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miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Real Madrid ya ha llegado, pero ahora debe mantenerse

Hemos llegado al mes de noviembre con todo noticias positivas para el Real Madrid. Son tantas las buenas sensaciones que desprende el club -tanto en fútbol como en baloncesto- que hasta puede llegar a preocupar, pues es bastante extraño que todo marque viento en popa a toda vela sin que haya aún alguna 'pega'. Y es que en esto del deporte es casi imposible que todo salga casi perfecto durante toda una temporada, por lo que no cabe duda de que en algún momento del curso llegará el instante en que aparezcan las curvas con baches y la conducción no sea tan plácida como lo es ahora.

Carlo Ancelotti es un hombre bastante curtido en estas 'lides' y la semana pasada lo avisó en rueda de prensa: "lo que más me preocupa es que el equipo esté recibiendo ahora tantos elogios, porque eso significa que cuando perdamos nos lloverán las críticas". Tiene toda la razón, porque si algo caracteriza a la prensa deportiva es que no sabe de 'grises'. Lo que vende periódicos es el debate y el morbo, por lo que la polaridad y los extremos son los principales ingredientes de sus páginas. En el fútbol no suele haber términos medios porque lo templado interesa a muy pocos. Por eso ahora estamos en una época en la que el Real Madrid está en un altar mientras el Barcelona está en el purgatorio, paso previo a un particular 'infierno' en caso de que se descuiden.

Durante años los papeles han estado invertidos, por lo que al madridismo ahora le toca disfrutar de la cresta de la ola que marca el nuevo ciclo del fútbol español y europeo. Pero ojo, porque aquí lo más complicado no es llegar, sino mantenerse. La historia es clara en este aspecto, pues desde que la Copa de Europa es Champions League ningún equipo ha logrado ganar dos ediciones consecutivas esta competición. En la era moderna no ha habido un club que haya marcado una era en Europa, ni siquiera el Barcelona de Guardiola, el cual siempre tendrá el lunar en su historia de haber sido frenados por el Inter de Mourinho. Y es que sin el portugués lo mismo ahora estaríamos hablando de tres Champions seguidas de los culés.

Ancelotti y Gareth BaleEl asunto es que el reto de la 'Undécima' es doble. Por una lado está el deseo eterno del madridismo de ganar la Champions de la temporada y por otro el de ser los primeros en conseguir ganar dos consecutivas. Pero para llegar a las puertas de conseguirlo aún falta un mundo. Siete meses en fútbol es casi una eternidad, así que de muy poco sirve ahora estar arrasando en la Liga y en Europa si luego en febrero o marzo no se mantiene esta regularidad y se pierden partidos. Por eso hace bien Ancelotti en mandar ahora un mensaje de prudencia, pues este es el momento idóneo para pararse y echar un vistazo al calendario que le espera al Madrid en los próximos meses, ya que en breve cada paso que dé el equipo tendrá que darse con mucho cuidado y tiento.

En este sentido el mes de noviembre todavía es benigno para los intereses merengues, con salidas a priori asequibles a Eibar, Málaga o Suiza. Pero a mediados de diciembre llegará la hora de la verdad. El Mundial de Marruecos será el pistoletazo de salida para una vorágine de encuentros que casi convertirá en una broma el calendario que tuvo el equipo los años anteriores. Y es que además de los viajes del mes que viene a África o Dubai - para un amistoso ante el Milan-, en enero la Liga y la Copa prometen estar en máxima ebullición. Si todo sale conforme a lo esperado y el Madrid avanza rondas en la competición del K.O., podría haber un doble derbi y un doble 'Clásico' en sólo unas semanas. Toda una locura, paso previo a la recta final de temporada que se iniciará en febrero con la Champions en el horizonte.

La idea es que en sólo un mes el Madrid iniciará su verdadero camino de baches. Habrá cuatro competiciones en juego y de poco servirá llegar como un tiro si se tropieza por el camino en algunos de ellos. La misión de Ancelotti será compleja, pues por un lado deberá mantener frescos a sus futbolistas con rotaciones y por otro tendrá que hacer trabajo psicológico para evitar el desgaste que provoca haber satisfecho muchas expectativas a principios de noviembre. La temporada pasada el equipo llegó a mayo con las opciones abiertas en la Liga y Champions y tuvo que rechazar una de ellas para poder ganar la otra. Así que nadie quiere que este año se repita la historia porque la sensación que hay es que este Real Madrid va muy en serio y puede y debe aspirar a ganar todo.

domingo, 27 de julio de 2014

Que los fichajes no acaben enterrando el equilibrio

Cada pretemporada el Real Madrid tiene complicado superarse en lo que a ilusión respecta y este año el listón estaba realmente alto tras la conquista de la 'Décima'. Sin embargo, Florentino está haciendo los deberes de manera perfecta y todo hace pensar que en septiembre tendrá una matrícula de honor por sus fichajes veraniegos. Aunque para ello será necesario mantener el equilibro en la plantilla y no obviar la importancia de contar con jugadores de contención para sostener al Madrid más talentoso desde la 'era galáctica'.

Más allá de la necesidad o no de James Rodríguez, de la que ya hablé en estas líneas hace varias semanas, el fichaje del colombiano es una gran operación. Tanto a nivel deportivo, por tratarse de una estrella en ciernes, como a nivel económico y mercantil. Y de Kroos se puede decir más de lo mismo. Son dos grandes jugadores que vendrán para incrementar aún más el talento del centro del campo merengue y que multiplicarán las opciones ofensivas de las que dispondrá Carlo Ancelotti. Porque no cabe duda de que son dos futbolistas de claro perfil atacante que terminará jugando en posiciones más o menos avanzadas.

Queda claro, por tanto, que el club está apostando por centrocampistas atacantes. Pero mientras tanto se habla mucho de la posible salida de Sami Khedira, al mismo tiempo que Casemiro ya entrena en el Oporto tras cerrar su cesión por un año. El alemán está jugando sus bazas, que no son otras que los 11 meses de contrato que le restan con el Real Madrid. El club le ha ofrecido renovar un par de veces, pero el campeón del mundo está dilatando la decisión para olfatear el ambiente y ver si en enero algún club le podría por un suculento contrato a sumar a una atractiva prima de fichaje.

Carlo Ancelotti y Sami KhediraLa de Khedira es una situación a la vez peligrosa y delicada. Peligrosa porque el alemán es uno de los tres centrocampistas de corte defensivo (junto a Illarra y Xabi) que ahora mismo dan equilibrio a la plantilla. Y delicada porque con buena lógica el Real Madrid no está muy dispuesto a dejar que Khedira caduque su contrato sin renovarle. Si el futbolista quiere dejar el club este verano es el momento, pues podrá sacar poco más de 20 millones de euros por su venta. Por lo tanto, en este asunto urge tomar una decisión inmediata, a ser posible en la primera quincena de agosto, una vez que el teutón se reincorpore de sus vacaciones.

Hace justo un año Carlo Ancelotti llegó al Real Madrid con la palabra "equilibrio" en la boca. Y la utilizó como premisa para confeccionar su equipo. Lo consiguió porque el conjunto blanco logró la 'Décima' y la Copa del Rey. Sin embargo, los fichajes de Kroos y James y la baja de Casemiro ha descompensado un poco la balanza hacia el ataque. Por eso el papel de Khedira es fundamental. O en su defecto, si el alemán saliera, de un jugador de su mismo perfil. En este contexto no se puede olvidar que también está previsto que salga Di María, un jugador que precisamente era clave por su capacidad de estar arriba y abajo en cada momento. De ahí que el Real Madrid no deba permitirse la venta del argentino y el alemán sin plantearse la llegada de, al menos, un recambio para el centro del campo.

La 'era galáctica' de principios de siglo no llegó demasiado lejos precisamente por eso: Makelele fue uno de los pocos sostenes que tenía el centro del campo de semejante constelación de estrellas. Porque ese Real Madrid fue uno de los mejores conjuntos jugador por jugador de todos los tiempos, pero no tenía mucho de 'equipo'. La prueba es que cuando el congoleño se marchó todo empezó a caer como un castillo de naipes. Ahora, en cambio, Ancelotti cuenta con estrellas ensambladas en un 'equipo'. Es el matiz diferenciador. No me cabe ninguna duda de que el Real Madrid de hoy está mucho más preparado y completo que el de Roberto Carlos, Zidane, Beckham, Figo, Raúl o Ronaldo. Pero para seguir así no puede renunciar a contar con 'obreros' como Khedira o Illarra. Así que por mucho que guste mirar hacia delante, no nos olvidemos de mirar también hacia atrás, no nos vayamos a dejar por el camino el equilibrio que tanto nos costó conseguir.

sábado, 1 de marzo de 2014

El gran acomodo de Di María, un éxito de Ancelotti


Poco a poco Ancelotti sigue acercándose al cumplimiento de su gran promesa, la de hacer un fútbol espectacular. El gran cambio se produjo con la entrada del nuevo año, pues desdes el  bastante mediocre partido ante el Celta de Vigo en el Santiago Bernabéu el equipo no ha dejado de crecer. Una de las claves en esta metamorfosis está siendo el esquema táctico que está utilizando el técnico, el 4-3-3 que tanto le gusta por su capacidad para equilibrar el equipo en todos los aspectos.

Durante lo que llevamos de temporada el italiano ha hecho numerosas pruebas entre su 4-3-3 y el 4-2-3-1 que solía usar Mourinho y al que estaba más acostumbrada la plantilla. Al principio del curso pareció decantarse por el primer sistema, con Khedira haciendo las funciones de interior. Costó que el Madrid se adaptara a él, pero todo empezó a ir mejor en noviembre, tal y como demostró la goleada ante la Real Sociedad. Sin embargo, Khedira se lesionó en un amistoso con su selección y eso trastocó los planes del entrenador, por lo que durante unas semanas regresó al 4-2-3-1 con resultados también positivos.

En estas estaba el Madrid cuando se produjo una situación incómoda con Di María como protagonista. Fue un 'acomodo' que causó gran polémica y que dejó al argentino en una complicada situación dentro del club. En esos momentos el argentino parecía más fuera que dentro y en el entorno merengue se hablaba más de ese asunto que de fútbol. Fueron unos días complicados, de los más difíciles de Ancelotti en el equipo blanco. Pero el italiano supo lidiar con mano diestra y, en lugar de retirar la confianza al jugador, hizo todo lo contrario: le dio más aún.

Hasta entonces no había duda de que Di María no estaba cómodo. Bale le había quitado el sitio; mitad por su evidente calidad, mitad por su estratosférico precio. Pero al galés la cuesta de enero se le hizo presente en forma de lesiones y el argentino continuó jugando habitualmente. Y lo hizo bien, tanto como para que Ancelotti poco a poco le fuera encajando en el equipo hasta dar con la tecla, como si se tratara de un reloj suizo: el argentino no iba a ser mediapunta o extremo en este Madrid. Iba a ser un sorprendente interior, escudero y compañero infatigable de la dupla cerebral Modric-Xabi.

Y de pronto, todo empezó a funcionar de maravilla. El entrenador encontró su piedra filosofal y halló un centro del campo que lo tenía todo: talento, pase, organización, capacidad de sacrificio y recuperación de balón. Xabi-Modric-Di María. Los tres pilares merengues en la búsqueda del equilibrio. Porque, curiosamente, el Madrid más compensando en todos sus aspectos ha llegado con un once que tiene dos delanteros (Benzema y Cristiano) y y tres jugadores con 'alma' de mediapunta o extremo (Bale, Di María, Modric). Puro talento ofensivo, pero con un concepto muy interiorizado en sus cabezas: sin trabajo defensivo, sin intensidad y sin constante movilidad no hay éxito posible.

Por eso, se puede decir que la 'rehabilitación' de Di María ha sido el mayor éxito hasta el momento de Ancelotti. Porque el italiano ha logrado recuperar a un jugador descontento y lo ha convertido en menos de dos meses en la pieza maestra del equipo que ahora mismo enamora a toda Europa. Donde antes todo el mundo veía un hombre de ataque, el 'míster' ha encontrado un trabajador con piernas para correr y trabajar para sus compañeros. Sin duda, toda una lección de que en el fútbol la diferencia la marcan los que consiguen recursos donde los demás no ven nada.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Casemiro, ante su paso hacia delante


Este verano el Real Madrid reforzó especialmente el centro del campo. El club blanco intentó apuntalar esta zona del terreno de juego a sabiendas del irregular estado físico de su 'brújula' Xabi Alonso, por lo que llegaron futbolistas como Isco o Illarramendi, mientras que Casemiro subió al primer equipo tras haber hecho un decente final de temporada con el Castilla. De hecho, el brasileño fue una de las sensaciones de la pretemporada merengue, aprovechando que en el mes de julio tanto Alonso como Illarra estaban en la enfermería por diversos problemas físicos.
El jugador sudamericano brilló en varios partidos veraniegos con luz propia. En Lyon fue el hombre más destacado y salvó al equipo de la derrota en un encuentro algo gris, mientras que ante rivales de enjundia como el PSG y el Inter también dio la talla. Tal fue su irrupción que, durante unos días, se vivió una pequeña 'fiebre' Casemiro en la prensa deportiva. Algunos medios ya prácticamente le veían como el 'tapado' de la plantilla blanca y le auguraban un papel importante en los planes de Carlo Ancelotti.

Sin embargo, los días, las semanas y los meses han ido pasando y ya no queda ni rastro de Casemiro. A estas alturas es el jugador de campo con menos minutos del Real Madrid, 83, y solo está por delante del tercer portero Jesús Fernández. Su último partido data del 1 de septiembre pasado en el Real Madrid – Athletic (3-1), choque en el que disputó solo 21 minutos. Desde entonces ha acumulado 6 convocatorias más sin oportunidades, la más reciente el 19 de octubre.

Bajo esta perspectiva, resulta evidente que Casemiro ha quedado relegado al último lugar de la rotación merengue. Khedira, Illarramendi o incluso Ramos han actuado en su posición desde que comenzó la temporada. Y ahora que Xabi Alonso había regresado a pleno rendimiento sus opciones parecían reducirse aún más. Esto era así hasta el pasado viernes, cuando la situación del club dio un vuelco por la grave lesión de Sami Khedira.

En los últimos tiempos el Real Madrid está teniendo una mala suerte total y absoluta con el llamado 'Virus FIFA'. Varias de las lesiones graves que ha tenido el club en los últimos años han venido por los encuentros internacionales de sus jugadores. Khedira ha sido el último y tendrá que perderse los 6 próximos meses (prácticamente toda la temporada) tras romperse la rodilla en un choque con Pirlo. Sin duda, un duro golpe para los intereses de Ancelotti, pues el teutón venía siendo imprescindible en el interior derecho de su esquema táctico. 

La pérdida del jugador alemán seguramente provoque un cambio de responsabilidades en la plantilla. El italiano tendrá que decidir ahora como cubrir su baja, por lo que Illarramendi y el propio Casemiro prometen adquirir mayor relevancia. En el caso del brasileño seguramente ahora empiece a tener los minutos en la rotación de los que antes no disponía, a pesar de que la oportunidad se le va a presentar de una triste manera. Sin embargo, como profesional que es, está obligado a cogerla para demostrar que su sitio puede estar perfectamente en este club.

El jugador aseguraba hace unos días estar "tranquilo" y "trabajar duro" en unas declaraciones para la Web del club. No hay duda de que para él es un privilegio jugar en este Real Madrid y se ha tomado estos primeros meses como un aprendizaje. Ha sabido ser paciente por su juventud y ahora probablemente esté ante su hora de la verdad. Hasta hace tres días quizás su mejor destino hubiera sido una cesión a otro club, pero ahora las circunstancias obligan y el Real Madrid le va a empezar a necesitar. Así que su momento ha llegado: el de demostrar que su trayectoria en el club no se va a limitar al simple sueño de un par de noches de verano.

sábado, 21 de septiembre de 2013

No es momento para revoluciones

Solo le han dejado dos meses y ya están empezando a aflorar los primeros comentarios críticos. Un sector de la prensa lleva unos días vendiendo la teoría de que la mano de Carlo Ancelotti no se nota en el Real Madrid y de que el equipo blanco sigue sin tener un juego reconocible. Pero, ¿es que acaso se podía esperar otra cosa a estas alturas de temporada?

El Real Madrid ha jugado esta temporada trece partidos, ocho amistosos y cinco oficiales. Ha ganado doce de ellos y ha empatado solo uno, el último de Liga ante el Villarreal. Sin embargo, ya hay quien le pide más al equipo y empieza a recordar la promesa que Ancelotti hizo el 26 de junio pasado al ser presentado como nuevo entrenador madridista: la de buscar permanentemente el buen fútbol. Por ahora el equipo no se ha lucido demasiado, más allá de momentos concretos y de su espectacular goleada en Galatasaray. Pero es que a estas alturas no le podemos pedir mucho más.

En el fútbol dos meses no son nada. Y menos si en este tiempo ya ha habido dos 'parones FIFA' por los compromisos de las selecciones nacionales. Lo cual se traduce en un par de semanas en las que Ancelotti no ha podido trabajar con su plantilla. Si a eso se le suma que el primero de los meses fue de pretemporada, tenemos que el italiano solo ha dispuesto de unas pocas semanas para inculcar sus ideas y conceptos a los jugadores merengues. Un tiempo escaso para poder ni siquiera pensar que el Real Madrid está en disposición de mostrar su mejor cara a corto plazo.

En el fondo de todo este asunto se intuye una cierta paranoia sobre el legado de Mourinho. Algunos han llegado a vilipendiar tanto al portugués que están impacientes por dejar de ver cualquier rastro del técnico en este equipo. Pero que tampoco se esfuercen demasiado, porque por mucho que les duela, es inevitable que el Real Madrid siga teniendo un cierto toque 'Mou' en su estilo y en su juego. Más que nada porque el ahora entrenador del Chelsea fue el que lo reconstruyó prácticamente de cero desde el caos dejado por Pellegrini en 2010.

A día de hoy no podemos esperar un Real Madrid de juego puramente de toque (digamos tiki-taka), porque no está preparado para eso. Durante tres años el equipo ha sido programado para jugar de una manera muy concreta que, dicho sea de paso, se adapta a como un guante a las características de sus jugadores. La idea que subyace en todo esto es que el conjunto merengue no puede jugar a algo muy diferente a lo que ha jugado en los últimos tiempos porque no sabe hacerlo. El 'leitmotiv' de este equipo es la velocidad y juego directo y sería absurdo intentar cambiar esto.

Así se vio el martes pasado en Estambul, donde el Madrid completó su mejor segunda parte de la temporada. A la contra devoró al Galatasaray por rapidez, calidad y pegada. Y jugó muy bien, haciendo gala del estilo que le ha caracterizado en los últimos años y que en 2011 le permitió ganar la Liga más espectacular de la historia. No en vano, tiene a los dos mejores jugadores del mundo para este estilo, Cristiano Ronaldo y Bale. Y además le agrega otros muy buenos para ello como Di María, Jesé o Modric. Al fin y al cabo, cada uno intenta jugar como mejor sabe y el Madrid lo tiene muy claro desde hace tiempo.

Esto no impide que este año contemos con un equipo con más recursos gracias a los nuevos fichajes. Carvajal aportará más profundidad y ataque por la banda derecha, Isco más llegada y movilidad en segunda línea, Casemiro e Illarra más frescura y salida de balón en el centro del campo... Detalles que permitirán que el Madrid de Ancelotti cuente con más posibilidades a la hora de plantear los partidos, sin que se vea asfixiado ante rivales defensivos de gran orden táctico. Por ello, este conjunto tiene más variables y soluciones que el de Mourinho, pero en el fondo su esencia va a seguir siendo la misma. No nos volvamos locos y busquemos revoluciones, porque el objetivo es aprovechar el trabajo hecho en los últimos años y crecer a partir de él.