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domingo, 20 de julio de 2014

Real Madrid no hay más que uno, Di María

La grandeza del Real Madrid se demuestra en que el club ha sobrevivido al paso de algunos de los mejores jugadores del mundo sin ver alterada su condición de mejor equipo de la historia. Futbolistas como Di Stéfano, Gento, Puskas, Amancio, Pirri, Butragueño, Hugo Sánchez, Laudrup, Zidane, Figo, Roberto Carlos Raúl o Zidane han pasado por el Santiago Bernábeu y en un momento dado han tenido que decir adiós sin que la institución se tambaleara. Por eso la hipotética venta de Di María no debe ser vista como un drama, aunque  habrá que saber gestionarla de manera adecuada.

El argentino ha sido un pilar básico en el Real Madrid campeón de Europa. Se podría decir que fue la pieza que faltaba en el puzzle de Ancelotti para que todo encajara, pues Di María acabó encontrando un hueco en el centro del campo como interior ante la aparición de Gareth Bale en su posición natural en la banda. En la medular su labor fue encomiable, pues logró adaptarse rápidamente y no tardó en entender lo que el equipo necesitaba de él. Supo sacrificar su desborde y sus continuas llegadas al área para potenciar otra de sus virtudes, la del trabajo sin el balón y el despliegue físico. Y es que con él, el Madrid ha tenido un jugador que ha hecho un valioso doble trabajo: defender y atacar continuamente sin perecer en el intento.

No es la primera vez que en estas líneas lo digo, pues creo que es importante aclararlo: James Rodríguez no puede ser el sustituto de Ángel Di María en el Real Madrid. Son futbolistas que se parecen muy poco, pues únicamente tienen en común que originalmente se mueven por la zona de ataque. Ahí acaba toda comparación. Porque Di María es un futbolista veloz y con desborde, además de tener un enorme sentido táctico y de sacrificio a la hora de defender. Mientras tanto el colombiano es más un mediapunta, un hombre que no tiene el pico de velocidad ni el ritmo eléctrico del rosarino, pero que cuenta con más calidad para definir el partido en una acción aislada.

Ángel Di MaríaLa reflexión que hago es James nunca podrá aportar el trabajo sin el balón ni el equilibrio que ha dado Di María al equipo. Si el argentino se va es un aspecto que habrá que compensar con un futbolista de corte específicamente defensivo como Khedira. Me cuesta ver a Di María y al alemán saliendo al mismo tiempo este verano del Real Madrid. Quizás uno de los dos sí, pero ambos es complicado. Ancelotti sabe que esta plantilla también necesita 'picapedreros', por lo que permitir la baja de los dos sería arriesgar demasiado en la sala de máquinas merengue.

Por mi parte no me agrada que Di María deje el equipo por su importante papel equilibrador que vengo comentando. Pero también asumo que son ya varios los 'feos' del jugador a un club que le ha convertido en estrella. El Real Madrid apostó por él hace cuatro veranos y le fichó del Benfica, por lo que le ha dado una oportunidad para ser uno de los grandes del mundo. Él la aprovechado, pero en el camino ha perdido demasiado tiempo y demasiadas energías en pedir renovaciones y en reivindicarse. Hace unos días el futbolista aseguraba en una entrevista en Argentina que el dinero le importa bastante poco, aunque sus actos no dicen lo mismo. Sus palabras durante el Mundial poniendo en duda su continuidad son un detalle incómodo que evidencia que para él jugar en el mejor club del mundo es un asunto secundario.

En los últimos meses la directiva madridista ha demostrado ser justa con sus jugadores y ha renovado a quien lo ha merecido en el momento idóneo. En el caso de Di María también habría sido así, antes o después. Pero haber sido uno de los mejores jugadores de la última temporada le ha subido el éxito a la cabeza y le ha hecho precipitarse. Y no es la primera vez. Por eso, el Real Madrid se ha hecho a la idea de que es el momento idóneo para abrirle la puerta de salida ahora que su caché se ha disparado. Di María es muy buen jugador y su papel es importante en este equipo, pero el mundo no gira alrededor suyo. Y si él no sabe valorar lo que es vestir esta camiseta, lo mejor será terminar con esta historia con un acuerdo beneficioso para todos. Porque a lo largo de la historia el Real Madrid ha visto irse a muchos 'Di Marías' sin que las Ligas o las Champions hayan dejado de entrar en sus vitrinas.

domingo, 9 de junio de 2013

Higuaín, historia de un desencanto mutuo

Siempre he defendido a Higuaín. Hasta hace un par de meses. Poco a poco me he ido dando cuenta de que tenía los días contados en el club, de que que no iba a haber otra oportunidad. Él mismo así lo ha querido, y quizás también el club, aunque ahora se esfuercen en aparentar que no es así. Gonzalo siempre lo ha dado todo por el Real Madrid, eso es más que evidente. Pero en el último año lo ha hecho sin ilusión y eso ha precipitado un triste final que un madridista así no merece.

Tras lo ocurrido el año pasado, en el presente tenía que haber varios cambios para que el jugador renovara sus ilusiones con el club. Mucho se habló tras ganar la Liga de la camiseta que llevó Higuaín en la celebración en la Cibeles, toda llena de firmas de sus compañeros. Sonaba a despedida. Sin embargo, Mourinho se reunió con su padre y agente y el 'Pipa' decidió quedarse un año más. La versión de su entorno es que le prometieron felicidad y una jugosa renovación para que continuara muchos años más en el club de su vida.

Sin embargo, la misma nunca llegó. La temporada empezó mal para el equipo y su competencia con Benzema no fue idílica como había ocurrido la temporada pasada. El juego de Higuaín fue discreto, como el del resto del equipo. Y su rendimiento no fue el suficiente como para que el Real Madrid se animara a dar el paso de coger el teléfono para llamar a su representante. Bien es cierto que el jugador cumplió con cierta regularidad en la Liga, pero todo el mundo sabía que era la última oportunidad que tenía para convencer a todo el mundo y a sí mismo que era el delantero del presente y el futuro del Real Madrid. Y eso no ocurrió.

Quizás fue por una mezcla de situaciones, principalmente por la de no saberse respaldado por el club y no haber renovado su contrato. Higuaín no sintió la confianza que necesitaba por parte del Real Madrid, lo que hizo que él no se la ganara tampoco en el campo. Una cosa llevó a otra o la otra a la una. A saber. La cuestión es que llegó el mes de abril con Higuaín como titular ante el mal estado de forma que atravesaba Benzema. La hora de la verdad tras siete años en el club.

 Eliminatoria ante el Borussia de Dortmund, en los dos partidos como titular. El momento de demostrar que sus 9 goles en 46 partidos de Champions no eran por falta de instinto asesino en las grandes noches.
En Alemania destacó por su lucha e incluso fue básico para rebañar y servirle en bandeja a Cristiano el gol del equipo. Pero acabó naufragando como todo el equipo. Y en la vuelta su historia de amor con el Bernabéu acabó de la forma más abrupta posible. Mano a mano ante Weidenfeller antes del minuto 10 que acabó con un disparo al 'muñeco'. El madridismo no le pasó más. De adorado a pitado en poco más de 10 meses. Y es que toda paciencia tiene un límite e Higuaín había cubierto el cupo. Era otro fallo clave, uno más de muchos.

Ahí él entendió que su trayectoria en el Madrid había acabado. El club no le había mostrado su cariño institucional y una parte amplia de la afición se lo había perdido. El clima no era el mejor para que, un año más, volviera a intentar terminar con sus 'fantasmas'. Por eso a nadie le sorprendió que dijera que quiere irse este verano. Desde hace tiempo se palpaba en el ambiente que ya no habría un mañana con Higuaín vistiendo de blanco. Es una historia donde todas las partes han perdido la ilusión, donde el desencanto ha acabado con todo.

Es cuestión de días, de semanas, que Higuaín firme por la Juventus, el Arsenal o el club que quiera. Atrás dejará 7 años de momentos buenos y malos. Pero fundamentalmente, de madridismo. Porque el argentino se podrá ir con la cabeza bien alta. No hay ni un ápice de duda de que se ha dejado todo en el campo por este club, el de su vida. Bien es cierto que ha ilusionado y ha decepcionado a partes iguales. Pero siempre ha peleado sin rendirse, aunque las cosas le hayan venido mal dadas. La suya es una historia de superación en la que se ha demostrado que el corazón no siempre es suficiente para llegar a un final feliz en el Real Madrid. Aunque al menos sí lo es para llevarse un aplauso de reconocimiento y un "gracias por todo, 'Pipa'".

jueves, 16 de agosto de 2012

Un 'Fideo' que enriquece al Madrid

Hace unos días tuve la oportunidad de trasnochar para ver en directo el partido entre el Real Madrid y el Milan. Más allá de ser un simple amistoso, el partido me dejó detalles interesantes que creo que invitan al optimismo. El equipo blanco ha dejado claro en esta pretemporada que va a ser fiel a la marcada identidad que tuvo la temporada pasada, con el añadido de que este año posiblemente cuente con una versión de Di María ampliada y mejorada respecto a los dos últimos años.

Sobra decir que el 'Fideo' me encantó en el choque ante los italianos. Se nota que ha tenido más tiempo que la mayoría de internacionales del equipo para trabajar en pretemporada, porque ha llegado a mediados de agosto con un estado de forma que le hace marcar las diferencias en los partidos. El argentino está fresco, con un punto de velocidad y de desborde que lo convierten en candidato a jugador determinante del Real Madrid en este exigente comienzo de temporada que nos espera en los próximos días.

Cuando llegó al club hace dos años Di María ya era bueno, muy bueno. Muchos se echaron las manos a la cabeza por haber pagado el club más de 30 millones por un jugador que venía del Benfica. Pero al final resulta que está siendo muy rentable su fichaje, porque el extremo es uno de los futbolistas que mejor progresión ha mostrado en el club en la última década. Sus números en estos dos años han sido brillantes y han estado muy por encima de las expectativas creadas por su fichaje, y todo a pesar de que los problemas físicos no le han dejado rendir a su verdadero nivel.

Porque, aunque estamos ante un futbolista frágil físicamente, su potencial futbolístico parece no tener límites. Cuando las lesiones le respetan, Di María está demostrando ser un futbolista de primer nivel, vital para darle un plus a sus equipos, el Madrid y la selección argentina. Su gol del pasado miércoles ante Alemania fue, sencillamente, espectacular. Pero sus capacidades no se quedan en el hecho de marcar goles, sino que también estamos ante un futbolista cuya aportación es clave a la hora de generar juego. Junto a Özil y Messi es uno de los mejores asistentes de la Liga española y su capacidad para ver el juego entre líneas está fuera de toda duda.

Por eso, el madridismo debe 'tocar madera' para que este curso la salud esté del lado de Di María. En una pretemporada extraña como ésta, en la que todavía no ha habido fichajes, la afición tiene ganas de ver detalles nuevos con los que ilusionarse un poquito más. Y el argentino puede ser uno de los factores diferenciales respecto al curso pasado. En la última temporada quedó la sensación de que el de Rosario vió truncada su progresión en su rendimiento por una inoportuna lesión, de manera que ahora tiene la oportunidad de desquitarse y aportar un 'plus' que pueda impulsar al club a cotas más altas que la Liga lograda recientemente.

Estoy seguro de que todavía no hemos visto a Di María dando el máximo de sus posibilidades. Es cierto que se trata de un jugador lastrado por su condición de zurdo cerrado, pero sabe suplir esta carencia con un dominio exquisito de su pierna buena. En mi opinión, Ángel solo está un escalón por detrás de los dos grandes reyes del fútbol mundial en la actualidad, Cristiano Ronaldo y Messi. El argentino es un crack en toda regla al que solo le hace falta una temporada con cierta regularidad para demostrarle al mundo que es uno de los 'elegidos' con capacidad para decidir partidos (y títulos) por sí solo. Brillar en un club como el Madrid es muy difícil, pues está lleno de estrellas que tienen luz propia. Pero Di María es un jugador que ya ha dado muestras de poder hacerlo, por lo que para este año cabe esperar lo mejor de él. Si consigue rendir al máximo, el equipo dará un salto cualitativo apreciable que se traducirá, seguramente, en una exitosa temporada.