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domingo, 25 de enero de 2015

Illarra, el único jugador 'inconcluso' de Ancelotti

Hace unos días Carlo Ancelotti señalaba en una entrevista para 'Marca' que "este mes no habrá fichajes. Nuestro fichaje será Modric, pero sin prisa". Pues bien, antes de que la semana haya acabado Lucas Silva ya está en Madrid tras cerrarse una operación que se ha precipitado en los últimos días por unos motivos que, por una cosa u otra, el club prefiere mantener lejos de la prensa. Sin embargo, no hace falta ser muy avispado para entender que tras esta maniobra hay una evidente intención de mandarle un claro mensaje a los dos grandes perjudicados por el fichaje, Asier Illarramendi y Khedira.

En el caso del jugador alemán no cabe duda de que su deseo de renovar ha llegado demasiado tarde. El centrocampista decidió demorar tanto sus negociaciones con el conjunto blanco que se ha acabado encontrando que ahora, cuando él quiere seguir, es el club el que no tiene ninguna intención de que así sea. Su tren pasó hasta en un par de ocasiones el año pasado cuando el Madrid le planteó una oferta de renovación acorde a su irregular rendimiento, pero el campeón del mundo prefirió 'apretarle las tuercas' al club apurando el tiempo. Pero con lo que no contaba era con tener un rendimiento tan pobre en el inicio de temporada, el cual le ha acabado sentenciando como integrante de la plantilla.

Con Khedira más fuera que dentro el otro jugador señalado ha sido Illarramendi. El Real Madrid hizo una de sus apuestas más arriesgadas de los últimos años fichándole. En el verano de 2013 el vasco era simplemente un buen jugador, un futbolista que apuntaba maneras en la Real que se acababa de clasificar para la Champions y que además acababa de deslumbrar en el Europeo sub'21. Pero a pesar de todo ello, su precio no era ni de lejos los casi 40 millones de euros que pagó el club. Quizá lo justo hubiera sido abonar la mitad, o poco más. Pero Florentino, tan acostumbrado a pagar sobreprecios por el simple hecho de ser el Real Madrid, aceptó la situación y abonó la cláusula por el de Mutriku.

El jugador llegó a Chamartín con la vitola de ser el supuesto sucesor de Xabi Alonso, pero desde el primer momento se comprobó que no tenía ni el carácter ni la jerarquía de su paisano. Triunfar en el Real Madrid es realmente complicado y la suerte tiene que acompañar. Pero en el caso de Illarramendi la suma de factores no se le hizo fácil de llevar y lo acabó pagando en momentos concretos. Especialmente llamativo fue su error en Dortmund, tras el cual Ancelotti no se cansó de decir que seguía contando con su confianza. Sin embargo, a la hora de la verdad en la final de Lisboa el futbolista que cubrió la baja de Xabi fue Khedira, quien acababa de salir de una lesión.

La justificación del técnico entonces fue que prefería al alemán porque es más alto y fuerte para defender las acciones a balón parado del Atlético de Madrid. Eso fue lo que dijo, aunque probablemente lo que pensaba iba un poco más allá. Porque como hemos podido comprobar en este año y medio que lleva en el club, una cosa es lo que dice en público Ancelotti y otra lo que piensa. A la hora de hablar en público piensa como hombre de club, por mucho que su discurso luego contradiga los hechos. Por eso el italiano siempre ha intentado defender a Illarramendi, aunque luego a la hora de la verdad prácticamente no le haya dado su confianza.

Asier IllarramendiA los hechos hay que remitirse, pues el futbolista no está triunfando. Y no lo está haciendo porque sencillamente está jugando muy poco. Cuando lo ha hecho no lo ha hecho mal, e incluso se podría decir que ha tenido buenos partidos. Pero en ningún momento se ha echado el equipo a la espalda ni ha demostrado la personalidad que todo jugador que quiera triunfar en el Madrid debe tener. Quizá por no sentir una verdadera confianza del entrenador, quizá por tener implícitas esas características en su forma de ser. Probablemente todo no sea más que una 'pescadilla' que se muerde la cola y que ha dejado a Asier dentro de un círculo vicioso que le está empezando a sacar del club.

Es una pena, porque Illarramendi no es mal jugador y si se va lo va a hacer dejando la sensación de que se ha dejado mucho en el tintero. Sus trazas han sido de futbolista aprovechable, pero que Ancelotti parece haber dejado por imposible. Algo raro en un técnico cuya gran facultad es la de 'moldear' jugadores para hacerlos aprovechables para sus planes. Di María, Isco o James son resultado de su gran mano diestra para sacar petróleo de sus hombres; por lo que llama la atención que con el vasco no lo haya podido conseguir. Él está siendo su única 'obra' inconclusa en el equipo, la única excepción en su magnífica gestión del vestuario.

Así pues, ahora vendrá Lucas Silva y en julio probablemente lo haga Casemiro, por lo que Illarramendi tendrá que buscarse las 'habichuelas' en otro equipo. No será más que cambiar una decepción por una nueva ilusión, aunque es inevitable tener un par de dudas razonables: ¿el brasileño realmente es mejor jugador que el vasco? ¿Dará este nuevo fichaje mejor rendimiento que un futbolista que conoce la Liga, el club y que ya está adaptado al equipo? Yo desde luego las tengo, si bien esperaré para ver lo que Ancelotti consigue sacar de Silva. Aunque pase lo que pase, nunca podré evitar la sensación de que con Illarra se ha perdido la paciencia muy pronto y de forma injusta.

domingo, 18 de enero de 2015

Cuando la persona eclipsa al entrenador

Hace tiempo que Carlo Ancelotti me recuerda a Del Bosque. El italiano es un magnífico gestor de vestuarios y de egos, pero a la hora de demostrar dotes de estratega a pie de campo se le notan costuras. Y el técnico que más fácilmente destaca estas carencias es el 'Cholo' Simeone, un hombre que una y otra vez es capaz de desesperar al rival de la capital y que por ello se está ganando con todo merecimiento ser la némesis del entrenador del Real Madrid.

Digo que 'Carletto' me recuerda al salmantino porque es raro escuchar a un jugador de los que ha entrenado que hable mal de él. El secreto de su éxito en su primer año en el Madrid ha sido básicamente reconstruir el vestuario tras el legado dejado por Mourinho. Hace un par de años muchos se atrevieron a decir que tras el paso del portugués no iba a crecer ni la hierba en el club por un tiempo, como si se tratase del Atila del fútbol. Pero nada más lejos de la realidad, pues hubo dos aspectos claves: uno, el de Setúbal dejó hecha y cimentada la estructura de un equipo joven y ganador; y dos, Ancelotti fue el mejor 'míster' posible para volver a cohesionar anímicamente un vestuario que había acabado dinamitado tras la temporada 2012/13. 

Antes que entrenador Ancelotti ha resultado ser una buena persona. Y eso en ocasiones es suficiente para que la mejor plantilla del mundo tenga la estabilidad necesaria para encontrarse cómoda y pueda rendir a su máximo nivel. Sin embargo y como todo en la vida, el exceso tampoco es positivo y este entrenador abusa en ocasiones de un cierto 'buenismo', como a la hora de hacer las alineaciones. Sólo así se puede entender que un partido tras otro siga empeñado en mantener el mismo once fijo, sea cual sea la entidad del rival. La temporada pasada el equipo ya acabó pagando el cansancio y se vio obligado a 'tirar' la Liga para llegar decentemente a la final de la Champions. Y esta temporada ha vuelto a tener que elegir y descartar la Copa del Rey para poder ir a por Liga y Copa de Europa con opciones de ganar ambas.

Estamos hablando del Real Madrid. No se trata de un equipo más, pues su deber es ganar todo. Hasta ahora nunca ha logrado el triplete - Liga, Copa y Champions - y este año tampoco se conseguirá, a pesar de tener posiblemente la mejor plantilla de su historia. Por eso duele que año tras año toque elegir y poner en un segundo plano alguna de las otras tres para aspirar verdaderamente a ganar algo. En esta ocasión había equipo para intentar la hazaña y al final no ha podido ser porque los jugadores han llegado bastante 'fundidos' al tramo de partidos de enero. Lo cual, por otra parte, es responsabilidad del entrenador, a quien parece que le cuesta mucho sentar a las estrellas del equipo aunque el rival sea teóricamente asequible.

Ancelotti y Cristiano RonaldoLo cierto es que no entiendo el empecinamiento de Ancelotti en negar la evidencia de que el equipo ha pegado un importante 'bajón' físico. Kroos dijo hace ya más de un mes que estaba agotado, pero aún así sigue jugando sin parar. Mientras tanto, James no es ni mucho menos el de hace dos meses y Benzema también atraviesa un preocupante estado de forma. Las sensaciones no son buenas a día de hoy y el único consuelo que viene es resultado del disgusto copero, porque sin ella el equipo tendrá varias semanas para descansar.

No dudo que una vez que regrese Modric y los teóricos titulares recuperen su pico de forma el Madrid volverá a jugar bien, a ganar y a aspirar a la Liga y a la Champions. Pero el entrenador no puede vivir permanentemente 'casado' con un once y con un planteamiento táctico. Bien es cierto que Ancelotti ha dado con la tecla logrando encajar a jugadores como James, Kroos o Isco en el centro del campo; pero también es verdad que su pecado empieza a ser su empecinamiento en mantener este planteamiento contra viento y marea. Hay vida más allá del once tipo y no se puede aspirar a todo teniendo prácticamente olvidados a jugadores como Varane, Illarramendi, Khedira, Jesé o Chicharito. Ellos también forman parte de la plantilla y no utilizarlos puede acabar costándole caro al Madrid.

Así pues, es inevitable que tenga la sensación de que el Real Madrid está empeñado ahora mismo en afrontar la temporada sólo con la fórmula que le ha llevado a lograr el récord de 22 victorias consecutivas. Como la misma ha funcionado de maravilla durante dos meses toca estirarla como un 'chicle' para ver hasta donde llega. Pero es de sobra conocido que todo se 'gasta' tras un uso continuado. No se puede negar el mérito de Ancelotti de haber encontrado el camino del buen juego y de las victorias, pero al italiano le está gustando tanto su descubrimiento que puede terminar por 'cargárselo'. Y todo por no querer - o no saber - aplicar nuevas soluciones para el equipo en partidos puntuales. El fútbol también es adaptarse y saber tener 'cintura' para idear cosas nuevas. Justo un aspecto donde a 'Carletto' no se le ve suelto, quizá por no alterar el ecosistema de las ambiciones y los egos del vestuario. Y cuando esto pasa es cuando el entrenador empieza a correr el riesgo de ser eclipsado por la persona, exactamente lo mismo que ha caracterizado la carrera de Vicente del Bosque.

domingo, 11 de enero de 2015

La muralla de Simeone exige a Ancelotti un 'plan B'

Ancelotti tiene un reto: averiguar la forma de 'meterle mano' al Atlético de Simeone. La sensación que hay a día de hoy es que el Real Madrid no deja de chocarse con un muro cada vez que juega contra el actual campeón de Liga. En el último año y medio los dos técnicos se han visto ya las caras en 9 partidos y aunque el balance está más o menos equilibrado (4 victorias para el argentino y 3 para el italiano) lo cierto es que el conjunto blanco prácticamente siempre ha tenido que jugar a lo que quería su rival.

Desde la llegada del transalpino al banquillo el Madrid ha evolucionado mucho. Evidentemente a mejor. Sin embargo, cuando el rival es el Atlético de Madrid el fútbol merengue sigue 'criogenizado'. No se percibe evolución táctica, nuevas variantes, opciones y caminos en el planteamiento de Ancelotti para sortear la defensa numantina de los colchoneros. Simeone tiene muy clara sus premisas a la hora de jugar contra el eterno rival: líneas muy juntas, presión en campo contrario, contragolpe y agresividad. Con esta receta está logrando maniatar al Madrid un partido sí y otro también, mientras que en el banquillo de al lado 'Carletto' no encuentra la tecla.

Son ya tres las derrotas esta temporada del Real Madrid ante los colchoneros. Y tras cada uno de ellos las excusas que he podido escuchar han sido muy similares. "No importa, el equipo estaba mal físicamente", "sí, hemos perdido, pero en Lisboa el Madrid ganó el partido importante". Vale, es cierto que el conjunto blanco ganó la final de la Champions a los atléticos y eso siempre quedará ahí. Pero en el fondo ese partido no fue tan distinto de los últimos derbis que hemos podido ver. El pasado 24 de mayo hubo un equipo bien plantado en el campo - el Atlético- que tuvo en su mano el título hasta el minuto 92:48; y otro que aunque mereció el gol - el Real Madrid-  atacó con más corazón que cabeza y que no encontró soluciones futbolísticas hasta que el milagroso cabezazo de Ramos rompió la muralla rival.

Ancelotti y Diego SimeoneSimeone le ha ganado casi siempre la partida a Ancelotti cuando ambos se han enfrentado. Y también ocurrió en Lisboa, por mucho que el resultado diga ahora otra cosa. La única excepción fue quizá el partido de semifinales de Copa del Rey del año pasado en el que los blancos golearon a los atléticos por 3-0. ¿Y cómo lo lograron? Fácil, practicando un juego muy directo. Dos de los goles de esa noche llegaron a partir de disparos lejanos - desde fuera del área- que entraron en la portería de Courtois antes de entrar. Una estrategia muy poco explotada por los blancos en los últimos derbis, pues casi siempre el equipo se ha empeñado en tocar, tocar, y tocar para intentar entrar en el área rojiblanca con el balón controlado.

Quizá el plan a partir de ahora deba ser pensar menos y chutar más a puerta, desde donde sea. O abrir más el campo por bandas, aprovechando la velocidad de jugadores como Carvajal, Bale o Jesé. O tratar de sacar más 'petróleo' de las jugadas a balón parado, un factor que ellos dominan pero del que el Madrid sólo pudo sacar partido en la final de Champions. Las soluciones son múltiples, pero la misión de Ancelotti es dar con ellas, ya que por algo es el entrenador. El equipo no puede ni debe seguir dejando pasar el tiempo para tropezar una y otra vez en la misma piedra de Simeone. Hay que aprender a adaptarse y mutar, porque todavía quedan bastantes 'batallas' por librar ante los vecinos.

En el fútbol no todo es cohesionar piezas, incentivar al vestuario y comprometer a los jugadores en el trabajo del día a día. También hay que plantear estrategias sobre el terreno, saber anticiparse al entrenador rival y buscar la sorpresa. Y en estas está Ancelotti. El técnico tendrá ante el jueves un nuevo examen ante su 'alter ego' y el madridismo espera de él algo distinto que sirva para darle la vuelta a la eliminatoria. Es el momento de reaccionar y de demostrar que también tiene 'cintura' para adaptarse las ecuaciones que le plantea Simeone. No ya sólo por la Copa, sino por la Liga y la Champions, donde el Atlético promete seguir dando mucha guerra. Todavía quedan derbis por vivir esta temporada y el Madrid no puede seguir dándose contra un muro, porque no siempre llegará un cabezazo salvador en el tiempo de descuento...

lunes, 27 de octubre de 2014

El Real Madrid, una orquesta afinada que domina todos los registros


Comentaba Xabi Alonso hace unos días en una entrevista publicada en Alemania que el estilo del Real Madrid es como el 'Rock&Roll', mientras que el del Bayern de Múnich es más Jazz. Sin embargo, por mi parte empiezo a pensar que esta teoría del ex jugador merengue empieza a estar desfasada. El 'Clásico' del pasado sábado fue una demostración de que el Madrid 2014/15 es un equipo de tantos registros y estilos que no necesita agarrarse a un plan concreto para fulminar al rival que se le ponga por delante.

El Real Madrid celebra el gol de Pepe en el 'Clásico'Siguiendo con las menciones, Xavi Hernández justificó la derrota del Barcelona en el Bernabéu argumentando que el Real Madrid sacó adelante el partido jugando al contragolpe. La del culé es una reminiscencia del pensamiento único implementado por Guardiola durante su época en 'Can Barça', el cual venía a decir que el único fútbol bonito y digerible es el que pasa por sobar el balón hasta la extenuación para llegar la portería rival siguiendo el camino más largo posible. Lo cierto es que resulta bastante curioso que un futbolista de su nivel sea capaz de decir algo así y quedarse tan tranquilo, pues con ello lo único que demuestra es un mal perder enfermizo y un profundo desconocimiento de la esencia del deporte que tan bien se le ha dado.

Que el fútbol haya conseguido en los últimos 150 años convertirse en el deporte rey por excelencia no es casualidad. Al balompié se puede jugar de infinitas maneras distintas. Se pueden ver miles de partidos en una vida, que siempre ofrece algo nuevo en cada jugada, en cada acción. Sus posibilidades tácticas y técnicas son incontables y por ende, hay tantos estilos como entrenadores. A donde quiero llegar es que nadie tiene en su poder el abecedario del fútbol ni está en el derecho de proclamarse defensor de su fe. Como madridista no me duelen prendas en decirle a Xavi que sí, que el Real Madrid ganó el sábado a base de contragolpes. ¿Y qué?.

No hay motivos por los que avergonzarse. Nunca los ha habido, ni siquiera en la época de Mourinho, al que algunas mentes 'brillantes' - nótese la ironía- tildaban de defensivo a pesar de que acabó haciendo ¡121! goles en una sola Liga. Con el portugués el Real Madrid practicó un fútbol basado claramente en la contra, y aún así creó escuela y dejó un año para la historia. Desde entonces han pasado ya dos años y el Madrid no ha dejado de evolucionar con Ancelotti. El equipo está ahora en el punto en el que es un hermoso 'híbrido' camaleónico. La plantilla aún mantiene un grupo de auténticos especialistas en el juego de contragolpe como Bale, Cristiano, Benzema, Marcelo o Jesé; pero a la vez dispone de un varios finos estilistas (Kroos, Modric, James o Isco, por decir algunos) que le permiten jugar como los ángeles al estilo de fútbol que Xavi parece querer imponer cada vez que le vienen mal dadas.

El sábado la primera parte del Madrid no fue buena. A mí no me gustó y me llenó de pesimismo para la segunda mitad. El equipo intentó plantarle cara al Barcelona con su versión más moderna, la que pasaba por quitarle el balón. Pero el experimento no salió bien, en parte por lo atrasadas que estuvieron todas las líneas desde el principio y en parte por la buena presión barcelonista. La idea que quedó en mi cabeza es que en esos 45 minutos el Barcelona fue el Barcelona y el Madrid fue un equipo desconocido. A esas alturas el combate estaba perdido a los puntos, aunque se seguía luchando y los dos contendientes estaban en pie.

Sin embargo, en la reanudación el Real Madrid cambió y recurrió a su 'plan B': el de darle el balón al Barcelona, esperar atrás con el equipo muy junto y salir rápidamente a la contra. A pesar de que últimamente no lo había utilizado mucho salió a la perfección. Más que nada porque sigue siendo el mejor del mundo a la hora de ponerlo en práctica. Fue un 'click' que cambió radicalmente el partido y que destapó las carencias del Barcelona de Luis Enrique. Los culés ahora son una copia barata de sus años de mayor lucidez, un equipo que aumenta progresivamente su calidad según se avanza desde la portería a la delantera, pero sin la frescura, velocidad y la claridad de ideas de antaño.

La reflexión es que el Madrid supo adaptarse a las circunstancias y acabó dándole un repaso a su rival. Los goles fueron tres, pero nadie se hubiera extrañado si hubieran sido cinco o seis. Los de Ancelotti se presentaron la tarde de su gran 'concierto' con la intención de dar un recital de Jazz, pero a mitad de la función cambiaron de registro y de instrumentos para pasarse al rock o, por momentos, incluso al 'heavy'. Porque esa es la gran virtud que está demostrando últimamente este equipo merengue: la de saber hacer muy bien muchas cosas distintas. Los mismo te juega al 'tiki-taka' que cambia y opta a conveniencia por el contragolpe. Algo que prácticamente ningún otro equipo del mundo puede hacer con tanta precisión y efectividad. Y eso es algo que a la larga debe dar al Real Madrid una ventaja diferencial, porque normalmente los equipos que dominan más registros y se adaptan mejor a las circunstancias son los que tienen más papeletas para el éxito.

jueves, 23 de octubre de 2014

Gareth Bale, la estrella sacrificada


No son pocos los que las últimas semanas se han animado a criticar a Gareth Bale. Mucho se espera este curso del galés, principalmente porque su ausencia en el Mundial le ha permitido descansar y completar la pretemporada desde el primer día. De hecho se podría decir que fue el mejor madridista en la gira por los Estados Unidos, pero a partir de ahí su fuerza se fue apagando poco a poco hasta dar lugar a un debate alimentado por un sector de opinión que tiene bastante poco de madridista.

La verdad es que suena bastante ridículo poner en duda a Bale. Sea en septiembre, en octubre o en mayo del año que viene. Porque el galés es un jugadorazo y a sus 25 años no tiene que demostrar nada a nadie. Aunque esta temporada se permitiera el lujo de sestear (cosa que evidentemente no hará) su fichaje ya está amortizado en una parte importante tras su primer año en el club. Casi de puntillas y sin llamar mucho la atención el zurdo marcó 22 goles y dio 16 asistencias en sus primeros 36 partidos oficiales con el Real Madrid, lo que equivale a decir que colaboró en más de un tanto por partido.

Gareth BaleAunque en este aspecto lo más importante es que demostró tener el don de aparecer en los partidos grandes. Hasta su fichaje por el Real Madrid, no había tenido la oportunidad de jugar muchas finales ni choques de relevancia por el hecho de estar en un club de segundo nivel como el Tottenham. Por eso su primera temporada en la capital de España fue como una pequeña prueba de fuego en la que demostró no arrugarse cuando la pelota normalmente 'quema' en los pies. En Mestalla hizo uno de los mejores goles de los últimos años para darle el título de Copa del Rey al Real Madrid cuando peor estaba la final para los blancos, mientras que en Lisboa supo acompañar la jugada para rematar suavemente el gol que acabó por despedazar al Atlético en la prórroga.

Bale ha 'caído' de pie en el club, pues ya tiene hecho lo más difícil. Normalmente el primer año es el peor por la adaptación, aunque el fútbol no es una ciencia exacta y tampoco se puede descartar que en su caso la segunda temporada sea más floja. Pero de ser así tampoco debería haber motivo para la preocupación, porque estamos ante un jugador que es capaz de aportar mucho a pesar de no mostrar demasiada brillantez. El galés es un jugador tremendamente eficiente que marca y asiste con suma facilidad. Por lo pronto, de manera muy similar a la campaña pasada y sin hacer mucho ruido, ya ha conseguido 7 goles y 4 asistencias en los 15 encuentros disputados hasta hoy.

Y no olvidemos que todo ello lo está logrando con un considerable 'hándicap': el de jugar en una posición que no es la suya. Bale en la banda derecha rinde por debajo de sus posibilidades. Se podría decir que se le nota incómodo, pues aunque se defiende con su pierna derecha no tiene la misma conducción de balón que en su banda natural. Su enorme talento le permite hacerlo bien prácticamente en cualquier posición del campo, algo que queda en evidencia en el hecho de que ha ido evolucionando desde el lateral izquierdo hasta las posiciones de delantero. Pero a pesar de esta polivalencia no se le puede exigir que rinda de sobresaliente todos los días y al mismo tiempo se sacrifique por el bien del equipo jugando en un puesto incómodo para él.

Tras poco más de un año viéndole jugar en el Real Madrid yo no albergo ninguna duda sobre Gareth Bale. Con su fichaje el Real Madrid ha tenido un enorme acierto. Es un futbolista de gran calidad y talento, con una enorme facilidad para aportar espectáculo y buenas estadísticas. Aunque esto no me parece lo más importante de todo. Su gran virtud es que es perfectamente consciente del rol que tiene en el equipo más importante del mundo. Sabe que su principal misión es sacrificarse por el equipo y jugar para que su compañero y amigo Cristiano Ronaldo brille cada día. El portugués es el gran 'crack' y Bale es uno de sus fieles escuderos. Por eso asume sin rechistar el planteamiento táctico de Ancelotti aunque éste no esté hecho a su medida, porque tiene claro que lo importante es sumar. Y eso es algo que él sabe hacer mejor que nadie.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La portería del Real Madrid se queda sin reglas

Iker Casillas y Keylor Navas
El Real Madrid traspasó el pasado mes de agosto a Diego López con el objetivo de eliminar de un plumazo el debate en la portería que en el último año y medio había desgastado al club. Sin embargo, poco más de un mes después de esta operación el club está viendo cómo su decisión sólo ha servido para todo lo contrario, pues en estos momentos el problema parece que se ha multiplicado exponencialmente.

No cabe duda que estamos ante un tema espinoso, por la presión mediática que se genera tanto por parte de los aficionados como de los medios de comunicación. Casillas no es un portero más, es el mejor cancerbero de la historia del fútbol español y uno de los más brillantes de todos los tiempos. Actualmente el mostoleño conserva una enorme legión de fans, aunque tampoco son pocos los que piensan que a sus 33 años debería dar un paso hacia a un lado para dejar paso a otros compañeros. Por lo tanto, el debate siempre va a estar en la calle y siempre habrá aficionados que le apoyen o que le piten.

La cuestión es cómo está gestionando el club esta situación. En estos 14 meses que lleva en el Real Madrid Ancelotti se ha caracterizado por gestionar de forma envidiable los conflictos que han ido surgiendo en uno de los vestuarios más complicados de llevar. Así, la recuperación para la causa de Di María fue un éxito atribuible del italiano; al igual que lo fue su solución en el asunto de la portería. El técnico encontró una solución bastante justa en la que se repartían las competiciones entre los dos cancerberos: Diego López la Liga y Casillas la Champions y la Copa del Rey.

El balance en este sentido fue muy positivo, pues el equipo conquistó dos títulos y no hubo necesidad de relegar a una suplencia continuada a ninguno de los dos porterazos que tenía el plantel. Pero este verano el club decidió cortar por lo sano, pensando que quizás lo idóneo para acallar el debate sería traspasar a Diego López para traer un portero más joven, de primer nivel y con la humildad y paciencia necesarias para asumir un rol de suplente en el tiempo que Casillas se mantuviera en el equipo. El problema es que hasta el momento Casillas no ha despejado las dudas sobre su rendimiento, sino más bien lo contrario. El capitán ha estado bastante desacertado e inseguro y ha acabado estando expuesto a una crítica feroz que no le ayuda a levantar cabeza.
 
Y en estas estábamos cuando ahora a Ancelotti se le ha ocurrido realizar una extraña rotación en la portería. De pronto el italiano ha decidido contar con Keylor Navas como titular ante el Elche, sin más premisas que la de su propia opinión y la de su cuerpo técnico. Hasta el partido de ayer el costarricense únicamente había disputado el partido amistoso que se jugó en Polonia ante la Fiorentina. Muy poco bagaje para uno de los porteros más en forma de la actualidad como quedó demostrado en el pasado Mundial de Brasil.

Por lo tanto, lo sorprendente no debe ser que ahora Keylor haya tenido minutos, sino en qué momento los ha tenido. Que también merece jugar es una evidencia, como lo era que Diego López merecía su cuota de oportunidades. Pero el tico ha aparecido en un momento importante de dudas y sin mediar ninguna 'regla' para regir su titularidad. Así como el año pasado cada portero sabía sus roles y competiciones, ahora la sensación es que se ha iniciado una política de rotaciones aleatorias en las que se impondrá el criterio del cuerpo técnico. Lo que viene a significar que el enorme 'globo' del debate que ya teníamos puede seguir creciendo en las próximas semanas.

La decisión de Ancelotti es valiente, pero tiene riesgos. Por ahora no ha dejado pistas sobre si se ceñirá a algún tipo de regla o costumbre. Es decir, la idea que se plantea es que estamos ante un año en el que un día podrá jugar Casillas y otro Keylor, sin importar la competición. Sólo mandará él como técnico a la hora de decidir. Y eso supone más presión mediática y más debate. Ahora la actuación de cada uno de los porteros se podrá medir y analizar y los números de uno y otro se podrán comparar. Algo que quizás sea positivo por incrementar la competencia entre ambos, pero que también puede convertirse en un arma de doble filo. Y es que este asunto no puede ni debe quedarse toda la temporada en las primeras planas de la actualidad del equipo, pues genera un gran desgaste y no ayuda precisamente a unir. Lo que me lleva a pensar que quizás ha sido un error terminar con lo que había demostrado funcionar tan bien la temporada pasada: el reparto de competiciones y roles en la portería.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los once mejores jugadores no siempre hacen el mejor equipo

En este punto me resuta inevitable no recordar lo ocurrido en la temporada 2003/04. No porque crea que la cosa pueda acabar igual que entonces, que espero que no. De hecho, hay tiempo de sobra para corregir los errores que se están cometiendo. Sin embargo, hay algo de este nuevo Madrid que me remite al equipo que tras ganar la Champions en 2002 intentó seguir embelleciéndose hasta convertirse en un conjunto 'barroco' y sobrecargado de estrellas.

En el fútbol, como en la vida, los excesos no son buenos. Uno de sus puntos fuertes es que no se trata de una ciencia exacta, pues no está regido por matemáticas. Fichar a once estrellas no asegura el éxito si el entrenador no es capaz de que funcionen como un equipo. Y el Real Madrid de Queiroz fue un buen ejemplo de ello. Cuesta imaginar una plantilla con mejores jugadores que aquella, al menos en lo que refiere al once inicial. Por algo el club se ganó por entonces el apodo de 'galáctico'. No en vano, todo empezó de forma espectacular, con el equipo arrasando en todas las competiciones. Pero las opciones de lograr los títulos se fueron al traste en unos meses que ya forman parte de la historia negra del club.

Entonces el equipo cometió el error de pensar que con simplemente los nombres se podía ganar todo. La idea era poner a once muy buenos en el campo, sin importar si había equilibrio o no. Se podría decir que se intentó rizar el rizo utilizando como base el equipo que ganó la Novena en Glasgow, un conjunto quizás con menos calidad que el de 2004, pero bastante menos compensado. Y aquí es a donde me gustaría llegar. Noto cierta similitud con lo que vivimos estos días en que la eterna ambición devoradora del Real Madrid ha obligado al club a dar algo más a sus aficionados justo cuando menos hacían falta nuevos incentivos, tras la conquista de la Décima.

El pasado mes de mayo se ganó la Champions, sí. Pero resulta que este año vuelve a ser casi una obligación repetir el éxito. No en vano, es algo que nadie ha hecho desde que existe este formato de competición y esto es algo en lo que el Real Madrid también quiere ser pionero. Para ello se han hecho cuatro retoques en la plantilla, algunos de ellos obligados por las bajas obligadas de Xabi Alonso o Di María. Sin embargo, en lugar de buscar las opciones que mejor encajaban en las necesidades del equipo se ha dado prioridad a los nombres de moda. Y es que este 2014 ha sido año de Mundial, por lo que la directiva ha querido cuadrar el círculo con tres de los grandes cracks de la cita brasileña: Keylor, Kroos y James.

Carlo Ancelotti y James RodríguezDe ellos la presencia de Kroos y James está siendo prácticamente innegociable en el once en estas primeras semanas. Tanto por su calidad por lo que costaron. Sin embargo, cabe preguntarse si realmente encajan en el molde táctico que tenía el equipo hasta entonces. Porque ni el alemán es Xabi Alonso ni el colombiano es Di María. Ambos dan un salto de calidad en ataque al equipo, pero a cambio de menos trabajo atrás y de menos esfuerzo sin el balón. En estos momentos el Real Madrid juega sin mediocentro defensivo por la premisa de que a todos los buenos hay que ponerlos en el campo, olvidando que no siempre los once mejores hacen el mejor equipo posible.

No dudo que este Madrid necesite tiempo para ensamblarse, pero sí me genera dudas que con el once visto en el derbi ante el Atlético de Madrid se pueda llegar a un equilibrio similar al de la pasada temporada. Para mi gusto la participación de Illarra o Khedira (cuando este esté) debería ser innegociable, por una simple cuestión de compensación. Especialmente me sorprende el caso del vasco, quien fue fichado para relevar a Xabi Alonso y ahora que no está el tolosarra tiene todavía menos minutos que la pasada temporada. Quizás la clave está en que Illarra no es una estrella. Como Makelele en su momento, a quien el club dejó ir por considerarlo prescindible. Sin embargo, ese fue el primer error de los que provocaron que el Madrid de Queiroz se estrellara hace diez años. Aunque al menos ahora tenemos el consuelo de que tanto Illarra y Khedira siguen en la plantilla. Lo que significa aún hay tiempo de darse cuenta de que los títulos realmente no se ganan por el 'peso' de las estrellas, sino por el del esfuerzo.

domingo, 14 de septiembre de 2014

El Real Madrid, un esclavo del qué dirán

Ha vuelto a pasar. Es algo que empieza a convertirse en costumbre, en tradición para el Real Madrid. Año tras año, temporada tras temporada, vemos cómo el Real Madrid se deja un buen puñado de puntos en las primeras jornadas de Liga mientras sus grandes rivales ganan los partidos sin casi despeinarse. Y luego, como siempre, es el momento de hablar de conjuras, de que lo difícil no es imposible y de que quedan muchos partidos. Pero los milagros pasan una vez cada muchos años, diría que décadas. Y el último sucedió en 2007 con Capello. Hace nada, como quien dice.

Pero tampoco quiero precipitarme, pues quizá todavía no sea correcto usar la palabra 'milagro'. Sin embargo, seis puntos se antojan como una pequeña cuesta arriba en un momento crítico de la temporada. Y eso que la misma solo cuenta un mes de competición. Desde el gran partido de Cardiff al pésimo encuentro del Bernabéu ante el Atlético han mediado 32 días, tiempo más que suficiente para que el equipo haya dado mostrado sus dos caras más extremas. Lo malo es que la peor se vio el pasado sábado, en casa y ante el Atlético de Madrid. Aunque lo peor no es caer ante uno de los grandes rivales y uno de los principales candidatos al título (por mucho que el 'Cholo' se empeñe en vender su 'Vespa'). Lo peor es analizar la situación y darse cuenta de que el tiempo pasa y siguen sin atajarse los problemas más claros y básicos.

¿Que por qué tanto pesimismo? Pues porque la raíz del problema está en una plantilla corta y desequilibrada. Se habla mucho de Di María y Xabi Alonso, pero los dos jugadores querían irse. Y ya se sabe que cuando un futbolista fuerza la situación tiene todas las de ganar. Por lo tanto, el Real Madrid únicamente se adaptó a las circunstancias y las asumió. Pero su error vino después, porque el club se confió mirando la Décima en su vitrina. Se minusvaloró el papel que hacían el argentino y el español en el equipo, dando por hecho que los jugadores que ya había en la plantilla serían suficientes para cubrir estas dos importantes ausencias.

Sin embargo, ahora partido a partido nos estamos dando cuenta de que no hay dos jugadores como Xabi y Di María. Y si los hay, Ancelotti mira a otro lado. Me refiero a Illarramendi, el único jugador con Khedira lesionado que sería capaz de compensar las evidentes carencias del equipo en el centro del campo. No hay que ser muy perspicaz para ver que el centro del campo del Real Madrid no carbura con Kroos, Modric y James. Más que nada porque ninguno de ellos es un mediocentro de contención, un Xabi Alonso capaz de colaborar con los centrales en los marcajes y de hacer las coberturas a los laterales. Sin embargo, el italiano los sigue alineando, en un ejercicio de empecinamiento que tiene el dinero como responsable.

Jugadores del Real Madrid cabizbajosJames no tiene la culpa de lo que ha costado ni de ser mediapunta. Es muy bueno, pero si juega de interior pierde facultades y descompensa al equipo. El colombiano está metido con calzador porque ha costado casi 80 millones de euros, y ese dinero es una invitación a la titularidad. Su sitio está en uno de los tres puestos de ataque, los que ocupan Benzema, Cristiano o Bale. Quién deba jugar de los cuatro ya es problema del técnico. Pero el centro del campo necesita otra cosa, un centrocampista con capacidad de sacrificio y cuya prioridad sea guardar la posición delante de los centrales. No se fichó ningún jugador de este tipo este verano, pues Kroos no lo es, así que no queda otra que recurrir a los que ya tenemos. Por ello lo sangrante es que el sábado a Ancelotti no se le pasara por la cabeza el sábado dar minutos a Illarra, lo que viene a significar de que aún no es consciente del problema.

Y luego está la portería. Todo un problema que se soluciona fácilmente: con simple cordura. Que Iker ha sido el mejor portero del mundo durante una década nadie lo duda. Y que ya no está para ser titular tampoco. Creo que el primero que sabe que no está a la altura en estos momentos es él mismo. Su trayectoria le hacía merecedor de una nueva oportunidad de recuperar la titularidad, pero está quedando claro que le falta algo, empezando por confianza y acabando por agilidad. Con la venta de Diego López se ha conseguido justo el efecto contrario que se pensaba, pues el Madrid se deshizo del gallego queriendo huir de la polémica diaria y resulta que ahora tiene un debate elevado a la enésima potencia. Aunque con la diferencia en estos momentos de que hay una evidencia incontestable que se les hace difícil de negar incluso a los más incondicionales del portero de Móstoles.

En definitiva, la plantilla es la que es, al menos hasta el mes de enero. Sin embargo, no todo está perdido, pues hay recursos aprovechables en la plantilla a corto plazo. La clave es abrir los ojos y darse cuenta de los problemas. De que se han ido unos jugadores importantes y han venido otros también importantes, pero diferentes. Es lógico que el entrenador tenga ahora que hacer una labor de reconstrucción, pero eso es algo que se está haciendo desde la premisa equivocada de que no pasa nada si se cambia trabajo defensivo y sacrificio por más talento y calidad ofensiva. La táctica es la misma, pero ahora hay un jugador menos que trabaja (dos si se cuenta a Di María) y uno más que ataca. Y eso se traduce en un desequilibrio, cuyo origen está en el qué dirá la prensa y la afición. ¿Qué dirán si no juega James, el chico de los 80 millones de euros? ¿Qué dirán si no juega Casillas, el mejor portero de la historia de España? Pues que digan lo que quieran, porque lo importante es el Real Madrid y el equipo demanda soluciones al precio que sea.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Al campeón de Europa le toca reinventarse

Hace unas semanas expresaba en este espacio mi preocupación ante la posibilidad de que el Real Madrid se quedara con una plantilla corta para afrontar una temporada con seis competiciones en juego. Ahora, una vez terminado el mercado de fichajes, me ha quedado claro que el club tiene previsto afrontar el inicio de su año más ambicioso con uno de los 'fondos de armario' más cortos de los últimos tiempos. Aunque no totalmente por decisión propia, todo hay que decirlo.

Quizás el punto de inflexión de este verano se produjo cuando a pocos días del cierre del mercado Xabi Alonso se plantó delante de Florentino Pérez y José Ángel Sánchez para pedirles "encarecidamente" salir del club. Fue un paso inesperado y casi se podría decir que improvisado, impropio de un jugador cabal y profesional como el tolosarra. Las razones que están detrás de esta petición solo las conoce él, pero lo que nadie puede dudar es que al Real Madrid no le quedó otra que aceptar su petición. Xabi Alonso siempre ha ido de frente con el club y ha tenido un comportamiento exquisito en los cinco años que ha pasado en Concha Espina, por lo que el deber de la institución era escuchar y atender su petición.

El traspaso consiguiente dejó un boquete en la plantilla que el cuerpo técnico y la directiva minusvaloraron desde el primer momento. Ya lo dijo Florentino Pérez, pues aseguró que el club consideró que tenía el centro del campo bien cubierto aún teniendo en cuenta la venta de Xabi Alonso. Por ello nadie movió ni un dedo para reforzar la medular, dejando a Khedira e Illarramendi como sustitutos potenciales del internacional español. Sin embargo, el cruel destino tardó solo unas horas en tirar por los suelos esta planificación con la lesión del alemán. Seis semanas de baja y a empezar a la temporada con Illarra como único pivote defensivo para el campeón de Europa.

El problema que hay sobre la mesa es importante, pues ahora mismo Ancelotti tiene un puesto en el centro del campo que no tiene claro cómo ocupar. En las dos primeras jornadas ha optado por James, más por el peso de sus 80 millones de euros que por estar ya adaptado y acoplado al equipo. El colombiano es un excelente jugador, pero no es ni mucho menos Ángel Di María. Ni tiene su velocidad, ni su desborde ni su capacidad para desgastarse y recuperar balones. El resultado de su titularidad es que el Real Madrid está jugando con un once totalmente descompensado, donde todos los centrocampistas y delanteros tienen 'gen' ofensivo. No en vano, se podría decir que el equipo blanco jugó en Anoeta con cuatro jugadores con alma de mediapunta (Modric, James, Isco y hasta Benzema) en un planteamiento táctico que, paradójicamente, no deja lugar para mediapuntas.

James RodríguezUna de las claves de la situación actual está en la política de fichajes desarrollada este verano. El club gastó más de la mitad de lo presupuestado en James Rodríguez, un 'cromo repetido'. El cafetero es un futbolista enorme, pero con características muy similares a lo que ya tenía el Real Madrid. Fueron 80 millones que solo el tiempo dirá si se gastaron adecuadamente, pero que por lo pronto impidieron que esta inversión se realizara en otras posiciones que resultaban más necesarias, como el centro del campo. El resultado es un ataque plagado de talento, pero un medio carente de la mano de obra tan necesaria para mantener en pie a cualquier equipo que se precie.

Una de las primeras cosas que dijo Ancelotti al llegar al Real Madrid es que su objetivo era encontrar "el equilibrio". Y lo hizo sorprendentemente con Di María. Pero en los últimos meses el argentino hizo los movimientos oportunos para facilitar su salida. Por mucho que diga ahora que no quería irse, él fue el primero en generar dudas y en tener un comportamiento a todas luces molesto para la directiva. Por eso las ventas de Xabi Alonso o Di María no deben ser achacables al club, pues fueron los propios jugadores los que hicieron todo lo posible para irse.

Sin embargo, ahí acaba la exención de responsabilidades, porque el Madrid también debe asumir algunas. Han llegado cuatro magníficos jugadores, pero no se han potenciado adecuadamente las posiciones más débiles. A estas alturas hay una plantilla corta, sin extremos con desborde más allá de Bale (y Jesé cuando se recupere), con pocos centrocampistas con capacidad de sacrificio y con la incógnita en ataque de 'Chicharito', un voluntarioso delantero que no se sabe cómo va a responder. En definitiva, muchas dudas y pocas certezas justo cuando debería ser todo lo contrario. En mayo teníamos la 'Décima' bajo el brazo y la seguridad de estar haciendo bien las cosas, pero por una cosa o por otra ahora estamos ante un nuevo proyecto. Y eso significa que esta temporada el Real Madrid se va a tener que reinventar si quiere ser el primer equipo de la historia que revalida la Champions League.

domingo, 24 de agosto de 2014

Una Liga para pisar el acelerador desde el primer día

Nueva temporada y nueva hoja en blanco para escribir la trayectoria del Real Madrid en la Liga. Por delante quedan 38 intensas jornadas en las que el equipo blanco está obligado a dar la cara en una competición que lleva dos años dándole la espalda. Una vez conquistada la Champions tras doce años de sequía, la prioridad vuelve a posarse en el campeonato de la regularidad, pues el madridismo no puede permitirse una tercera decepción consecutiva en el torneo que más veces ha conquistado.

Quizás no lo parezca, pero el balance del Real Madrid en los últimos 25 años de la Liga no hace precisamente honor a su condición de dominador histórico de la competición. Desde 1990 (incluido) el conjunto de Concha Espina ha ganado 7 Ligas. Mientras tanto el Barcelona, su eterno rival, ha ganado una docena. Lo que supone más de la mitad de su palmarés liguero. De hecho, la tendencia se ha hecho más sangrante en la última década, con 6 Ligas culés por 3 madridistas. Y los datos no son peores porque al Atlético le dio por hacer una machada el pasado mes de mayo en el Calderón, pues en caso contrario podríamos estar hablando ahora de un ‘mini reinado’ barcelonista de dos temporadas.

Se suele decir que el fútbol son ciclos. Y bajo esta teoría el Barcelona acaba de salir del ciclo más ganador de su historia. Mientras tanto, el Real Madrid también acaba de terminar el suyo, aunque en su caso ha sido wl que se podría considerar como su peor ciclo desde los años 40. En la última década se han ganado algunos títulos, pero no muchos. Hasta la llegada de la ‘Décima’ el equipo penó durante varios años en Europa y en España solo se llevó alegrías a cuentagotas. Pero todo empezó a cambiar con la llega de Mourinho. El portugués fue el encargado de poner los cimientos de la casa, aunque los mismos tardaron en asentarse. Tanto que el verdadero período de bonanza no ha llegado realmente hasta que no estaba otro inquilino en el banquillo, Ancelotti. 

Tras la victoria en la Supercopa de Europa el pasado 12 de agosto tanto Ancelotti como Pepe coincidieron en afirmar que el Real Madrid está en condiciones de establecer un nuevo ciclo en el mundo del fútbol. Por ahora ya se han conquistado tres títulos (Copa del Rey, Champions y Supercopa de Europa). Un estupendo comienzo, desde luego. Pero ahora hay un nuevo reto en el horizonte, y el mismo tiene dos puntos claves: la Liga y la Champions.
Real Madrid en CardiffLa temporada pasada la Liga se acabó escapando por la dejadez de la plantilla ante el reto mayúsculo del partido de Lisboa. Por suerte todo salió cara y muy pocos siguen lamentándose de los partidos 'tirados' en Valladolid o Vigo. Sin embargo, con la 'Décima' ya en las vitrinas la Liga no puede volver a ser un segundo plato. Ya no hay una urgencia histórica en Europa, sino que más bien la urgencia se ha trasladado a la competición doméstica. Los dos últimos campeones ligueros son precisamente los eternos rivales del Real Madrid y eso es algo que este equipo debe intentar evitar que se repita esta temporada.

Equipo hay para conseguirlo, desde luego. Bajo mi punto de vista estamos ante la plantilla más completa de la historia del Real Madrid. Bien es cierto que la baja de Di María va a debilitar el ataque merengue, pero el club tiene una semana por delante para replantearse lo de fichar un delantero. Y más allá de este detall, estoy seguro de que este equipo está mucho más compensado línea por línea que el de los 'galácticos'. Por eso, este año ya sí que no hay excusa para no ir a por la Liga. Y para hacerlo hay que salir a por todas desde el primer día. Es decir, desde hoy.

Este conjunto está cogiendo la mala costumbre de dejarse puntos en las primeras jornadas, con la infundada tranquilidad de que los recuperará después. Pues no. Hay que desterrar esta idea, porque las Ligas también se ganan en la jornada tres, en la siete o en la catorce. Todos los días suman. Hay que aprovechar que estos primeros meses van a ser más tranquilos en la Champions y en la Copa para pisar el acelerador desde el primer día. No en vano, no se puede olvidar que en la tercera jornada nos espera el campeón, el Atlético en casa. Razón de más para aprender de los errores del pasado y para no dejarse llevar. Así que intentemos hacer un esfuerzo para que este año sean los demás los que tengan que remar a contracorriente desde el primer día. A ver qué pasa.

sábado, 5 de julio de 2014

James Rodríguez, más capricho que necesidad


Sí, James es bueno. Muy bueno. Pero no es lo que necesita el Real Madrid. Al menos para esta temporada. El colombiano ha brillado en este Mundial y automáticamente ha pasado engrosar la enorme lista de los futuribles para el conjunto blanco, aunque parece que en esta ocasión Florentino está dispuesto a dar los pasos necesarios hasta cerrar su llegada. Y es que a día de hoy no cabe duda que el club va en serio a por el jugador. Algo ante lo que yo me pregunto: ¿y para qué?

A cualquier aficionado que le guste el fútbol y que haya podido ver el juego de James Rodríguez en este Mundial le gustaría que acabara en su equipo. Así que yo no voy a ser tan necio de negar que me encantaría que el futbolista afichara por el Real Madrid. Sin embargo, apuesto por la paciencia; pues no veo razones en estos momentos para pensar que en este año su contratación pudiera peligrar. Estos días en la prensa se especula únicamente con el nombre del equipo blanco, ya que no parece que ningún otro conjunto europeo haya preguntado por él. Aunque, por si acaso, el Real Madrid tiene la tranquilidad al mismo tiempo de saber que el precio de James oscila entre los 60 y los 75 millones de euros. O lo que es lo mismo, una cifra prohibitiva para el 99% de los equipos del mundo.

La idea es que actualmente no percibo grandes competidores para llevarse al hombre de moda. Pero por si esto fuera poco, aún hay más: James y su familia tienen el sueño de que tarde o temprano vista blanco. Durante toda su carrera, en cualquier circunstancia, el mediapunta dará prioridad al Real Madrid respecto a los demás clubes. Esa es una ventaja de gran valor porque servirá para atraerle, por simple inercia, al club merengue. Como ya ha dicho muchas veces Florentino Pérez, hay jugadores que han nacido para jugar en el club más grande de todos los tiempos y el colombiano es uno de esos casos.

James RodríguezEn consecuencia, no me cabe duda de que James será madridista. El cuándo, lo desconozco. Y prefiero que no sea este mismo verano. Con 23 años que aún no cumplido habrá oportunidades de sobra para traerle. Ahora mismo por mucho que le busco hueco no se lo encuentro. No hay más que ver el estilo y la táctica que ha implementado Ancelotti el último año, dando prioridad al 4-3-3 que ha acabado defenestrado el puesto de mediapunta que antes ocupaba Özil. Con este sistema el 'enganche' ha pasado a un segundo plano e Isco ha tenido complicado encontrar su hueco. Al malagueño no le ha quedado más remedio que reciclarse al puesto de interior, a la imagen y semejanza de Seedorf, tal y como le pidió el entrenador italiano.

Huelga decir a estas alturas que Isco me parece muy parecido a James Rodríguez. Ambos son mediapuntas, talentosos y rebosan calidad. Su futuro es enorme e ilusionante. Sin embargo, me cuesta verles compartiendo vestuario en el Real Madrid de Ancelotti. Más que nada porque si Isco ya tiene problemas para jugar en este equipo, ¿qué pasararía si también llegara James? Y no me vale decir que el colombiano vendrá para cubrir la baja de Di María, porque uno y otro son como la noche y el día. El jugador del Mónaco no podría aportar ni el trabajo defensivo, ni el desborde, ni la velocidad del argentino; al igual que el 'Fideo' no puede dar el talento entre líneas, el gol o el pase de James.

Así pues, todo lo que se viene hablando últimamente me suena a mero capricho. A jugador que entra por los ojos y que se supone que hay que fichar porque vende camisetas, pero sin pensar en si vendría a cubrir una necesidad del equipo o a duplicar un perfil de futbolista que ya hay en la plantilla. 75 millones es mucho dinero, es una cantidad que podría y debería destinarse a tapar otras goteras. Como la del '9' suplente que ocupe el sitio de Morata, la del mediocentro defensivo que probablemente haya que traer si salen Khedira o Casemiro o la del extremo que haría falta si Di María acabara siendo traspasado. Porque, al fin y al cabo, esto se trata de mantener una plantilla compensada como hasta ahora y de no volver a la época donde los nombres estaban por encima del equipo. Tiempos en los que, por cierto, no se ganó demasiado para el gasto que se hizo.

domingo, 30 de marzo de 2014

4-3-3, una táctica sin red


Está visto que la presente temporada va a estar llena de altibajos para el Real Madrid. Como es lógico tras contratar a un nuevo entrenador, el equipo empezó la campaña con cierta inseguridad, pero a principios de enero despegó y demostró que esta plantilla tiene mucho fútbol para soñar con todo. Sin embargo, la hora de la verdad ha llegado y las dudas han regresado. ¿Por qué?

A mi modo de ver, fundamentalmente porque ahora mismo las piernas no responden igual a los jugadores. Ha habido un bajón físico evidente, perceptible desde la semana del 10 al 17 de marzo. Fue una semana precisamente tranquila, sin partido de Champions, pero Carlo Ancelotti sometió a sus jugadores a unos entrenamientos especialmente intensos para estar listos para lo que estaba por venir, que no eran otra cosa que partidos sin descanso cada tres o cuatro días durante las próximas semanas.

Después llegó el partido ante el Málaga y con él los primeros síntomas de agotamiento. Especialmente reveladora fue la imagen de Xabi Alonso en un lance de la segunda mitad, tumbado sobre el césped tras hacer un agotador esfuerzo por recuperar un balón. Estaba muy cansado. Aún así se ganó, y el Madrid continúo su camino, con el Schalke como siguiente parada. Partido tranquilo, pero en el que Xabi volvió a tener minutos, así como Cristiano Ronaldo. Bastante incomprensible y poco necesario. Además, para colmo, se lesionó gravemente Jesé. Era el inicio de unos días 'negros' para el equipo.

Porque en el 'Clásico' la imagen fue mala. El Madrid no dominó en ningún momento el encuentro. Tuvo errores defensivos graves, impropios de este equipo. Solo tuvo a su placer al Barcelona en cinco o diez minutos mágicos de frenesí, comandados por Benzema o Di María. Unicamente se aferró al partido gracias a chispazos de genialidad. Y aún así, a pesar de todo, el Barcelona necesitó del pésimo, malísimo, penoso arbitraje para ganar el encuentro. Porque sin la expulsión de Ramos, la victoria estaba en el horizonte, al igual que el empate y la derrota. Todo podría haber pasado. Sin embargo, de lo que no hay duda es que, con roja o no, el partido se hubiera perdido desde el análisis táctico.

Digo esto porque un simple vistazo al 'Clásico' permite descubrir que la superioridad culé en el centro del campo fue clave. Los azulgranas tuviero el balón y el Madrid demostró no estar físicamente en condiciones para hacer la presión. El 4-3-3 de Ancelotti se resquebrajó, probablemente porque es una táctica con riesgos, que necesita que todos los futbolistas de las dos líneas má adelantadas estén bien físicamente para trabajar sin el balón. Pero resutó que Xabi Alonso y Modric han bajado recientemente su nivel, mientras que Bale o Cristiano tampoco están precisamente en su mejor momento. El equipo fue débil, y lo fue porque no había mucha gasolina en sus depósitos.

Después llegó el partido de Sevilla, y la confimación de todo lo dicho. La primera parte fue buena, pero el Madrid sufrió mucho a la hora de correr hacia su portería cuando perdía el balón. Las ayudas y coberturas de los tres del medio fueron insuficientes y los centrales tampoco hicieron un buen partido. Dos llegadas en contra, dos goles. Injusto, pero también hasta cierto punto lógica consecuencia del momento que vive el equipo. El 4-3-3 se ha encallado porque es una táctica que exige disciplina táctica y un despliegue físico de alta intensidad. Por eso, si los jugadores no están bien en esta parcela, el manido 'equilibrio' salta por los aires. Hoy por hoy el Madrid ha dejado de ser un conjunto compensado y está en una situación que pide a gritos blindar el centro del campo, volviendo quizás al antiguo 4-5-1.

La conclusión es que entre enero y principios de marzo este equipo atravesó el mejor momento de la temporada. Lo difícil era aguantar el nivel hasta finales de mayo. No se ha conseguido. Mientras el Barcelona y el Atlético han hecho una preparación física con una curva de rendimiento ascendente centrada en llegar perfectos a esta semanas, el equipo blanco enfocó la suya al mes de febrero. Ahora ha llegado el 'bajón', pero esto no quiere decir que sea definitivo. Hay esperanzas de que la plantilla merengue tenga un nuevo repunte físico en la siguientes semanas. La cuestión es si el mismo llegará a tiempo para la final de Copa, la parte clave de la Liga y la hora de la verdad en la Champions. Y para eso ocurra, este mal momento no puede ni debe prolongarse muchos días más.

miércoles, 22 de enero de 2014

Enero, un mes cuesta abajo

Normalmente el mes de enero suele ser complicado para la mayoría de equipos. Pero para el Madrid de Ancelotti está resultando todo lo contrario. A los blancos le costó encontrar su punto, pues el año empezó con incómodo viaje a Catar saldado con un triunfo por la mínima (1-0) ante el PSG. Posteriormente la plantilla notó el esfuerzo en su partido ante el Celta, el cual se ganó con más problemas de lo que indicó el 3-0 de su marcador. Pero a partir de entonces, el Real Madrid no ha dejado de mejorar sus prestaciones hasta convertirse en el equipo más en forma de España.

Hasta hace poco más de semanas no había ninguna duda de que el Atlético de Madrid era el mejor conjunto de la Liga. No por jugadores, pues el equipo rojiblanco no tiene una plantilla a la altura del Madrid o el Barcelona, pero sí por rendimiento y estado físico. Sin embargo, los de Simeone han empezado a dar síntomas de que donde antes tenían los pulmones llenos para someter a sus rivales a 90 minutos de intensa exigencia, ahora falta el aire. Algo totalmente normal, especialmente si se tiene en cuenta que el Atlético no tiene demasiada experiencia en eso de jugar miércoles y domingo cada semana al cien por cien de sus posibilidades.

Mientras tanto, el Barça ni ha dado síntomas esta temporada de estar bien en todos sus partidos ni parece que los vaya a dar en los próximos días. El equipo culé está sacando adelante la mayoría de sus encuentros por simple calidad técnica, pero no han faltado los 'petardazos' ante equipos claramente inferiores como el Athletic, el Ajax o el Levante. La excelencia mostrada por el ciclo de Guardiola empieza a sonar a prehistoria en los aledaños del Camp Nou y ahora su objetivo es tapar la sangría que sufren en la Liga y mejorar su débil defensa ante la amenaza del City.

Y llegamos al Madrid. El proceso de adaptación de los jugadores a Ancelotti no ha sido fácil. A lo largo de la temporada el equipo ha dado pequeños destellos sueltos de sus posibilidades, como el partido ante la Real Sociedad que se disputó en el Bernabéu. Sin embargo, no ha sido hasta este mes de enero cuando hemos empezado apreciar un equipo sólido en todas sus líneas y con las ideas realmente claras. Atrás Ramos parece que ha empezado a entornarse, mientras que en el centro del campo Luka Modric se dedica a dar recitales de lo que debe ser un centrocampista organizador de lo más completo.

Poco a poco las piezas están empezando a encajar y el Real Madrid es, hoy por hoy, un 'avión' a nivel físico. En el partido de Cornellà se apreció que todos los jugadores están en un gran momento de forma, desde Casillas hasta Illarramendi, pasando por Marcelo. Ancelotti no rotó y el equipo blanco llegó fresco a los últimos minutos de partido, por lo que nos encontramos en un momento de la temporada realmente importante. El equipo blanco tiene ante sí la oportunidad de recuperar el liderato en las próximas jornadas y por qué no, afianzarlo con un buen colchón de puntos. Es un hecho que el Atlético y el Barcelona están de 'bajón' y el Madrid en línea ascendente, por lo que hay que aprovecharlo.

Sin embargo, la duda es si este gran momento ha llegado demasiado pronto y las tornas se invertirán en marzo o abril, la única hora de la verdad. Será muy difícil que el equipo blanco mantenga esta regularidad física y futbolística en los próximos cuatro meses, así como que sus dos rivales no terminen de pulir sus deficiencias. Por eso, hay que tener claro que el Real Madrid está en el buen camino, pero que el gran objetivo debe seguir siendo jugar así cuando se decidan de verdad los títulos. No cabe duda que las señales que ahora emite el equipo son realmente buenas, pero no servirán de mucho si no van acompañadas de la regularidad tan necesaria en todo gran equipo.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Ancelotti ha roto el molde de Mourinho

Confieso que empiezo a no comprender a Carlo Ancelotti. Muchas de sus decisiones se me escapan. El italiano llegó al Santiago Bernabéu asegurando que pretendía buscar el buen fútbol por encima de todo, pero por lo que se está viendo su nuevo estilo está sacrificando a jugadores que precisamente deberían ser claves en este intento de acercarse al juego más estético. La ruptura con el estilo implantado por Mourinho en los tres años es más que evidente, por lo que ahora todo depende de que la plantilla se adapte a las nuevas directrices del italiano.

Estamos en el mes de noviembre y yo soy incapaz de decir todavía a qué juega este Madrid. De momento la única conclusión a la que llego es que, como un autómata, se limita a intentar marcar más goles que el rival, pues los últimos partidos se han convertido en duelos de golpes en los que los blancos han salido victoriosos porque a pegada nadie le gana arriba. Evidentemente la delantera está siendo lo más destacable de este nuevo equipo, principalmente Cristiano Ronaldo. El portugués está en un estado de forma sublime y, posiblemente, si no fuera por él, quizás la Liga ya estaría casi tan cerrada como lo estaba el año pasado por estas fechas.

Bale es otro de los que se salvan, pues el galés está empezando a coger el 'punto' de forma que le hacía falta para empezar a callar las bocas de sus detractores. Y Di María también merece una mención por su trabajo, esfuerzo y compromiso en estas semanas. Pero poco más, porque cuanto más nos acercamos a la defensa más baja el rendimiento general del grupo. Que la plantilla no está bien físicamente es algo evidente, aunque tampoco puede ser la explicación a todo lo que está ocurriendo cuando normalmente el Madrid juega mejor las segundas partes que las primeras.

Todo esto se puede justificar desde la paciencia. El Madrid necesita tiempo para ir 'metarfoseándose'. En este sentido Ancelotti ha cogido el camino difícil, pues ha roto el molde que había dejado Mourinho. El portugués dejó un equipo hecho con un manera muy reconocible de jugar. Con algunos futbolistas adheridos a una posición muy concreta, como Ramos de central o Khedira de mediocentro defensivo. En este punto quizás lo recomendable hubiera sido ajustar un par de piezas y no cambiar nada, pues al fin y al cabo la plantilla está pensada y confeccionada para jugar así.

Pero el italiano ha preferido derrumbar el edificio para construir uno nuevo. El 4-2-3-1 de Mourinho está pasando en varios partidos a un 4-3-3 (4-3-2-1) donde el sacrificado es el mediapunta. Es decir, Isco. Primero Ancelotti tomó la decisión de prescindir del jugador más talentoso de la plantilla, Özil. Y ahora está dejando a su sustituto natural, Isco, en el banquillo, el único enganche puro que tiene el equipo sin contar a Modric. Quizás sea por el bajo rendimiento del malagueño, pero son un compendio de decisiones que no me encajan con esa promesa del entrenador de buscar el buen fútbol.

Otro de los hombres a los que le ha cambiado la vida con Ancelotti es Khedira. El alemán ahora en muchos partidos es interior diestro. Con Alemania suele jugar ahí, y muy bien. Pero en el Madrid aprecio que está bastante perdido. Sin el apoyo de un enganche el germano suele tener mucho campo por delante y no puede explotar sus mejores características, que son la recuperación y la solidaridad en el campo. Hoy por hoy el equipo le echa en falta en la parcela defensiva, especialmente para equilibrar la medular merengue. De vez en cuando se deja caer por ahí, pero menos de lo necesario. Porque el Madrid actual tiene mucho espacio entre líneas y se echa en falta que Khedira aparezca para sostener al equipo y 'barrer' los balones por delante de la defensa.

Finalmente, el de Ramos es otro asunto que me desconcierta. No es ningún secreto que el de Camas ha empezado bastante mal la temporada. Sin embargo, Ancelotti se empeña en ponerle en una gran variedad de posiciones. Central (bien), mediocentro (¿cómo?) o lateral derecho (vale…). Es decir, en realidad le hace un flaco favor porque le pone las cosas aún más difíciles aún a sabiendas de que no está en su mejor momento de forma. Lo más sorprendente de todo es que probó con él de forma repentina, casi sin entrenarlo antes, en la medular y ante el Barcelona. Pero justo un día antes el técnico había dicho en rueda de prensa que el equipo no saldría al Camp Nou a jugar al contragolpe. Sigo sin entenderlo.

Así pues, ando desconcertado y perdido con este nuevo Madrid. Evidentemente que no se pueden realizar juicios con solo tres meses de trabajo y que todavía hay que esperar para averiguar qué es lo que realmente quiere Ancelotti. Pero empiezo a tener claro que el transalpino ha decidido optar por la vía complicada, la de hacer borrón y cuenta nueva tras los tres años de Mourinho. Su promesa es la de hacer buen fútbol, pero por ahora el equipo no ha hecho más que minutos interesantes en partidos sueltos. Todavía no hay un once tipo ni un esquema claro. Ni siquiera una forma de jugar definida. Pero sí muchas pruebas, cambios y decisiones conservadoras. Y eso, por ahora, no me deja estar tranquilo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Motivación para escapar de la vulgaridad

Hace una semana comentaba en este espacio que dos meses es muy poco tiempo para pretender encontrar el sello de Ancelotti en este equipo. Y así es. Pero más allá del juego del equipo, hay otro aspecto que merece una reflexión. Hasta ahora está quedando patente es que el Real Madrid cuenta con vicios evidentes del pasado que van a ser muy difíciles de eliminar. Especialmente el de la actitud de muchos de los jugadores cuando el calendario les obliga a jugar en campos de equipos teóricamente inferiores y en partidos donde son claramente favoritos.

Tanto en la última temporada como en el inicio de la presente el Real Madrid se está demostrando como un equipo con problemas de motivación en partidos, a priori, asequibles. La Liga es un campeonato que con el paso de los años cada vez penaliza más los fallos puntuales, pues enfrente está un rival como el Barcelona que solo pierde un puñado de puntos cada año. Por eso, cada empate o cada derrota en este torneo es como una pequeña cornada para las aspiraciones del equipo.

El curso pasado se dio la circunstancia de que prácticamente en el mes de noviembre ya no había título de Liga que disputar. Se perdieron multitud de puntos en campos de equipos de menor nivel que el Real Madrid: Getafe, Sevilla, Granada, Betis, Málaga… Todos ellos con merecimiento, dicho sea de paso. Porque en estos encuentros el Madrid mostró su cara más apática y su juego más vulgar, con un estilo carente de alma y de intensidad.

Por entonces lo sucedido se explicó con base en las diferencias existentes en el vestuario entre jugadores y técnico. Bien, así pudo ser. Sin embargo, a día de hoy hay ciertas sensaciones que se siguen repitiendo como si de un molesto déjà-vu se tratase. Y ya no es una cuestión de jugar mejor o peor, sino de las sensaciones que transmite el equipo sobre el campo. Hay encuentros en los que la movilidad en ataque brilla por su ausencia y en los que todo parece más a expensas de una jugada aislada de Cristiano que de acciones trenzadas y bien diseñadas.

Así se venció en Granada. Luego se mejoró algo, a pocos ratos, ante el Villarreal. Y se ganó el miércoles en Elche. Pero la victoria ante los ilicitanos no puede ni debe tapar que este Madrid sigue teniendo problemas importantes a la hora de afrontar estos duelos de 'pico y pala' ante rivales batalladores.

Durante los últimos días Ancelotti ya se ha encargado de avisar que no se pueden empezar los partidos dormidos como ocurrió ante el Getafe. Y añado que tampoco podemos acabarlos como en el Martínez Valero, porque dos puntos que podía valer media Liga estuvieron cerca de irse al traste por un fallo de concentración.

Y como digo, ya no es cuestión exclusiva de hacer mejor fútbol o peor; pues en esto se tiene que ir mejorando con el paso de los meses. Es un asunto exclusivamente de sacar adelante los partidos poniendo lo mismo que el rival sobre el campo. Si los equipos pequeños juegan con ilusión ante el Madrid, el equipo blanco debe poner tanto o más que ellos. Si no se puede ganar a base de genialidades y de enamorar al público, hay que ir a por la victoria por carácter y orgullo. Es un componente mental, un 'chip' que hay que ponerse ya para no volver a desangrarnos desde el primer momento.

Por fortuna, esta apatía es solo cuestión de días puntuales. En casa y ante los equipos grandes el Madrid casi siempre responde. Mourinho enseñó a competir en las grandes citas a la mayoría de los jugadores de esta plantilla y eso se nota a la hora de la verdad. Ahí no suele haber queja que valga. Pero urge reflexionar sobre los 'otros' partidos y la actitud a la ahora de afrontarlos. Estamos en una época donde la Liga española es una de las más desiguales del mundo entre los aspirantes a ganarla y el resto de equipos. Pero esto sigue siendo fútbol profesional y aquí nadie regala nada. Por eso, el Madrid no puede permitirse el lujo de salir a jugar algunos partidos en segunda marcha. Más que nada porque ya no está Mourinho para cargar con las culpas.

domingo, 30 de junio de 2013

Necesidad contra paciencia

Probablemente nadie lo esperaba, por eso sorprendió tanto. Carlo Ancelotti hizo una declaración de intenciones el pasado miércoles al asegurar que su deseo es que el Real Madrid haga un fútbol espectacular con él al mando. Pero para ello este verano hay que dar con la tecla correcta, pues es evidente que el equipo necesita algún que otro refuerzo en la línea de medular que haga encajar todas las piezas para convertir al Madrid en una verdadera orquesta sinfónica del balón.

Justo antes de la confirmación de Ancelotti como nuevo técnico merengue, Florentino Pérez ya anticipó en una de las muchas entrevistas que ha concedido estos días que el cuerpo técnico ha pedido refuerzos en el centro del campo. Después de lo ocurrido la temporada pasada, en el club se han dado cuenta de que Xabi Alonso va cumpliendo poco a poco años y de que Modric no puede ser el hombre que supla siempre al vasco en el mediocentro. Y es que el ex del Tottenham es un futbolista con alma de mediapunta cuyo rendimiento mejora cuanto más lejos está de su propia área.

La realidad es que Alonso llegó agotado a los partidos claves ante el Borussia Dortmund y el equipo se resintió. Modric lo hizo bien y terminó a un nivel espectacular, pero no fue suficiente para que el Madrid tuviera el empuje necesario en la semifinal europea y en la final de la Copa del Rey. Por lo tanto, la intención es que esto no se vuelva a repetir y que el club en el futuro no vea disminuir sus opciones por no tener un 'cerebro' capaz de echarse al equipo a las espaldas.

Bajo esta premisa, hablar de jugadores de perfil defensivo no me parece demasiado lógico. La plantilla cuenta ya con Khedira y con Casemiro, luego la posición de mediocentro 'tapón' ya está más que cubierta. Hay un titular, Khedira, quien ya ha demostrado su valía en el club y en la selección alemana. Y hay un suplente, Casemiro, un jugador que promete mucho y que debe ir progresando poco a poco. En este aspecto no se necesita mucho más. Por eso no me encaja el interés por Kondogbia, aunque tampoco sería mala opción 'atarlo' ahora para dejarlo un año como cedido en Sevilla. La cuestión es que el francés no tiene mucho hueco en el Madrid a día de hoy.

A mi modo de ver, el motivo de preocupación del centro del campo debe ser, única y exclusivamente, el del mediocentro creativo. Se precisa de un jugador con talento y capacidad para aglutinar las labores de destrucción y de creación, especialmente estas últimas. Y por desgracía, este perfil de futbolista está en vías de extinción en el fútbol mundial. Al menos, en lo que respecta al máximo nivel. Las opciones se reducen a un puñado de nombres: Verratti, Gündogan, Illarramendi, Thiago. Y la mayoría de ellos suenan más a utopía que a opción real. Los tres primeros no parecen desear salir de sus clubes esta temporada, mientras que el último es 'fruto prohibido' por vestir la camiseta del eterno rival.

Por experiencia internacional y por valía contrastada, el nombre que más interesante me parece es el de Gündogan. La única pega es que el futbolista pide un año para salir del Dortmund, pues el club no quiere debilitarse tras la venta de Götze al Bayern. Ante ello, la gran cuestión que surge es si el Madrid puede tener la tranquilidad para dejar pasar un año más a la espera de que Gündogan esté dispuesto a dar el sí. ¿Necesidad o paciencia? Porque si el club deja esta temporada solucionado el asunto del relevo de Xabi con otro nombre, el tren del alemán podría no volver a pasar nunca.

Y esta lectura se podría aplicar también con Verratti o Illarramendi. El Madrid no quiere molestar más al 'PSG' por ahora, mientras que el de la Real sueña con jugar la Champions con el club de su vida. Solo Thiago parece un fichaje más factible para ser ejecutado de forma inmediata. Y además, su precio es el más barato: 18 millones de euros. Sin duda, la opción idónea si el club decide arreglar su 'problema' ya mismo. Pocas veces el Madrid tendrá a 'tiro' a un futbolista de tanta calidad y proyección a tan bajo precio. ¿Pero será capaz de dar el paso para arrebatárselo al Barcelona? Ahí está la cuestión. El club debe tomar una decisión: ir ya a por Thiago o esperar un año para asegurarse la llegada de alguno de los otros tres nombres. Difícil elección.

sábado, 1 de junio de 2013

Heynckes, una apuesta sin riesgo

La temporada ya se ha acabado. Mourinho es historia. Así que es momento de cambiar. El Madrid ha estado 'atado' en los últimos días a la espera de conocer si algún candidato iba a presentar oposición a Florentino Pérez en las elecciones, pero los plazos se han cumplido y el madrileño renovará en las próximas horas su mandato por cuatro temporadas más. Así que es momento de remangarse y de decidir durante la próxima semana quién será el patrón del lujoso barco merengue.

El Real Madrid no puede esperar más a tomar esta decisión. Florentino ya ha decidido que Zidane sea su hombre fuerte en la parcela deportiva y ahora solo queda encontrar su complemento para empezar a planificar la próxima temporada. En las últimas semanas se viene hablando muchísimo de Carlo Ancelotti y según han ido pasando los días su llegada se ha ido complicando más. Todo porque el PSG se ha encontrado con que casi todos los grandes entrenadores tienen ya equipo para el año próximo o no están dispuestos a ponerse al frente de su banquillo.

La gran pregunta es si el equipo francés dejará que el italiano se vaya a 'coste 0' tras un pacto de caballeros o preferirá forzar la situación y pedirá una compensación económica. Desde luego, si lo hace, estará en su pleno derecho. Pero esto automáticamente cambiaría todo el panorama, pues el Real Madrid no parece dispuesto a gastarse ni un euro como compensación para traer a su nuevo entrenador. El hombre que venga debe hacerlo con la carta de libertad bajo el brazo, pues este verano el dinero (mucho) se va a tener que destinar a los jugadores.

Florentino es un hombre muy dado a manejar encuestas entre sus socios. Y a estas alturas seguramente ya sepa que Ancelotti gusta menos que Heynckes entre el madridismo. Algo que me parece lógico, pues hay claras diferencias entre ambos que los convierten en apuestas muy diversas. Para empezar, en contra del primero juega que sea italiano, pues normalmente se asocia su nacionalidad con un estilo de juego defensivo y conservador. Sin embargo, Ancelotti se sale de este patrón. Este hombre no ha ganado dos Champions y las ligas italiana, inglesa o francesa por casualidad. Es un gran entrenador, pero en España es bastante menos conocido que Heynckes.

A ello hay que sumar lo ya comentado, que su fichaje por el Real Madrid seguramente implicase un desembolso económico. Pagar 7,5 millones de euros por un entrenador no gusta a nadie. Es la lógica del fútbol, el dinero solo ilusiona cuando se gasta para contratar a grandes cracks. Y ya es un punto a favor de Heynckes, porque el alemán vendría gratis y traería la Champions en su maleta. La que ganó la semana pasada en Wembley. En el fútbol la memoria siempre es frágil y lo último que tienen ahora mismo en su mente los aficionados es la apisonadora que este año ha ganado la Copa de Europa. El Bayern de Jupp. El hombre que ha dejado claro que diría "sí" sin pensar a una hipotética oferta del Real Madrid.

Por un lado tenemos a Ancelotti. Italiano, joven, ganador; pero fichaje complicado y probablemente caro. Por otro, está Heynckes. Alemán, veterano, ganador también; fichaje fácil y gratis. Ah, y conocedor de la casa. Fue el hombre que le dio la 'séptima' al club después de 32 años de larga sequía. Solo aguantó ese año, porque no pudo con un vestuario que se le subió a las barbas. Pero ahora han pasado 15 años y Heynckes ha madurado y ha aprendido a gestionar equipos complicados. Sin ir más lejos, el Bayern, un equipo donde no ha habido precisamente paz en los últimos tiempos. Robben y Ribery son el mejor ejemplo, liados a 'tortas' hace un año.

El Madrid ahora necesita paz deportiva e institucional. Tras el 'huracán' Mourinho el club precisa de unos meses para reposar con tranquilidad. Tanto Ancelotti como Heynckes encajarían en ese perfil, pues los dos son hombres moderados que intentan no destacar por encima de sus jugadores. Sin embargo, creo que el alemán sería mejor recibido por los jugadores. Su edad (68 años) llama más al respeto, al igual que su precedente en el club y su temporada prácticamente perfecta en Múnich. Su estilo se amoldaría muy bien a las gestión de las secuelas dejadas por Mou.

Así que por mi parte tengo clara la apuesta que haría. La más sencilla y, a la vez, la que menos riesgos tendría. Porque, en el futuro, pase lo que pase, nadie podría echar en cara nada al club si se decanta por Heynckes. La llegada del alemán garantizaría discreción, trabajo y mano diestra sin desembolso para incorporarlo. Y eso ya es mucho. El Madrid no puede obviar que ahora mismo tiene al mejor entrenador de la última temporada esperando su llamada. Un honor y un privilegio que no debe quedarse en un simple 'Plan B'. El momento de Heynckes es ahora, mientras que el tren de Ancelotti puede pasar un par de veces más en los años venideros. Así que yo no me lo pensaría más.