del fútbol ofensivo. Sin embargo, tanto se ha 'emborrachado' este equipo del juego de toque que ahora no lo abandona ni para intentar marcar gol. Me desespera ver cómo Xavi, Iniesta o Silva se tienen que dar la vuelta una y otra vez al borde del área porque no hay nadie en ella que pueda aprovechar sus jugadas. Me parece un fútbol inconcluso, incompleto, que limita a los partidos a un puñado de ocasiones que deben solucionar los mediapuntas o, en su defecto como ha ocurrido con Xabi, los centrocampistas. Es jugar con fuego, usar un arma de gran calibre para disparar solo con balas de fogueo.

Aún así, a España le está yendo muy bien. Porque es la mejor selección del mundo, de largo. Y porque tiene una defensa a la altura, con un Sergio Ramos al nivel de los mejores centrales del mundo. Con esta zaga y con Casillas todo es mucho más fácil. Casi ni se sufre, porque al menos el equipo tiene el balón y ya se sabe que ésta es la mejor manera de defender. El dominio de los encuentros es total y pleno, y el éxito no está lejos bajo estos ingredientes. Esta selección es muy buena, quizás la mejor de todos los tiempos y gana con el piloto automático puesto. Sin embargo, creo que nos estamos quedando sin disfrutar de este equipo en su plenitud. Como si nos conformásemos con una versión castrada y limitada de la verdadera España; simplemente porque ahora con muy poco consigue lo que antes solo soñábamos.

Hablo de partidos como el de Rusia en las seminales de la pasada Eurocopa, o el de Alemania en el de la final de 2008 o en las semifinales del Mundial de 2010. Esos días la 'Roja' brilló y jugó muy bien a esto, sin renunciar al delantero en pos de alargar las jugadas hasta la extenuación como sucede ahora. Pasarán los partidos y seguiré sin entender cómo Del Bosque sigue planteando los partidos sin ariete (aunque él diga que pone siempre a uno) sacrificando el necesario último remate para ganar un pase de más que no aporta nada en un equipo con 'overbooking' de jugones. Tocar, tocar, tocar, tocar y más tocar, para dormir al público y al rival; intentando aprovechar una de las contadas ocasiones que surgen por azar o mérito de alguno de los jugadores.

Desconozco si toda esta historia se ha producido porque falta Villa. Pero si es así, no entiendo cómo el mejor delantero por rendimiento de la temporada, Fernando Llorente, solo calienta en los descansos de la Eurocopa. Ni un solo minuto de momento. Incomprensible. Aunque suerte de que, de una manera u otra, el equipo está ganando. Así no es necesario levantar la voz demasiado. Porque la alegría tapa y ahoga la autocrítica; ya que lo verdaderamente importante es el resultadismo. Por eso, si España gana la Eurocopa yo será el primero en estar contento. Pero jugando de esta manera, lo de estar satisfecho ya es otro cantar...

viernes, 2 de marzo de 2012

Un escándalo llamado David Silva

Permítanme que en las siguientes líneas me conceda la licencia de fantasear. En mi mente todavía perdura el partido que David Silva hizo el miércoles con la selección española ante Venezuela. Él, junto a jugadores como Iniesta, Xabi Alonso o Cesc, dio toda una exhibición de fútbol sobre el césped de La Rosaleda, dejando claro lo que muchos aficionados a la Premier llevan meses sabiendo: que Silva es uno de los cinco mejores jugadores del mundo de la actualidad.

Sin embargo, en lugar de jugar en un grande europeo, está en el Manchester City, prácticamente exiliado. Evidentemente que no es cuestión de despreciar al conjunto inglés, máximo candidato a ganar la Premier y la Europa League. Todo un equipazo. Pero seamos claros, el City es un club que no hace honor por historia al jugador canario. Se trata de una plantilla artificial, hecha recientemente a base de talonario en base a un palmarés interesante, aunque pobre a nivel nacional e internacional. Por eso, por mucho poder económico que tenga, nunca podrá competir de igual a igual con otros clubes con más caché como el Real Madrid, el Barcelona, el Milan o el Bayern de Munich.

Y sin embargo, Silva juega cada fin de semana en el Etihad Stadium. A su lado tiene a grandes estrellas como Ballotelli, Nasri, Agüero, Dzeko o Richards. Jugadores de primer nivel. Pero tengo la sensación de que este equipo se le queda corto, que cada día que pasa jugando con su camiseta se comete una injusticia con el mundo del fútbol. Porque David merece mucho más, merece ser una estrella mundial a la altura de los más grandes, de ésos que están año sí, año también, en la lista de candidatos al Balón de Oro. Merece vestir la camiseta del Real Madrid.

No pasa el día o la semana sin que yo, como aficionado y madridista, lamente que el club no lo fichara en el verano de 2010. Que Mourinho prefiriera otras opciones. Es verdad que en su lugar trajo a Mesut Özil, otro de los llamados a hacer historia con su chistera. Con el alemán más Kaká parecía que la posición estaba cubierta, por lo que el talentoso canario no tenía sitio. De hecho, no me extrañaría que el entrenador hubiera tomado la decisión de no traerle por la poca fortaleza física del ex valencianista, pero ése es un problema que ha subsanado en sus dos años en Manchester.

En su lugar, Silva tuvo que irse a la Premier, donde ha explotado como una supernova. En Inglaterra ha ganado juego táctico y ha desatado su fútbol, convirtiéndose en uno de los mayores reclamos de la Premier. Pasarán décadas y los más viejos del lugar seguirán recordando la tarde de octubre en la que el pequeño español guió al City a humillar al United por 1-6 en Old Trafford. En definitiva, un crack, un jugador superlativo a la altura de los mejores: de  Xavi, Iniesta o Xabi Alonso.

Hace unos días se publicaban unas declaraciones del futbolista en las que, con un deje de cierto rencor, venía a decir que el Madrid excusó su negativa a contratatarlo en base a rumores infundados. Intuyo que el deseo de Silva era vestir de blanco, no en vano de cadete hizo pruebas para acceder al club. Él tiene la espina clavada de no haber podido triunfar en el Real Madrid y con ella posiblemente se quede. A no ser que el equipo haga algo para rescatarlo.

Porque aún están a tiempo. El jugador acaba de cumplir los 26 años, está en el mejor momento de su carrera deportiva y sus límites todavía parecen lejanos. Nadie duda ya de que va a ser titular con la selección española en la próxima Eurocopa y de que, si le dejan, hará historia como uno de los mediapuntas más talentosos de toda la historia. La cuestión es que su futuro no se escribiría igual en el Manchester City que en el Real Madrid. Porque jugar en el Santiago Bernabéu le colocaría definitivamente en el Olimpo del fútbol. Y, de paso, cumpliría su sueño y mi deseo. El de ver a este escándalo de jugador vistiendo de blanco. Por la Liga española, por el Real Madrid, intentemos fichar el próximo verano a David Silva.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Llega la hora de la verdad


Lo bueno se suele hacer esperar y esta vez así ha ocurrido. El Real Madrid afronta este sábado su primera gran prueba de la temporada tras diez días de partidos internacionales que han supuesto un engorro para los aficionados españoles. La selección nacional no ha hecho honor a su condición de campeona del mundo en los partidos amistosos ante Inglaterra o Costa Rica, por lo que la espera se ha hecho eterna para los que disfrutamos de la Liga española. Pero, por suerte, el regreso promete ser espectacular.

El Real Madrid paró el ritmo hace un par de semanas con la tranquilidad que le daban los tres puntos sobre el Barcelona y los cuatro sobre el Valencia. Una situación que, por otra parte, el equipo no conocía igual desde que Pep Guardiola entrena al conjunto catalán. Por tanto, el balance de los primeros dos meses y medio de temporada ha sido magnífico para el conjunto blanco, aunque con un par de puntos negros: la derrota en la Supercopa ante los culés a pesar de ser mejores sobre el campo; y el bache sufrido en Valencia y Santander en el que se perdieron cinco puntos inesperados.

Pero, como digo, el equipo ha saldado estos tropiezos cumpliendo con nota en el resto de enfrentamientos. Con los deberes hechos en Europa tras cuatro partidos, los de Mourinho han sido los mejores de la Liga en las primeras once jornadas y así lo demuestra la clasificación. Por ahora, todo le sonríe al equipo, pues el juego ha mejorado considerablemente respecto a la temporada pasada, Higuaín y Kaká han sido recuperados para la causa y Sergio Ramos empieza a destaparse como uno de los mejores centrales del mundo. Sin olvidar también que jugadores como Sahin y Coentrao están comenzando a aportar de manera exponencial.

Hasta ahí, todo perfecto. Pero este 19 de noviembre supone una frontera para la trayectoria del equipo. Lo digo porque el partido de Mestalla es el primer duelo de verdad al que se va a medir el Madrid esta temporada, más allá de la Supercopa. Antes, los rivales han sido buenos equipos, pero no rivales directos para los blancos. Porque, hay que ser claros, los tres puntos de ventaja sobre el Barcelona se han conseguido teniendo un calendario mucho mejor que el de ellos. Valencia, Sevilla, Atlético y Gijón son rivales peligrosos a los que ya se ha enfrentado Guardiola y compañía, mientras que el Real Madrid espera para encontrárselos de aquí a final de año.

Luego, el día 10 de diciembre, estará el 'Clásico' del Santiago Bernabéu. Tras varias temporadas empezando la temporada en el Camp Nou, esta vez el partido entre los partidos tendrá su primera parada en Madrid. Una ocasión idónea para abrir un hueco casi definitivo en la Liga a la espera de lo que ocurra en la vuelta. Ésa será la gran reválida de este equipo tras los exámenes previos de Mestalla, el Molinón y el derbi. El objetivo debe ser perder el mínimo de puntos en las próximas cinco jornadas. De lograr los 15 en juego, la Liga estaría más que encaminada.

De esta manera, el equipo debe afrontar los próximos partidos consciente de que aún no ha ganado nada. De que todo lo conseguido hasta el momento perdería su valor con un par de despistes en lo que queda de año. La diferencia vendrá marcada por lo que ocurra las próximas semanas, en las que por cierto, se añadirá el objetivo de la Copa del Rey. El momento de ganar la Liga es hoy y será la semana que viene. Y las inmediatas. Porque, aunque pueda parecer que las Ligas se deciden al final, lo más fiable es encaminarlas antes de febrero, de que vuelva la Champions. Es, por tanto, el momento de coger un colchón que de tranquilidad. Y habrá que hacerlo desde hoy, en los partidos de verdad. En los que servirán de baremo para saber si este Real Madrid es tan grande como apunta.

martes, 1 de julio de 2008

Con el fútbol por bandera

Se acabó la Eurocopa. Y lo hizo de una manera inesperada, aunque justa, muy justa. A diferencia del 2004, cuando Grecia, quizás la selección más rácana de la última década, levantaba el máximo trofeo continental. Pero estaba vez tocaba que ganase el fútbol, y por eso quien se ha llevado el premio ahora ha sido España. Un hito sin duda sorprendente para todos aquellos aficionados hispanos que, tras años y años de desilusiones, veían en este torneo un nuevo motivo para deprimirse a costa del fútbol nacional.

España campeona. Permítanme que lo repita, porque todavía no me lo creo: CAMPEONA. Sí, y jugando el mejor fútbol visto en Europa desde ese Barcelona campeón de la Champions hace un par de años. ¿La fórmula? Aunque parezca una perogrullada, jugar al fútbol; lo que se resume en intentar tener el balón y cuando no se tenía, ser lo suficientemente inteligente como para robarlo y salir a la contra de manera ordenada, con futbolistas rápidos y de gran recorrido. Algo que no se podría hacer sin un trabajo táctico envidiable sustentado en el mejor centro del campo de Europa y en una pareja de delanteros de primer nivel.

Una de las grandes dudas de España en los últimos años fue si debía apostar por los extremos (Joaquín, Vicente, Navas, Reyes...) o darle la oportunidad a un centro del campo cimentado en jugadores de toque. La anterior Eurocopa y el último Mundial fueron un campo de experimentación para un equipo que no sabía a qué jugaba realmente. Porque España siempre ha sido un equipo técnico y ordenado, pero que a lo largo de su historia no ha definido una identidad que lo caracterizase. Y es que mientras Italia siempre ha apostado por el fútbol defensivo, o Brasil por el juego de calidad; España tocaba la mayoría de los palos sin decantarse por uno. ¿Prejuicios quizás?

Digo esto porque siendo la Brasil de Europa, parece que España siempre ha tenido miedo de apostar por un juego vistoso y de toque. Sin duda, las bandas en el fútbol son muy importantes, pero como se ha comprobado en esta ocasión, no es vital jugar hasta la línea de fondo. No al menos si cuentas con jugadores con gran movilidad capaces de hacer diagonales desde las bandas hasta el interior con velocidad y calidad técnica. El ejemplo son Iniesta y Silva, dos futbolistas que a pesar de partir teóricamente desde la banda, han sabido asociarse con los mediocentros (Xavi, Cesc y Senna) para crear el fútbol en tres cuartos de campo.

Como digo, la movilidad de los jugadores de España ha sido una de las claves. Moverse de manera inteligente, sobre todo cuando no tenían la pelota, ocupando los espacios vacíos aunque esto implicase perder la posición original. Porque si un futbolista se movía de su zona, siempre tenía a un compañero que cubría su puesto; principalmente Marcos Senna. El brasileño ha cuajado una Eurocopa impresionante y parece que a sus 31 años está en su plenitud deportiva. Hace un fútbol fácil, sin complicaciones; a lo que une un despliegue físico y táctico sorprendente. Sin duda, uno de los pilares de equilibrio de esta selección campeona.

A la técnica e inteligencia de los centrocampistas hay que aunar el buen trabajo defensivo de los centrales, representado por unos Puyol y Marchena que, tras una temporada mediocre en sus respectivos equipos, han sabido compenetrarse a la perfección y ganar casi todas las batallas que se les han presentado, especialmente en los partidos de Italia y Alemania. Y eso que la defensa española comenzó sembrando muchas dudas en el torneo, sufriendo ante equipos de presumible mayor presencia física, como son Suecia o Rusia. Pero poca cosa si se tiene en cuenta que a pesar del alto nivel de esta competición, Casillas tan sólo se ha tenido que lucir en un par de ocasiones en todo el torneo.


Sobre los delanteros, destacar el trabajo notable que han desarrollado los tres. Villa ha acabado pichichi y ha demos- trado que es un jugador de talla internacional, aunque en la Eurocopa ha ido de más a menos; quizás le rompió el ritmo de competición el ser suplente ante Grecia. En cuanto a Torres, el fuenlabreño ha decepcionado algo si analizamos toda su participación en el torneo, porque podíamos haber esperado de él una mayor relevancia en el juego español. Pero es algo que sin duda se le perdona si se tiene en cuenta su gol en la final ante Alemania, que no es más que lo que los aficionados españoles podíamos exigirle: fuerza, velocidad y definición. Y finalmente Güiza, que ha mostrado una gran movilidad en el terreno de juego y una alta productividad en la relación de minutos - goles.

Se recuperó el espectáculo
El resto de la Eurocopa se puede resumir de manera positiva. Tras, como digo, una edición del 2004 para olvidar en lo futbolístico, este año el torneo ha supuesto un poco de aire fresco para los aficionados. En general los equipos han intentado tratar bien el balón y algunas selecciones han rayado a un nivel excepcional. Ha sido el caso de Portugal u Holanda, escuadras que cuentan con unas plantillas de jóvenes prometedores y que tan sólo han pecado a la hora de la verdad de no saber competir en los momentos clave. Algo que, por una vez, España sí ha sabido hacer.

Como sorpresas del campeonato se podría destacar a Croacia, Turquía y Rusia. La primera arrasó en la fase de grupos para acabar derrotada ante un equipo por el que yo no hubiera apostado ni un euro. Y es que la suerte también juega, y el fútbol anárquico y veloz de Turquía consiguió alcanzar las semifinales encadenando una serie de milagros de esos que sólo suceden una vez cada muchos años.

Por el otro lado del cuadro, Rusia logró reponerse de la sonrrojante derrota ante España en el primer partido y fue ascendiendo en su nivel futbolístico hasta dar un baño a la espectacular selección holandesa. Pero luego llegó España y ni siquiera el emergente Arshavin bastó para frenar a los de Luis Aragonés. Aún así me queda la duda de qué hubiera sido de Rusia ante otros equipos de talla como Italia o Alemania...

En cuanto a las decepciones, que también las hay, se puede hacer mención a equipos como Suiza, República Checa o Suecia. Los suizos, tras su gran mundial en el 2006 y ser los anfitriones del torneo, deberían haber superado al menos la primera ronda, pero se encontraron en un grupo muy igualado en el que cualquiera podía haber pasado como segundo. De hecho, República Checa estuvo a punto de hacerlo, pero perdió en 15 minutos contra Turquía lo que se había ganado en los 75 anteriores. Lectura que nos lleva a pensar que toca cambio generacional para los centroeuropeos; al igual que para Suecia, que ha intentado seguir apostando por su vieja guardia encarnada en Mellberg, Larsson y Ljungberg y ha acabado realizando un torneo insulso.

Acabó la Eurocopa, pero con ella comienza una era de optimismo para todo el país. La historia ha cambiado y ahora podemos afrontar el Mundial de Sudáfrica con otros ojos. Esta vez sí. Porque pudimos, podemos y podremos.

viernes, 12 de octubre de 2007

A Luis se le acaban las excusas

Esta semana la Liga para de nuevo para dejar paso a las selecciones, lo que, en una época como esta, no le hace gracia a ningún aficionado. Y es que vivimos en un período donde la selección española ha pasado a convertirse en un estorbo, en un equipo que no inspira ninguna confianza y que sólo trae precupaciones para el aficionado del deporte rey. El equipo de todos lleva varios años dando bandazos, sin ninguna identidad, y acostumbra a pasarlo muy mal para clasificarse en grupos donde los principales rivales son Serbia o Suecia.

Por tanto, la crisis que vive nuestro fútbol es patente. Han sido muchos golpes los vividos recientemente en las competiciones de renombre (Francia en el 2000, Corea en el 2002, Portugal en el 2004, de nuevo Francia el año pasado) como para que los aficionados vuelvan a esperanzarse con rapidez con este equipo. Y ante todo, está Luis, ése seleccionador que gusta de ser más protagonista que sus propios jugadores, que acostumbra a pensar en voz alta para que todos sepamos que él es de los que no se muerde la lengua.

Pero claro, luego pasa lo que pasa. El seleccionador se dedica a hacerle una peineta a un par de jugadores en pleno entrenamiento, o le habla a otro sobre si es mejor que su compañero negro (sic) de equipo. Genio y figura, a este Luis le gusta demasiado la polémica y no es capaz de darse cuenta de que lo que menos necesita este país es un seleccionador que ocupe más portadas que sus propios jugadores. Es el momento de hablar de Cesc, Xavi, Villa o Torres; no de Zapatones.

Creo que tenemos una de las mejores selecciones españolas de los últimos años, con uno de los mejores centros del campo del mundo. Iniesta, Xavi, Xabi Alonso, Cesc, Silva y demás son jóvenes y buenos, muy buenos. Pero acostumbran a estar más preocupados de sus propios equipos que de la selección, y cuando llegan a ésta, se encuentran con un equipo que no tiene un estilo de juego ni referentes.

Porque, ¿quién es el líder de la selección española? El actual capitán, Casillas, es quizás el mejor jugador del mundo en su puesto, pero no tiene aún la personalidad ni la experiencia para convertirse en la verdadera referencia de este equipo. Por su parte, sus actuales compañeros, o son muy jóvenes o tampoco parecen querer asumir ningún tipo de galón. La situación no invita al optimismo... pero nos queda Raúl.

El 7 es un jugador que hasta el momento ha disputado 102 partidos con España y ha marcado 44 goles, todo ello con apenas 30 años. Es el líder espiritual del Real Madrid, el equipo que actualmente lidera la Liga y que parece volver a la senda de la victoria tras estar cerca de cuatro años sin ganar nada. Datos a los que además hay que sumarle que el jugador ha vuelto a jugar su mejor fútbol, después de que la estancia de Ronaldo en el club merengue lo condenara a tareas futbolísticas que no eran la suya.

Como dice Santiago Segurola, el peor Raúl iba a la selección y el mejor ya no es llamado. Luis se ha empeñado en no convocarle y está dispuesto a llevar su decisión hasta las últimas consecuencias, aunque nos suponga no ir a la Eurocopa de Austria y Suiza. Preguntado por los motivos por los que no llevaba a Raúl, el seleccionador aludía a que quería mantener el equipo que tan buenos resultados le había dado últimamente. Pues bien, el sábado pasado Villa se lesionaba y Aragonés se veía obligado a llamar a un sustituto, a cambiar de equipo. ¿El elegido? Raúl. Pero Raúl Tamudo.

Creo que a nuestro seleccionador se le acabó la credibilidad hace tiempo, en concreto aquél día cuando dijo que si España no estaba entre los mejores en el Mundial de Alemania, él se iría. Pues bien, caímos en octavos y Luis sigue ocupando las portadas de los principales diarios deportivos. Tiene a la prensa encima y él se defiende acusando a los periodistas de manipular lo que dice y hace. Meras excusas para alguien que se encuentra solo en su cargo, que no cuenta con apoyos y que para colmo, acostumbra a traicionar sus propias palabras con demasiada frecuencia. Ya no le quedan más excusas para aferrarse a su cargo y, tristemente, la gran perjudicada de todo esto está siendo la selección española.