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jueves, 30 de enero de 2014

El caso Neymar, una venganza autodestructiva

El Barcelona lleva cultivando durante años y un exagerado amor propio que ahora les empieza a traicionar. Durante la etapa de Guardiola el conjunto catalán vivió tantos éxitos que llegó a creerse perfecto en todos sus aspectos, en un pensamiento que con Tito Vilanova y el Tata Martino se ha ido heredando. Por eso, ahora el club es incapaz de asumir sus problemas como propios y prefiere culpar de lo ocurrido a los demás, en un ejercicio de lamentable 'autonegación'.

A estas alturas resulta bastante demencial que en el asunto de Neymar el Real Madrid esté teniendo una amplia parcela de protagonismo. Todo comenzó cuando Bartomeu en su primera comparecencia como presidente culé sacó a relucir el asunto Di Stéfano, como si el fichaje de Neymar hubiera sido una venganza del Barcelona servida como plato frío 60 años después de la llegada del argentino a España. Un pensamiento ridículo a más no poder que pretendía justificar que su club hubiera hecho todo lo posible para traerse al delantero y quitárselo de las manos a Florentino Pérez.

Por lo que se ve, esta operación iba más allá de la parcela deportiva y tenía un inquietante valor político y social que facilitó que en las oficinas culés aceptaran todas las extrañas imposiciones que hizo el entorno del jugador. De hecho, resulta gracioso comprobar cómo en el Barcelona se jactan de haberle quitado un fichaje al Real Madrid y de que Neymar les hubiera preferido a ellos antes que al rival. Algo totalmente lógico si se tiene en cuenta todo el dinero y comisiones que ha movido la operación y que, supuestamente, han ido a parar al bolsillo de la familia del futbolista. Se suele decir que 'poderoso caballero es don dinero' y lo evidente aquí es que el Barcelona ha cometido unos 'excesos económicos' que Florentino Pérez se negó a llevar a cabo por simples principios.

Si Neymar ahora está en el Barça no es porque sea 'més que un club', sino porque la oferta culé era mejor para el padre, a pesar de que aparentemente su ficha no sea tan alta como la que hubiera tenido en Madrid. Rosell supo seducir al entorno del jugador y aceptó todas sus imposiciones, desglosadas en un laberíntico contrato de difícil lectura. Tanto que, a día de hoy, las cifras bailan según el medio que se lea, a pesar de su filtración por 'El Mundo' y la posterior aclaración interesada del propio conjunto catalán.

La cuestión es que ahora el Barcelona tiene un problema de largo recorrido. La Justicia está investigando el asunto y las consecuencias de ello pueden ser múltiples. Según el diario 'AS' el Barcelona ya negocia con la empresa DIS el pago de una indemnización millonaria y no se puede descartar que el fichaje de Neymar acabe resultando mucho más caro de esos 57 millones que el club mantuvo que costó el jugador hasta hace una semana. Toda una 'bofetada' en la cara a la política de cantera que pregona el conjunto culé y que animó al Tata Martino a criticar el fichaje de Bale y catalogarlo de "falta de respeto".

Ante todo ello, la estrategia del barcelonismo ha sido clara: echar balones fuera y culpar a un ente indefinido, pero madrileño, de conspiración. Además de quejarse de que el fiscal "no sea uno de los nuestros" (como si un fiscal pudiera ser de unos o de otros), Bartomeu ha insinuado la influencia de alguien en Madrid para hacer que prospera la querella. Sin embargo, ante la ausencia de pruebas no se han dado nombres, aunque un 'valiente' periodista catalán se atrevió a mezclar directamente a Florentino Pérez con todo este asunto.

Como es lógico, el presidente merengue y el club o tardaron en contestar y en amenazar con defender su honor ante las acusaciones vertidas. La situación ha llegado a un punto extremadamente desagradable en el que el conjunto blanco no puede seguir tolerando que algunos le intenten vincular directamente con todo este asunto. El Real Madrid no obligó al Barcelona a firmar el contrato de Neymar, que es el que se está investigando. Y si se está haciendo es porque el juez ha visto indicios para hacerlo. El único 'pecado' del club blanco ha sido existir. Porque, con su sola presencia, obligó a que el Barcelona hiciera todo lo que estaba en su mano para intentar responder a la 'afrenta' de Di Stéfano. Era mucho más que un fichaje para ellos, era una venganza. Y eso fue lo que les llevó a superar unos límites que podrían acabar costándoles muy caros. La Justicia dirá.

domingo, 24 de julio de 2011

Hastío veraniego


Un verano tras otro se repite la misma historia. Rumores y más rumores, la prensa no deja de informar (y especular) y con esas el tiempo pasa más llevadero, justo en los meses donde los 'futboleros' lo pasan peor por la ausencia de partidos. Es decir, a falta de competición y Liga, la fórmula es distraerse hablando de hipotéticos fichajes. Algo lógico y hasta cierto punto entretenido, pero que en ocasiones se lleva al extremo y termina por generar aburrimiento.

Me refiero a lo que está sucediendo este verano con el Real Madrid y la búsqueda del ansiado tercer delantero. Pero en esta pretemporada ha habido un problema. Y es que es el único de este ciclo de cuatro en el que no hay gran competición internacional de fútbol. Ni Eurocopa, ni Mundial, ni Copa Confederaciones, ni JJ.OO. Es decir, algo que no volverá a ocurrir hasta el 2015. Lo que quiere decir que desde que terminara la Liga allá por el mes de mayo, los medios están teniendo que realizar una larga travesía hasta que comience la temporada en España. Eso es, el próximo 14 de agosto con la Supercopa entre el Real Madrid y Barcelona.

En total, casi tres meses donde, a falta de análisis y comentarios futbolísticos, han tenido que aparecer los rumores. Lo que otras pretemporadas se hace con lógica y en su dosis justa, esta vez ha tocado utilizarlo de manera abusiva. Ejemplos hay varios, todos ellos pertenecientes a los dos grandes del fútbol nacional: Madrid y Barça. En los culés se ha solucionado recientemente el 'culebrón' de Alexis Sánchez, pero el de Cesc Fábregas ya acumula varias temporadas. Y lo que queda, seguramente.

Sin embargo, me quiero explayar en el caso del Real Madrid. Neymar y Agüero. Agüero y Neymar. Dos grandes futbolistas, pero dos formas de entender un delantero; tal y como podía pensarse en jugadores de procedencias tan diversas, Argentina y Brasil. Los dos jóvenes, pero solo Agüero se muestra maduro y hecho para el fútbol europeo. En cambio,Neymar es un talento sin explotar, una promesa de Messi o Cristiano sin haberse examinado en la reválida de un club europeo. Los dos cuestan lo mismo, pero son apuestas muy diferentes.

Sea como sea, el Madrid parece que lleva meses deshojando la margarita. La sensación durante todo el verano es que el club blanco siempre ha antepuesto su interés por Neymar, y posiblemente este sería el gran elegido si no se hubiese dado la situación de que el brasileño ganó la Copa Libertadores. Esto implica que 'su' Santos juegue el Mundialito de Clubes, por lo que el delantero quiere quedarse en Brasil hasta diciembre. Y eso es un problema. Mourinho necesita para ya un punta que complemente a Benzema e Higuaín y el club no está dispuesto a aceptar una llegada tardía de Neymar.

Así pues, Agüero, que parecía cansado de esperar al Madrid, podría tener que aparcar su fichaje por el City. A estas alturas no se puede descartar que el argentino sea la solución final a todo el entuerto, con Neymar en la recámara para el verano de 2012. Eso solo sería posponer el problema un año, pues la temporada que viene el Madrid tendría que vender a Higuaín o Benzema para mantener el equilibrio. Una especulación que carecería de sentido si, en vez de Agüero, llegara Adebayor o Tévez, jugadores que han surgido recientemente como 'plan B' en el caso de que las prioridades se compliquen.

En definitiva, son muchas piezas que, tras más de dos meses de rompecabezas, aún siguen sin encajar. Día tras día leemos y vemos los medios informando de que Neymar y Agüero están un paso más cerca o un paso más lejos, en ocasiones con informaciones contradictorias. Es, claramente, una situación kafkiana, en la que el aficionado acaba por ser el perjudicado porque está varias semanas en un mar de dudas. Porque, al fin y al cabo, llevamos dos meses de preguntas y especulaciones para no haber avanzado prácticamente nada. Por el camino nos hemos entretenido, sí. Pero esto ha llegado un punto en que el entretenimiento empieza a pasar al hastío. Esperemos que la solución a todo ello se produzca pronto. Por el propio fútbol y por sus aficionados.

martes, 12 de julio de 2011




Tras más de 50 días de espera, regresa lo bueno. Este lunes el Real Madrid volvió al trabajo con ilusiones renovadas y lo hizo con la mente puesta en continuar la línea de trabajo marcada por Mourinho la temporada pasada. Entonces el botín fue una Copa del Rey que permitió valorar positivamente la campaña, pero que sabe a poco si se tiene en cuenta que el gran rival, el F.C. Barcelona, fue el verdadero triunfador del año.

En estos días previos a la propia pretemporada el Real Madrid ha trabajado para pulir y limar los errores que demostró la temporada 2010/11. Por eso, el equipo se ha reforzado mucho y bien y todavía promete seguir haciéndolo en las próximas semanas. Si llega algún fichaje más es probable que lo haga para reforzar el ataque, justo una zona que parece bien cubierta con gente como Higuaín, Benzemá o Cristiano Ronaldo. Aunque si llega Neymar o Agüero el ataque madridista promete pasar a la historia.



La primera temporada de Mourinho se puede valorar de positiva. No hay que olvidar que su equipo peleó hasta el final con el Barcelona de Guardiola, un conjunto con tres temporadas de recorrido a sus espaldas y considerado por muchos uno de los mejores de las últimas décadas. Por eso, la verdadera medida del Real Madrid de Mourinho se debe calcular la temporada que ahora comienza, no en la precedente. Sospecho que esta campaña promete ser la última de Guardiola al frente del banquillo culé y Mourinho tiene ante sí una oportunidad única de demostrar quién es mejor entrenador del planeta.

Por ello, se presenta una temporada apasionante. Si la pasada ya lo fue, está promete emociones aún más fuertes. En España el Málaga promete dar guerra y colarse en la cabeza de la clasificación, aunque Atlético, Sevilla o Valencia no están levantando precisamente ilusión. En cuanto a Europa, la tendencia promete seguir siendo la misma, con Madrid y Barcelona un escalón por delante del resto. Lo que no quiere decir que no puedan surgir sorpresas. Pero la lógica invita a pensar que el mundo del fútbol seguirá siendo bipolar un año más.

Solo que esta vez el Real Madrid dará más guerra. El club blanco ha reforzado muy bien su equipo y tiene, probablemente y a día de hoy, la mejor plantilla del mundo. Quizás su presumible once inicial no tenga los recursos o la calidad individual del barcelonista, pero creo que está claro que en banquillo y variedad no hay quien pueda ganar a los de Mourinho. De hecho, los azulgranas podrían cometer el mismo error del segundo verano de Guardiola: creerse que con un par de fichajes de talonario el equipo seguiría llevándose títulos de calle. Atención, porque el Madrid va a ser mucho mejor conjunto que el año pasado y eso implica equilibrar aún más, si cabe, la balanza.

Incluso el gran fondo de armario puede permitir que el equipo luche por ganar las cuatro competiciones que tendrá en liza. Todo dependerá de cómo gestione Mourinho sus recursos y de cómo traten las lesiones a la plantilla. El duro año casi obligará a rotar de manera habitual, a diferencia del criterio que siguió el luso el año precedente. Entonces no dio demasiado descanso a sus titulares y el Madrid se acabó resintiendo en la Liga. Algo que no debe repetirse esta vez, pues la planificación del equipo se ha realizado en este sentido. Así que ojo, porque este promete ser el gran año del madridismo.