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domingo, 18 de enero de 2015

Cuando la persona eclipsa al entrenador

Hace tiempo que Carlo Ancelotti me recuerda a Del Bosque. El italiano es un magnífico gestor de vestuarios y de egos, pero a la hora de demostrar dotes de estratega a pie de campo se le notan costuras. Y el técnico que más fácilmente destaca estas carencias es el 'Cholo' Simeone, un hombre que una y otra vez es capaz de desesperar al rival de la capital y que por ello se está ganando con todo merecimiento ser la némesis del entrenador del Real Madrid.

Digo que 'Carletto' me recuerda al salmantino porque es raro escuchar a un jugador de los que ha entrenado que hable mal de él. El secreto de su éxito en su primer año en el Madrid ha sido básicamente reconstruir el vestuario tras el legado dejado por Mourinho. Hace un par de años muchos se atrevieron a decir que tras el paso del portugués no iba a crecer ni la hierba en el club por un tiempo, como si se tratase del Atila del fútbol. Pero nada más lejos de la realidad, pues hubo dos aspectos claves: uno, el de Setúbal dejó hecha y cimentada la estructura de un equipo joven y ganador; y dos, Ancelotti fue el mejor 'míster' posible para volver a cohesionar anímicamente un vestuario que había acabado dinamitado tras la temporada 2012/13. 

Antes que entrenador Ancelotti ha resultado ser una buena persona. Y eso en ocasiones es suficiente para que la mejor plantilla del mundo tenga la estabilidad necesaria para encontrarse cómoda y pueda rendir a su máximo nivel. Sin embargo y como todo en la vida, el exceso tampoco es positivo y este entrenador abusa en ocasiones de un cierto 'buenismo', como a la hora de hacer las alineaciones. Sólo así se puede entender que un partido tras otro siga empeñado en mantener el mismo once fijo, sea cual sea la entidad del rival. La temporada pasada el equipo ya acabó pagando el cansancio y se vio obligado a 'tirar' la Liga para llegar decentemente a la final de la Champions. Y esta temporada ha vuelto a tener que elegir y descartar la Copa del Rey para poder ir a por Liga y Copa de Europa con opciones de ganar ambas.

Estamos hablando del Real Madrid. No se trata de un equipo más, pues su deber es ganar todo. Hasta ahora nunca ha logrado el triplete - Liga, Copa y Champions - y este año tampoco se conseguirá, a pesar de tener posiblemente la mejor plantilla de su historia. Por eso duele que año tras año toque elegir y poner en un segundo plano alguna de las otras tres para aspirar verdaderamente a ganar algo. En esta ocasión había equipo para intentar la hazaña y al final no ha podido ser porque los jugadores han llegado bastante 'fundidos' al tramo de partidos de enero. Lo cual, por otra parte, es responsabilidad del entrenador, a quien parece que le cuesta mucho sentar a las estrellas del equipo aunque el rival sea teóricamente asequible.

Ancelotti y Cristiano RonaldoLo cierto es que no entiendo el empecinamiento de Ancelotti en negar la evidencia de que el equipo ha pegado un importante 'bajón' físico. Kroos dijo hace ya más de un mes que estaba agotado, pero aún así sigue jugando sin parar. Mientras tanto, James no es ni mucho menos el de hace dos meses y Benzema también atraviesa un preocupante estado de forma. Las sensaciones no son buenas a día de hoy y el único consuelo que viene es resultado del disgusto copero, porque sin ella el equipo tendrá varias semanas para descansar.

No dudo que una vez que regrese Modric y los teóricos titulares recuperen su pico de forma el Madrid volverá a jugar bien, a ganar y a aspirar a la Liga y a la Champions. Pero el entrenador no puede vivir permanentemente 'casado' con un once y con un planteamiento táctico. Bien es cierto que Ancelotti ha dado con la tecla logrando encajar a jugadores como James, Kroos o Isco en el centro del campo; pero también es verdad que su pecado empieza a ser su empecinamiento en mantener este planteamiento contra viento y marea. Hay vida más allá del once tipo y no se puede aspirar a todo teniendo prácticamente olvidados a jugadores como Varane, Illarramendi, Khedira, Jesé o Chicharito. Ellos también forman parte de la plantilla y no utilizarlos puede acabar costándole caro al Madrid.

Así pues, es inevitable que tenga la sensación de que el Real Madrid está empeñado ahora mismo en afrontar la temporada sólo con la fórmula que le ha llevado a lograr el récord de 22 victorias consecutivas. Como la misma ha funcionado de maravilla durante dos meses toca estirarla como un 'chicle' para ver hasta donde llega. Pero es de sobra conocido que todo se 'gasta' tras un uso continuado. No se puede negar el mérito de Ancelotti de haber encontrado el camino del buen juego y de las victorias, pero al italiano le está gustando tanto su descubrimiento que puede terminar por 'cargárselo'. Y todo por no querer - o no saber - aplicar nuevas soluciones para el equipo en partidos puntuales. El fútbol también es adaptarse y saber tener 'cintura' para idear cosas nuevas. Justo un aspecto donde a 'Carletto' no se le ve suelto, quizá por no alterar el ecosistema de las ambiciones y los egos del vestuario. Y cuando esto pasa es cuando el entrenador empieza a correr el riesgo de ser eclipsado por la persona, exactamente lo mismo que ha caracterizado la carrera de Vicente del Bosque.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Real Madrid ya ha llegado, pero ahora debe mantenerse

Hemos llegado al mes de noviembre con todo noticias positivas para el Real Madrid. Son tantas las buenas sensaciones que desprende el club -tanto en fútbol como en baloncesto- que hasta puede llegar a preocupar, pues es bastante extraño que todo marque viento en popa a toda vela sin que haya aún alguna 'pega'. Y es que en esto del deporte es casi imposible que todo salga casi perfecto durante toda una temporada, por lo que no cabe duda de que en algún momento del curso llegará el instante en que aparezcan las curvas con baches y la conducción no sea tan plácida como lo es ahora.

Carlo Ancelotti es un hombre bastante curtido en estas 'lides' y la semana pasada lo avisó en rueda de prensa: "lo que más me preocupa es que el equipo esté recibiendo ahora tantos elogios, porque eso significa que cuando perdamos nos lloverán las críticas". Tiene toda la razón, porque si algo caracteriza a la prensa deportiva es que no sabe de 'grises'. Lo que vende periódicos es el debate y el morbo, por lo que la polaridad y los extremos son los principales ingredientes de sus páginas. En el fútbol no suele haber términos medios porque lo templado interesa a muy pocos. Por eso ahora estamos en una época en la que el Real Madrid está en un altar mientras el Barcelona está en el purgatorio, paso previo a un particular 'infierno' en caso de que se descuiden.

Durante años los papeles han estado invertidos, por lo que al madridismo ahora le toca disfrutar de la cresta de la ola que marca el nuevo ciclo del fútbol español y europeo. Pero ojo, porque aquí lo más complicado no es llegar, sino mantenerse. La historia es clara en este aspecto, pues desde que la Copa de Europa es Champions League ningún equipo ha logrado ganar dos ediciones consecutivas esta competición. En la era moderna no ha habido un club que haya marcado una era en Europa, ni siquiera el Barcelona de Guardiola, el cual siempre tendrá el lunar en su historia de haber sido frenados por el Inter de Mourinho. Y es que sin el portugués lo mismo ahora estaríamos hablando de tres Champions seguidas de los culés.

Ancelotti y Gareth BaleEl asunto es que el reto de la 'Undécima' es doble. Por una lado está el deseo eterno del madridismo de ganar la Champions de la temporada y por otro el de ser los primeros en conseguir ganar dos consecutivas. Pero para llegar a las puertas de conseguirlo aún falta un mundo. Siete meses en fútbol es casi una eternidad, así que de muy poco sirve ahora estar arrasando en la Liga y en Europa si luego en febrero o marzo no se mantiene esta regularidad y se pierden partidos. Por eso hace bien Ancelotti en mandar ahora un mensaje de prudencia, pues este es el momento idóneo para pararse y echar un vistazo al calendario que le espera al Madrid en los próximos meses, ya que en breve cada paso que dé el equipo tendrá que darse con mucho cuidado y tiento.

En este sentido el mes de noviembre todavía es benigno para los intereses merengues, con salidas a priori asequibles a Eibar, Málaga o Suiza. Pero a mediados de diciembre llegará la hora de la verdad. El Mundial de Marruecos será el pistoletazo de salida para una vorágine de encuentros que casi convertirá en una broma el calendario que tuvo el equipo los años anteriores. Y es que además de los viajes del mes que viene a África o Dubai - para un amistoso ante el Milan-, en enero la Liga y la Copa prometen estar en máxima ebullición. Si todo sale conforme a lo esperado y el Madrid avanza rondas en la competición del K.O., podría haber un doble derbi y un doble 'Clásico' en sólo unas semanas. Toda una locura, paso previo a la recta final de temporada que se iniciará en febrero con la Champions en el horizonte.

La idea es que en sólo un mes el Madrid iniciará su verdadero camino de baches. Habrá cuatro competiciones en juego y de poco servirá llegar como un tiro si se tropieza por el camino en algunos de ellos. La misión de Ancelotti será compleja, pues por un lado deberá mantener frescos a sus futbolistas con rotaciones y por otro tendrá que hacer trabajo psicológico para evitar el desgaste que provoca haber satisfecho muchas expectativas a principios de noviembre. La temporada pasada el equipo llegó a mayo con las opciones abiertas en la Liga y Champions y tuvo que rechazar una de ellas para poder ganar la otra. Así que nadie quiere que este año se repita la historia porque la sensación que hay es que este Real Madrid va muy en serio y puede y debe aspirar a ganar todo.

lunes, 27 de octubre de 2014

El Real Madrid, una orquesta afinada que domina todos los registros


Comentaba Xabi Alonso hace unos días en una entrevista publicada en Alemania que el estilo del Real Madrid es como el 'Rock&Roll', mientras que el del Bayern de Múnich es más Jazz. Sin embargo, por mi parte empiezo a pensar que esta teoría del ex jugador merengue empieza a estar desfasada. El 'Clásico' del pasado sábado fue una demostración de que el Madrid 2014/15 es un equipo de tantos registros y estilos que no necesita agarrarse a un plan concreto para fulminar al rival que se le ponga por delante.

El Real Madrid celebra el gol de Pepe en el 'Clásico'Siguiendo con las menciones, Xavi Hernández justificó la derrota del Barcelona en el Bernabéu argumentando que el Real Madrid sacó adelante el partido jugando al contragolpe. La del culé es una reminiscencia del pensamiento único implementado por Guardiola durante su época en 'Can Barça', el cual venía a decir que el único fútbol bonito y digerible es el que pasa por sobar el balón hasta la extenuación para llegar la portería rival siguiendo el camino más largo posible. Lo cierto es que resulta bastante curioso que un futbolista de su nivel sea capaz de decir algo así y quedarse tan tranquilo, pues con ello lo único que demuestra es un mal perder enfermizo y un profundo desconocimiento de la esencia del deporte que tan bien se le ha dado.

Que el fútbol haya conseguido en los últimos 150 años convertirse en el deporte rey por excelencia no es casualidad. Al balompié se puede jugar de infinitas maneras distintas. Se pueden ver miles de partidos en una vida, que siempre ofrece algo nuevo en cada jugada, en cada acción. Sus posibilidades tácticas y técnicas son incontables y por ende, hay tantos estilos como entrenadores. A donde quiero llegar es que nadie tiene en su poder el abecedario del fútbol ni está en el derecho de proclamarse defensor de su fe. Como madridista no me duelen prendas en decirle a Xavi que sí, que el Real Madrid ganó el sábado a base de contragolpes. ¿Y qué?.

No hay motivos por los que avergonzarse. Nunca los ha habido, ni siquiera en la época de Mourinho, al que algunas mentes 'brillantes' - nótese la ironía- tildaban de defensivo a pesar de que acabó haciendo ¡121! goles en una sola Liga. Con el portugués el Real Madrid practicó un fútbol basado claramente en la contra, y aún así creó escuela y dejó un año para la historia. Desde entonces han pasado ya dos años y el Madrid no ha dejado de evolucionar con Ancelotti. El equipo está ahora en el punto en el que es un hermoso 'híbrido' camaleónico. La plantilla aún mantiene un grupo de auténticos especialistas en el juego de contragolpe como Bale, Cristiano, Benzema, Marcelo o Jesé; pero a la vez dispone de un varios finos estilistas (Kroos, Modric, James o Isco, por decir algunos) que le permiten jugar como los ángeles al estilo de fútbol que Xavi parece querer imponer cada vez que le vienen mal dadas.

El sábado la primera parte del Madrid no fue buena. A mí no me gustó y me llenó de pesimismo para la segunda mitad. El equipo intentó plantarle cara al Barcelona con su versión más moderna, la que pasaba por quitarle el balón. Pero el experimento no salió bien, en parte por lo atrasadas que estuvieron todas las líneas desde el principio y en parte por la buena presión barcelonista. La idea que quedó en mi cabeza es que en esos 45 minutos el Barcelona fue el Barcelona y el Madrid fue un equipo desconocido. A esas alturas el combate estaba perdido a los puntos, aunque se seguía luchando y los dos contendientes estaban en pie.

Sin embargo, en la reanudación el Real Madrid cambió y recurrió a su 'plan B': el de darle el balón al Barcelona, esperar atrás con el equipo muy junto y salir rápidamente a la contra. A pesar de que últimamente no lo había utilizado mucho salió a la perfección. Más que nada porque sigue siendo el mejor del mundo a la hora de ponerlo en práctica. Fue un 'click' que cambió radicalmente el partido y que destapó las carencias del Barcelona de Luis Enrique. Los culés ahora son una copia barata de sus años de mayor lucidez, un equipo que aumenta progresivamente su calidad según se avanza desde la portería a la delantera, pero sin la frescura, velocidad y la claridad de ideas de antaño.

La reflexión es que el Madrid supo adaptarse a las circunstancias y acabó dándole un repaso a su rival. Los goles fueron tres, pero nadie se hubiera extrañado si hubieran sido cinco o seis. Los de Ancelotti se presentaron la tarde de su gran 'concierto' con la intención de dar un recital de Jazz, pero a mitad de la función cambiaron de registro y de instrumentos para pasarse al rock o, por momentos, incluso al 'heavy'. Porque esa es la gran virtud que está demostrando últimamente este equipo merengue: la de saber hacer muy bien muchas cosas distintas. Los mismo te juega al 'tiki-taka' que cambia y opta a conveniencia por el contragolpe. Algo que prácticamente ningún otro equipo del mundo puede hacer con tanta precisión y efectividad. Y eso es algo que a la larga debe dar al Real Madrid una ventaja diferencial, porque normalmente los equipos que dominan más registros y se adaptan mejor a las circunstancias son los que tienen más papeletas para el éxito.

domingo, 19 de octubre de 2014

La envidia también alimenta al Real Madrid


Esta semana el madridismo ha podido constatar cuánto daño ha hecho la 'Décima' en el barcelonismo. Tras años de silencio les ha llegado el momento de desempolvar los libros de historia para recuperar las viejas teorías conspiranoicas sobre la trayectoria del Real Madrid. Sin duda se trata de la mejor comprobación posible de que el fútbol español y europeo ha recuperado su jerarquía habitual, la que tiene a los blancos como referentes absolutos y a los azulgranas como eternos rezagados.

Alfredo Di StéfanoDurante cerca de un lustro la afición y la prensa culés no han necesitado volver atrás para justificar su evidente inferioridad histórica. Los últimos años han predicado el discurso del "aquí y ahora", una teoría según la cual los títulos en blanco y negro tienen menos valor por ser pasado. Pero ahora que venimos de un año de sequía en el Camp Nou toca volver a mirar atrás y recuperar una excusa que durante décadas ha servido a algunos para autojustificar algo que de otra forma les sería muy difícil de asimilar: que su eterno rival ha sido mejor que ellos durante la segunda mitad del siglo XX y que en ese tiempo puso tanto terreno de por medio que ahora parecen condenados a vivir permanentemente a su zaga.

El argumento fundamental es uno sencillo y complejo al mismo tiempo: la política. ¿Que el Real Madrid ganó muchas Ligas y Copas de Europa en los años cincuenta y sesenta? Pues el culpable fue Franco. Fácil, rápido y de difícil contraargumentación. Más que nada porque detrás de estos asuntos tan espinosos siempre hay sentimientos, ideologías, opiniones y realidades interpretables. No hay más que dibujar la historia desde un prisma interesado y subjetivo para conseguir toda una teoría que pone en duda la limpieza de los éxitos del club blanco. Total, el debate puede derivar en un "es mi opinión contra la tuya", lo que generalmente termina con un 'enroque' de posturas que dejará contento a todo culé partidario de la teoría conspiranoicas.

La historia no es objetiva y por eso hoy en día hay expertos que pueden tener opiniones enfrentadas en un mismo tema. Siempre habrá alguien que haga una interpretación diferente de los hechos, por mucho que los mismos parezcan claros. Por eso ponerse a discutir sobre si el franquismo ayudó al Real Madrid o al Barcelona es absurdo. Es simple y llanamente perder el tiempo. Cualquiera de las dos partes encontrará argumentos y sustentos para defender su posición y lo más probable es que sólo esté defendiendo una percepción adulterada de la realidad.

Por mi parte tengo claro un hecho inconstestable, que el Real Madrid siempre logró sus éxitos jugando once contra once en el campo. Ningún político saltó al campo para empujar a la red un pase de Di Stéfano o para rematar un centro de Gento. La grandeza del club se labró a mediados de los 50 gracias a dos pilares básicos que nadie es capaz de negar hoy en día: Di Stéfano y Bernabéu. Bien es cierto que el traspaso del hispano-argentino siempre será discutido por el barcelonismo, pero también lo es que está probado que fue el conjunto catalán el que decidió renunciar a los derechos del jugador a cambio de una compensación económica. Y es que en 1954 la 'Saeta Rubia' era sólo un buen jugador y prácticamente nadie podía sospechar hasta dónde iba a llegar.

Digo prácticamente nadie porque Bernabéu sí lo supo ver. El manchego fue probablemente el gran visionario de la historia del fútbol. Un hombre adelantado a su tiempo que fue capaz de dar con la 'tecla' a mediados de los cincuenta y a partir de ahí tuvo la inteligencia para mantener al club a la cabeza del fútbol mundial. En este deporte lo difícil no es llegar, sino mantenerse, y eso Bernabéu lo hizo con maestría. Apostó por Di Stéfano, acertó y cuando llegó el momento de decirle adiós lo hizo sin tapujos. A Don Santiago no le tembló nunca el pulso a la hora de tomar decisiones porque para él lo más importante era el Real Madrid. Y ahí estuvo el secreto de su fórmula.

Es una fórmula que el Real Madrid lleva ya en sus genes y que siempre le ha funcionado y le funcionará. Los jugadores, los entrenadores y los presidentes pasan, el club perdura. Y en ella reside la clave para haber sido el Mejor Club del Siglo XX y para seguir aspirando a serlo en el Siglo XXI. Ni Franco, ni políticos ni árbitros. 32 Ligas, 10 Copas de Europa o 19 Copas del Rey no se ganan en los despachos ni haciendo amigos en el palco. Es el resultado de esfuerzo e inteligencia, de hacer bien las cosas desde el 'año 0', el de la llegada de Di Stéfano, y de saber mantener un idilio permanente con el éxito. En definitiva, una serie de factores que hasta ahora sólo ha logrado conjuntar el Real Madrid. De ahí que sea un club admirado y odiado a partes iguales, como demuestra el último documental de 'TV3'. Un reportaje que hay que asumir como parte de este juego, pues la grandeza del Real Madrid también se alimenta de la envidia ajena. Y en ese sentido el madridismo también tiene mucho que agradecerle al barcelonismo, pues sin ellos no tendría tanto mérito haber llegado hasta aquí para ser los mejores.

domingo, 14 de septiembre de 2014

El Real Madrid, un esclavo del qué dirán

Ha vuelto a pasar. Es algo que empieza a convertirse en costumbre, en tradición para el Real Madrid. Año tras año, temporada tras temporada, vemos cómo el Real Madrid se deja un buen puñado de puntos en las primeras jornadas de Liga mientras sus grandes rivales ganan los partidos sin casi despeinarse. Y luego, como siempre, es el momento de hablar de conjuras, de que lo difícil no es imposible y de que quedan muchos partidos. Pero los milagros pasan una vez cada muchos años, diría que décadas. Y el último sucedió en 2007 con Capello. Hace nada, como quien dice.

Pero tampoco quiero precipitarme, pues quizá todavía no sea correcto usar la palabra 'milagro'. Sin embargo, seis puntos se antojan como una pequeña cuesta arriba en un momento crítico de la temporada. Y eso que la misma solo cuenta un mes de competición. Desde el gran partido de Cardiff al pésimo encuentro del Bernabéu ante el Atlético han mediado 32 días, tiempo más que suficiente para que el equipo haya dado mostrado sus dos caras más extremas. Lo malo es que la peor se vio el pasado sábado, en casa y ante el Atlético de Madrid. Aunque lo peor no es caer ante uno de los grandes rivales y uno de los principales candidatos al título (por mucho que el 'Cholo' se empeñe en vender su 'Vespa'). Lo peor es analizar la situación y darse cuenta de que el tiempo pasa y siguen sin atajarse los problemas más claros y básicos.

¿Que por qué tanto pesimismo? Pues porque la raíz del problema está en una plantilla corta y desequilibrada. Se habla mucho de Di María y Xabi Alonso, pero los dos jugadores querían irse. Y ya se sabe que cuando un futbolista fuerza la situación tiene todas las de ganar. Por lo tanto, el Real Madrid únicamente se adaptó a las circunstancias y las asumió. Pero su error vino después, porque el club se confió mirando la Décima en su vitrina. Se minusvaloró el papel que hacían el argentino y el español en el equipo, dando por hecho que los jugadores que ya había en la plantilla serían suficientes para cubrir estas dos importantes ausencias.

Sin embargo, ahora partido a partido nos estamos dando cuenta de que no hay dos jugadores como Xabi y Di María. Y si los hay, Ancelotti mira a otro lado. Me refiero a Illarramendi, el único jugador con Khedira lesionado que sería capaz de compensar las evidentes carencias del equipo en el centro del campo. No hay que ser muy perspicaz para ver que el centro del campo del Real Madrid no carbura con Kroos, Modric y James. Más que nada porque ninguno de ellos es un mediocentro de contención, un Xabi Alonso capaz de colaborar con los centrales en los marcajes y de hacer las coberturas a los laterales. Sin embargo, el italiano los sigue alineando, en un ejercicio de empecinamiento que tiene el dinero como responsable.

Jugadores del Real Madrid cabizbajosJames no tiene la culpa de lo que ha costado ni de ser mediapunta. Es muy bueno, pero si juega de interior pierde facultades y descompensa al equipo. El colombiano está metido con calzador porque ha costado casi 80 millones de euros, y ese dinero es una invitación a la titularidad. Su sitio está en uno de los tres puestos de ataque, los que ocupan Benzema, Cristiano o Bale. Quién deba jugar de los cuatro ya es problema del técnico. Pero el centro del campo necesita otra cosa, un centrocampista con capacidad de sacrificio y cuya prioridad sea guardar la posición delante de los centrales. No se fichó ningún jugador de este tipo este verano, pues Kroos no lo es, así que no queda otra que recurrir a los que ya tenemos. Por ello lo sangrante es que el sábado a Ancelotti no se le pasara por la cabeza el sábado dar minutos a Illarra, lo que viene a significar de que aún no es consciente del problema.

Y luego está la portería. Todo un problema que se soluciona fácilmente: con simple cordura. Que Iker ha sido el mejor portero del mundo durante una década nadie lo duda. Y que ya no está para ser titular tampoco. Creo que el primero que sabe que no está a la altura en estos momentos es él mismo. Su trayectoria le hacía merecedor de una nueva oportunidad de recuperar la titularidad, pero está quedando claro que le falta algo, empezando por confianza y acabando por agilidad. Con la venta de Diego López se ha conseguido justo el efecto contrario que se pensaba, pues el Madrid se deshizo del gallego queriendo huir de la polémica diaria y resulta que ahora tiene un debate elevado a la enésima potencia. Aunque con la diferencia en estos momentos de que hay una evidencia incontestable que se les hace difícil de negar incluso a los más incondicionales del portero de Móstoles.

En definitiva, la plantilla es la que es, al menos hasta el mes de enero. Sin embargo, no todo está perdido, pues hay recursos aprovechables en la plantilla a corto plazo. La clave es abrir los ojos y darse cuenta de los problemas. De que se han ido unos jugadores importantes y han venido otros también importantes, pero diferentes. Es lógico que el entrenador tenga ahora que hacer una labor de reconstrucción, pero eso es algo que se está haciendo desde la premisa equivocada de que no pasa nada si se cambia trabajo defensivo y sacrificio por más talento y calidad ofensiva. La táctica es la misma, pero ahora hay un jugador menos que trabaja (dos si se cuenta a Di María) y uno más que ataca. Y eso se traduce en un desequilibrio, cuyo origen está en el qué dirá la prensa y la afición. ¿Qué dirán si no juega James, el chico de los 80 millones de euros? ¿Qué dirán si no juega Casillas, el mejor portero de la historia de España? Pues que digan lo que quieran, porque lo importante es el Real Madrid y el equipo demanda soluciones al precio que sea.

domingo, 24 de agosto de 2014

Una Liga para pisar el acelerador desde el primer día

Nueva temporada y nueva hoja en blanco para escribir la trayectoria del Real Madrid en la Liga. Por delante quedan 38 intensas jornadas en las que el equipo blanco está obligado a dar la cara en una competición que lleva dos años dándole la espalda. Una vez conquistada la Champions tras doce años de sequía, la prioridad vuelve a posarse en el campeonato de la regularidad, pues el madridismo no puede permitirse una tercera decepción consecutiva en el torneo que más veces ha conquistado.

Quizás no lo parezca, pero el balance del Real Madrid en los últimos 25 años de la Liga no hace precisamente honor a su condición de dominador histórico de la competición. Desde 1990 (incluido) el conjunto de Concha Espina ha ganado 7 Ligas. Mientras tanto el Barcelona, su eterno rival, ha ganado una docena. Lo que supone más de la mitad de su palmarés liguero. De hecho, la tendencia se ha hecho más sangrante en la última década, con 6 Ligas culés por 3 madridistas. Y los datos no son peores porque al Atlético le dio por hacer una machada el pasado mes de mayo en el Calderón, pues en caso contrario podríamos estar hablando ahora de un ‘mini reinado’ barcelonista de dos temporadas.

Se suele decir que el fútbol son ciclos. Y bajo esta teoría el Barcelona acaba de salir del ciclo más ganador de su historia. Mientras tanto, el Real Madrid también acaba de terminar el suyo, aunque en su caso ha sido wl que se podría considerar como su peor ciclo desde los años 40. En la última década se han ganado algunos títulos, pero no muchos. Hasta la llegada de la ‘Décima’ el equipo penó durante varios años en Europa y en España solo se llevó alegrías a cuentagotas. Pero todo empezó a cambiar con la llega de Mourinho. El portugués fue el encargado de poner los cimientos de la casa, aunque los mismos tardaron en asentarse. Tanto que el verdadero período de bonanza no ha llegado realmente hasta que no estaba otro inquilino en el banquillo, Ancelotti. 

Tras la victoria en la Supercopa de Europa el pasado 12 de agosto tanto Ancelotti como Pepe coincidieron en afirmar que el Real Madrid está en condiciones de establecer un nuevo ciclo en el mundo del fútbol. Por ahora ya se han conquistado tres títulos (Copa del Rey, Champions y Supercopa de Europa). Un estupendo comienzo, desde luego. Pero ahora hay un nuevo reto en el horizonte, y el mismo tiene dos puntos claves: la Liga y la Champions.
Real Madrid en CardiffLa temporada pasada la Liga se acabó escapando por la dejadez de la plantilla ante el reto mayúsculo del partido de Lisboa. Por suerte todo salió cara y muy pocos siguen lamentándose de los partidos 'tirados' en Valladolid o Vigo. Sin embargo, con la 'Décima' ya en las vitrinas la Liga no puede volver a ser un segundo plato. Ya no hay una urgencia histórica en Europa, sino que más bien la urgencia se ha trasladado a la competición doméstica. Los dos últimos campeones ligueros son precisamente los eternos rivales del Real Madrid y eso es algo que este equipo debe intentar evitar que se repita esta temporada.

Equipo hay para conseguirlo, desde luego. Bajo mi punto de vista estamos ante la plantilla más completa de la historia del Real Madrid. Bien es cierto que la baja de Di María va a debilitar el ataque merengue, pero el club tiene una semana por delante para replantearse lo de fichar un delantero. Y más allá de este detall, estoy seguro de que este equipo está mucho más compensado línea por línea que el de los 'galácticos'. Por eso, este año ya sí que no hay excusa para no ir a por la Liga. Y para hacerlo hay que salir a por todas desde el primer día. Es decir, desde hoy.

Este conjunto está cogiendo la mala costumbre de dejarse puntos en las primeras jornadas, con la infundada tranquilidad de que los recuperará después. Pues no. Hay que desterrar esta idea, porque las Ligas también se ganan en la jornada tres, en la siete o en la catorce. Todos los días suman. Hay que aprovechar que estos primeros meses van a ser más tranquilos en la Champions y en la Copa para pisar el acelerador desde el primer día. No en vano, no se puede olvidar que en la tercera jornada nos espera el campeón, el Atlético en casa. Razón de más para aprender de los errores del pasado y para no dejarse llevar. Así que intentemos hacer un esfuerzo para que este año sean los demás los que tengan que remar a contracorriente desde el primer día. A ver qué pasa.

sábado, 10 de mayo de 2014

Todo al blanco

Al final la temporada se ha acabado convirtiendo en una apuesta, quizás demasiado arriesgada. Tanto como para hablar mejor de ruleta rusa. Porque el Real Madrid se presentará el próximo 24 de mayo Lisboa amparado por una fínisima red, quizás incapaz de sostener al equipo en caso de caída. Un minúsculo salvavidas llamado Copa del Rey que probablemente no sería suficiente para salvar el año del conjunto blanco si la final ante el Atlético de Madrid acabara saliendo cruz.

Y así estamos hoy por una mezcla de indolencia y cansancio en la lucha por la Liga. El pasado miércoles el Madrid se dejó el 95% de sus ya limitadas aspiraciones por el título tras no dar la talla en Valladolid. Un mazazo que duele más por la situación en la que había quedado el equipo el domingo a las siete de la tarde, a seis puntos del Atlético con dos partidos menos jugados. Bastaba con ganar al Valencia en casa y a los pucelanos a domicilio para presionar a los rojiblancos, un equipo con que suele ser presa de sus complejos y temores a la hora de la verdad.

Lo cierto el Real Madrid no dio la talla en ninguno de los dos partidos. Se vio un equipo cansado y en ocasiones apático, aunque no faltó esfuerzo en los minutos en los que la Liga se estaba perdiendo por el desagüe. Está claro que los de Ancelotti han llegado justos de 'pilas' al mes de mayo a pesar del fulgurante paréntesis de Múnich, donde todos rozaron la excelencia. A día de hoy las bajas se cuentan con todos los dedos de una mano y eso es algo que ha condicionado en este tramo final de Liga. Sin embargo, lo que no es admisible es que al acabar el partido de Zorrilla Ramos y Xabi Alonso reconocieran falta de intensidad y actitud.

Real Madrid empató en ValladolidSi algo ha tenido siempre este equipo es hambre y ambición. El Real Madrid fue el mejor club del siglo pasado porque labró una cultura del esfuerzo constante que le llevó a los mayores éxitos posibles. Sin embargo, esta plantilla ha demostrado no estar a la altura de su historia en ocasiones puntuales. Porque no es la primera vez que la apatía inunda al equipo. Ya pasó el año pasado en Dortmund, cuando el Madrid cayó por 4-1 y Ramos también admitió que faltó algo más que simple fútbol. Y ahora ha vuelto a suceder, con la ilusión de la Liga en juego mientras Lisboa esperaba en el horizonte.

La reflexión que se puede hacer tras los dos últimos batacazos en Liga es que el 24 de mayo el Real Madrid se jugará todo a la carta de la 'Décima'. Si se gana será una temporada de notable alto gracias a la Champions y la Copa del Rey. Pero si se pierde... ¡Ay si se pierde! Habrá que conformarse con la Copa. Un título suficiente para no dejar en blanco la hoja de méritos de este año. Pero poco botín para uno de los proyectos más ambiciosos de la historia del club. Probablemente un suspenso final (o, a lo sumo, un aprobado 'raspado') y un 'tirón de orejas' para mejorar la temporada que viene.

Ahora la situación es la que es, así que solo queda sacar las consecuencias positivas que se desprenden de ella. La principal es que por delante hay dos semanas para rotar y recuperar fuerzas mientras se mira de reojo a lo que hacen el Barcelona y el Atlético. Lo deseable es que el título se juegue el último día en el Camp Nou y el equipo rojiblanco se desgaste de cara a la final de Lisboa. Al mismo tiempo el madridismo tendrá que vivir estos 14 días a bajas pulsaciones y a la espera de lo que se avecina: el partido más importante de los últimos 12 años para el Real Madrid. La 'Décima' estará en juego, una gran ilusión y un 'todo o nada' para el primer año del proyecto Ancelotti. La única justificación posible a este pésimo final de Liga y el único perdón para una desconexión intolerable en cualquier otro contexto.

sábado, 12 de abril de 2014

La final de las dudas

A estas alturas de temporada lo normal sería que tanto el Real Madrid como el Barcelona estuvieran en su punto más álgido. Sin embargo, nada de esto es así. El equipo blanco no está precisamente para tirar cohetes con su fútbol, mientras que el Barcelona acaba de sufrir uno de los varapalos más duros de su historia reciente con su eliminación europea. Por ello, la final de Copa de Mestalla del próximo miércoles tendrá muy pocas certezas y muchas dudas.

Una de sus pocas evidencias es que el Real Madrid no ha logrado este año ganarle al Barcelona en sus dos enfrentamientos directos. En ambos jugó peor que su rival y, sobre todo, fue inferior en el aspecto táctico. En el partido de Liga del Camp Nou Ancelotti regaló 45 minutos empeñándose en utilizar a Sergio Ramos como mediocentro, mientras que en el del Santiago Bernabéu no alteró su frágil 4-3-3 a pesar de que los culés tenían una evidente superioridad en el centro del campo. Todo ello se resume en que el Madrid jugó los dos partidos presa de un evidente complejo de inferioridad y fue incapaz de dominar los tiempos salvo tramos breves de ambos.

No cabe duda que la táctica volverá a ser un elemento decisivo en el tercer partido (y último) de este curso. Hasta ahora Ancelotti se ha mostrado bastante reacio a alterar su esquema natural, pero la previsible ausencia por lesión de Cristiano Ronaldo no le deja excusas posibles. Ante la baja del portugués la situación pide reforzar el centro del campo con un jugador más, quizás Isco como acompañante de Modric, Xabi y Di María. Tanto el malagueño como el argentino son hombres que en un momento dado pueden ayudar a Bale y Benzema en ataque, por lo que con ellos el Madrid no andaría justo de poder ofensivo.

Isco AlarcónTodo sea por evitar que el Barcelona monopolice el balón, o que al menos lo mueva cómodamente como ocurrió en el Bernabéu. El Madrid no puede dejar que el equipo catalán piense y tenga espacios. El Atlético ha demostrado que con una buena presión y con las líneas juntas atrás el equipo del Tata Martino tiende a cortocircuitarse. La final de Copa será un día donde el trabajo sin el balón, la agresividad y la velocidad tendrán que estar presentes para que el Real Madrid sea superior a su rival. Y para conseguirlo será básico equilibrar las fuerzas en la medular y no permitir que Xabi, Modric y Di María tengan que perseguir impotentes el esférico.

Si esto se consigue todo será más fácil, porque el Madrid podrá robar el balón y generar peligro en contragolpes e incluso recurriendo al juego directo. En este sentido el equipo blanco no necesitará complicarse demasiado, porque para eso ya se complica la defensa del Barcelona. La zaga culé es una feria este año y las previsibles bajas de Piqué y Puyol facilitarán aún más las cosas. En el último partido de Liga los de Ancelotti hicieron tres goles y pudieron marcar otros dos o tres más sin necesidad de hacer una brillante actuación. Y en la final de Copa no debería cambiar mucho la historia.

Por lo tanto, el Real Madrid debe cambiar algunas cosas si quiere levantar el primer título de la temporada. Tiene que aprender de sus errores y encarar el 'Clásico' sin miedo ni complejos, yendo a por su rival desde el primer momento y buscando igualar la 'batalla' del centro del campo. El miércoles el Barcelona será un equipo herido y con dudas y lo peor que puede hacer el conjunto merengue es ponerle las cosas fáciles por estar inmerso, a su vez, en sus propias cuitas. Un título estará en juego y con él, una carga de moral enorme de cara a la Liga y la Liga de Campeones.

sábado, 15 de febrero de 2014

Difícilmente se puede estar mejor

Haciendo un repaso sobre la situación actual en la que se encuentra el Real Madrid se puede llegar a una conclusión: el club está en una situación deportiva envidiable, tanto en fútbol como en baloncesto. Los datos, las cifras y los resultados así lo demuestran. Porque allá por el pasado mes de agosto, y siendo realistas, no se podía aspirar a estar mucho mejor de como se está ahora. Aunque, como es lógico, todavía queda hacer lo más importante.

En fútbol el crecimiento que ha seguido el equipo es indudable. Y lógico, por otra parte. Porque es verdad que el equipo no empezó demasiado bien, aunque sus tropiezos iniciales en la Liga no fueron tan definitivos como los que tuvieron lugar la temporada pasada con Mourinho al frente. Ancelotti ha llegado para hacer cambios y la plantilla ha tardado en adaptarse y en coger las mecánicas necesarias. Un proceso que ha durado hasta principios de enero, cuando el Madrid ha empezado a demostrar una cierta solidez defensiva y los primeros visos de lo que prometió el técnico el día de su presentación,  buen fútbol.

Mientras el equipo blanco no ha hecho más que crecer, en las últimas fechas sus dos grandes rivales se han ido desinflando poco a poco. El Barcelona sigue sin encontrar una línea regular de juego y atrás el Tata Martino no está consiguiendo hacer un conjunto lo suficientemente sólido. Y en cuanto al Atlético, los de Simeone poco a poco están viendo cómo el desgaste de la dura temporada les está empezando a pasar factura. Los rojiblancos no están acostumbrados a llegar al mes de febrero inmersos en las tres competiciones y eso es algo que se ha empezado a notar ahora.

El resultado de esta suma de factores es que hasta este sábado la igualdad era máxima en la Liga. Hace un par de meses el Real Madrid estaba a una distancia de 5 ó 6 puntos y ahora la misma se ha esfumado para colocar el campeonato en un puño. Sin embargo, las sensaciones son que los blancos progresan cada semana a pasos agigantados mientras que sus dos competidores hacen precisamente lo contrario. Por eso, ya hay quienes empezan a dar a los de Ancelotti como favoritos para llevarse este año la Liga. Por lo pronto, sus posibilidades están intactas.

Además, tanto en la Champions como en la Copa la situación es muy similar. El Madrid ha hecho los deberes en este comienzo de año y ha sellado brillantemente su pase a la final copera, por lo que tiene un título al alcance de 90 minutos.  Y en Europa la primera fase también se completó de forma admirable, por lo que en unos días tocará medirse  a un rival asequible como el Schalke para buscar los cuartos de final. Desde luego, el equipo está colocado en la mejor posición posible en la rampa de salida para iniciar el último tramo de la temporada.

Y en baloncesto, más de lo mismo. O mejor incluso. Porque los de Laso ya tienen en el bolsillo los dos títulos disputados hasta el momento, la Supercopa y la Copa. Todavía quedan otros dos, los más importantes; pero hasta ahora la trayectoria ha sido prácticamente perfecta tanto en España y en Europa. Al igual que en el fútbol todavía resta lo más complicado, pero también los síntomas son realmente buenos. El equipo está ahora mismo en una situación de privilegio para tener cruces favorables en la recta final de la temporada, por lo que hay serias opciones de levantar algún(os) título(s) más de aquí al próximo mes de junio.

En definitiva, creo que cualquier madridista hubiera firmado el pasado 31 de agosto encontrarse a día de hoy en la situación deportiva que tiene el club ante sí. Con dos títulos gracias a la sección de baloncesto, la final de Copa del fútbol por disputar y a los dos equipos vivos y con mucha fuerza tanto en sus ligas como en Europa. Logros que van acompañados de, quizás, el mejor juego que han practicado ambos conjuntos en muchos años. Porque no podemos obviar que tanto el equipo de fútbol como el de baloncesto enamoran por sus estilos. De ahí que haya motivos suficientes para felicitarse y para ser optimistas. Al fin y al cabo, hacía mucho tiempo que a este club no le iba tan bien en todos los aspectos.

miércoles, 22 de enero de 2014

Enero, un mes cuesta abajo

Normalmente el mes de enero suele ser complicado para la mayoría de equipos. Pero para el Madrid de Ancelotti está resultando todo lo contrario. A los blancos le costó encontrar su punto, pues el año empezó con incómodo viaje a Catar saldado con un triunfo por la mínima (1-0) ante el PSG. Posteriormente la plantilla notó el esfuerzo en su partido ante el Celta, el cual se ganó con más problemas de lo que indicó el 3-0 de su marcador. Pero a partir de entonces, el Real Madrid no ha dejado de mejorar sus prestaciones hasta convertirse en el equipo más en forma de España.

Hasta hace poco más de semanas no había ninguna duda de que el Atlético de Madrid era el mejor conjunto de la Liga. No por jugadores, pues el equipo rojiblanco no tiene una plantilla a la altura del Madrid o el Barcelona, pero sí por rendimiento y estado físico. Sin embargo, los de Simeone han empezado a dar síntomas de que donde antes tenían los pulmones llenos para someter a sus rivales a 90 minutos de intensa exigencia, ahora falta el aire. Algo totalmente normal, especialmente si se tiene en cuenta que el Atlético no tiene demasiada experiencia en eso de jugar miércoles y domingo cada semana al cien por cien de sus posibilidades.

Mientras tanto, el Barça ni ha dado síntomas esta temporada de estar bien en todos sus partidos ni parece que los vaya a dar en los próximos días. El equipo culé está sacando adelante la mayoría de sus encuentros por simple calidad técnica, pero no han faltado los 'petardazos' ante equipos claramente inferiores como el Athletic, el Ajax o el Levante. La excelencia mostrada por el ciclo de Guardiola empieza a sonar a prehistoria en los aledaños del Camp Nou y ahora su objetivo es tapar la sangría que sufren en la Liga y mejorar su débil defensa ante la amenaza del City.

Y llegamos al Madrid. El proceso de adaptación de los jugadores a Ancelotti no ha sido fácil. A lo largo de la temporada el equipo ha dado pequeños destellos sueltos de sus posibilidades, como el partido ante la Real Sociedad que se disputó en el Bernabéu. Sin embargo, no ha sido hasta este mes de enero cuando hemos empezado apreciar un equipo sólido en todas sus líneas y con las ideas realmente claras. Atrás Ramos parece que ha empezado a entornarse, mientras que en el centro del campo Luka Modric se dedica a dar recitales de lo que debe ser un centrocampista organizador de lo más completo.

Poco a poco las piezas están empezando a encajar y el Real Madrid es, hoy por hoy, un 'avión' a nivel físico. En el partido de Cornellà se apreció que todos los jugadores están en un gran momento de forma, desde Casillas hasta Illarramendi, pasando por Marcelo. Ancelotti no rotó y el equipo blanco llegó fresco a los últimos minutos de partido, por lo que nos encontramos en un momento de la temporada realmente importante. El equipo blanco tiene ante sí la oportunidad de recuperar el liderato en las próximas jornadas y por qué no, afianzarlo con un buen colchón de puntos. Es un hecho que el Atlético y el Barcelona están de 'bajón' y el Madrid en línea ascendente, por lo que hay que aprovecharlo.

Sin embargo, la duda es si este gran momento ha llegado demasiado pronto y las tornas se invertirán en marzo o abril, la única hora de la verdad. Será muy difícil que el equipo blanco mantenga esta regularidad física y futbolística en los próximos cuatro meses, así como que sus dos rivales no terminen de pulir sus deficiencias. Por eso, hay que tener claro que el Real Madrid está en el buen camino, pero que el gran objetivo debe seguir siendo jugar así cuando se decidan de verdad los títulos. No cabe duda que las señales que ahora emite el equipo son realmente buenas, pero no servirán de mucho si no van acompañadas de la regularidad tan necesaria en todo gran equipo.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Cada final de año suele ser momento para hacer propósitos con el ánimo de mejorar en el que está a punto de empezar. En el caso del Real Madrid se podría hablar de los de siempre, los que están relacionados con ganar todos los títulos en disputa. Pero para conseguirlo habrá que cumplir con un propósito aún más básico y, a la vez, fundamental: el de mejorar la defensa, uno de los aspectos más problemáticos en el inicio de la 'Era Ancelotti'. 

Es evidente que en las últimas semanas el equipo poco a poco ha ido mejorando en su juego. El cambio de dinámica se apreció a principios de noviembre, cuando el Madrid brilló en la goleada (5-1) que le endosó a la Real Sociedad. Poco después llegó la lesión de Sami Khedira, pero paradójicamente el equipo no se resintió, sino todo lo contrario. La baja del alemán provocó que Ancelotti tuviera que hacer unos retoques en su táctica que lo asemejaron más al 4-2-3-1 habitual de Mourinho, por lo que el Madrid se adaptó mejor a este modelo que al 4-3-3 que se venía empleando con el de Stuttgart.

El proceso no ha sido fácil y todavía está abierto, pero al menos a día de hoy se puede decir que el conjunto blanco está con claras opciones en todas las competiciones. El panorama en la Champions invita al optimismo a corto plazo gracias al benigno del sorteo de octavos, mientras que en Copa el camino parece bastante asequible, al menos hasta semifinales. Y en Liga las diferencias se limitan a 5 puntos con los dos de cabeza, aunque en un par de semanas Barcelona y Atlético se quitarán puntos en su duelo directo. Todo ello hace que la temporada tenga mejores perspectivas que las que teníamos hace 365 días.

Sin embargo, si el Madrid quiere llegar a junio con un balance positivo debe aplicarse en las próximas semanas en la defensa. Hoy por hoy es un equipo frágil atrás, pues no hay más que hacer un repaso de varios de sus resultados ligueros a domicilio para constatarlo: 2-2 frente al Villarreal, 2-3 ante el Levante, 2-3 contra el Rayo, 2-2 en Pamplona o 2-3 en el choque de Mestalla. Muchos goles concedidos que obligan al equipo a hacer un sobresfuerzo en ataque para llevarse las victorias.

En esta tarea será clave el rendimiento de Sergio Ramos. El sevillano está en una de sus temporadas más irregulares desde que está en el club. Mucho se ha rumoreado en estos días sobre su deseo de renovación y su futuro, a lo que hay que unir los cambios (para bien) que se están produciendo en su vida personal. Aspectos que quizás están influyendo en su rendimiento, de forma que en varios partidos se le ha visto poco concentrado. Ramos es un jugador que necesita mucho de su cabeza para rendir al máximo nivel y es imperativo que empiece a recuperar la estabilidad futbolística. Tanto por el Madrid como por la selección, pues siempre que ha sido año de torneo grande ha acabado dando su mejor rendimiento con la 'Roja'. 

Por su parte, Pepe debe mantenerse en este gran nivel que tiene actualmente. El portugués ha ganado en madurez en los dos últimos años y ya no suele perder los papeles como antaño. A día de hoy es el central más fiable del equipo, así que su papel será clave en los éxitos futuros del Real Madrid. De hecho, su relevancia se acrecienta exponencialmente con la ausencia de Varane, el gran enigma de la zaga para comienzos de 2014. El madridismo seguramente asigne una uva de la suerte a que el francés supere de una vez sus problemas de la lesión, pues su regreso ayudaría mucho en esta búsqueda de la mejoría defensiva.

Además, no nos podemos olvidar del papel de los laterales. Ante la 'desaparición' de Coentrao, Marcelo tiene que ganar en regularidad en la izquierda; mientras que Arbeloa y Carvajal también deben subir un punto su rendimiento, pues todavía no están a su mejor nivel. Y, por último, tampoco hay que olvidar que la defensa también es un asunto de centrocampistas y delanteros. El regreso de Xabi Alonso ha servido para tapar muchas goteras, pero en los últimos años prácticamente todos los equipos campeones se han caracterizado por tener diez 'obreros'. Y en eso, hoy por hoy, el Madrid anda todavía algo 'verde'. De ahí que esta vez no sea necesario pedirle al Año Nuevo más goles, que de eso ya vamos sobrados. Mejor centremos las energías en mejorar atrás.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Una rendición a mitad del camino

Solo cuatro meses después parece ser que Ángel Di María se ha rendido. En verano aseguró que estaba dispuesto a pelear por un puesto, a luchar por demostrarle a Carlo Ancelotti que merecía minutos en el club más importante del mundo. Sin embargo, el Mundial se está acercando cada vez más y su sombra está oscureciendo las ilusiones del argentino, quien ahora parece haber tomado la decisión de acabar abruptamente su etapa como madridista.

"El Real Madrid es un club que trae siempre jugadores y a veces se olvida de la clase de jugadores que tiene. Tiene mucho dinero y todos los años puede traer jugadores importantes. Decidí quedarme porque sabía que podía jugar. Ancelotti confía en mí, me está poniendo y eso es lo más importante". Estas palabras las pronunció Ángel Di María el pasado mes de septiembre. Entonces el futbolista mostraba voluntad de pelear para continuar en este equipo, pero en cuestión de 75 días el panorama ha dado un giro de 180 grados.

La clave de todo está en que en septiembre Di María era titular en el equipo, mientras que ahora es suplente, una vez que Gareth Bale se ha hecho con el puesto en el once. Algo totalmente lógico si se tiene en cuenta lo que ha costado el galés y el rendimiento que está dando en estos primeros partidos. La cuestión es que Di María no tiene hueco en el once tipo de este Real Madrid por el simple hecho de que solo pueden jugar once. La táctica de Ancelotti favorece la presencia de dos mediapuntas o segundos delanteros, y ahí Cristiano y Bale tienen un lugar prácticamente fijo.

Quizás lo que más disguste a Di María en todo este asunto es que su rendimiento ha sido realmente bueno, pues empezó la temporada a un gran nivel y cuando Ancelotti le ha dado la oportunidad prácticamente siempre ha respondido. El italiano le valora positivamente porque considera que es uno de los pocos futbolistas de ataque que tiene en la plantilla que es capaz de trabajar incansablemente sin el balón. Su despliegue físico en tareas defensivas es encomiable y esto es algo que compensa sus carencias en otros aspectos.
Y es que Ángel Di María es un gran jugador, un hombre básico que hace plantilla. Sin embargo, le falta algo para llegar a ser una estrella de primer nivel y aspirar a ser titular indiscutible en este Real Madrid. Por eso Bale le ha adelantado en unas pocas semanas, a pesar de que él siempre ha dado la cara. Su actitud ha sido y es admirable, pero el galés es mejor jugador que él, más completo. Sin ir más lejos, una de las desventajas de Di María es que su pierna diestra prácticamente no la utiliza. Y eso, en fútbol de primer nivel, es un problema importante.
El panorama del 'Fideo' en el Real Madrid se reduce a ser paciente y conformarse con ser el jugador número doce o trece en el club más exigente del mundo o salir ya para ser titular en un equipo de segundo nivel como el Mónaco. Sin embargo, la proximidad del Mundial cambia en este caso el contexto, pues el futbolista empieza a temer que peligre su puesto de titular con Argentina en Brasil. De ahí que su idea de aceptar la oferta del Mónaco esté muy madura, dándose por derrotado solo cuatro meses después de haberse propuesto luchar para ganarse los minutos en el Madrid.

Habrá que esperar para saber qué sucede con Di María, ya que Ancelotti no parece estar muy por la labor de debilitar a la plantilla traspasando en enero al jugador. Lo que está claro es que si el argentino sale el Madrid no debería quedarse con los brazos cruzados si quiere llegar a mayo con la plantilla fresca y con opciones en todas las competiciones. Una negociación con el Mónaco para traspasar al argentino puede ser una buena forma para fortalecer los lazos con el club del Principado, y de paso, para preguntar por Radamel Falcao.

En Francia y España se dice y se cuenta que el colombiano ya ha pedido salir en enero porque no está nada cómodo en el club. Y es de sobra conocido que tanto Falcao como Florentino aspiran a cruzar sus caminos en no mucho tiempo. Con estas pistas se puede decir que la ocasión es 'pintiparada' para, por lo menos, intentar su cesión o incluso su fichaje. Sin duda, sería una buena forma de dejar antes atrás el disgusto de perder a Di María, un hombre no básico, pero sí importante para el correcto funcionamiento de este Real Madrid.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Ancelotti ha roto el molde de Mourinho

Confieso que empiezo a no comprender a Carlo Ancelotti. Muchas de sus decisiones se me escapan. El italiano llegó al Santiago Bernabéu asegurando que pretendía buscar el buen fútbol por encima de todo, pero por lo que se está viendo su nuevo estilo está sacrificando a jugadores que precisamente deberían ser claves en este intento de acercarse al juego más estético. La ruptura con el estilo implantado por Mourinho en los tres años es más que evidente, por lo que ahora todo depende de que la plantilla se adapte a las nuevas directrices del italiano.

Estamos en el mes de noviembre y yo soy incapaz de decir todavía a qué juega este Madrid. De momento la única conclusión a la que llego es que, como un autómata, se limita a intentar marcar más goles que el rival, pues los últimos partidos se han convertido en duelos de golpes en los que los blancos han salido victoriosos porque a pegada nadie le gana arriba. Evidentemente la delantera está siendo lo más destacable de este nuevo equipo, principalmente Cristiano Ronaldo. El portugués está en un estado de forma sublime y, posiblemente, si no fuera por él, quizás la Liga ya estaría casi tan cerrada como lo estaba el año pasado por estas fechas.

Bale es otro de los que se salvan, pues el galés está empezando a coger el 'punto' de forma que le hacía falta para empezar a callar las bocas de sus detractores. Y Di María también merece una mención por su trabajo, esfuerzo y compromiso en estas semanas. Pero poco más, porque cuanto más nos acercamos a la defensa más baja el rendimiento general del grupo. Que la plantilla no está bien físicamente es algo evidente, aunque tampoco puede ser la explicación a todo lo que está ocurriendo cuando normalmente el Madrid juega mejor las segundas partes que las primeras.

Todo esto se puede justificar desde la paciencia. El Madrid necesita tiempo para ir 'metarfoseándose'. En este sentido Ancelotti ha cogido el camino difícil, pues ha roto el molde que había dejado Mourinho. El portugués dejó un equipo hecho con un manera muy reconocible de jugar. Con algunos futbolistas adheridos a una posición muy concreta, como Ramos de central o Khedira de mediocentro defensivo. En este punto quizás lo recomendable hubiera sido ajustar un par de piezas y no cambiar nada, pues al fin y al cabo la plantilla está pensada y confeccionada para jugar así.

Pero el italiano ha preferido derrumbar el edificio para construir uno nuevo. El 4-2-3-1 de Mourinho está pasando en varios partidos a un 4-3-3 (4-3-2-1) donde el sacrificado es el mediapunta. Es decir, Isco. Primero Ancelotti tomó la decisión de prescindir del jugador más talentoso de la plantilla, Özil. Y ahora está dejando a su sustituto natural, Isco, en el banquillo, el único enganche puro que tiene el equipo sin contar a Modric. Quizás sea por el bajo rendimiento del malagueño, pero son un compendio de decisiones que no me encajan con esa promesa del entrenador de buscar el buen fútbol.

Otro de los hombres a los que le ha cambiado la vida con Ancelotti es Khedira. El alemán ahora en muchos partidos es interior diestro. Con Alemania suele jugar ahí, y muy bien. Pero en el Madrid aprecio que está bastante perdido. Sin el apoyo de un enganche el germano suele tener mucho campo por delante y no puede explotar sus mejores características, que son la recuperación y la solidaridad en el campo. Hoy por hoy el equipo le echa en falta en la parcela defensiva, especialmente para equilibrar la medular merengue. De vez en cuando se deja caer por ahí, pero menos de lo necesario. Porque el Madrid actual tiene mucho espacio entre líneas y se echa en falta que Khedira aparezca para sostener al equipo y 'barrer' los balones por delante de la defensa.

Finalmente, el de Ramos es otro asunto que me desconcierta. No es ningún secreto que el de Camas ha empezado bastante mal la temporada. Sin embargo, Ancelotti se empeña en ponerle en una gran variedad de posiciones. Central (bien), mediocentro (¿cómo?) o lateral derecho (vale…). Es decir, en realidad le hace un flaco favor porque le pone las cosas aún más difíciles aún a sabiendas de que no está en su mejor momento de forma. Lo más sorprendente de todo es que probó con él de forma repentina, casi sin entrenarlo antes, en la medular y ante el Barcelona. Pero justo un día antes el técnico había dicho en rueda de prensa que el equipo no saldría al Camp Nou a jugar al contragolpe. Sigo sin entenderlo.

Así pues, ando desconcertado y perdido con este nuevo Madrid. Evidentemente que no se pueden realizar juicios con solo tres meses de trabajo y que todavía hay que esperar para averiguar qué es lo que realmente quiere Ancelotti. Pero empiezo a tener claro que el transalpino ha decidido optar por la vía complicada, la de hacer borrón y cuenta nueva tras los tres años de Mourinho. Su promesa es la de hacer buen fútbol, pero por ahora el equipo no ha hecho más que minutos interesantes en partidos sueltos. Todavía no hay un once tipo ni un esquema claro. Ni siquiera una forma de jugar definida. Pero sí muchas pruebas, cambios y decisiones conservadoras. Y eso, por ahora, no me deja estar tranquilo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Motivación para escapar de la vulgaridad

Hace una semana comentaba en este espacio que dos meses es muy poco tiempo para pretender encontrar el sello de Ancelotti en este equipo. Y así es. Pero más allá del juego del equipo, hay otro aspecto que merece una reflexión. Hasta ahora está quedando patente es que el Real Madrid cuenta con vicios evidentes del pasado que van a ser muy difíciles de eliminar. Especialmente el de la actitud de muchos de los jugadores cuando el calendario les obliga a jugar en campos de equipos teóricamente inferiores y en partidos donde son claramente favoritos.

Tanto en la última temporada como en el inicio de la presente el Real Madrid se está demostrando como un equipo con problemas de motivación en partidos, a priori, asequibles. La Liga es un campeonato que con el paso de los años cada vez penaliza más los fallos puntuales, pues enfrente está un rival como el Barcelona que solo pierde un puñado de puntos cada año. Por eso, cada empate o cada derrota en este torneo es como una pequeña cornada para las aspiraciones del equipo.

El curso pasado se dio la circunstancia de que prácticamente en el mes de noviembre ya no había título de Liga que disputar. Se perdieron multitud de puntos en campos de equipos de menor nivel que el Real Madrid: Getafe, Sevilla, Granada, Betis, Málaga… Todos ellos con merecimiento, dicho sea de paso. Porque en estos encuentros el Madrid mostró su cara más apática y su juego más vulgar, con un estilo carente de alma y de intensidad.

Por entonces lo sucedido se explicó con base en las diferencias existentes en el vestuario entre jugadores y técnico. Bien, así pudo ser. Sin embargo, a día de hoy hay ciertas sensaciones que se siguen repitiendo como si de un molesto déjà-vu se tratase. Y ya no es una cuestión de jugar mejor o peor, sino de las sensaciones que transmite el equipo sobre el campo. Hay encuentros en los que la movilidad en ataque brilla por su ausencia y en los que todo parece más a expensas de una jugada aislada de Cristiano que de acciones trenzadas y bien diseñadas.

Así se venció en Granada. Luego se mejoró algo, a pocos ratos, ante el Villarreal. Y se ganó el miércoles en Elche. Pero la victoria ante los ilicitanos no puede ni debe tapar que este Madrid sigue teniendo problemas importantes a la hora de afrontar estos duelos de 'pico y pala' ante rivales batalladores.

Durante los últimos días Ancelotti ya se ha encargado de avisar que no se pueden empezar los partidos dormidos como ocurrió ante el Getafe. Y añado que tampoco podemos acabarlos como en el Martínez Valero, porque dos puntos que podía valer media Liga estuvieron cerca de irse al traste por un fallo de concentración.

Y como digo, ya no es cuestión exclusiva de hacer mejor fútbol o peor; pues en esto se tiene que ir mejorando con el paso de los meses. Es un asunto exclusivamente de sacar adelante los partidos poniendo lo mismo que el rival sobre el campo. Si los equipos pequeños juegan con ilusión ante el Madrid, el equipo blanco debe poner tanto o más que ellos. Si no se puede ganar a base de genialidades y de enamorar al público, hay que ir a por la victoria por carácter y orgullo. Es un componente mental, un 'chip' que hay que ponerse ya para no volver a desangrarnos desde el primer momento.

Por fortuna, esta apatía es solo cuestión de días puntuales. En casa y ante los equipos grandes el Madrid casi siempre responde. Mourinho enseñó a competir en las grandes citas a la mayoría de los jugadores de esta plantilla y eso se nota a la hora de la verdad. Ahí no suele haber queja que valga. Pero urge reflexionar sobre los 'otros' partidos y la actitud a la ahora de afrontarlos. Estamos en una época donde la Liga española es una de las más desiguales del mundo entre los aspirantes a ganarla y el resto de equipos. Pero esto sigue siendo fútbol profesional y aquí nadie regala nada. Por eso, el Madrid no puede permitirse el lujo de salir a jugar algunos partidos en segunda marcha. Más que nada porque ya no está Mourinho para cargar con las culpas.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El escudo pesa más que los nombres

Hace poco de dos meses Carlo Ancelotti llegó al Real Madrid con la vitola de ‘pacificador’. Tras los tres años de constantes agitaciones que había propiciado Mourinho, con el italiano se suponía que iba a ser momento para la paz y la tranquilidad. Sin embargo, hasta el momento la situación nunca ha dejado de estar convulsa. Más que nada porque el nuevo entrenador ha tomado una decisión deportiva muy similar a una de las que llevó al portugués a enfilar la puerta de salida.

El de la portería es un asunto que tiene al madridismo a maltraer desde principios de año. Casillas se lesionó y con ello dio a Mourinho la excusa perfecta para que fichara un portero de los que le gustaban: alto, seguro por arriba y con buen juego con los pies. Diego López. Un pedazo de cancerbero que cogió la titularidad por los 'cuernos' y no la soltó en ningún momento. Hasta ahora. Ni un solo motivo ha dado el gallego para dejar de ser el hombre que defienda la portería del club más importante del mundo. Simplemente no ha fallado y ha cumplido su trabajo con un notable alto.

Así pues, su pretemporada ha sido buena. Mejor incluso que la de Iker Casillas, algo falto todavía en rodaje y, sobre todo, confianza. Al mostoleño se le vio dubitativo en la gira norteamericana, especialmente en el principal punto negro de sus características, los balones aéreos. Aún así hizo buenas actuaciones como la del encuentro ante el Chelsea. Pero insuficiente para ganarle el puesto a su compañero, quien sin duda está en el mejor momento de su carrera deportiva. Todo lo contrario que el capitán, inmerso en un mar de dudas e incertidumbres.

Si Ancelotti ha querido que Diego sea su titular en Liga por algo será. Por mucho que Casillas haya sido y pueda seguir siendo el mejor portero del mundo. La cuestión es que Iker no está en condiciones de esperar mucho tiempo sentado en el banquillo. El de Brasil está llamado a ser su último Mundial. Y eso, para alguien que es y será leyenda del fútbol mundial cuando se retire, es mucho pesar. Tiene que poner en la balanza su carrera profesional o su sentimiento madridista con la perspectiva de pasar muchas tardes a la sombra del banquillo y empezar a clausurar su brillante carrera. Así que es normal que tenga dudas.

Sin embargo, el italiano adelantó el viernes en rueda de prensa que tiene prevista una solución salomónica para este asunto. Por ahora Iker será el portero de la Champions, y quizás también el de la Copa del Rey. Eso, en el mejor de los casos, supone jugar la tercera parte de los partidos de la temporada. Algo que sigue sonando escaso para un portero acostumbrado a jugar hasta los amistosos. Aunque, a la vez, parece una decisión muy justa; porque pocas veces dos porteros de un equipo merecen jugar tanto como Diego y Casillas.

El panorama deja al mostoleño ante pocas oportunidades de evidenciar su valía. Pero opciones, al fin y al cabo. Si tanto quiere recuperar el puesto y quedarse en el Real Madrid, Casillas tendrá que demostrar en el campo que vuelve a estar a su mejor nivel. En su caso ya no puede haber presión que valga, pues tiene 32 años y ha ganado todo. Desde el próximo martes contará con minutos en el escaparate europeo y tendrá que hablar en el campo, dado que fuera está decidido a guardar silencio a pesar de todo lo que se ha escrito y se seguirá escribiendo. Calidad y personalidad tiene para hacerlo.

Pase lo que pase, hay que desearle lo mejor a los dos. Tanto a Casillas como a Diego López. Como madridista yo quiero que siempre que jueguen cada uno de ellos lo haga lo mejor posible. Y que el equipo gane. Porque aquí no hay ningún nombre que pese más que el escudo. El Real Madrid tiene 111 años de historia y su día a día no puede ni debe estar condicionado por quién debe ser o dejar de ser su portero titular. Estamos en el mes de septiembre y se ha hablado muy poco del nuevo proyecto y mucho de los porteros. Es el momento de dejar que Ancelotti haga su trabajo y Diego e Iker el suyo. Los dos van a tener oportunidades y pelearán duro. Todo para conseguir lo mejor para el club: los títulos. Que, al fin y al cabo, es lo verdaderamente importante en todo esto.

sábado, 4 de mayo de 2013

Un triste final para una historia feliz

A día de hoy no puedo evitar tener un pequeño sentimiento de decepción. Todo parece indicar que José Mourinho terminará este mes su etapa al frente del Real Madrid. Tres años del mejor entrenador del mundo en el mejor club del mundo. Y el saldo va a ser aceptable, pero quizás escaso si se tiene en cuenta el potencial que tenía esta sinergia. El portugués vino para traernos la Champions de vuelta a casa y posiblemente se vaya sin haberlo hecho, dejando los deberes a medias. Lo que, ni mucho menos, será poco.

En los últimos días el técnico se está esforzando en desmentir lo que todo el mundo da por hecho: que tiene pensado irse al Chelsea de Londres. Escuchando sus palabras y conociéndole un poco tampoco se puede descartar que a última hora decida dar un giro a los acontecimientos y se quede. A saber. Más que nada porque si el 30 de junio coge la puerta y se va a Inglaterra, lo hará cerrando una etapa irregular en el Madrid en la que solo habrá triunfado a nivel nacional, con la asignatura pendiente de Europa.

Lo cierto es que han sido tres temporadas de lo más convulsas. Tanto por el técnico, que así lo ha provocado, como por los medios, deseosos de hacerle la vida imposible porque se toparon con un portugués sarcástico y protestón. Pero, más allá de eso, también ha sido una época feliz, de esperanza. El madridismo se ha vuelto a reencontrar con su equipo y ha visto cómo el Real se ha vuelto a hacer competitivo después de más de un lustro haciendo prácticamente el ridículo en la Liga de Campeones.

Porque Mourinho ha sido el hombre que le ha devuelto la personalidad al Real Madrid, que ha hecho que se mire al escudo del pecho y se dé cuenta de su propia grandeza, la cual ya empezaba a marchitarse. Ha vuelto a poner al club en el lugar de donde no se debió ir. Tres semifinales de Champions demuestran que los blancos han vuelto a pertenecer a la nobleza continental. Y es un trabajo que merece admiración y respeto, porque no era fácil coger al equipo en 2009 después de haber atravesado una de sus mayores crisis deportivas e institucionales de los últimos años.

Por lo tanto, a Mourinho hay que reconocerle todos sus méritos. Como dijo el viernes pasado en rueda de prensa, la 'Liga de los récords' es suya y así debe ser reconocida. Él también ha logrado derrocar al Barcelona de Guardiola, pues ha igualado la balanza en los duelos directos contra los culés y, si se va ahora, se podrá decir que lo hará dejando al equipo blanco por encima de su eterno rival. Por mucho que los barcelonistas vayan a ganar la Liga, pues sin quitarle méritos, no cabe duda que es el título más descafeinado de los últimos tiempos. No han tenido rival y así ha sido porque el Madrid se ha 'borrado' desde el principio.

Sin embargo, más allá de todo ello, mi poso de decepción viene dado por la incapacidad del equipo de llegar más lejos en Europa y de estar a la altura en Liga y Champions en esta temporada. Quizás la trayectoria del portugués se salde con un recorrido capicúa, ganando la Copa al igual que se hizo en su primer año. Una Liga, ¿dos? Copas y una Supercopa. Suficiente para el aprobado. Pero no para mucho más. No cabe duda que su manejo del vestuario ha dejado que desear, quizás también por los envenenamientos que venían desde la prensa. El entorno le ha hecho la vida casi imposible y eso ha sido un elemento muy importante a la hora de quedarse a medias en algunos de los objetivos.

A día de hoy aún guardo una mínima esperanza de que Mourinho recapacite y decida seguir. Más que nada porque estoy seguro de que si mira atrás, se dará cuenta de que no haber ganado aquí la 'Décima' será un pequeño borrón en su currículum. Se podrá ir con la cabeza alta y satisfecho en cierta medida, no cabe duda, pero lo hará sin un broche de oro para su etapa en el proyecto más ambicioso que ha tenido a su cargo. Él, que sacó de las sombras al Inter de Milán y le llevó a reinar en Europa, se irá de Madrid sin hacer lo propio. Será como una pequeña 'espinita clavada', tanto para para Mourinho como para la afición. Una tarea pendiente, en definitiva. Por eso, tampoco se puede descartar que cuando se vaya lo haga dejando la puerta abierta.

domingo, 24 de febrero de 2013

Sin secundarios esto no se sostiene


Acabamos de vivir la noche del cine por excelencia, así que voy a aprovechar un símil para reflexionar sobre las conclusiones que me dejó el partido de Riazor. Mañana el Madrid abrirá su hora de la verdad en Barcelona, por lo que ya no hay tiempo más probaturas. Doble duelo ante el Barcelona y después partido en Old Trafford. Tres choques que marcarán la temporada, en los que el equipo blanco necesitará de lo mejor de todos sus jugadores. 

Tras el partido en Riazor, Marcelo comentó que el equipo se había dado cuenta de que debía cambiar de actitud en el descanso del partido. Unas declaraciones que me parecen realmente graves. Porque creo que ése es el elemento que precisamente nunca le puede faltar a un futbolista de este equipo. Por encima incluso de la calidad individual que debería tener todo jugador merengue. La historia de este glorioso club siempre se ha definido por el hecho de que cada uno de sus deportistas ha defendido cada segundo el escudo con orgullo y devoción.

Así, el Madrid habrá podido jugar mejor o peor, pero nunca le ha faltado actitud. Es su identidad, lo que le ha hecho grande. Pelear en cada partido como si fuera una final, dar todo por este escudo. Por eso la épica y la leyenda son palabras escritas en letras de oro a lo largo de su historia. Es lo que define al madridismo, lo que le hace único. Así se han ganado 9 Copas de Europa, 32 Ligas y 18 Copas entre infinidad de títulos más.  Sin carácter, el Madrid se convierte en un equipo cualquiera.

No cabe duda de que la Liga está perdida. En gran parte porque la propia plantilla la dio por perdida antes de que realmente lo estuviera, por mucho que se esforzaran en decir lo contrario. Desde un primer momento el gran objetivo de la temporada fue ganar la Champions. Algo muy loable, pero que no debe ser incompatible a sudar la Liga. Porque se puede admitir que el Madrid no la gane porque no esté capacitado, porque simplemente sea peor que su campeón. Pero no es el caso. Con la plantilla que tiene Mourinho es obligación estar en la pomada. 100 puntos y 121 goles del año pasado lo avalan.

Por eso me duele ver los partidos de esta Liga y encontrarme con un Madrid desconocido y apático. Son muchos ejemplos para que sea ya una casualidad. Getafe, Sevilla, Betis, Espanyol, Osasuna, Granada, Coruña... En ninguno de ellos vi una buena actitud durante los 90 minutos. Más allá del mal juego, los futbolistas no jugaron enchufados en ninguno. Multitud de imprecisiones, de pérdidas absurdas, de errores de concentración, de pelotazos innecesarios. Mucha falta de ambición y poca hambre.

De esto se libran pocos jugadores. Y señalo especialmente a la clase media del equipo, a los que tienen que demostrar que merecen tener un sitio en el Madrid a partir de julio. El caso de Coruña es un buen ejemplo, pues gente como Higuaín, Callejón, Di María, Essien o Modric (por decir algunos) volvieron a desaprovechar una buena oportunidad para reivindicarse como titulares. Era la noche para ganarse el puesto antes del 'Clásico' del martes y todos la desaprovecharon, como si les importara poco lo que había en juego. Pues tengo claro que sin ellos, el Madrid no ha llegado ni llegará a ningún lado.

La mayoría de futbolistas se hubieran 'comido' el campo en su lugar, porque jugar en el Real Madrid es a lo máximo que puede aspirar un profesional de esto. Pero nada de nada. La Liga de Campeones y, en menor medida, la Copa, parecen centrar todos los pensamientos del equipo. Muy bien, pero qué menos que mantener el tipo en la competición doméstica. Mientras el Barcelona esté a 16 puntos y el Atlético por encima no debe haber lugar a conformismos. Es una cuestión de orgullo. Y de lógica, porque rendir bien cada fin de semana es la mejor manera de tener una salud de hierro antes de los compromisos de Copa y Champions.