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sábado, 2 de noviembre de 2013

Lo que de verdad importa

El Real Madrid está solo. De hecho, se podría decir que es el único club del mundo que puede permitirse ser autosuficiente y no depender de amiguismos en los despachos. Su grandeza le hacer ser objeto de numerosas envidias y, en muchas ocasiones, le convierte en el gran rival a batir. Durante muchos años la afición merengue y el propio club han levantado la voz para protestar por diferentes detalles cuanto menos sospechosos. Al propio Mourinho le llegaron a tildar de loco por insinuar que premios como el Balón de Oro son poco o nada transparentes. Sin embargo, en los últimos días resulta que Blatter ha alimentado las sospechas por querer hacerse el gracioso.

El suizo se sintió muy cómodo la semana pasada durante su visita a Oxford. El presidente de la FIFA es menos protagonista de lo que le gustaría y se soltó ante un pequeño auditorio lleno de gente joven. Se podría decir que se despistó, pues se sintió tan cómodo que quiso llamar la atención haciendo un cómico número a costa de la imagen de Cristiano Ronaldo. Como se suele decir, la mujer del César no solo debe ser honrada, sino parecerlo. Y Blatter demostró no ser ni uno ni lo otro.
La cuestión de fondo no es la patética imitación que hizo del portugués, sino la perla que soltó al final. Ése "yo no puedo decir quién es el mejor. Pero me gusta ser el jefe de los que votan… y yo prefiero a Messi" lo dice todo. Entre líneas se entiende que desde su poltrona hace campaña para que el argentino se lleve año tras año el galardón, utilizando sus contactos e influencias con el objetivo de cumplir sus designios y deseos. Es decir, lo que algunos como el ya mencionado Mourinho llevaban denunciando varios años. Después vinieron las disculpas, pero el daño estaba hecho. No solo al madridismo o a Cristiano, sino también a la imagen de la FIFA y del Balón de Oro.

Al menos ya tenemos totalmente claro cuál es el panorama. A partir de ahora no merecerá gastar ni un ápice de energía en disgustarse porque el Balón de Oro sea asignado de forma poco justa. Evidentemente, Messi es un jugador que merece acabar su carrera con varios de ellos, pero Cristiano también. Sin embargo, con 28 años y con todo lo que ya ha logrado, únicamente tiene uno. Pero como digo, ya no tiene importancia. Porque Blatter ha abierto los ojos a la afición merengue y le ha dejado claro qué es lo que de verdad importa. 

Y es que el madridismo tiene a Cristiano y Cristiano tiene al madridismo. El portugués ha madurado mucho en este club. Ahora está a años luz del joven que llegó hace cuatro años y que se auto expulsaba tras ser objeto de provocaciones o protagonizaba reportajes sobre las muecas que hacía en cada partido. Hoy en día es más generoso que antes, ha aprendido a levantarse si falla un gol cantado o encajar golpes de los rivales sin una sola queja. Y, por si fuera poco, su comportamiento dentro y fuera del campo es intachable. Todo ello es más que suficiente para que cualquier padre y madre del mundo quisieran tenerlo como hijo. Porque, que yo sepa, el estilismo no es motivo para despreciar a nadie; aunque a Blatter no le guste que se peine mucho. Un argumento, por otra parte, propio de quien no tiene razones futbolísticas para justificar sus preferencias.

Pasarán los años y sus números hablarán, los vídeos de sus goles quedarán en Internet para que los disfruten las próximas generaciones y la leyenda de Cristiano estará a la altura de otros grandes como Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona o Zidane. Pero no es cuestión de adelantar acontecimientos, porque por suerte, todavía nos quedan varias temporadas de seguir disfrutando de su fútbol. El deseo del madridismo es que todavía tenga sus mejores páginas por escribir, pues a Cristiano le queda poner el broche de oro a su trayectoria en el club levantando la 'Décima'. Desde luego, ése es el objetivo primordial. Y si se consigue, el triunfo sabrá mejor que nunca, pues supondrá volver a abrazar el trofeo más deseado en una época llena de zancadillas e incomprensión para el madridismo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Bale: Mejor ahora, mejor el Madrid



Quizás no sea el mejor momento para hablar de fichajes para la próxima temporada. Pero el mes de marzo es uno de los mejores meses para ir adelantando trabajo de cara al verano. Y el nombre de Gareth Bale empieza a no ser el de un cualquiera. El galés está explotando definitivamente este año y mucho tendrían que cambiar las cosas para que en julio no salga del Tottenham para firmar un contrato con uno de los grandes de Europa. Por eso, el Real Madrid haría bien en moverse en esta dirección.

Nos encontramos en año de elecciones en el Real Madrid. Sin embargo, la calma es evidente en estos momentos. El club tiene muchos frentes abiertos por definir antes de que sus socios acudan a las urnas y de ellos quizás dependa que Florentino Pérez vaya a tener competencia o no para ampliar su mandato. A día de hoy parece que no será así y que el empresario madrileño recibirá la renovación de la confianza del madridismo. Por ello, es muy probable que esta vez no haga ni falta que presente un nuevo proyecto deportivo cargado de nuevos nombres para ilusionar a la afición.

Algo a lo que hay que añadir las dudas sobre el futuro de José Mourinho. En los próximos cuatro meses se decidirá el rumbo que sigue la institución y eso es algo que, indudablemente, frenará un poco la planificación deportiva. De hecho, la misma también dependerá en gran medida de cómo acabe el curso presente. Y es que ya se sabe que el fracaso suele ser sinónimo de revolución, mientras que el éxito lo es de la estabilidad. De ahí que ahora solo podamos especular y hacer cábalas respecto a cómo nos gustaría que fuera el Madrid del futuro.

Sin embargo, con Bale se puede hacer una excepción. El galés gusta al club, aunque no parece que sea su prioridad. Más que nada porque la banda izquierda está más que asegurada con tres jugadores de nivel como Coentrao, Marcelo y Di María. Reforzar otras posiciones como el lateral derecho o el mediocentro parece bastante más necesario. Sin olvidar que los 70 millones de euros que podría valer el zurdo del Tottenham tampoco ayudan demasiado a comenzar las negociaciones. El tema es que, en mi opinión, Bale es uno de los pocos jugadores que podría valer este dinero. Y el momento para ficharlo es éste.

El jugador cumplirá 24 años el próximo mes de julio y ya se le ve hecho. Suena a estrella emergente, a futbolista llamado a pugnar con Messi y Cristiano por el reinado del fútbol mundial. Evidentemente tiene mucho que demostrar aún en un equipo grande, pero sus condiciones son inmensas. Es un futbolista polivalente, aunque en los últimos tiempos su poderío ofensivo le ha terminado de alejar del lateral. Pero, principalmente, es un jugador fuerte, rápido y potente. Me recuerda bastante a Cristiano Ronaldo, aunque con bastante menos gol. Hombre desequilibrante y de los pocos capaces de ganar partidos prácticamente él solo.

De todas formas, todavía hay algo más importante. Y es que Bale es madridista. Se 'muere' por compartir vestuario con su ídolo, Cristiano Ronaldo. Si el club blanco le dice 'ven', él apretará al máximo para que el Tottenham se lo facilite. La experiencia con Modric demuestra que en Londres son muy duros a la hora de negociar, pero el papel del galés puede ser fundamental. En este sentido, la operación se facilitaría mucho.

La cuestión es si el club estará dispuesto a hacer una inversión brutal por reforzar una posición donde el Real Madrid no está pasando 'hambre'. Su fichaje no es, ni mucho menos, imperioso o necesario en este equipo casi redondo. Y se está hablando de mucho dinero. Demasiado. Pero empieza a ser momento de decidir. Oportunidades como estas se presentan una vez en la vida, con mucha suerte en dos. Si no es el Madrid, a Bale se lo llevará otro (gran) equipo. Y lo más probable es que el madridismo tenga que 'sufrirlo' en sus carnes. Porque algo me dice que este jugador dará mucho que hablar en el futuro, esté donde esté. Así que, por lo que a mí respecta, hace dos años ya lo dije y lo vuelvo a decir ahora: Bale bien vale un esfuerzo.

lunes, 15 de octubre de 2012

El camino está lleno de trampas


Después de varios 'Clásicos' realmente tranquilos y ajenos a las polémicas dialécticas, en el del pasado día 7 de octubre el 'puente aéreo' volvió a enrarecerse un poco. Los sentimientos culés están siempre muy a flor de piel cuando Pepe está de por medio, por lo que unas palabras del portugués prendieron la mecha e iniciaron una persecución contra él que orquestó Tito Vilanova.

Todo empezó cuando al central le dio por decir una realidad, que hay varios jugadores culés a los que les gusta mucho el teatro. Afirmación que no es una opinión, sino una evidencia; pues hay multitud de ejemplos que demuestran que futbolistas como Busquets, Messi, Alves, Pedrito o Alexis han intentado en más de una ocasión engañar a los colegiados simulando. Una denuncia perfectamente entendible si no fuera porque, siendo realistas, estaba formulada por un hombre no exento de polémicas similares.

De hecho, se puede decir que el portugués es el blanco más fácil del Real Madrid. Con sus palabras solo abrió la veda y puso en bandeja que el barcelonismo le contestara. Y el primero en caer en la tentación fue Tito Vilanova, un hombre mucho más sincero y claro que su predecesor en estas lides. Porque lo más probable es que, en este caso, Guardiola hubiera regateado la cuestión con una sutil y retorcida indirecta. Pero como ahora manda su segundo la respuesta fue directa a la yugular: "Se podría hacer un vídeo con todas las faltas de Pepe".

Dicho y hecho. En cuestión de doce horas los dos principales medios barcelonistas habían recurrido a Youtube para criminalizar a Pepe. Como si el mundo del fútbol no supiera ya que se trata de un jugador duro. Lo que pasa es que, en esta ocasión y también a lo largo del último año, Pepe prácticamente no les ha dado carnaza en el terreno de juego. Porque una cosa es innegable: el '3' madridista lleva ya varios meses muy tranquilo, haciendo un esfuerzo de autocontrol para no dejarse llevar por la tensión y los nervios en los partidos. Un cambio de actitud con el que está ganando el Madrid y el propio jugador, pues cuando solo es protagonista por su fútbol se convierte en el mejor central del mundo (para mi gusto).

Por eso, esta vez los medios pro-culés han tenido que tirar de hemeroteca. Corren malos tiempos para la prensa azulgrana acostumbrada a vivir de Mourinho y sus referencias al Barcelona. Después de estar dos años masacrando al técnico por entrar en polémicas arbitrales y cruces dialécticos con el entorno barcelonista, ahora están algo descolocados por los tiempos de prudencia que corren en Concha Espina. Y es que, al igual que pasa con Pepe, el de Setúbal también lleva mucho tiempo viviendo a bajas pulsaciones. Donde antes dejaba grandes titulares, ahora hay silencios y frases pronunciadas a media voz. Más trabajo para la prensa azulgrana: en la actualidad tienen que rascar y descifrar, dar la vuelta a las palabras de Mourinho para encontrar su combustible, la declaración que sirva para motivar y enervar a sus jugadores y afición.

Los tiempos han cambiado y los nervios se han mudado de vecindario. Ahora el equipo a remolque del campeón es el Barcelona. La estabilidad se ha asentado en Madrid y la misión en la Ciudad Condal es intentar remover el vestuario blanco. Que si Mourinho se enfada con Özil, que si Ramos sale a defender al alemán, que si Casillas se lo cuenta todo a la prensa... Historias para no dormir con el objetivo de alterar los relajados biorritmos merengues. Algunos del sector culé quieren hiperbolizar las cosas y, cuando no pueden hacerlo, se dedican a tirar de hemeroteca para intentar justificar sus errores actuales con los antiguos del rival.

Todo trampas. A pesar que desde Barcelona se parapeten detrás de su manido 'seny' están deseosos por entrar a la gresca. Ven al Madrid muy fuerte y no van a dudar a la hora de buscarle los puntos débiles. Como Pepe. El portugués fue la excusa perfecta para que el lunes se hablase de él y no del mal juego barcelonista y de la superioridad puntual merengue en el partido. Porque, a pesar de sus 8 puntos de ventaja, saben que tienen enfrente al Madrid de los récords y que esto no ha hecho más que empezar. Y, para colmo, están más solos que nunca. Les falta su líder espiritual: Pep Guardiola. Cuya salida y ausencia, curiosamente, ha coincidido con los 'Clásicos' más pacíficos y tranquilos de los últimos cuatro años. ¿Casualidad?

domingo, 8 de enero de 2012

El gran rival de Cristiano es Ronaldo

"Cristiano Ronaldo es así, nosotros en el equipo estamos contentos con él". De esta forma intentaba explicar este sábado Sergio Ramos el gesto apático y ausente de Cristiano Ronaldo tras marcarle un gol al Granada en el último minuto de partido. El portugués no quiso celebrarlo, evidenciando que había algo en su interior que no marchaba bien. Quizás una mezcla de autoculpabilidad y de desencanto con la exigente grada del Santiago Bernabéu.

La explicación del sevillano es muy útil para entender cómo es el portugués. Como todos los genios tiene sus imperfecciones y hay que aceptarlas sin más, porque con 26 años que tiene es difícil que cambie. Al ficharle en el verano del 2009, el Real Madrid se gastó 96 millones de euros para traer al mejor goleador del mundo y uno de los mejores de la historia. Pero en el paquete también venía una cierta dosis de ambición, egoísmo y gen competitivo. Sin estos detalles, Cristiano no sería Ronaldo. No sería un futbolista que a mitad de su carrera deportiva ya ha hecho historia en multitud de aspectos.

Las circunstancias han querido que el de Madeira sea permanentemente comparado con el otro genio de su tiempo, Lionel Messi. La figura del argentino es muy alargada y siempre aparece como antítesis de Cristiano Ronaldo. Todo superhéroe tiene su enemigo, su rival, tan poderoso como él y que lleva al protagonista a la mejoría constante para vencerlo. Y en este caso, Messi ocupa la figura del villano para el madridismo, del rival a superar para acabar dominando el fútbol mundial. La cuestión es que, hasta el momento, el portugués no termina de encontrar la fórmula para terminar esta película con un final feliz para sus intereses.

Este lunes todo apunta a que Messi logrará su tercer Balón de Oro consecutivo. Mucho más justo que el que logró la temporada pasada, a mi modo de ver. Pero eso es otro cantar. Porque una vez más, Cristiano Ronaldo se tendrá que conformar con un premio secundario, una consolación a pesar de haber dado un rendimiento individual tan bueno o incluso superior al del argentino en la temporada pasada. Sus 41 goles en Liga así lo atestiguan. Todo eso no ha sido suficiente y Cristiano no termina de encontrarse cómodo con el panorama reinante en el fútbol internacional.

La cuestión es que el luso se siente todos los días examinado. Partido tras partido, los medios de comunicación se apresuran a analizar sus números, a desentrañar los nuevos récords que ha conseguido con sus últimos goles. El problema es que tras concluir una temporada excepcional, Cristiano Ronaldo está empezando a competir contra sí mismo, contra su ansiedad, contra sus anhelos. Messi ha quedado en un segundo plano. El '7' merengue está envuelto en una dinámica de responsabilidad donde cada partido en el que no marca supone prácticamente una crisis en su juego. Y si, además, no lo hace ante el Barcelona, el problema se convierte ya en una cuestión de Estado.

Superación. Es la palabra que este futbolista lleva grabada a fuego en su mente. Y que cada temporada que pasa se le hace más complicado de alcanzar. Es la que le ha llevado a ser quién es y que, al mismo tiempo, es la única capaz de convertirle en un jugador del montón. Porque si no la consigue llegan los nervios, la ansiedad, los errores. Llegan las malas caras, los enfados consigo mismo y con el sector crítico, el pronto contra sus detractores. Entonces su fútbol pierde la chispa, la alegría y Ronaldo pasa a ser a un autómata ausente, obcecado en ser el mejor para solo conseguir figurar como una caricatura de sí mismo. Es justo en estos momentos cuando es más débil y está más lejos de superar a Messi por el trono del fútbol mundial.

La cuestión es que los límites de Cristiano Ronaldo están en su mente. Ella es la que marca realmente su rendimiento en el campo, sus posibilidades de ser mejor jugador y aparecer en los momentos clave, los que diferencian a los grandes jugadores de las leyendas. Conseguirlo está dentro de sus posibilidades, pero para ello debe aprender a serenarse, descubrir que la ambición es una virtud que puede convertirse en defecto si se lleva al límite. Y él necesita encontrar el punto medio, en lugar donde su mente no juegue en su contra. Debe darse cuenta que lo único que le separa verdaderamente del olimpo es la naturalidad, disfrutar con esto. El día que lo haga, y solo entonces, descubriremos lo que realmente es capaz de hacer.


martes, 6 de diciembre de 2011

El mejor clásico jamás contado

Todavía quedan los incómodos partidos de la Liga de Campeones, donde todo está vendido para el Madrid y el Barcelona, pero una vez acabados los partidos de este sábado, el clásico ya ha empezado a jugarse fuera del campo. Mientras en Barcelona Pep Guardiola no rehúye a hablar sobre cómo afrontará tácticamente el encuentro del Bernabéu, en el Real Madrid los jugadores se esfuerzan por centrarse en el partido del miércoles ante el Ajax. Y es que en Concha Espina se quiere dar sensación de ir paso a paso, justo lo contrario que en la Ciudad Condal. Allí queda claro que lo que importa es lo que pase el sábado, principalmente porque el Barça llegará al partido con más necesidades.

Guardiola ha optado por dar descanso a 13 de sus jugadores hasta el martes, día en el que el equipo se medirá al BATE en el Camp Nou para cerrar su clasificación a los octavos de final de la Champions. Así pues, todo apunta a que el técnico reservará a la mitad de su plantilla frente a los bielorrusos, más pendiente del Real Madrid que de este incómodo compromiso. En cambio, Mourinho ha optado por una política distinta: ante la proximidad de semejante partidazo, entrenamientos todos los días hasta entonces, el primero el pasado domingo.

Aún así, no parece que el portugués vaya a sacar un equipo de gala en Ámsterdam. Adán, Albiol, Sahin, Granero o Callejón apuntan a titulares ante el Ajax, de manera que los teóricos titulares descansen antes de recibir al Barcelona. La suerte que tiene este Real Madrid-Barcelona es que va a llegar en un momento magnífico para todos, tanto para los equipos como para los espectadores. Porque los encuentros anteriores no tendrán nada en juego y los entrenadores podrán reservar sus efectivos para que el sábado se vea el mayor espectáculo posible.

Todo para preparar el clásico entre los clásicos. Cada vez que se acerca un partido de esta enjundia los medios de comunicación se encargan de venderlo catalogándolo de “partido del siglo”, “mejor partido del mundo”, etc. Pero lo cierto es que nunca como esta semana le van a venir mejor estas descripciones al choque, porque se están dando todas las condiciones para tener el mejor Real Madrid-Barcelona posible. Y eso es mucho decir, si bien los hechos previos se encargan de demostrarlo.

Lo digo porque los conjuntos que se enfrenten el próximo sábado serán las versiones más perfeccionadas de las mejores plantillas que han tenido estos dos clubes en su historia. Bien es cierto que el Barcelona no llega al encuentro en su mejor momento, pero también lo es que sigue pareciéndose al equipo que ha arrasado en las últimas tres temporadas. Y qué decir del Madrid, un equipo que lleva mes y medio demostrando que es el mejor conjunto de Europa a estas alturas y que cada partido da una nueva exhibición de poderío físico.

Además, el madridismo tiene motivos para ser optimista. Hay pequeños detalles que animan a pensar que esta vez la balanza podría decantarse a favor de los de Mourinho. Más allá del gran momento que atraviesa la escuadra merengue, se puede concluir que el Real Madrid llega a la cita más preparado que nunca. Ya ha dejado atrás su periodo de formación para ser un equipo maduro. En el proceso se ha llevado varias derrotas ante los culés, algunas merecidas, otras injustas. Entre estas últimas estuvo la de la Supercopa, el primer síntoma verdadero de que a los de Guardiola se les puede ganar jugando a un fútbol diferente al que ellos practican.

El del sábado debe ser, por tanto, la primera piedra de la culminación del proyecto de Mourinho. En el último año y medio ha habido hasta siete clásicos, pero ninguno prometía ser tan perfecto como el que se nos avecina. Ni siquiera los centenares que le antecedieron durante más de un siglo de rivalidad. En cinco días nos espera el Madrid-Barça más prometedor de la historia y, en él, el conjunto blanco parte como claro favorito. La única pega es que todavía hay que refrendarlo y sufrirlo. Pero el premio lo merece: darle un golpe a la Liga y confirmar que el aspirante ha dejado de serlo para convertirse en la nueva referencial del fútbol mundial.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un faro intermitente

Mesut Özil. Un nombre que, para aquellos que no siguen mucho el fútbol europeo, empezó a sonar con fuerza hace 14 meses, cuando este mediapunta comenzó a dirigir el timón de la nueva Alemania de Low. Su aparición fue tan fulgurante que Florentino Pérez se quedó prendado de su talento y decidió apostar fuertemente por él, aunque aún no hubiera cumplido los 22 años. Y es que este alemán de ascendencia turca pintaba para crack y su juventud encajaba a la perfección con el nuevo proyecto madridista.
De esta forma, 15 millones de euros tuvieron la culpa para que Özil cambiara el verde del Werder Bremen por el blanco del Real Madrid. Por delante tenía la aventura de consagrarse en la meca del fútbol mundial, en el club más grande de la historia. Y a fe que lo ha ido haciendo, en gran parte por su talento innato y en menor medida por el sitio que le ha cedido Kaká. Porque en ausencia del astro brasileño, el Madrid ha encontrado en el teutón a su genio, a un jugador diferente que, aunque ya da mucho, aún promete una eclosión futbolística memorable.
Un año después de su llegada, Özil ya está amoldado al equipo y a la ciudad. El mediapunta es claro titular en los esquemas de Mourinho y la afición le adora por su juego y su dedicación. Es la gran baza del madridismo para el próximo lustro y la selección alemana le fía sus esperanzas para poder derrocar a esta estratosférica selección española. Y todo ello, con solo 22 añitos. Toda una carrera por delante, toda una historia de grandeza madridista por forjar.
De hecho, algunos ya especulan con una candidatura futura a ganar el Balón de Oro. El chaval tiene madera, desde luego. La calidad se tiene o no se tiene. Y este la posee a raudales. Su juego destila una sencillez sorprendente, pues Özil es capaz de jugar y hacer jugar con una facilidad inusitada. El espectador presencia su fútbol y no ve dificultades en su ejecución, porque este jugador tiene la facultad de percibir con sencillez lo que para el resto de los mortales es un problema complejo.
Pero mesura. Porque Özil no es un jugador perfecto. Es un diamante en bruto sin pulir. Una joya con muchas aristas, que brilla a ráfagas mientras hay veces que ni se la ve aparecer. Intermitente, en definitiva. Su fútbol adolece de continuidad, su facilidad para desaparecer es similar a la que tiene para dar asistencias de oro. Lo mismo se marca un partidazo en la Romareda, multiplicándose en las tareas defensivas, como pasa desapercibido en Zagreb. Todo con diez días de diferencia.
Liderazgo, perseverancia, continuidad, personalidad, dominio de la situación. Quizás, a su edad, esto sea mucho pedir. Pero son aspectos que marcan la diferencia, las fronteras, entre ser muy bueno y ser el mejor. La historia ha escrito con letras doradas los nombres de Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona o Zidane. En cambio, otros como Laudrup, Van Basten, Ronaldinho, Rivaldo o Bergkamp, entre otros muchos, van a ser recordados por su calidad y por su incapacidad para mantener su regularidad máxima más allá de un puñado de grandiosas temporadas. Unos secundarios de lujo en tiempos de grandes actores, en definitiva.
La cuestión es convertirse en el referente de una generación o vivir a la sombra de otros. Özil tiene bases para ser de los primeros, pero de las próximas temporadas dependerá que no acabe en el grupo de los segundos. Desde luego, con gente como Messi no lo va a tener nada fácil, si bien el hecho de ser el motor del nuevo Madrid le coloca en una buena zona de salida para intentarlo. Ojo por tanto, porque los próximos años prometen un duelo para el recuerdo entre el argentino y el alemán. Pero paciencia. Porque antes, Özil debe medir cada paso, ganar en fortaleza. Y seguir aprendiendo y descubrir que en el fútbol, una cabeza amueblada puede ser la diferencia entre ser un 'crack' y ser uno de los elegidos.