viernes, 6 de febrero de 2015

Ante tanta lesión... plantilla

El Real Madrid lleva varios años en los que no tiene suerte con las lesiones. Pero al fin y al cabo, son acontecimientos normales en el fútbol y en cualquier otro deporte, por lo que sólo queda prepararse para cuando estas lleguen. Y en el caso del club blanco no hay duda de que Carlo Ancelotti cuenta con una plantilla lo suficientemente potente y profunda como para lograr minimizar en las próximas semanas la ausencia de jugadores tan importantes como James Rodríguez o Sergio Ramos.

La llegada en el mercado invernal de Lucas Silva y Odegaard ha servido para pulir las pocas 'aristas' estructurales que tenía este equipo. La salida de Xabi Alonso en los últimos días de agosto debilitó claramente la medular, aunque el técnico intentó paliar esta importantísima baja 'incrustando' a James en el puesto de interior. Así, el colombiano pasó de ser un claro mediapunta a un centrocampista de recorrido, lo que obligó a Kroos a retrasar su posición para ocupar el puesto que había dejado libre el tolosarra. Fue una decisión inteligente que el tiempo reveló como acertada, pero que al mismo tiempo resultó tan eficiente que Ancelotti no quiso despegarse de ella.

El efecto de este apego fue una 'sobreexposición' de los tres centrocampistas - Modric, Kroos y James -, por lo que no tardaron en notar los efectos del cansancio. De hecho, casualidades o no, a principios de febrero se puede decir que dos de ellos han sufrido dos lesiones importantes. Así que al entrenador, poco amigo de las rotaciones, no le está quedando más remedio que recurrir a ellas para solucionar sus problemas. Y en este punto es donde la profundidad de plantilla ganada hace unas semanas con Lucas Silva y Odegaard puede venir muy bien al equipo.

Lo curioso del caso es que durante semanas hemos estado especulando con quién podría ser el 'sacrificado' cuando regresara Modric de su lesión, pero ahora ya lo sabemos. La solución se ha presentado de forma anticipada y por obligación, si bien todavía habrá que esperar algunas semanas para volver a disfrutar del juego croata. Así que a Ancelotti no le va a quedar otra que recurrir al banquillo para que el equipo siga progresando de forma satisfactoria durante estas semanas y a la espera de que James vuelva a estar listo.

Pero no hay problema. O no debería haberlo, porque el Real Madrid ha confeccionado con inteligencia la plantilla. El 'míster' tiene a su disposición tres centrocampistas - Illarra, Khedira y Lucas Silva - que en teoría no parten con la vitola de ser titulares, pero que deben aportar en las próximas semanas. Lógicamente no están entre los mejores futbolistas del plantel, pero tienen categoría y nivel suficiente para hacer que el equipo no baje su nivel cuando ellos estén en el once. En el caso de los dos primeros así lo demostraron el pasado miércoles en el partido ante el Sevilla, pues tanto el vasco como el alemán cumplieron en los minutos que estuvieron sobre el césped.

Lucas Silva y MarceloLa clave de su rendimiento estará en la confianza que les dé su entrenador. Los jugadores necesitan minutos y estabilidad para rendir a su máximo nivel, por lo que la misión de 'Carletto' debe ser encontrar el sustituto ideal de James que sea capaz de hacer de 'puente' en el equipo hasta que regrese Modric. Más allá de la eliminatoria de Champions el calendario del equipo no será muy exigente en el próximo mes y medio, de forma que los próximos partidos serán una buena prueba para que el entrenador experimente con nuevas fórmulas y combinaciones en el centro del campo.

Por fortuna el problema de James no debería irse más allá de los dos meses y medio, mientras que a Modric se le espera en el plazo de un mes máximo. Así que si el infortunio no vuelve a cruzarse con el equipo en lo que resta de temporada - crucemos los dedos - el Madrid podría tener de nuevo su plantilla más o menos al completo y en buen estado de forma para el mes de mayo. Justo en el momento en el que se empezarán a decidir los dos títulos en juego, por lo que ahora toca centrarse en pasar el 'trago' de estas bajas con lo que hay en el vestuario, que es tanto y tan bueno que estos infortunios nunca deben acabar siendo una justificación si al final el fracaso acaba llamando a la puerta del Real Madrid.

domingo, 1 de febrero de 2015

El Madrid empieza a invertir en el éxito del mañana

Para el Real Madrid la cantera siempre ha sido un pilar básico. Formar a jugadores jóvenes es prácticamente una obligación para cualquier club que presuma de estar entre los más grandes del mundo, por lo que a lo largo de su historia el conjunto blanco ha ido cumpliendo con ella con mayor o menor éxito. Aunque, todo hay que decirlo, en los últimos años la sensación era de que había un cierto desinterés en lo que podían ofrecer los filiales al primer equipo, porque en caso de duda los responsables deportivos e institucionales siempre se decantaban antes por el jugador foráneo que por el de la casa.

No se puede negar que hasta hace un par de años la cantera del Real Madrid ha pintado bastante poco a la hora de confeccionar la primera plantilla. La filosofía del club en las últimas temporadas ha sido más la de buscar fuera jugadores que podían dar un rendimiento inmediato que intentar encontrar en Valdebebas a futbolistas que necesitaban paciencia y tiempo para explotar. Era una política que se resumía en gastar grandes cantidades de dinero por nombres puntuales mientras que los mejores jugadores del Castilla se dispersaban por toda la geografía europea ante la falta de oportunidades en el equipo más exigente del planeta.

Pavón, Raúl Bravo, Miñambres, Palanca, Balboa, Negredo, Jurado, Soldado, Borja Valero, Callejón... son jugadores que llegaron, pero no se quedaron. Todos ellos tuvieron que buscarse las oportunidades fuera y la mayoría acabaron demostrando que tenían un nivel adecuado para estar en equipos importantes. Por eso hoy la 'Fábrica' sigue siendo una de las dos o tres canteras más productivas del fútbol mundial, aunque realmente eso al Real Madrid no le ha dado muchos réditos al no poder nutrirse de ellos.

Así pues, el Madrid ha cometido errores en su política de cantera, aunque en su defensa hay que decir que sus últimos 15 años han sido muy convulsos. Se podría decir que demasiado, pues en este tiempo no se han ganado muchos títulos y el juego del equipo no ha sido brillante salvo épocas puntuales. Algo que ha sido todavía más difícil de llevar si se tiene en cuenta que mientras tanto el Barcelona lograba casi del 'tirón' tres de sus cuatro copas de Europa, además de otros muchos logros. Por eso es comprensible que el Madrid no tuviera ni tiempo ni paciencia para arriesgar con sus jugadores jóvenes y prefiriera tirar de chequera en su ansiedad por lograr resultados inmediatos.

Martin OdegaardPero esta época ya ha acabado. La 'Décima' ha traído estabilidad y tranquilidad. Ya no ha prisas ni precipitación, pues por fin hay un proyecto y una base ganadora. El club ha dado con la tecla y ha abierto los ojos. En Concha Espina se han dado cuenta de que la juventud es el camino y que se puede conjugar en una sola esa doble política de 'Zidanes y Pavones' de la que tanto hablaba el presidente la década pasada. Ahora la nueva estrategia es traer 'cracks' jóvenes para formarlos en la mejor Ciudad Deportiva del mundo y, después, en función de cada caso, cederlos a otros clubes o directamente aprovecharlos para el primer equipo.

En consecuencia, el Madrid se ha dado cuenta que probablemente sea mejor fichar a diez grandes promesas por 3 millones de euros cada una que a un gran jugador por 30 millones de euros. Porque a poco que dos o tres de esos jóvenes jugadores le salgan bien se amortizará con seguridad el total invertido. Así que este está siendo el camino a seguir con jugadores como Abner, Peeters, Asensio u Odegaard. En el club se han propuesto que varios de los mejores futbolistas sub'21 del mundo sean del Real Madrid y en ello está. Se ha pasado de fichar a los Balones de Oro a querer fabricarlos y esa es una estrategia que por sí sola llena de ilusión a la afición.

Por eso es inevitable no pensar que las cosas se están empezando a hacer mejor que bien. No hay más que ver la primera plantilla del equipo blanco para darse cuenta de que es una de las mejores de su historia y de que está plagada de jugadores jóvenes. Kroos, Varane, Carvajal, Marcelo, Lucas Silva, Jesé, Bale, Isco o Benzema garantizan un mínimo de 5 años - y en algunos casos de 10 - de gran rendimiento. Todos son grandes representantes de su generación, aunque el Madrid no se conforma con ello y ya trabaja en la siguiente.

Al club le ha costado mucho tiempo regresar a la cima del fútbol mundial, así que es lógico que ahora ya no quiera volver a abandonarla. Y qué mejor que asentar los cimientos de su trono contratando ya a las mejores estrellas del futuro. Porque si estos jugadores salen mal siempre habrá tiempo para traspasarlos para recuperar al menos la inversión inicial, pero si salen bien el fútbol mundial promete ser blanco durante un ciclo muy largo. De manera que no deja de ser una apuesta acertada y  perfectamente asumible, ya que las opciones de éxito son muy elevadas y el riesgo existente es prácticamente nulo.

domingo, 25 de enero de 2015

Illarra, el único jugador 'inconcluso' de Ancelotti

Hace unos días Carlo Ancelotti señalaba en una entrevista para 'Marca' que "este mes no habrá fichajes. Nuestro fichaje será Modric, pero sin prisa". Pues bien, antes de que la semana haya acabado Lucas Silva ya está en Madrid tras cerrarse una operación que se ha precipitado en los últimos días por unos motivos que, por una cosa u otra, el club prefiere mantener lejos de la prensa. Sin embargo, no hace falta ser muy avispado para entender que tras esta maniobra hay una evidente intención de mandarle un claro mensaje a los dos grandes perjudicados por el fichaje, Asier Illarramendi y Khedira.

En el caso del jugador alemán no cabe duda de que su deseo de renovar ha llegado demasiado tarde. El centrocampista decidió demorar tanto sus negociaciones con el conjunto blanco que se ha acabado encontrando que ahora, cuando él quiere seguir, es el club el que no tiene ninguna intención de que así sea. Su tren pasó hasta en un par de ocasiones el año pasado cuando el Madrid le planteó una oferta de renovación acorde a su irregular rendimiento, pero el campeón del mundo prefirió 'apretarle las tuercas' al club apurando el tiempo. Pero con lo que no contaba era con tener un rendimiento tan pobre en el inicio de temporada, el cual le ha acabado sentenciando como integrante de la plantilla.

Con Khedira más fuera que dentro el otro jugador señalado ha sido Illarramendi. El Real Madrid hizo una de sus apuestas más arriesgadas de los últimos años fichándole. En el verano de 2013 el vasco era simplemente un buen jugador, un futbolista que apuntaba maneras en la Real que se acababa de clasificar para la Champions y que además acababa de deslumbrar en el Europeo sub'21. Pero a pesar de todo ello, su precio no era ni de lejos los casi 40 millones de euros que pagó el club. Quizá lo justo hubiera sido abonar la mitad, o poco más. Pero Florentino, tan acostumbrado a pagar sobreprecios por el simple hecho de ser el Real Madrid, aceptó la situación y abonó la cláusula por el de Mutriku.

El jugador llegó a Chamartín con la vitola de ser el supuesto sucesor de Xabi Alonso, pero desde el primer momento se comprobó que no tenía ni el carácter ni la jerarquía de su paisano. Triunfar en el Real Madrid es realmente complicado y la suerte tiene que acompañar. Pero en el caso de Illarramendi la suma de factores no se le hizo fácil de llevar y lo acabó pagando en momentos concretos. Especialmente llamativo fue su error en Dortmund, tras el cual Ancelotti no se cansó de decir que seguía contando con su confianza. Sin embargo, a la hora de la verdad en la final de Lisboa el futbolista que cubrió la baja de Xabi fue Khedira, quien acababa de salir de una lesión.

La justificación del técnico entonces fue que prefería al alemán porque es más alto y fuerte para defender las acciones a balón parado del Atlético de Madrid. Eso fue lo que dijo, aunque probablemente lo que pensaba iba un poco más allá. Porque como hemos podido comprobar en este año y medio que lleva en el club, una cosa es lo que dice en público Ancelotti y otra lo que piensa. A la hora de hablar en público piensa como hombre de club, por mucho que su discurso luego contradiga los hechos. Por eso el italiano siempre ha intentado defender a Illarramendi, aunque luego a la hora de la verdad prácticamente no le haya dado su confianza.

Asier IllarramendiA los hechos hay que remitirse, pues el futbolista no está triunfando. Y no lo está haciendo porque sencillamente está jugando muy poco. Cuando lo ha hecho no lo ha hecho mal, e incluso se podría decir que ha tenido buenos partidos. Pero en ningún momento se ha echado el equipo a la espalda ni ha demostrado la personalidad que todo jugador que quiera triunfar en el Madrid debe tener. Quizá por no sentir una verdadera confianza del entrenador, quizá por tener implícitas esas características en su forma de ser. Probablemente todo no sea más que una 'pescadilla' que se muerde la cola y que ha dejado a Asier dentro de un círculo vicioso que le está empezando a sacar del club.

Es una pena, porque Illarramendi no es mal jugador y si se va lo va a hacer dejando la sensación de que se ha dejado mucho en el tintero. Sus trazas han sido de futbolista aprovechable, pero que Ancelotti parece haber dejado por imposible. Algo raro en un técnico cuya gran facultad es la de 'moldear' jugadores para hacerlos aprovechables para sus planes. Di María, Isco o James son resultado de su gran mano diestra para sacar petróleo de sus hombres; por lo que llama la atención que con el vasco no lo haya podido conseguir. Él está siendo su única 'obra' inconclusa en el equipo, la única excepción en su magnífica gestión del vestuario.

Así pues, ahora vendrá Lucas Silva y en julio probablemente lo haga Casemiro, por lo que Illarramendi tendrá que buscarse las 'habichuelas' en otro equipo. No será más que cambiar una decepción por una nueva ilusión, aunque es inevitable tener un par de dudas razonables: ¿el brasileño realmente es mejor jugador que el vasco? ¿Dará este nuevo fichaje mejor rendimiento que un futbolista que conoce la Liga, el club y que ya está adaptado al equipo? Yo desde luego las tengo, si bien esperaré para ver lo que Ancelotti consigue sacar de Silva. Aunque pase lo que pase, nunca podré evitar la sensación de que con Illarra se ha perdido la paciencia muy pronto y de forma injusta.

domingo, 18 de enero de 2015

Cuando la persona eclipsa al entrenador

Hace tiempo que Carlo Ancelotti me recuerda a Del Bosque. El italiano es un magnífico gestor de vestuarios y de egos, pero a la hora de demostrar dotes de estratega a pie de campo se le notan costuras. Y el técnico que más fácilmente destaca estas carencias es el 'Cholo' Simeone, un hombre que una y otra vez es capaz de desesperar al rival de la capital y que por ello se está ganando con todo merecimiento ser la némesis del entrenador del Real Madrid.

Digo que 'Carletto' me recuerda al salmantino porque es raro escuchar a un jugador de los que ha entrenado que hable mal de él. El secreto de su éxito en su primer año en el Madrid ha sido básicamente reconstruir el vestuario tras el legado dejado por Mourinho. Hace un par de años muchos se atrevieron a decir que tras el paso del portugués no iba a crecer ni la hierba en el club por un tiempo, como si se tratase del Atila del fútbol. Pero nada más lejos de la realidad, pues hubo dos aspectos claves: uno, el de Setúbal dejó hecha y cimentada la estructura de un equipo joven y ganador; y dos, Ancelotti fue el mejor 'míster' posible para volver a cohesionar anímicamente un vestuario que había acabado dinamitado tras la temporada 2012/13. 

Antes que entrenador Ancelotti ha resultado ser una buena persona. Y eso en ocasiones es suficiente para que la mejor plantilla del mundo tenga la estabilidad necesaria para encontrarse cómoda y pueda rendir a su máximo nivel. Sin embargo y como todo en la vida, el exceso tampoco es positivo y este entrenador abusa en ocasiones de un cierto 'buenismo', como a la hora de hacer las alineaciones. Sólo así se puede entender que un partido tras otro siga empeñado en mantener el mismo once fijo, sea cual sea la entidad del rival. La temporada pasada el equipo ya acabó pagando el cansancio y se vio obligado a 'tirar' la Liga para llegar decentemente a la final de la Champions. Y esta temporada ha vuelto a tener que elegir y descartar la Copa del Rey para poder ir a por Liga y Copa de Europa con opciones de ganar ambas.

Estamos hablando del Real Madrid. No se trata de un equipo más, pues su deber es ganar todo. Hasta ahora nunca ha logrado el triplete - Liga, Copa y Champions - y este año tampoco se conseguirá, a pesar de tener posiblemente la mejor plantilla de su historia. Por eso duele que año tras año toque elegir y poner en un segundo plano alguna de las otras tres para aspirar verdaderamente a ganar algo. En esta ocasión había equipo para intentar la hazaña y al final no ha podido ser porque los jugadores han llegado bastante 'fundidos' al tramo de partidos de enero. Lo cual, por otra parte, es responsabilidad del entrenador, a quien parece que le cuesta mucho sentar a las estrellas del equipo aunque el rival sea teóricamente asequible.

Ancelotti y Cristiano RonaldoLo cierto es que no entiendo el empecinamiento de Ancelotti en negar la evidencia de que el equipo ha pegado un importante 'bajón' físico. Kroos dijo hace ya más de un mes que estaba agotado, pero aún así sigue jugando sin parar. Mientras tanto, James no es ni mucho menos el de hace dos meses y Benzema también atraviesa un preocupante estado de forma. Las sensaciones no son buenas a día de hoy y el único consuelo que viene es resultado del disgusto copero, porque sin ella el equipo tendrá varias semanas para descansar.

No dudo que una vez que regrese Modric y los teóricos titulares recuperen su pico de forma el Madrid volverá a jugar bien, a ganar y a aspirar a la Liga y a la Champions. Pero el entrenador no puede vivir permanentemente 'casado' con un once y con un planteamiento táctico. Bien es cierto que Ancelotti ha dado con la tecla logrando encajar a jugadores como James, Kroos o Isco en el centro del campo; pero también es verdad que su pecado empieza a ser su empecinamiento en mantener este planteamiento contra viento y marea. Hay vida más allá del once tipo y no se puede aspirar a todo teniendo prácticamente olvidados a jugadores como Varane, Illarramendi, Khedira, Jesé o Chicharito. Ellos también forman parte de la plantilla y no utilizarlos puede acabar costándole caro al Madrid.

Así pues, es inevitable que tenga la sensación de que el Real Madrid está empeñado ahora mismo en afrontar la temporada sólo con la fórmula que le ha llevado a lograr el récord de 22 victorias consecutivas. Como la misma ha funcionado de maravilla durante dos meses toca estirarla como un 'chicle' para ver hasta donde llega. Pero es de sobra conocido que todo se 'gasta' tras un uso continuado. No se puede negar el mérito de Ancelotti de haber encontrado el camino del buen juego y de las victorias, pero al italiano le está gustando tanto su descubrimiento que puede terminar por 'cargárselo'. Y todo por no querer - o no saber - aplicar nuevas soluciones para el equipo en partidos puntuales. El fútbol también es adaptarse y saber tener 'cintura' para idear cosas nuevas. Justo un aspecto donde a 'Carletto' no se le ve suelto, quizá por no alterar el ecosistema de las ambiciones y los egos del vestuario. Y cuando esto pasa es cuando el entrenador empieza a correr el riesgo de ser eclipsado por la persona, exactamente lo mismo que ha caracterizado la carrera de Vicente del Bosque.

domingo, 11 de enero de 2015

La muralla de Simeone exige a Ancelotti un 'plan B'

Ancelotti tiene un reto: averiguar la forma de 'meterle mano' al Atlético de Simeone. La sensación que hay a día de hoy es que el Real Madrid no deja de chocarse con un muro cada vez que juega contra el actual campeón de Liga. En el último año y medio los dos técnicos se han visto ya las caras en 9 partidos y aunque el balance está más o menos equilibrado (4 victorias para el argentino y 3 para el italiano) lo cierto es que el conjunto blanco prácticamente siempre ha tenido que jugar a lo que quería su rival.

Desde la llegada del transalpino al banquillo el Madrid ha evolucionado mucho. Evidentemente a mejor. Sin embargo, cuando el rival es el Atlético de Madrid el fútbol merengue sigue 'criogenizado'. No se percibe evolución táctica, nuevas variantes, opciones y caminos en el planteamiento de Ancelotti para sortear la defensa numantina de los colchoneros. Simeone tiene muy clara sus premisas a la hora de jugar contra el eterno rival: líneas muy juntas, presión en campo contrario, contragolpe y agresividad. Con esta receta está logrando maniatar al Madrid un partido sí y otro también, mientras que en el banquillo de al lado 'Carletto' no encuentra la tecla.

Son ya tres las derrotas esta temporada del Real Madrid ante los colchoneros. Y tras cada uno de ellos las excusas que he podido escuchar han sido muy similares. "No importa, el equipo estaba mal físicamente", "sí, hemos perdido, pero en Lisboa el Madrid ganó el partido importante". Vale, es cierto que el conjunto blanco ganó la final de la Champions a los atléticos y eso siempre quedará ahí. Pero en el fondo ese partido no fue tan distinto de los últimos derbis que hemos podido ver. El pasado 24 de mayo hubo un equipo bien plantado en el campo - el Atlético- que tuvo en su mano el título hasta el minuto 92:48; y otro que aunque mereció el gol - el Real Madrid-  atacó con más corazón que cabeza y que no encontró soluciones futbolísticas hasta que el milagroso cabezazo de Ramos rompió la muralla rival.

Ancelotti y Diego SimeoneSimeone le ha ganado casi siempre la partida a Ancelotti cuando ambos se han enfrentado. Y también ocurrió en Lisboa, por mucho que el resultado diga ahora otra cosa. La única excepción fue quizá el partido de semifinales de Copa del Rey del año pasado en el que los blancos golearon a los atléticos por 3-0. ¿Y cómo lo lograron? Fácil, practicando un juego muy directo. Dos de los goles de esa noche llegaron a partir de disparos lejanos - desde fuera del área- que entraron en la portería de Courtois antes de entrar. Una estrategia muy poco explotada por los blancos en los últimos derbis, pues casi siempre el equipo se ha empeñado en tocar, tocar, y tocar para intentar entrar en el área rojiblanca con el balón controlado.

Quizá el plan a partir de ahora deba ser pensar menos y chutar más a puerta, desde donde sea. O abrir más el campo por bandas, aprovechando la velocidad de jugadores como Carvajal, Bale o Jesé. O tratar de sacar más 'petróleo' de las jugadas a balón parado, un factor que ellos dominan pero del que el Madrid sólo pudo sacar partido en la final de Champions. Las soluciones son múltiples, pero la misión de Ancelotti es dar con ellas, ya que por algo es el entrenador. El equipo no puede ni debe seguir dejando pasar el tiempo para tropezar una y otra vez en la misma piedra de Simeone. Hay que aprender a adaptarse y mutar, porque todavía quedan bastantes 'batallas' por librar ante los vecinos.

En el fútbol no todo es cohesionar piezas, incentivar al vestuario y comprometer a los jugadores en el trabajo del día a día. También hay que plantear estrategias sobre el terreno, saber anticiparse al entrenador rival y buscar la sorpresa. Y en estas está Ancelotti. El técnico tendrá ante el jueves un nuevo examen ante su 'alter ego' y el madridismo espera de él algo distinto que sirva para darle la vuelta a la eliminatoria. Es el momento de reaccionar y de demostrar que también tiene 'cintura' para adaptarse las ecuaciones que le plantea Simeone. No ya sólo por la Copa, sino por la Liga y la Champions, donde el Atlético promete seguir dando mucha guerra. Todavía quedan derbis por vivir esta temporada y el Madrid no puede seguir dándose contra un muro, porque no siempre llegará un cabezazo salvador en el tiempo de descuento...

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Hablemos de Pepe en las malas... y en las buenas

Hace unos días miraba la lista de los 100 Mejores Jugadores del Año que había publicado el prestigioso periódico francés 'L'Equipe' y no podía salir de mi asombro: ¡Pepe no figuraba entre ellos! Entre todos los nombres había un hueco para hasta 12 madridistas, pero los únicos habituales del once que no aparecían eran Casillas y Pepe. Tratándose del mostoleño puede ser entendible por su irregular 2014, pero en el caso del portugués es algo digno de análisis.

Diez meses atrás ya expresé en este espacio mi admiración por el estado de forma que atravesaba entonces el central merengue. Y hoy, último día del año, vuelto a refrendarlo. 2014 ha sido uno de los períodos más exitosos de la historia merengue - por balance de títulos el que más - y como es lógico los focos se los han llevado los grandes 'cracks' del equipo, especialmente Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo. En el caso del sevillano su año ha sido difícilmente mejorable, con pocos goles pero claves. Ahora prácticamente nadie duda de que el '4' es el mejor defensa del mundo en la actualidad, tanto por liderazgo como por juego. Pero de ello también tiene parte de culpa su compañero en la defensa.

PepePepe cumplirá 32 años el próximo mes de febrero. Es una edad que empieza a avisar a los futbolistas de que su carrera empieza a agotarse, aunque en los centrales suele coincidir con sus mejores épocas de rendimiento. Casos como los de Hierro, Baresi, Nesta, Cannavaro o Maldini así lo atestiguan. Y lo cierto es que Pepe va camino también de ello, porque no se le vio antes mejor que como está hoy. En los últimos años ha conseguido alejarse de toda la polémica que ha llevado en sus alforjas durante su trayectoria en el Madrid y por fin se ha centrado para ser el gran 'tapado' de la defensa merengue. Atrás quedaron los malos rollos, los malos gestos y las acciones desproporcionadas para que el Pepe de ahora sea la mejor versión de un futbolista que siempre ha sido descomunal.

El protagonismo en los medios se lo están llevando otros, pero al luso le basta con hablar en el campo. Se le ve fresco, rápido, con una zancada prácticamente inigualable. Al espacio es un central infranqueable por potencia y colocación. Un muro, en definitiva. Y además no necesita hacer faltas para cumplir con su trabajo. De hecho siempre ha acostumbrado a hacer muy pocas, aunque su mala fama le ha precedido siempre, a veces justamente y otras no tanto. Todo porque las contadas que ha hecho han solido ser bastante notorias tras sufrir un 'cruce de cables' que hace unos años era frecuente y del que ahora parece no quedar rastro.

No me cabe duda de que el jugadorha reaccionado a tiempo. Ha tardado en hacerlo, pero más vale tarde que nunca. Y el resultado que tenemos es un central excepcional, el mejor complemento posible de Sergio Ramos. Si fuera cualquier otro futbolista posiblemente ahora estaríamos hablando de que Varane le ha quitado la titularidad. Pero Pepe es mucho Pepe y está intratable. Es un futbolista mayúsculo que ha llegado a su punto justo de madurez coincidiendo con los grandes éxitos del Real Madrid. ¿Casualidad? Yo no lo creo, pues el '3' merengue tiene gran parte de la culpa de todo lo bueno que le está pasando al equipo. Y lo justo es decirlo, aunque sus detractores quieran taparlo sacándole la hemeroteca y en Francia se olviden inexplicablemente de él.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un Real Madrid a la manera de Toni Kroos

Como cada año empieza a tocar hacer repaso de todo lo que ha dejado el 2014 para el Real Madrid. No cabe duda de que lo más importante han sido los cuatro títulos que ha logrado el equipo, aunque a mi juicio junto a ellos habría que destacar otro hecho de especial trascendencia: el fichaje de Toni Kroos. En cuatro meses el alemán ha demostrado que no es un futbolista más de los muchos que pasan por la historia del Real Madrid, sino un hombre que atesora la personalidad y la calidad suficientes para marcar una época en el conjunto blanco.

A finales de agosto yo fui uno de los primeros que me lamenté por la espantada que pegó Xabi Alonso del Real Madrid. Y con razón, pues el vasco era prácticamente imprescindible en los esquemas merengues. Un verdadero 'jefe' y motor del equipo. Pero el tiempo ha vuelto a demostrar que en el Real Madrid siempre hay vida más allá de sus grandes jugadores. La máxima del club es 'a rey muerto, rey puesto'. Y quién nos lo iba a decir, pero su sucesor estaba ya en la plantilla y de hecho coincidió un mes y medio con el español. Toni Kroos apuntaba esta temporada a titular indiscutible y a escudero de Xabi, pero la situación se precipitó y el joven aprendiz tuvo que colocarse rápidamente la 'armadura' del caballero mayor del reino.

Desde entonces hemos disfrutado del mejor fútbol del Real Madrid en años. Sí, sin Xabi Alonso y con el alemán al mando. Su adaptación ha sido digna de estudio, porque nadie podría decir que este jugador lleva poco más de 120 días entrenando con su nuevo equipo. Y lo más increíble de todo es que se ha hecho con el control de la situación desde una posición totalmente nueva para él, la de pivote defensivo y organizador del juego. Con anterioridad ya habíamos comprobado cómo un claro mediapunta como Modric había logrado evolucionar hasta convertirse en un mediocentro 'cuatro por cuatro', pero el caso de Kroos ha sido aún más extremo. En cuestión de un año ha pasado de ser un interior con tendencia a llegar al área rival a un futbolista totalmente sacrificado por el bien de su equipo.

En el proceso ha tenido que renunciar a una de las cosas más placenteras del fútbol, el gol. Ya no es el futbolista que en Múnich sorprendía en el área llegando desde atrás. Ahora se asoma a los dominios del rival con mucha timidez y midiendo mucho las posibles consecuencias. No le queda otra, pues su responsabilidad es enorme. Ancelotti le pide que sea el pilar sobre el que se sostenga este Real Madrid, el núcleo y el punto de referencia de la mejor versión blanca en años, quizá en décadas. Así que ha perdido protagonismo. Ya no asoma tanto como antes en las fotos de los goles, ni tiene tantas primeras planas. Pero a cambio está creciendo de forma brutal como futbolista, dejando intuir una progresión extraordinaria que a sus 25 años -aún no cumplidos- puede prolongarse por bastante tiempo más.

Toni KroosEl Real Madrid es mucho Real Madrid. Lo máximo en el fútbol. Pero el Bayern no anda a la zaga, y menos la versión del equipo alemán en las dos últimas temporadas. Por eso es de agradecer que Toni decidiera dejar la estabilidad de su país y de su casa y optara por la aventura del mejor club de la historia. El suyo era un paso arriesgado, pero como él mismo dice ya lleva tiempo dándose cuenta de que ha acertado. El cambio le ha hecho mejorar como jugador y le está curtiendo lo suficiente para empezar a ser un hito en el fútbol moderno. Y no es una afirmación a la ligera, porque su capacidad futbolística está llevando al conjunto de Ancelotti a otro nivel de juego y le está convirtiendo en una escuadra más pulida aún que la que ganó la 'Décima' en Lisboa.

Digo esto porque quiero incidir en la importancia estratégica que Kroos le está dando al Madrid. La Champions vino tras un córner mágico botado por Modric, pero ahora el que lanza normalmente desde la esquina es el teutón. ¡Y qué centros pone! A estas alturas es fácil haber perdido ya la cuenta de los goles importantes que ha marcado el equipo gracias a sus roscas milimetradas. El de Pepe al Barcelona o los de Ramos en Marrakech son una buena muestra. Son acciones que ganan partidos por sí solas y el equipo blanco tiene en sus filas a la pierna derecha más precisa del mundo. Probablemente ni Beckham las puso tan bien como él en sus años en la capital de España.

Se podrían enumerar muchas más virtudes de Kroos, pero no es necesario. Basta con ver un partido de este Real Madrid para darse cuenta de lo que ha traído Florentino Pérez por poco más de 25 millones de euros. Es probablemente su gran fichaje junto a Sergio Ramos, más allá de desembolsos galácticos como los de Cristiano o Bale. El alemán vino hace dos días -como quien dice- y ya ha cambiado al equipo para que el fútbol orbite alrededor de él, a su manera. Y es que es un jugador que está hecho de otra pasta, de la misma que otros grandes mitos que acabaron encumbrados por el Bernabéu. Así que a mí no me cabe duda de que cuando toque decir todo lo que el Real Madrid ha conseguido este año habrá que mencionarle a él como el gran 'título' que ha alzado el club en los despachos.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

El Schalke, un rival idóneo para coger aire tras la 'cuesta de enero'

Tras lo visto el lunes en el sorteo de octavos de la Champions no se puede negar que el Real Madrid lleva dos o tres años con la suerte de cara a la hora de establecer sus cruces en la competición. Al menos en lo referente a las primeras eliminatorias, porque tampoco se puede decir que el azar fuera generoso la temporada pasada cuando decidió emparejar en semifinales a los merengues con el campeón por entonces, el Bayern de Múnich de Pep Guardiola. Y es que el destino es así de caprichoso, pues por mucho que en Barcelona intenten ver 'manos negras' en este asunto la única realidad es que los bombos una veces favorecen a unos y otras veces a otros.

Mientras duró el lustro de 'oro' culé - en el que ganaron tres Champions- prácticamente nadie se quejó de los sorteos. Por entonces el Barcelona jugaba y ganaba a prácticamente todos los rivales que se les cruzaban por delante, así que no necesitaban recurrir a la excusa de la sospecha. Pero ahora han cambiado las cosas. El Barça de Luis Enrique sufre ante cualquier rival de cierto nivel, por lo que la perspectiva de enfrentarse al Manchester City seguramente les mortifique a menudo en los próximos dos meses, especialmente después de cada partido en el que sean incapaces de lograr la victoria.

La Copa de Europa es una competición tan dura y compleja que pocas veces acaba ganándola un equipo que no lo merece. Por eso si el Barcelona quiere levantar su 'Quinta' no le quedará otra que salir al campo y ganar a los mejores, sean el Manchester City, el Schalke 04 o el Bayern de Múnich. Sin embargo, su problema actual es que tienen la autoestima tan baja que ven muy complicado ganar al campeón inglés, por lo que optan por lanzar al aire alocadas historias conspiranoicas como si ahora la UEFA y el Real Madrid fueran uña y carne. Algo realmente difícil de creer a juzgar por el comunicado que el club blanco publicó hace unos días criticando a Platini por haberse pronunciado en relación al Balón de Oro.

Pero dejemos ahí las quejas barcelonistas, porque no merecen más tiempo. En lo que respecta al Real Madrid el sorteo se puede considerar como realmente satisfactorio, pues es todo el cruce ante el Schalke supone un alivio a la hora de planificar los primeros tres meses de 2015. El sorteo de Copa - ¿de ése no se quejan los culés?- ha planteado un mes de enero 'maquiavélico' para los de Ancelotti, pues el cruce ante el Atlético de Madrid es ya prácticamente una realidad y el propio Barcelona asoma en el horizonte de los cuartos de final. O lo que es lo mismo, en el mejor de los casos dos derbis y dos 'Clásicos' en prácticamente cuatro semanas, todo ello aderezado con partidos de Liga todas las semanas.

Pepe pasa el balón en un partido de 2014 ante el SchalkeLa campaña pasada el Real Madrid llegó como un 'tiro' al mes de enero y cuajó una racha verdaderamente espectacular. Ahora la buena racha se extiende desde octubre y nadie sabe hasta donde llegará, pero como es lógico acabará caducando más pronto que tarde. Lo que sí se puede dar ya por hecho es que la 'cuesta de enero' será en 2015 más cuesta que nunca y que tanto partido importante acabará desgastando a la plantilla. Y por eso en este sentido era importante evitar en febrero un rival de enjundia en los octavos de la Champions, de forma que el equipo pudiera utilizar el final de febrero y el principio de marzo para coger un poco de aire de cara al tramo final del curso.

Por fortuna el rival volverá a ser el Schalke. Un conjunto al que evidentemente hay que respectar y al que tampoco se le puede dar por eliminado sin jugar. Sin embargo, la lógica del fútbol y el precedente del año pasado dan bastante tranquilidad al respecto. La defensa del conjunto alemán es una de las más frágiles de los dieciséis equipos clasificados y a poco que la 'BBC' esté medianamente acertada el pase a cuartos no debe peligrar. El objetivo será volver a sentenciar en el partido de ida del Veltins Arena, al igual que ocurriera el pasado curso, de manera que el de vuelta se convierta en un duelo intrascendente para dar descanso a los titulares habituales.

Así que tras el sorteo del lunes es inevitable respirar algo aliviados. Evidentemente que este Madrid está capacitado para ganar a cualquiera de los quince equipos con los que comparte ronda en la Champions, pero si en octavos espera uno de los menos exigentes mejor que mejor. No ya por la propia eliminatoria en sí, sino por el desgaste de cara a los últimos meses de temporada. El curso pasado el equipo tuvo que dejar en un segundo plano la Liga para centrarse en la Champions porque la gasolina no le daba lo suficientemente de sí. En esta ocasión no debe repetirse la historia, porque este Real Madrid puede y debe aspirar a ganar todo. Y tener unos octavos menos exigentes ayudará a ello a la larga. Así que queda claro que esta vez el azar ha echado al equipo una mano, compensando la zancadilla que le puso con los cruces de la Copa del Rey. Porque como antes he comentado, la suerte unas veces te da y otras te quita y el Madrid no es ni será nunca una excepción.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Sin defensa la calidad se queda corta

El Real Madrid de baloncesto ha experimentado en los últimos años una montaña rusa de emociones. La mayoría de ellas han sido buenas, pues no cabe duda de que el equipo de Laso ha hecho el mejor juego de la sección en las últimas décadas. Sin embargo, es inevitable tener la sensación en estos momentos de que los títulos cosechados no se ajustan a los merecimientos realizados sobre la cancha, especialmente la temporada pasada. No se puede olvidar que el gran objetivo - la Euroliga- sigue sin conseguirse y que este año la Final Four se jugará en Madrid. Pero en pleno mes de diciembre las sensaciones que transmite el equipo siguen siendo más malas que buenas.

Nos encontramos en el cuarto proyecto de Laso, el cual es quizá el más ambicioso del club en años. La perspectiva de que la final de la ansiada Copa de Europa se juegue en 2015 en el Palacio de los Deportes ha espoleado al club para aumentar su apuesta por el baloncesto. Así, esta temporada la plantilla es de 13 jugadores, todos ellos de primerísimo nivel. Entre ellos el denominador común es la experiencia, pues con la llegada de hombres como Nocioni o a Ayón se ha buscado dotar al equipo delinstinto 'ganador' que probablemente se echó en falta en mayo en Milán a la hora de sacarse las castañas del fuego ante el Maccabi.

Sin embargo, la 'columna vertebral' del equipo se ha mantenido. Es decir, el equipo sigue tieniendo en nómina a sus mejores jugadores: Rudy, Llull, Sergio Rodríguez, Carroll, Felipe Reyes, Slaughter, Bourousis o Mejri. Y los que han venido se podría decir que han mejorado a los que se han ido, o al menos son capaces de igualar su rendimiento. Nocioni ha venido con la difícil papeleta de sustituir a Mirotic y por el momento lo está consiguiendo, pues es uno de los jugadores más en forma de la plantilla. Mientras tanto, Campazzo, Maciulis, Rivers o Ayón están perfectamente al mismo nivel o por encima de Draper, Darden o Dani Díez.

Jugador por jugador creo que el Real Madrid actual tiene la mejor plantilla de, probablemente, los últimos 20 años. En ninguna de las tres temporadas anteriores Laso manejó un equipo tan amplio, tan versátil y con tanta calidad. Pero a pesar de eso  sorprendentemente se está jugando mucho peor que el año pasado. Lo que hace 12 meses era una 'máquina engrasada' con todas sus piezas perfectamente ajustadas hoy da la sensación de ser un grupo donde reinan las individualidades y la anarquía. La sensación que se percibe es de cierta involución, de retroceso en el juego del equipo, pues cada día y cada partido se repiten una y otra vez los mismos errores en defensa, en intensidad y en el rebote, por decir algunos.

Pablo Laso y BourousisNo cabe duda que la gran lección que aprendió este club el pasado curso es que los títulos no se ganan en diciembre, sino en mayo. De nada sirve arrasar a principio de la temporada si luego juegas las finales y las pierdes. Por eso no es momento de que cunda la alarma por el mal juego de los últimos días, pues hay tiempo para arreglarlo. 

Pero hay que cambiar algo y, a ser posible, en defensa. El Madrid de esta temporada es un equipo que concede de media entre 75 y 80 puntos por partido. Y con esos registros será imposible ganar títulos, por mucho que tenga el mejor juego ofensivo de Europa. La defensa sobre el juego exterior rival es prácticamente inexistente y sin ella es mucho más complicado rebotear o robar para hacer el baloncesto que mejor sabe hacer esta plantilla, que no es otro que el de correr.

En este sentido es el momento de que Laso dé un golpe en la mesa. Bien es cierto que el Madrid sigue siendo líder de la ACB y de la Euroliga, pero también lo es que desprende la sensación de que gana porque simplemente tiene más talento que su rival, no porque haga mejor las cosas que ellos. Las individualidades le han salvado la papeleta a este equipo en demasiadas ocasiones, especialmente en la Euroliga en canchas como la del Khimki, Zalgiris o el Nizhny. Y eso se debe tomar como un serio aviso, porque sin defensa y sin trabajo en equipo será casi imposible superar a conjuntos como el Barcelona, el Unicaja, el CSKA, el Olympiacos o el Panathinaikos.

Los grandes entrenadores no sólo se ven en las victorias, sino también en las derrotas y los malos momentos. Y el vitoriano está ante un momento muy importante en su carrera. Todavía cuenta con margen para corregir el rumbo y tomar las riendas del equipo para encauzar su camino antes de llegar al primer acontecimiento clave de la temporada, la Copa del Rey. Pero urge empezar a notar su mano tanto dentro como fuera de la pista. Él ha demostrado que es un gran entrenador y que ha sido capaz de 'resucitar' a esta histórica sección para volver a colocarla entre las mejores. Y ahora no le queda otra que demostrar también que puede motivar a la plantilla tras tres años y medio de trabajo juntos, pues la ilusión por conseguir la Euroliga debe pesar más que el lógico desgaste provocado por las decepciones pasadas. En sus manos está la apuesta ganadora del club.

lunes, 1 de diciembre de 2014

La temporada de Khedira va camino del 'limbo'

Mantener en una plantilla a un jugador que acaba contrato el verano siguiente siempre es una decisión difícil. En el fútbol el compromiso con un proyecto es un ingrediente clave para que un futbolista rinda al máximo nivel, por lo que las dudas y las indecisiones no son buenas acompañantes a la hora de centrarse en lo puramente deportivo. Por eso la situación que atraviesa Sami Khedira en estos momentos no es nada sencilla tanto para el Real Madrid como para el jugador, pues aunque la lesión de Modric le ha dado un papel más importante en la plantilla la realidad es que el alemán sigue sin poder encadenar dos partidos seguidos jugando.

Los días, las semanas y los meses pasan y Sami Khedira sigue sin dar lo que el Real Madrid espera de él. Mucho se está hablando esta temporada sobre el futuro del alemán, pero por una causa o por otra el jugador sigue sin ganarse en el campo una subida salarial que sea acorde a la que él reclama al club. Cada vez que a Ancelotti se le pregunta sobre el tema en la sala de prensa dice que la intención del club es renovarle, pero las sensaciones que desprender el club van en el sentido contrario, pues hace tiempo que la directiva planifica el futuro sin contar con la presencia del jugador.

Sin embargo, si Khedira no renueva no será por falta de interés del club blanco. En el último año se le ha ofrecido ampliar su contrato, pero él ha dado largas en todo momento. El futbolista no termina de verse como un titular indiscutible y la idea de firmar un contrato con otro gran club cobrando una gran prima de fichaje es una opción muy tentadora. Por eso sus palabras de hace unas semanas asegurando que no había descartado la renovación sonaron más como un intento de quedar bien ante la afición que de un verdadero deseo de continuar en la capital de España. Más que nada porque está bastante claro que si el teutón realmente quisiera seguir ya habría firmado su nuevo contrato.

Además, la 'Cadena Ser' reveló el pasado 20 de noviembre que el jugador tiene un precontrato con el Bayern de Múnich para la próxima temporada. De ser así no cabe duda de que el equipo de Guardiola sería un magnífico destino para el campeón del mundo, quien además podría regresar a su país de origen. Por ello su salida sería perfectamente entendible, aunque hoy por hoy hay que pedirle y exigirle al jugador el máximo compromiso mientras dure su vinculación con el Real Madrid.

Sami KhediraHasta ahora los números son claros, pues entre lesión y lesión Khedira acumula solamente 157 minutos con el primer equipo en la presente temporada, mientras que con su selección casi ha jugado lo mismo: 150 minutos. Sumando todos equivalen casi a poco más de tres partidos, y el único completo con el equipo blanco fue el intrascendente choque ante el Cornellà. Por eso el mes de diciembre debe ser clave a la hora de tomar una decisión respecto al futuro, pues el Madrid debe plantearse si merece realmente la pena seguir contando con un jugador que se ha puesto fecha de caducidad en el club y que está demostrando estar fuera de forma y tener una gran fragilidad física.

En enero el mercado volverá a abrirse y con él la última oportunidad para hacer negocio con el traspaso del jugador. No en vano, nuevas informaciones apuntaron hace unos días de que el Bayern incluso podría llegar a ofrecer 8 'kilos' por hacerse ya con el jugador. De ser así creo que no debería haber dudas sobre el camino a seguir. La otra opción sería mantenerlo hasta junio para luego ver cómo deja el club sin dejar un sólo euro en las arcas. Y si eso ocurriera habría que ver qué rendimiento da en los seis primeros meses del año, porque su inicio de temporada no está siendo muy alentador precisamente. La apuesta no parece muy segura en estos momentos y la verdad es que él tampoco está dando motivos para ganarse una cierta confianza.

Por todo ello la apuesta del club y del técnico para sustituir a Modric debería ser la de Illarra. Jugador joven, con contrato y compromiso. Y a partir de ahí, plantearse también la opción de incorporar otro centrocampista a corto plazo, bien sea repescando a Casemiro u optando por contratar a Lucas Silva. En todos estos casos se trata de jugadores con gran futuro por delante y 'hambre' por comerse el mundo y agradar al Real Madrid, justo lo que no está demostrando tener Khedira. Así que quizá lo mejor quizá no sea esperar que Sami nos deje tirados, sino anticiparnos a la situación y encontrar la solución al problema antes de que este se produzca. Probablemente todos -jugador, club y aficionados- saldríamos ganando si así fuera.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Sin diplomacia, Xabi perderá el cariño del madridismo

Creo que a día de hoy Xabi Alonso no es madridista. Al menos en el amplio concepto de la palabra, porque el vasco se pasó al 'enemigo' a finales de agosto. Y además lo hizo casi en un abrir y cerrar de ojos, pillando a todo el mundo desprevenido. Quizá el tolosarra vuelva a serlo dentro de dos o tres años, cuando se retire del fútbol y no necesite usar la primera persona a la hora de hablar de cada competición. Pero mientras tanto tocará verle como lo que es, un peligroso rival que no se anda con medias tintas a la hora de defender la camiseta que lleva puesta.

Durante sus cinco años en el club el madridismo le cogió cariño, pues es un futbolista con carácter y carisma. Su forma de ser hizo que desde el principio se convirtiera en un abanderado de la filosofía mourinhista, aunque esto acabó siendo algo que a la larga le acabó saliendo caro. Más que nada porque llegó el día en que el portugués se marchó y en el que las cosas empezaron a cambiar. Y para él dejó de ser lo mismo. A pesar de tener también sintonía con Ancelotti Xabi empezó a saturarse y a madurar el cambio. A lo largo de varios meses se habló de si renovaría o no, y aunque al final acabó haciéndolo sólo resultó ser una maniobra para apaciguar temporalmente los rumores sobre su futuro. Su nuevo contrato realmente no cambió mucho las cosas, porque lo importante era que él iba a seguir teniendo la 'sartén' por el mango.

En este punto probablemente lo único que ataba al jugador al Real Madrid era el objetivo de la Champions. Al igual que el de muchos jugadores era su reto personal. Ganar la Copa de Europa. Por eso al conseguir la 'Décima' se quitó un peso de encima y empezó a mirar más allá. A otros retos, a otro país. Y no eligió un equipo cualquiera, sino el Bayern de Guardiola. Un destino que a cualquier madridista le duele por tratarse de un rival directo en Europa y por estar entrenado por Pep Guardiola, la auténtica némesis de Mourinho. Aunque a la hora de decidir el jugador probablemente no se planteó estos detalles y se quedó en lo que verdaderamente le interesaba: un gran equipo que le ponía ante sí el reto de lograr una tercera Liga de Campeones con un tercer equipo. Casi nada.

Xabi AlonsoAsí, desde el primer día Xabi empezó a hablar de ganar de nuevo la Champions con la camiseta del Bayern. Ni siquiera se dio un período de 'luto' tras dejar el Real Madrid, pues dos semanas después de despedirse del club blanco ya hablaba de ganar la máxima competición continental. Por eso había decidido cambiar de aires y a eso le iba a dedicar sus esfuerzos a partir de ahora, se cruzase quien se cruzase en su camino. Para él el Madrid ya era historia y había pasado a ser un simple y mero rival. Los 'otros, en definitiva.

Está comprobado que Alonso no tiene previsto hacer concesiones ni regalarle los oídos al madridismo en los próximos meses. Está en su perfecto derecho de hacerlo, pues es un profesional y él se debe a su nuevo club. Pero el problema es que su actitud no está dejando ni un simple atisbo de diplomacia. Su apoyo a Neuer se podría decir de muchas maneras, la mayoría de ellas sin molestar al madridismo. Pero él prefirió utilizar la más hiriente y tosca en forma de dardo envenenado. Gracias a ella nos ha quedado claro que su sintonía con Iker es nula. Pero el resto del club no tiene por qué 'pagar' estas fricciones entre ex compañeros.

No cabe duda de que a Xabi le ha faltado tacto, como le faltó cuando en agosto decidió irse de un día para otro dejando al equipo casi sin margen para cubrir su baja. Su comportamiento ha sido decepcionante y demuestra que su madridismo ha sido puesto en cuarentena para defender los colores del Bayern. El tolosarra no ha nacido madridista, se ha hecho; y al fin y al cabo, esto no es lo mismo. Por eso hay que empezar a asumir que en los próximos meses cuando hable no lo hará un seguidor del Real Madrid, sino un jugador del Bayern y un rival que quiere, sobre todas las cosas, ganarnos la Champions. Una ambición lógica por la que nadie podrá juzgarle negativamente.
Sin embargo, la pregunta del 'millón' es si será capaz de pelear por este objetivo sin caer en una 'guerra sucia' contra su anterior club, con el consiguiente peligro de dilapidar el cariño que le tenía la afición merengue. Más que nada porque entre defender los propios intereses y  no medir las palabras para hacer daño media un abismo y a él esta diferencia parece importarle bastante poco.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Real Madrid ya ha llegado, pero ahora debe mantenerse

Hemos llegado al mes de noviembre con todo noticias positivas para el Real Madrid. Son tantas las buenas sensaciones que desprende el club -tanto en fútbol como en baloncesto- que hasta puede llegar a preocupar, pues es bastante extraño que todo marque viento en popa a toda vela sin que haya aún alguna 'pega'. Y es que en esto del deporte es casi imposible que todo salga casi perfecto durante toda una temporada, por lo que no cabe duda de que en algún momento del curso llegará el instante en que aparezcan las curvas con baches y la conducción no sea tan plácida como lo es ahora.

Carlo Ancelotti es un hombre bastante curtido en estas 'lides' y la semana pasada lo avisó en rueda de prensa: "lo que más me preocupa es que el equipo esté recibiendo ahora tantos elogios, porque eso significa que cuando perdamos nos lloverán las críticas". Tiene toda la razón, porque si algo caracteriza a la prensa deportiva es que no sabe de 'grises'. Lo que vende periódicos es el debate y el morbo, por lo que la polaridad y los extremos son los principales ingredientes de sus páginas. En el fútbol no suele haber términos medios porque lo templado interesa a muy pocos. Por eso ahora estamos en una época en la que el Real Madrid está en un altar mientras el Barcelona está en el purgatorio, paso previo a un particular 'infierno' en caso de que se descuiden.

Durante años los papeles han estado invertidos, por lo que al madridismo ahora le toca disfrutar de la cresta de la ola que marca el nuevo ciclo del fútbol español y europeo. Pero ojo, porque aquí lo más complicado no es llegar, sino mantenerse. La historia es clara en este aspecto, pues desde que la Copa de Europa es Champions League ningún equipo ha logrado ganar dos ediciones consecutivas esta competición. En la era moderna no ha habido un club que haya marcado una era en Europa, ni siquiera el Barcelona de Guardiola, el cual siempre tendrá el lunar en su historia de haber sido frenados por el Inter de Mourinho. Y es que sin el portugués lo mismo ahora estaríamos hablando de tres Champions seguidas de los culés.

Ancelotti y Gareth BaleEl asunto es que el reto de la 'Undécima' es doble. Por una lado está el deseo eterno del madridismo de ganar la Champions de la temporada y por otro el de ser los primeros en conseguir ganar dos consecutivas. Pero para llegar a las puertas de conseguirlo aún falta un mundo. Siete meses en fútbol es casi una eternidad, así que de muy poco sirve ahora estar arrasando en la Liga y en Europa si luego en febrero o marzo no se mantiene esta regularidad y se pierden partidos. Por eso hace bien Ancelotti en mandar ahora un mensaje de prudencia, pues este es el momento idóneo para pararse y echar un vistazo al calendario que le espera al Madrid en los próximos meses, ya que en breve cada paso que dé el equipo tendrá que darse con mucho cuidado y tiento.

En este sentido el mes de noviembre todavía es benigno para los intereses merengues, con salidas a priori asequibles a Eibar, Málaga o Suiza. Pero a mediados de diciembre llegará la hora de la verdad. El Mundial de Marruecos será el pistoletazo de salida para una vorágine de encuentros que casi convertirá en una broma el calendario que tuvo el equipo los años anteriores. Y es que además de los viajes del mes que viene a África o Dubai - para un amistoso ante el Milan-, en enero la Liga y la Copa prometen estar en máxima ebullición. Si todo sale conforme a lo esperado y el Madrid avanza rondas en la competición del K.O., podría haber un doble derbi y un doble 'Clásico' en sólo unas semanas. Toda una locura, paso previo a la recta final de temporada que se iniciará en febrero con la Champions en el horizonte.

La idea es que en sólo un mes el Madrid iniciará su verdadero camino de baches. Habrá cuatro competiciones en juego y de poco servirá llegar como un tiro si se tropieza por el camino en algunos de ellos. La misión de Ancelotti será compleja, pues por un lado deberá mantener frescos a sus futbolistas con rotaciones y por otro tendrá que hacer trabajo psicológico para evitar el desgaste que provoca haber satisfecho muchas expectativas a principios de noviembre. La temporada pasada el equipo llegó a mayo con las opciones abiertas en la Liga y Champions y tuvo que rechazar una de ellas para poder ganar la otra. Así que nadie quiere que este año se repita la historia porque la sensación que hay es que este Real Madrid va muy en serio y puede y debe aspirar a ganar todo.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Chicharito, el futbolista con el gol en los genes

Reconozco que cuando el Real Madrid decidió a finales de agosto cerrar la cesión de Chicharito Hernández me alegré más por el hecho de completar la delantera que por la propia calidad del futbolista. De hecho, no se puede negar que tras cerrarse la operación abundaron los comentarios jocosos sobre el mexicano, un futbolista que llegaba a la capital de España tras tener una trayectoria de sentido descendente en el Manchester United. Sin embargo, dos meses después ya nadie se ríe del curioso apodo del delantero y las palabras de decepción de muchos han cambiado por las de optimismo.

La pretemporada del Real Madrid dejó muy claro que el equipo necesitaba un delantero centro para completar la plantilla. El tiempo demostró que Falcao nunca fue una opción real por expreso deseo de Carlo Ancelotti, quien prefirió no poner en riesgo el estatus de '9' titular de Benzema y prefirió traer a un jugador de perfil más humilde y acostumbrado a las suplencias en un gran club europeo. El elegido fue Chicharito Hernández, un futbolista que convenció a un entrenador que no es un cualquiera en esto del fútbol, Sir Alex Ferguson. Junto al escocés el norteamericano vivió sus mejores años como futbolista y apuntó maneras de 'crack' con la veintena prácticamente recién estrenada.

Las cosas nunca le han sido fáciles al Chicharito, pero aún así siempre ha estado a la altura de las exigencias y ha presentado unas cifras goleadoras realmente rentables. En sus últimos años en el United demostró una facilidad innata para marcar más tantos cuantos menos minutos jugaba, por lo que acabó especializándose en la tarea de arreglar partidos saliendo desde el banquillo. Y es es probablemente lo que Ancelotti buscó en él al llamar a su puerta este verano: un jugador joven, con experiencia en el fútbol europeo y la madurez suficiente para asumir con la máxima ilusión posible un rol de 'segundas partes'.

Y desde el primer momento Chicharito se metió a la afición en el bolsillo. Ni siquiera necesitó marcar su primer gol para agradar al madridismo, pues le bastó 'platicar' un poco en la sala de prensa del Santiago Bernabéu para demostrar que detrás del futbolista había una persona inteligente y una cabeza bien amueblada. Sabía a donde venía, para qué y lo que eso suponía para su carrera. Justo cuando su trayectoria parecía languidecer camino a un equipo de un escalón inferior al Manchester apareció el Madrid. El club más importante del mundo. O lo que es lo mismo, la mejor segunda oportunidad posible, un paso hacia adelante.

Chicharito HernándezEso ya era un primer paso, pero todavía faltaban por llegar los goles. Riazor fue su bautismo, ¡y de qué manera!. Jugó sólo un puñado de minutos, pero dejó dos dianas para aumentar la goleada (2-8). Especialmente memorable fue la primera, una volea impresionante que se coló por la escuadra y que seguramente acabe la temporada entre los cinco mejores goles del equipo blanco. Y más tarde llegarían tantos en el campo del Levante o en Cornellà. Pocos minutos, bastantes goles. Justo lo que se le pedía a su llegada y la confirmación de que su fichaje ha sido un acierto: por bueno, por bonito y por barato.

Sus dos primeros meses en el Real Madrid se podrían resumir en que en el fútbol las apariencias también engañan. Físicamente Chicharito parece de todo menos un delantero peligroso. No es alto, fuerte ni parece técnicamente bien dotado. Son sensaciones similares a las que transmitía - y transmite- Raúl González. Pero tiene algo en los genes que le convierte en goleador. Es la extraña facultad por hacer pasar el balón entre los tres palos del rival de cualquier manera. Goles bonitos, feos, de rebote, tras rechace, con la zurda, con la diestra, con la cabeza... Como sea, pero los mete. Y eso es lo que importa. Esté donde esté seguirá marcando sin distinguir si juega para el C.D. Guadalajara, el United, México o el Real Madrid. Así que por mi parte ya he despejado mis dudas, porque esto es justo lo que el equipo blanco necesitaba este verano.

lunes, 27 de octubre de 2014

El Real Madrid, una orquesta afinada que domina todos los registros


Comentaba Xabi Alonso hace unos días en una entrevista publicada en Alemania que el estilo del Real Madrid es como el 'Rock&Roll', mientras que el del Bayern de Múnich es más Jazz. Sin embargo, por mi parte empiezo a pensar que esta teoría del ex jugador merengue empieza a estar desfasada. El 'Clásico' del pasado sábado fue una demostración de que el Madrid 2014/15 es un equipo de tantos registros y estilos que no necesita agarrarse a un plan concreto para fulminar al rival que se le ponga por delante.

El Real Madrid celebra el gol de Pepe en el 'Clásico'Siguiendo con las menciones, Xavi Hernández justificó la derrota del Barcelona en el Bernabéu argumentando que el Real Madrid sacó adelante el partido jugando al contragolpe. La del culé es una reminiscencia del pensamiento único implementado por Guardiola durante su época en 'Can Barça', el cual venía a decir que el único fútbol bonito y digerible es el que pasa por sobar el balón hasta la extenuación para llegar la portería rival siguiendo el camino más largo posible. Lo cierto es que resulta bastante curioso que un futbolista de su nivel sea capaz de decir algo así y quedarse tan tranquilo, pues con ello lo único que demuestra es un mal perder enfermizo y un profundo desconocimiento de la esencia del deporte que tan bien se le ha dado.

Que el fútbol haya conseguido en los últimos 150 años convertirse en el deporte rey por excelencia no es casualidad. Al balompié se puede jugar de infinitas maneras distintas. Se pueden ver miles de partidos en una vida, que siempre ofrece algo nuevo en cada jugada, en cada acción. Sus posibilidades tácticas y técnicas son incontables y por ende, hay tantos estilos como entrenadores. A donde quiero llegar es que nadie tiene en su poder el abecedario del fútbol ni está en el derecho de proclamarse defensor de su fe. Como madridista no me duelen prendas en decirle a Xavi que sí, que el Real Madrid ganó el sábado a base de contragolpes. ¿Y qué?.

No hay motivos por los que avergonzarse. Nunca los ha habido, ni siquiera en la época de Mourinho, al que algunas mentes 'brillantes' - nótese la ironía- tildaban de defensivo a pesar de que acabó haciendo ¡121! goles en una sola Liga. Con el portugués el Real Madrid practicó un fútbol basado claramente en la contra, y aún así creó escuela y dejó un año para la historia. Desde entonces han pasado ya dos años y el Madrid no ha dejado de evolucionar con Ancelotti. El equipo está ahora en el punto en el que es un hermoso 'híbrido' camaleónico. La plantilla aún mantiene un grupo de auténticos especialistas en el juego de contragolpe como Bale, Cristiano, Benzema, Marcelo o Jesé; pero a la vez dispone de un varios finos estilistas (Kroos, Modric, James o Isco, por decir algunos) que le permiten jugar como los ángeles al estilo de fútbol que Xavi parece querer imponer cada vez que le vienen mal dadas.

El sábado la primera parte del Madrid no fue buena. A mí no me gustó y me llenó de pesimismo para la segunda mitad. El equipo intentó plantarle cara al Barcelona con su versión más moderna, la que pasaba por quitarle el balón. Pero el experimento no salió bien, en parte por lo atrasadas que estuvieron todas las líneas desde el principio y en parte por la buena presión barcelonista. La idea que quedó en mi cabeza es que en esos 45 minutos el Barcelona fue el Barcelona y el Madrid fue un equipo desconocido. A esas alturas el combate estaba perdido a los puntos, aunque se seguía luchando y los dos contendientes estaban en pie.

Sin embargo, en la reanudación el Real Madrid cambió y recurrió a su 'plan B': el de darle el balón al Barcelona, esperar atrás con el equipo muy junto y salir rápidamente a la contra. A pesar de que últimamente no lo había utilizado mucho salió a la perfección. Más que nada porque sigue siendo el mejor del mundo a la hora de ponerlo en práctica. Fue un 'click' que cambió radicalmente el partido y que destapó las carencias del Barcelona de Luis Enrique. Los culés ahora son una copia barata de sus años de mayor lucidez, un equipo que aumenta progresivamente su calidad según se avanza desde la portería a la delantera, pero sin la frescura, velocidad y la claridad de ideas de antaño.

La reflexión es que el Madrid supo adaptarse a las circunstancias y acabó dándole un repaso a su rival. Los goles fueron tres, pero nadie se hubiera extrañado si hubieran sido cinco o seis. Los de Ancelotti se presentaron la tarde de su gran 'concierto' con la intención de dar un recital de Jazz, pero a mitad de la función cambiaron de registro y de instrumentos para pasarse al rock o, por momentos, incluso al 'heavy'. Porque esa es la gran virtud que está demostrando últimamente este equipo merengue: la de saber hacer muy bien muchas cosas distintas. Los mismo te juega al 'tiki-taka' que cambia y opta a conveniencia por el contragolpe. Algo que prácticamente ningún otro equipo del mundo puede hacer con tanta precisión y efectividad. Y eso es algo que a la larga debe dar al Real Madrid una ventaja diferencial, porque normalmente los equipos que dominan más registros y se adaptan mejor a las circunstancias son los que tienen más papeletas para el éxito.

jueves, 23 de octubre de 2014

Gareth Bale, la estrella sacrificada


No son pocos los que las últimas semanas se han animado a criticar a Gareth Bale. Mucho se espera este curso del galés, principalmente porque su ausencia en el Mundial le ha permitido descansar y completar la pretemporada desde el primer día. De hecho se podría decir que fue el mejor madridista en la gira por los Estados Unidos, pero a partir de ahí su fuerza se fue apagando poco a poco hasta dar lugar a un debate alimentado por un sector de opinión que tiene bastante poco de madridista.

La verdad es que suena bastante ridículo poner en duda a Bale. Sea en septiembre, en octubre o en mayo del año que viene. Porque el galés es un jugadorazo y a sus 25 años no tiene que demostrar nada a nadie. Aunque esta temporada se permitiera el lujo de sestear (cosa que evidentemente no hará) su fichaje ya está amortizado en una parte importante tras su primer año en el club. Casi de puntillas y sin llamar mucho la atención el zurdo marcó 22 goles y dio 16 asistencias en sus primeros 36 partidos oficiales con el Real Madrid, lo que equivale a decir que colaboró en más de un tanto por partido.

Gareth BaleAunque en este aspecto lo más importante es que demostró tener el don de aparecer en los partidos grandes. Hasta su fichaje por el Real Madrid, no había tenido la oportunidad de jugar muchas finales ni choques de relevancia por el hecho de estar en un club de segundo nivel como el Tottenham. Por eso su primera temporada en la capital de España fue como una pequeña prueba de fuego en la que demostró no arrugarse cuando la pelota normalmente 'quema' en los pies. En Mestalla hizo uno de los mejores goles de los últimos años para darle el título de Copa del Rey al Real Madrid cuando peor estaba la final para los blancos, mientras que en Lisboa supo acompañar la jugada para rematar suavemente el gol que acabó por despedazar al Atlético en la prórroga.

Bale ha 'caído' de pie en el club, pues ya tiene hecho lo más difícil. Normalmente el primer año es el peor por la adaptación, aunque el fútbol no es una ciencia exacta y tampoco se puede descartar que en su caso la segunda temporada sea más floja. Pero de ser así tampoco debería haber motivo para la preocupación, porque estamos ante un jugador que es capaz de aportar mucho a pesar de no mostrar demasiada brillantez. El galés es un jugador tremendamente eficiente que marca y asiste con suma facilidad. Por lo pronto, de manera muy similar a la campaña pasada y sin hacer mucho ruido, ya ha conseguido 7 goles y 4 asistencias en los 15 encuentros disputados hasta hoy.

Y no olvidemos que todo ello lo está logrando con un considerable 'hándicap': el de jugar en una posición que no es la suya. Bale en la banda derecha rinde por debajo de sus posibilidades. Se podría decir que se le nota incómodo, pues aunque se defiende con su pierna derecha no tiene la misma conducción de balón que en su banda natural. Su enorme talento le permite hacerlo bien prácticamente en cualquier posición del campo, algo que queda en evidencia en el hecho de que ha ido evolucionando desde el lateral izquierdo hasta las posiciones de delantero. Pero a pesar de esta polivalencia no se le puede exigir que rinda de sobresaliente todos los días y al mismo tiempo se sacrifique por el bien del equipo jugando en un puesto incómodo para él.

Tras poco más de un año viéndole jugar en el Real Madrid yo no albergo ninguna duda sobre Gareth Bale. Con su fichaje el Real Madrid ha tenido un enorme acierto. Es un futbolista de gran calidad y talento, con una enorme facilidad para aportar espectáculo y buenas estadísticas. Aunque esto no me parece lo más importante de todo. Su gran virtud es que es perfectamente consciente del rol que tiene en el equipo más importante del mundo. Sabe que su principal misión es sacrificarse por el equipo y jugar para que su compañero y amigo Cristiano Ronaldo brille cada día. El portugués es el gran 'crack' y Bale es uno de sus fieles escuderos. Por eso asume sin rechistar el planteamiento táctico de Ancelotti aunque éste no esté hecho a su medida, porque tiene claro que lo importante es sumar. Y eso es algo que él sabe hacer mejor que nadie.

domingo, 19 de octubre de 2014

La envidia también alimenta al Real Madrid


Esta semana el madridismo ha podido constatar cuánto daño ha hecho la 'Décima' en el barcelonismo. Tras años de silencio les ha llegado el momento de desempolvar los libros de historia para recuperar las viejas teorías conspiranoicas sobre la trayectoria del Real Madrid. Sin duda se trata de la mejor comprobación posible de que el fútbol español y europeo ha recuperado su jerarquía habitual, la que tiene a los blancos como referentes absolutos y a los azulgranas como eternos rezagados.

Alfredo Di StéfanoDurante cerca de un lustro la afición y la prensa culés no han necesitado volver atrás para justificar su evidente inferioridad histórica. Los últimos años han predicado el discurso del "aquí y ahora", una teoría según la cual los títulos en blanco y negro tienen menos valor por ser pasado. Pero ahora que venimos de un año de sequía en el Camp Nou toca volver a mirar atrás y recuperar una excusa que durante décadas ha servido a algunos para autojustificar algo que de otra forma les sería muy difícil de asimilar: que su eterno rival ha sido mejor que ellos durante la segunda mitad del siglo XX y que en ese tiempo puso tanto terreno de por medio que ahora parecen condenados a vivir permanentemente a su zaga.

El argumento fundamental es uno sencillo y complejo al mismo tiempo: la política. ¿Que el Real Madrid ganó muchas Ligas y Copas de Europa en los años cincuenta y sesenta? Pues el culpable fue Franco. Fácil, rápido y de difícil contraargumentación. Más que nada porque detrás de estos asuntos tan espinosos siempre hay sentimientos, ideologías, opiniones y realidades interpretables. No hay más que dibujar la historia desde un prisma interesado y subjetivo para conseguir toda una teoría que pone en duda la limpieza de los éxitos del club blanco. Total, el debate puede derivar en un "es mi opinión contra la tuya", lo que generalmente termina con un 'enroque' de posturas que dejará contento a todo culé partidario de la teoría conspiranoicas.

La historia no es objetiva y por eso hoy en día hay expertos que pueden tener opiniones enfrentadas en un mismo tema. Siempre habrá alguien que haga una interpretación diferente de los hechos, por mucho que los mismos parezcan claros. Por eso ponerse a discutir sobre si el franquismo ayudó al Real Madrid o al Barcelona es absurdo. Es simple y llanamente perder el tiempo. Cualquiera de las dos partes encontrará argumentos y sustentos para defender su posición y lo más probable es que sólo esté defendiendo una percepción adulterada de la realidad.

Por mi parte tengo claro un hecho inconstestable, que el Real Madrid siempre logró sus éxitos jugando once contra once en el campo. Ningún político saltó al campo para empujar a la red un pase de Di Stéfano o para rematar un centro de Gento. La grandeza del club se labró a mediados de los 50 gracias a dos pilares básicos que nadie es capaz de negar hoy en día: Di Stéfano y Bernabéu. Bien es cierto que el traspaso del hispano-argentino siempre será discutido por el barcelonismo, pero también lo es que está probado que fue el conjunto catalán el que decidió renunciar a los derechos del jugador a cambio de una compensación económica. Y es que en 1954 la 'Saeta Rubia' era sólo un buen jugador y prácticamente nadie podía sospechar hasta dónde iba a llegar.

Digo prácticamente nadie porque Bernabéu sí lo supo ver. El manchego fue probablemente el gran visionario de la historia del fútbol. Un hombre adelantado a su tiempo que fue capaz de dar con la 'tecla' a mediados de los cincuenta y a partir de ahí tuvo la inteligencia para mantener al club a la cabeza del fútbol mundial. En este deporte lo difícil no es llegar, sino mantenerse, y eso Bernabéu lo hizo con maestría. Apostó por Di Stéfano, acertó y cuando llegó el momento de decirle adiós lo hizo sin tapujos. A Don Santiago no le tembló nunca el pulso a la hora de tomar decisiones porque para él lo más importante era el Real Madrid. Y ahí estuvo el secreto de su fórmula.

Es una fórmula que el Real Madrid lleva ya en sus genes y que siempre le ha funcionado y le funcionará. Los jugadores, los entrenadores y los presidentes pasan, el club perdura. Y en ella reside la clave para haber sido el Mejor Club del Siglo XX y para seguir aspirando a serlo en el Siglo XXI. Ni Franco, ni políticos ni árbitros. 32 Ligas, 10 Copas de Europa o 19 Copas del Rey no se ganan en los despachos ni haciendo amigos en el palco. Es el resultado de esfuerzo e inteligencia, de hacer bien las cosas desde el 'año 0', el de la llegada de Di Stéfano, y de saber mantener un idilio permanente con el éxito. En definitiva, una serie de factores que hasta ahora sólo ha logrado conjuntar el Real Madrid. De ahí que sea un club admirado y odiado a partes iguales, como demuestra el último documental de 'TV3'. Un reportaje que hay que asumir como parte de este juego, pues la grandeza del Real Madrid también se alimenta de la envidia ajena. Y en ese sentido el madridismo también tiene mucho que agradecerle al barcelonismo, pues sin ellos no tendría tanto mérito haber llegado hasta aquí para ser los mejores.

miércoles, 1 de octubre de 2014

A Laso se le multiplican los caminos

Muchos quizá en junio no apostaban por ello, pero el cuarto Real Madrid de Laso ya está en marcha. El club supo tener paciencia y sangre fría y no cedió al impulso de destituir al vitoriano tras consumarse la enorme decepción que supuso no ganar la Liga o la Euroliga. Y es que la campaña del equipo blanco se resumió en un 'mucho ruido y pocas nueces' donde el espectacular baloncesto del equipo sólo pudo conformarse con la conquista de dos títulos menores como la Supercopa y la Copa del Rey.

Real Madrid de baloncestoEl golpe anímico de la final de Milán fue enorme. Se podría decir que en esa maldita final ante el Maccabi se acabó la temporada para el Real Madrid. Más que nada porque en los siguientes partidos el equipo sólo fue una sombra de lo que había sido unos pocos días antes. La campaña tuvo su colofón demasiado temprano, el del 100-62 al Barcelona en las semifinales. Un resultado que muchos madridistas no olvidaremos en la vida, aunque a la larga sólo fuera el inicio de una debacle inesperada.

Al final de temporada la sensación fue de haberse llevado un suspenso claro a pesar de que el año no acabó ni mucho menos en blanco. Pero aún así pesó la trayectoria de Laso y la ilusión que en este último tiempo había generado su equipo. Por mucho que estemos hablando del club de las ocho Copas de Europa, jugar dos finales de Euroliga consecutivas es un magnífico bagaje para una institución que se ha pasado casi dos décadas viendo estos partidos por la televisión. Por eso la dirección del baloncesto dio al técnico una nueva oportunidad, la que se había ganado a base de trabajo en los tres años que llevaba en el banquillo.

Y ahora en esas estamos. La sensación es que el club ha perdido un par de magníficas oportunidades de pasar a la historia coronándose en Europa. Pero probablemente por esto también merece la pena seguir intentándolo, porque la generación de Sergio Rodríguez, Llull, Rudy y Felipe no merece despedirse dentro de unos años sin haberle puesto la guinda a esta trayectoria. En consecuencia, con la continuidad del núcleo del grupo la apuesta sigue estando clara: hay que seguir intentándolo. Y el Madrid lo va a hacer con una plantilla muy reforzada que pone al servicio del entrenador un enorme abanico de oportunidades.

En este sentido el club ha doblado su apuesta. Conscientes de que la plantilla acabó desfondada la temporada pasada por una combinación de cansancio y lesiones, los responsables merengues han aceptado cerrar un grupo de 13 hombres de primer nivel. Este año el Madrid ha ido por la vía rápida y ha confeccionado un conjunto que mezcla veteranía, talento y 'mala leche'. Justo lo que probablemente le faltó el año pasado al equipo para triunfar. Los 5 nuevos fichajes son hombres bastante contrastados y de perfil variado, lo que a la larga Laso acabará agradeciendo por la multitud de opciones que se le presentan a la hora de plantear los partidos.

De cómo gestione el entrenador esta plantilla dependerá el éxito a final de la temporada. Por ahora las dos únicas referencias válidas son los partidos de Supercopa de la pasada semana, en los cuales el técnico pareció repartir de forma bastante equilibrada los minutos. Si se trató de una casualidad o de una declaración de intenciones lo sabremos en pocas semanas. Lo que sí está muy claro es que esta temporada la plantilla es más profunda y tiene más experiencia que la del año pasado. Se nota que en el club han querido darle una nueva vuelta de tuerca al equipo, quizás para afrontar la temporada como una última oportunidad para este proyecto maduro. Además, este curso la final europea será en Madrid y eso plantea una estupenda oportunidad de ponerle el broche de oro a este proyecto. Pero tampoco repitamos los viejos errores de precipitar los acontecimientos y empecemos de nuevo de cero teniendo muy presente a lección que sacamos del curso pasado: los títulos no se ganan en noviembre o en diciembre, sino en mayo y junio.