domingo, 24 de agosto de 2014

Una Liga para pisar el acelerador desde el primer día

Nueva temporada y nueva hoja en blanco para escribir la trayectoria del Real Madrid en la Liga. Por delante quedan 38 intensas jornadas en las que el equipo blanco está obligado a dar la cara en una competición que lleva dos años dándole la espalda. Una vez conquistada la Champions tras doce años de sequía, la prioridad vuelve a posarse en el campeonato de la regularidad, pues el madridismo no puede permitirse una tercera decepción consecutiva en el torneo que más veces ha conquistado.

Quizás no lo parezca, pero el balance del Real Madrid en los últimos 25 años de la Liga no hace precisamente honor a su condición de dominador histórico de la competición. Desde 1990 (incluido) el conjunto de Concha Espina ha ganado 7 Ligas. Mientras tanto el Barcelona, su eterno rival, ha ganado una docena. Lo que supone más de la mitad de su palmarés liguero. De hecho, la tendencia se ha hecho más sangrante en la última década, con 6 Ligas culés por 3 madridistas. Y los datos no son peores porque al Atlético le dio por hacer una machada el pasado mes de mayo en el Calderón, pues en caso contrario podríamos estar hablando ahora de un ‘mini reinado’ barcelonista de dos temporadas.

Se suele decir que el fútbol son ciclos. Y bajo esta teoría el Barcelona acaba de salir del ciclo más ganador de su historia. Mientras tanto, el Real Madrid también acaba de terminar el suyo, aunque en su caso ha sido wl que se podría considerar como su peor ciclo desde los años 40. En la última década se han ganado algunos títulos, pero no muchos. Hasta la llegada de la ‘Décima’ el equipo penó durante varios años en Europa y en España solo se llevó alegrías a cuentagotas. Pero todo empezó a cambiar con la llega de Mourinho. El portugués fue el encargado de poner los cimientos de la casa, aunque los mismos tardaron en asentarse. Tanto que el verdadero período de bonanza no ha llegado realmente hasta que no estaba otro inquilino en el banquillo, Ancelotti

Tras la victoria en la Supercopa de Europa el pasado 12 de agosto tanto Ancelotti como Pepe coincidieron en afirmar que el Real Madrid está en condiciones de establecer un nuevo ciclo en el mundo del fútbol. Por ahora ya se han conquistado tres títulos (Copa del Rey, Champions y Supercopa de Europa). Un estupendo comienzo, desde luego. Pero ahora hay un nuevo reto en el horizonte, y el mismo tiene dos puntos claves: la Liga y la Champions.
Real Madrid en CardiffLa temporada pasada la Liga se acabó escapando por la dejadez de la plantilla ante el reto mayúsculo del partido de Lisboa. Por suerte todo salió cara y muy pocos siguen lamentándose de los partidos 'tirados' en Valladolid o Vigo. Sin embargo, con la 'Décima' ya en las vitrinas la Liga no puede volver a ser un segundo plato. Ya no hay una urgencia histórica en Europa, sino que más bien la urgencia se ha trasladado a la competición doméstica. Los dos últimos campeones ligueros son precisamente los eternos rivales del Real Madrid y eso es algo que este equipo debe intentar evitar que se repita esta temporada.

Equipo hay para conseguirlo, desde luego. Bajo mi punto de vista estamos ante la plantilla más completa de la historia del Real Madrid. Bien es cierto que la baja de Di María va a debilitar el ataque merengue, pero el club tiene una semana por delante para replantearse lo de fichar un delantero. Y más allá de este detall, estoy seguro de que este equipo está mucho más compensado línea por línea que el de los 'galácticos'. Por eso, este año ya sí que no hay excusa para no ir a por la Liga. Y para hacerlo hay que salir a por todas desde el primer día. Es decir, desde hoy.

Este conjunto está cogiendo la mala costumbre de dejarse puntos en las primeras jornadas, con la infundada tranquilidad de que los recuperará después. Pues no. Hay que desterrar esta idea, porque las Ligas también se ganan en la jornada tres, en la siete o en la catorce. Todos los días suman. Hay que aprovechar que estos primeros meses van a ser más tranquilos en la Champions y en la Copa para pisar el acelerador desde el primer día. No en vano, no se puede olvidar que en la tercera jornada nos espera el campeón, el Atlético en casa. Razón de más para aprender de los errores del pasado y para no dejarse llevar. Así que intentemos hacer un esfuerzo para que este año sean los demás los que tengan que remar a contracorriente desde el primer día. A ver qué pasa.

jueves, 14 de agosto de 2014

La moraleja del '¡Hala Madrid! ...y nada más'

Dice el estribillo del himno de la 'Décima' del Real Madrid "¡Hala Madrid!... y nada más". Y no le falta razón, porque el mensaje sigue sin calar demasiado en el madridismo. En los últimos dos meses la prensa y los aficionados han pasado más tiempo debatiendo sobre la polémica de la portería o sobre lo que twitteaban los jugadores que hablando de fútbol y del proyecto para la nueva temporada del que es, no lo olvidemos, el actual campeón de Europa.

El Real Madrid es un club que mueve millones de personas. En su afición aglutina a multitud de seguidores, cada uno con sus propias opiniones, pasiones e ideas. Por eso es normal que haya un debate continuo sobre los diferentes aspectos de la actualidad del equipo. Sin embargo, creo que se ha llegado a un punto nocivo para el club, pues algunos medios se han encargado de azuzar polémicas estúpidas cogidas con 'pinzas'. Hechos anecdóticos como el 'retwitteo' de Arbeloa de una guía que criticaba a Casillas o el supuesto 'Me gusta' del mostoleño a un comentario que criticaba a Diego López se han convertido en motivos de polémica gratuita para perjuicio del vestuario merengue.

En este contexto algunos medios se han movido encantados, ya que el morbo vende periódicos y el periodismo deportivo se ha polarizado hacia los extremos en su búsqueda de la rentabilidad económica. En el caso de Arbeloa se cogió la parte (un simple retweet) y se llevó al todo, como dando por hecho que 'rebotar' el documento suponía un acuerdo con cada línea que figuraba en él. Se trata de una lectura de los hechos a todas luces exagerada y propia del amarillismo del que piensa que una mentira no debe estropear la perspectiva de tener una noticia llamativa.  El resultado fue un debate artificial y fuera de lugar que obligó a Arbeloa a aclarar algo que muchos nos imáginabamos por simple lógica.

Con el caso de Casillas se podría decir más de lo mismo. Las redes sociales son peligrosas y no siempre detrás de una cuenta oficial está el propio jugador. Las grandes estrellas suelen compartir sus perfiles con equipos de comunicación, por lo que los fallos y errores están a la orden del día. Por ello estos hechos se deben ver más como una anécdota que como argumentos serios a la hora de valorar si un jugador se lleva bien o no con otro. El objetivo de la mayoría de medios será alimentar el incendio siempre que haya unas chispas prendiendo, pero el madridismo no debe caer en el error de seguirles el juego para evitar que el sectarismo se acabe apropiando del día a día de la institución.

Real Madrid celebrando la Supercopa de EuropaEl Real Madrid es el club más grande del mundo fundamentalmente gracias a dos señores: Santiago Bernabéu y Alfredo Di Stéfano. Ambos, a su manera, pusieron las bases necesarias y dieron el empujón preciso para que el club navegara durante el resto de su historia a beneficio de corriente. No son pocos los que atacan los éxitos del equipo blanco repitiendo hasta la extenuación que el club se gasta cada año muchos millones de euros en fichajes. Pues sí, esto es así. Pero se gasta el dinero porque él mismo lo genera. Y lo genera porque es el mejor equipo del planeta. Algo que ha logrado partiendo de cero desde su fundación, como todo el mundo, hasta convertirse en lo que es hoy. Son 112 años de historia en los que este club ha hecho las cosas mejor que nadie y ahora tiene el privilegio de recoger los frutos de su magnífica labor cultivada durante décadas y décadas. Títulos que desprenden el sudor añejo de más de un siglo de trabajo modélico.

Sin embargo, ahora ni Bernabéu ni Di Stéfano están. Y el Real Madrid sigue ganando títulos. El último hace dos días. Y así seguirá siendo, mientras el fútbol sea fútbol u ocurra un cataclismo deportivo para la institución por los avatares del destino. La reflexión es que hemos llegado a un punto en que nadie, ningún nombre, es más importante que este escudo. Ni Florentino Pérez, ni Casillas, ni Arbeloa. Ni siquiera Bernabéu o Di Stéfano, a pesar de lo mucho que se les debe.

Lo que importa es el Real Madrid. Por aquí han pasado muchos nombres otros, desde Gento a Zidane, pasando por Amancio y Butragueño. Y todos ellos se han ido como llegaron, pero los días y los títulos han seguido cayendo, como siempre. Esto es lo que distingue al Madrid del resto de equipos del mundo: es un club sagrado. Así que será mejor que dejemos de lado los nombres y miremos todos por el interés de este equipo. El cual, por cierto, está en el mejor momento de la última década. Nos ha costado mucho llegar de nuevo a este punto como para perder cada uno de estos valiosos segundos como campeones europeos criticándonos entre nosotros. Lo que el madridismo quiere, a la larga, es ganar todos los títulos posibles. Así que prioricemos nuestros esfuerzos en eso y no malgastemos ni un sólo ápice de energía en polémicas absurdas. De hacerlo, seguro que nos irá (aún) mejor.

martes, 12 de agosto de 2014

Diego López y el pecado de hacer bien el trabajo

No soy de Iker Casillas. Ni tampoco de Diego López, aunque el titular que acompaña a estas líneas pudiera indicar otra cosa. Soy del Real Madrid. Y esto implica apoyar al equipo blanco en todo momento y desear que cuando cualquiera de sus jugadores salta al campo para defender su escudo lo haga de la mejor forma posible. Por eso, veo inútil enzarzarse en una guerra cruzada sobre qué portero es mejor o quién ha hecho más méritos. El mejor club del mundo está de por medio y, cuando eso pasa, lo personal pasa a un claro segundo plano.

A partir de esta premisa me formo mis propias opiniones, como todo el mundo. Y de la venta de Diego López tengo una muy clara: su salida ha sido una verdadera lástima. Porque el gallego ha acabado siendo una víctima inocente de una situación que 'se ha salido de madre' en el último año y medio. Solo se le puede acusar de ser madridista y de hacer las cosas lo mejor que ha podido. Lo cual, por cierto, ha sido más que suficiente para que cumpliera de sobra con las exigencias de un club como este. Por mucho que lo intento, me cuesta mencionar a un solo jugador en la historia que haya sido sometido a más presión mediática que Diego López. Y, a pesar de todo, el de Paradela ha callado, ha apretado los dientes y ha trabajado cada día más duro para ganarse la confianza del entrenador.

Quizás Diego López no sea el mejor portero del mundo. Ni siquiera de España. Pero es un gran cancerbero y un profesional con mayúsculas. Su 'pecado' ha sido hacer su trabajo bien, muy bien. Le ha dado al Real Madrid el mejor año y medio de su carrera, a un nivel al que pocos podían imaginar que podría llegar. En este tiempo le recuerdo muy pocos fallos de bulto en la portería del equipo blanco, aunque los ha tenido como humano que es. Y tampoco la suerte le ha acompañado a la hora de ganar títulos con él bajo los palos. Lo digo porque he llegado a leer argumentos de que siempre que él ha jugado el equipo no ha ganado nada. Son críticas a todas luces injustas; porque en este deporte las derrotas, al igual que las victorias, siempre responden a una labor colectiva.

Casillas y Diego LópezEn este punto lo importante es que Diego se va, y lo hace porque la cuerda se ha roto por el lado más débil. Su caché es menor que el de Casillas y su bagaje y peso en el club también lo es. El gallego responde a un portero de perfil bajo, aunque su rendimiento en el campo haya demostrado que merecía más reconocimientos y portadas. El ex del Villarreal cobra menos que el mostoleño y arrastra a menos masas, para bien o para mal. Es más fácil abrir la puerta de atrás para que se vaya él que para que lo haga Iker. Así es. Como digo, es una verdadera lástima y una injusticia con muchos padres; porque su trabajo, dedicación y madridismo no merecían este final. Por lo tanto y en el momento del adiós, cero reproches para él y un aplauso de reconocimiento, con la seguridad de que muchos madridistas le recordaremos siempre con cariño y respeto.

Ahora Diego se va y se queda Iker. Complicada papeleta la suya. Durante muchos años le he visto como el mejor del portero del mundo. Ya no lo es, evidentemente. Y esto es así por su cabeza, por las constantes distracciones a las que ha sido sometido los dos últimos años y por una evidente dejadez derivada de no tener nadie que le tosiera durante años. La presión para él también es enorme y al final ha acabado siendo devorado por el 'agujero negro' formado por la prensa, las redes sociales y las propias exigencias del club y la selección. Visto el Mundial y su partido de pretemporada ante el Manchester queda claro que no tiene la cabeza en su sitio. No está centrado. Y diría que le veo así desde su fallo en la final de Champions en el gol de Godín. A partir de esa jugada su rendimiento ha ido en picado porque el primero que ha dejado de creer en Casillas ha sido él mismo.

Creo que su problema está en su cabeza, no en su cuerpo. Iker ha cometido errores últimamente, tanto dentro como fuera del campo. Pero sigue vistiendo la camiseta del Real Madrid. Y ha hecho muchas cosas por este equipo. Sus manos (y pies) han ayudado a ganar multitud de títulos. Solo por eso merece una consideración y los mejores deseos cada vez que salte al campo para defender este escudo. Por una cosa o por otra (y no solo por decisión suya) al final el elegido para continuar en el club ha sido él, por lo que toca apoyarle cada vez que juegue. Los resultados del equipo irán en ello. Y luego, una vez que le llegue el momento de separar su camino del Madrid, será el momento para hacer balance. Porque de seguir haciéndolo ahora lo único que conseguiremos será alimentar más la hemorragia interna que nos está amargando el año de la 'Décima'.

domingo, 27 de julio de 2014

Que los fichajes no acaben enterrando el equilibrio

Cada pretemporada el Real Madrid tiene complicado superarse en lo que a ilusión respecta y este año el listón estaba realmente alto tras la conquista de la 'Décima'. Sin embargo, Florentino está haciendo los deberes de manera perfecta y todo hace pensar que en septiembre tendrá una matrícula de honor por sus fichajes veraniegos. Aunque para ello será necesario mantener el equilibro en la plantilla y no obviar la importancia de contar con jugadores de contención para sostener al Madrid más talentoso desde la 'era galáctica'.

Más allá de la necesidad o no de James Rodríguez, de la que ya hablé en estas líneas hace varias semanas, el fichaje del colombiano es una gran operación. Tanto a nivel deportivo, por tratarse de una estrella en ciernes, como a nivel económico y mercantil. Y de Kroos se puede decir más de lo mismo. Son dos grandes jugadores que vendrán para incrementar aún más el talento del centro del campo merengue y que multiplicarán las opciones ofensivas de las que dispondrá Carlo Ancelotti. Porque no cabe duda de que son dos futbolistas de claro perfil atacante que terminará jugando en posiciones más o menos avanzadas.

Queda claro, por tanto, que el club está apostando por centrocampistas atacantes. Pero mientras tanto se habla mucho de la posible salida de Sami Khedira, al mismo tiempo que Casemiro ya entrena en el Oporto tras cerrar su cesión por un año. El alemán está jugando sus bazas, que no son otras que los 11 meses de contrato que le restan con el Real Madrid. El club le ha ofrecido renovar un par de veces, pero el campeón del mundo está dilatando la decisión para olfatear el ambiente y ver si en enero algún club le podría por un suculento contrato a sumar a una atractiva prima de fichaje.

Carlo Ancelotti y Sami KhediraLa de Khedira es una situación a la vez peligrosa y delicada. Peligrosa porque el alemán es uno de los tres centrocampistas de corte defensivo (junto a Illarra y Xabi) que ahora mismo dan equilibrio a la plantilla. Y delicada porque con buena lógica el Real Madrid no está muy dispuesto a dejar que Khedira caduque su contrato sin renovarle. Si el futbolista quiere dejar el club este verano es el momento, pues podrá sacar poco más de 20 millones de euros por su venta. Por lo tanto, en este asunto urge tomar una decisión inmediata, a ser posible en la primera quincena de agosto, una vez que el teutón se reincorpore de sus vacaciones.

Hace justo un año Carlo Ancelotti llegó al Real Madrid con la palabra "equilibrio" en la boca. Y la utilizó como premisa para confeccionar su equipo. Lo consiguió porque el conjunto blanco logró la 'Décima' y la Copa del Rey. Sin embargo, los fichajes de Kroos y James y la baja de Casemiro ha descompensado un poco la balanza hacia el ataque. Por eso el papel de Khedira es fundamental. O en su defecto, si el alemán saliera, de un jugador de su mismo perfil. En este contexto no se puede olvidar que también está previsto que salga Di María, un jugador que precisamente era clave por su capacidad de estar arriba y abajo en cada momento. De ahí que el Real Madrid no deba permitirse la venta del argentino y el alemán sin plantearse la llegada de, al menos, un recambio para el centro del campo.

La 'era galáctica' de principios de siglo no llegó demasiado lejos precisamente por eso: Makelele fue uno de los pocos sostenes que tenía el centro del campo de semejante constelación de estrellas. Porque ese Real Madrid fue uno de los mejores conjuntos jugador por jugador de todos los tiempos, pero no tenía mucho de 'equipo'. La prueba es que cuando el congoleño se marchó todo empezó a caer como un castillo de naipes. Ahora, en cambio, Ancelotti cuenta con estrellas ensambladas en un 'equipo'. Es el matiz diferenciador. No me cabe ninguna duda de que el Real Madrid de hoy está mucho más preparado y completo que el de Roberto Carlos, Zidane, Beckham, Figo, Raúl o Ronaldo. Pero para seguir así no puede renunciar a contar con 'obreros' como Khedira o Illarra. Así que por mucho que guste mirar hacia delante, no nos olvidemos de mirar también hacia atrás, no nos vayamos a dejar por el camino el equilibrio que tanto nos costó conseguir.

domingo, 20 de julio de 2014

Real Madrid no hay más que uno, Di María

La grandeza del Real Madrid se demuestra en que el club ha sobrevivido al paso de algunos de los mejores jugadores del mundo sin ver alterada su condición de mejor equipo de la historia. Futbolistas como Di Stéfano, Gento, Puskas, Amancio, Pirri, Butragueño, Hugo Sánchez, Laudrup, Zidane, Figo, Roberto Carlos Raúl o Zidane han pasado por el Santiago Bernábeu y en un momento dado han tenido que decir adiós sin que la institución se tambaleara. Por eso la hipotética venta de Di María no debe ser vista como un drama, aunque  habrá que saber gestionarla de manera adecuada.

El argentino ha sido un pilar básico en el Real Madrid campeón de Europa. Se podría decir que fue la pieza que faltaba en el puzzle de Ancelotti para que todo encajara, pues Di María acabó encontrando un hueco en el centro del campo como interior ante la aparición de Gareth Bale en su posición natural en la banda. En la medular su labor fue encomiable, pues logró adaptarse rápidamente y no tardó en entender lo que el equipo necesitaba de él. Supo sacrificar su desborde y sus continuas llegadas al área para potenciar otra de sus virtudes, la del trabajo sin el balón y el despliegue físico. Y es que con él, el Madrid ha tenido un jugador que ha hecho un valioso doble trabajo: defender y atacar continuamente sin perecer en el intento.

No es la primera vez que en estas líneas lo digo, pues creo que es importante aclararlo: James Rodríguez no puede ser el sustituto de Ángel Di María en el Real Madrid. Son futbolistas que se parecen muy poco, pues únicamente tienen en común que originalmente se mueven por la zona de ataque. Ahí acaba toda comparación. Porque Di María es un futbolista veloz y con desborde, además de tener un enorme sentido táctico y de sacrificio a la hora de defender. Mientras tanto el colombiano es más un mediapunta, un hombre que no tiene el pico de velocidad ni el ritmo eléctrico del rosarino, pero que cuenta con más calidad para definir el partido en una acción aislada.

Ángel Di MaríaLa reflexión que hago es James nunca podrá aportar el trabajo sin el balón ni el equilibrio que ha dado Di María al equipo. Si el argentino se va es un aspecto que habrá que compensar con un futbolista de corte específicamente defensivo como Khedira. Me cuesta ver a Di María y al alemán saliendo al mismo tiempo este verano del Real Madrid. Quizás uno de los dos sí, pero ambos es complicado. Ancelotti sabe que esta plantilla también necesita 'picapedreros', por lo que permitir la baja de los dos sería arriesgar demasiado en la sala de máquinas merengue.

Por mi parte no me agrada que Di María deje el equipo por su importante papel equilibrador que vengo comentando. Pero también asumo que son ya varios los 'feos' del jugador a un club que le ha convertido en estrella. El Real Madrid apostó por él hace cuatro veranos y le fichó del Benfica, por lo que le ha dado una oportunidad para ser uno de los grandes del mundo. Él la aprovechado, pero en el camino ha perdido demasiado tiempo y demasiadas energías en pedir renovaciones y en reivindicarse. Hace unos días el futbolista aseguraba en una entrevista en Argentina que el dinero le importa bastante poco, aunque sus actos no dicen lo mismo. Sus palabras durante el Mundial poniendo en duda su continuidad son un detalle incómodo que evidencia que para él jugar en el mejor club del mundo es un asunto secundario.

En los últimos meses la directiva madridista ha demostrado ser justa con sus jugadores y ha renovado a quien lo ha merecido en el momento idóneo. En el caso de Di María también habría sido así, antes o después. Pero haber sido uno de los mejores jugadores de la última temporada le ha subido el éxito a la cabeza y le ha hecho precipitarse. Y no es la primera vez. Por eso, el Real Madrid se ha hecho a la idea de que es el momento idóneo para abrirle la puerta de salida ahora que su caché se ha disparado. Di María es muy buen jugador y su papel es importante en este equipo, pero el mundo no gira alrededor suyo. Y si él no sabe valorar lo que es vestir esta camiseta, lo mejor será terminar con esta historia con un acuerdo beneficioso para todos. Porque a lo largo de la historia el Real Madrid ha visto irse a muchos 'Di Marías' sin que las Ligas o las Champions hayan dejado de entrar en sus vitrinas.