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miércoles, 1 de octubre de 2014

A Laso se le multiplican los caminos

Muchos quizá en junio no apostaban por ello, pero el cuarto Real Madrid de Laso ya está en marcha. El club supo tener paciencia y sangre fría y no cedió al impulso de destituir al vitoriano tras consumarse la enorme decepción que supuso no ganar la Liga o la Euroliga. Y es que la campaña del equipo blanco se resumió en un 'mucho ruido y pocas nueces' donde el espectacular baloncesto del equipo sólo pudo conformarse con la conquista de dos títulos menores como la Supercopa y la Copa del Rey.

Real Madrid de baloncestoEl golpe anímico de la final de Milán fue enorme. Se podría decir que en esa maldita final ante el Maccabi se acabó la temporada para el Real Madrid. Más que nada porque en los siguientes partidos el equipo sólo fue una sombra de lo que había sido unos pocos días antes. La campaña tuvo su colofón demasiado temprano, el del 100-62 al Barcelona en las semifinales. Un resultado que muchos madridistas no olvidaremos en la vida, aunque a la larga sólo fuera el inicio de una debacle inesperada.

Al final de temporada la sensación fue de haberse llevado un suspenso claro a pesar de que el año no acabó ni mucho menos en blanco. Pero aún así pesó la trayectoria de Laso y la ilusión que en este último tiempo había generado su equipo. Por mucho que estemos hablando del club de las ocho Copas de Europa, jugar dos finales de Euroliga consecutivas es un magnífico bagaje para una institución que se ha pasado casi dos décadas viendo estos partidos por la televisión. Por eso la dirección del baloncesto dio al técnico una nueva oportunidad, la que se había ganado a base de trabajo en los tres años que llevaba en el banquillo.

Y ahora en esas estamos. La sensación es que el club ha perdido un par de magníficas oportunidades de pasar a la historia coronándose en Europa. Pero probablemente por esto también merece la pena seguir intentándolo, porque la generación de Sergio Rodríguez, Llull, Rudy y Felipe no merece despedirse dentro de unos años sin haberle puesto la guinda a esta trayectoria. En consecuencia, con la continuidad del núcleo del grupo la apuesta sigue estando clara: hay que seguir intentándolo. Y el Madrid lo va a hacer con una plantilla muy reforzada que pone al servicio del entrenador un enorme abanico de oportunidades.

En este sentido el club ha doblado su apuesta. Conscientes de que la plantilla acabó desfondada la temporada pasada por una combinación de cansancio y lesiones, los responsables merengues han aceptado cerrar un grupo de 13 hombres de primer nivel. Este año el Madrid ha ido por la vía rápida y ha confeccionado un conjunto que mezcla veteranía, talento y 'mala leche'. Justo lo que probablemente le faltó el año pasado al equipo para triunfar. Los 5 nuevos fichajes son hombres bastante contrastados y de perfil variado, lo que a la larga Laso acabará agradeciendo por la multitud de opciones que se le presentan a la hora de plantear los partidos.

De cómo gestione el entrenador esta plantilla dependerá el éxito a final de la temporada. Por ahora las dos únicas referencias válidas son los partidos de Supercopa de la pasada semana, en los cuales el técnico pareció repartir de forma bastante equilibrada los minutos. Si se trató de una casualidad o de una declaración de intenciones lo sabremos en pocas semanas. Lo que sí está muy claro es que esta temporada la plantilla es más profunda y tiene más experiencia que la del año pasado. Se nota que en el club han querido darle una nueva vuelta de tuerca al equipo, quizás para afrontar la temporada como una última oportunidad para este proyecto maduro. Además, este curso la final europea será en Madrid y eso plantea una estupenda oportunidad de ponerle el broche de oro a este proyecto. Pero tampoco repitamos los viejos errores de precipitar los acontecimientos y empecemos de nuevo de cero teniendo muy presente a lección que sacamos del curso pasado: los títulos no se ganan en noviembre o en diciembre, sino en mayo y junio.

domingo, 13 de octubre de 2013

Más que aspirantes, candidatos a todo

En estos días de dudas que vive el madridismo por el fútbol, el baloncesto asoma tal y como acabó la última temporada. El equipo de Laso ha tenido un arranque inmejorable al lograr la Supercopa de manera brillante. A día de hoy no cabe duda de que el Real Madrid es el mejor equipo de España en el deporte de la canasta, por lo que la nueva campaña permite aspirar a ganar los tres títulos que se pondrán en juego. Por delante hay un largo camino que recorrer, pero por lo pronto ya hay una cierta ventaja sobre un rival directo como el Barcelona.

El conjunto catalán terminó en junio pasado un ciclo. Quizás no de forma completa, pues todavía mantiene en su plantilla a jugadores que en los últimos años han marcado su identidad como Huertas, Sada, Navarro, Lorbek o Tomic. Pero sí parcialmente, pues los culés han cambiado prácticamente media plantilla con el objetivo de renovarse y poder limar las diferencias existentes con el Real Madrid. Y es que los blancos certificaron a principios de este 2013 que el gran dominador del baloncesto nacional son ellos, algo que no tenía lugar desde 2007.

Por primera vez en muchos años el Madrid tiene un proyecto estable y ganador. Laso acumula ya dos años en el banquillo, tiempo en el que ha conquistado cuatro títulos, un subcampeonato de Liga y un subcampeonato de Euroliga. La época de dudas sobre su labor ya ha pasado, pues el vitoriano ha demostrado que puede y sabe hacer crecer a un equipo grande para que aspire a todo. El campeonato de la ACB en junio fue el espaldarazo definitivo a su labor, por lo que ahora muy pocos se atreven a cuestionar sus méritos para ocupar el sitio donde se encuentra.

La premisa de trabajo de este verano ha sido la de mantener la columna vertebral del equipo y retocar justo su punto débil, el del juego interior. El esloveno Begic decidió irse por decisión propia, mientras que Hettsheimeir abandonó el equipo tras no contar prácticamente para el técnico. En su lugar han llegado dos jugadores que en conjunto podrán aportar bastante más que los que ya estaban: Bourousis y Mejri. El griego es un pívot veterano, de los mejores del continente, que promete dedicación en defensa, rebotes en las dos zonas y capacidad para atacar defensas en estático.

Por su parte, Mejri llega como una gran 'caja de sorpresas'. El tunecino fue la gran revelación de la temporada pasada y llega para aportar ilusión, intimidación, agilidad en la zona y facilidad para jugar sobre el aro. Sin embargo, su rendimiento dependerá del rol que le quiera otorgar Laso, entrenador muy dado a asignar papeles terciarios a determinados jugadores. Es pronto para saberlo, pero en la Supercopa se pudo leer entre líneas que Mejri será un complemento de la plantilla que tendrá minutos a ratos.

El tercer y último fichaje ha sido Dani Díez, alero de la cantera en el que el club ha decidido apostar. El madrileño es uno de los mejores jugadores españoles de su generación, por lo que tiene por delante una buena proyección. Sin embargo, una vez más el sistema de rotaciones de Laso hacen pensar que el club tendrá que afrontar muchos partidos importantes con Darden como único '3' puro. Y es que no cabe duda de que el puesto de alero alto será el punto más problemático para el equipo en esta temporada que está en sus albores.

Salvando este detalle, estamos ante el Madrid más completo y más compensado de las últimas décadas. Quizás la temporada pasada le llegó un poco pronto a este grupo, por lo que la inexperiencia le pasó factura en algunos momentos como la Final Four de Londres o el segundo partido de la final de la ACB. Pero la semana pasada en Vitoria ya no dio esos mismos síntomas, sino todo lo contrario. Se percibió un equipo más maduro, más experimentado y consciente de que este año está capacitado para cualquier cosa que se proponga. Y es que el capitán Felipe Reyes ya lo dijo hace unos días: ahora el gran objetivo es la Euroliga. Por primera vez en mucho tiempo, el Madrid en octubre no es aspirante, sino candidato a la 'Novena' y a todo lo que se le ponga por delante.