sábado, 31 de enero de 2015

Hablemos de Pepe en las malas... y en las buenas

Hace unos días miraba la lista de los 100 Mejores Jugadores del Año que había publicado el prestigioso periódico francés 'L'Equipe' y no podía salir de mi asombro: ¡Pepe no figuraba entre ellos! Entre todos los nombres había un hueco para hasta 12 madridistas, pero los únicos habituales del once que no aparecían eran Casillas y Pepe. Tratándose del mostoleño puede ser entendible por su irregular 2014, pero en el caso del portugués es algo digno de análisis.

Diez meses atrás ya expresé en este espacio mi admiración por el estado de forma que atravesaba entonces el central merengue. Y hoy, último día del año, vuelto a refrendarlo. 2014 ha sido uno de los períodos más exitosos de la historia merengue - por balance de títulos el que más - y como es lógico los focos se los han llevado los grandes 'cracks' del equipo, especialmente Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo. En el caso del sevillano su año ha sido difícilmente mejorable, con pocos goles pero claves. Ahora prácticamente nadie duda de que el '4' es el mejor defensa del mundo en la actualidad, tanto por liderazgo como por juego. Pero de ello también tiene parte de culpa su compañero en la defensa.

PepePepe cumplirá 32 años el próximo mes de febrero. Es una edad que empieza a avisar a los futbolistas de que su carrera empieza a agotarse, aunque en los centrales suele coincidir con sus mejores épocas de rendimiento. Casos como los de Hierro, Baresi, Nesta, Cannavaro o Maldini así lo atestiguan. Y lo cierto es que Pepe va camino también de ello, porque no se le vio antes mejor que como está hoy. En los últimos años ha conseguido alejarse de toda la polémica que ha llevado en sus alforjas durante su trayectoria en el Madrid y por fin se ha centrado para ser el gran 'tapado' de la defensa merengue. Atrás quedaron los malos rollos, los malos gestos y las acciones desproporcionadas para que el Pepe de ahora sea la mejor versión de un futbolista que siempre ha sido descomunal.

El protagonismo en los medios se lo están llevando otros, pero al luso le basta con hablar en el campo. Se le ve fresco, rápido, con una zancada prácticamente inigualable. Al espacio es un central infranqueable por potencia y colocación. Un muro, en definitiva. Y además no necesita hacer faltas para cumplir con su trabajo. De hecho siempre ha acostumbrado a hacer muy pocas, aunque su mala fama le ha precedido siempre, a veces justamente y otras no tanto. Todo porque las contadas que ha hecho han solido ser bastante notorias tras sufrir un 'cruce de cables' que hace unos años era frecuente y del que ahora parece no quedar rastro.

No me cabe duda de que el jugadorha reaccionado a tiempo. Ha tardado en hacerlo, pero más vale tarde que nunca. Y el resultado que tenemos es un central excepcional, el mejor complemento posible de Sergio Ramos. Si fuera cualquier otro futbolista posiblemente ahora estaríamos hablando de que Varane le ha quitado la titularidad. Pero Pepe es mucho Pepe y está intratable. Es un futbolista mayúsculo que ha llegado a su punto justo de madurez coincidiendo con los grandes éxitos del Real Madrid. ¿Casualidad? Yo no lo creo, pues el '3' merengue tiene gran parte de la culpa de todo lo bueno que le está pasando al equipo. Y lo justo es decirlo, aunque sus detractores quieran taparlo sacándole la hemeroteca y en Francia se olviden inexplicablemente de él.

domingo, 18 de enero de 2015

Cuando la persona eclipsa al entrenador

Hace tiempo que Carlo Ancelotti me recuerda a Del Bosque. El italiano es un magnífico gestor de vestuarios y de egos, pero a la hora de demostrar dotes de estratega a pie de campo se le notan costuras. Y el técnico que más fácilmente destaca estas carencias es el 'Cholo' Simeone, un hombre que una y otra vez es capaz de desesperar al rival de la capital y que por ello se está ganando con todo merecimiento ser la némesis del entrenador del Real Madrid.

Digo que 'Carletto' me recuerda al salmantino porque es raro escuchar a un jugador de los que ha entrenado que hable mal de él. El secreto de su éxito en su primer año en el Madrid ha sido básicamente reconstruir el vestuario tras el legado dejado por Mourinho. Hace un par de años muchos se atrevieron a decir que tras el paso del portugués no iba a crecer ni la hierba en el club por un tiempo, como si se tratase del Atila del fútbol. Pero nada más lejos de la realidad, pues hubo dos aspectos claves: uno, el de Setúbal dejó hecha y cimentada la estructura de un equipo joven y ganador; y dos, Ancelotti fue el mejor 'míster' posible para volver a cohesionar anímicamente un vestuario que había acabado dinamitado tras la temporada 2012/13. 

Antes que entrenador Ancelotti ha resultado ser una buena persona. Y eso en ocasiones es suficiente para que la mejor plantilla del mundo tenga la estabilidad necesaria para encontrarse cómoda y pueda rendir a su máximo nivel. Sin embargo y como todo en la vida, el exceso tampoco es positivo y este entrenador abusa en ocasiones de un cierto 'buenismo', como a la hora de hacer las alineaciones. Sólo así se puede entender que un partido tras otro siga empeñado en mantener el mismo once fijo, sea cual sea la entidad del rival. La temporada pasada el equipo ya acabó pagando el cansancio y se vio obligado a 'tirar' la Liga para llegar decentemente a la final de la Champions. Y esta temporada ha vuelto a tener que elegir y descartar la Copa del Rey para poder ir a por Liga y Copa de Europa con opciones de ganar ambas.

Estamos hablando del Real Madrid. No se trata de un equipo más, pues su deber es ganar todo. Hasta ahora nunca ha logrado el triplete - Liga, Copa y Champions - y este año tampoco se conseguirá, a pesar de tener posiblemente la mejor plantilla de su historia. Por eso duele que año tras año toque elegir y poner en un segundo plano alguna de las otras tres para aspirar verdaderamente a ganar algo. En esta ocasión había equipo para intentar la hazaña y al final no ha podido ser porque los jugadores han llegado bastante 'fundidos' al tramo de partidos de enero. Lo cual, por otra parte, es responsabilidad del entrenador, a quien parece que le cuesta mucho sentar a las estrellas del equipo aunque el rival sea teóricamente asequible.

Ancelotti y Cristiano RonaldoLo cierto es que no entiendo el empecinamiento de Ancelotti en negar la evidencia de que el equipo ha pegado un importante 'bajón' físico. Kroos dijo hace ya más de un mes que estaba agotado, pero aún así sigue jugando sin parar. Mientras tanto, James no es ni mucho menos el de hace dos meses y Benzema también atraviesa un preocupante estado de forma. Las sensaciones no son buenas a día de hoy y el único consuelo que viene es resultado del disgusto copero, porque sin ella el equipo tendrá varias semanas para descansar.

No dudo que una vez que regrese Modric y los teóricos titulares recuperen su pico de forma el Madrid volverá a jugar bien, a ganar y a aspirar a la Liga y a la Champions. Pero el entrenador no puede vivir permanentemente 'casado' con un once y con un planteamiento táctico. Bien es cierto que Ancelotti ha dado con la tecla logrando encajar a jugadores como James, Kroos o Isco en el centro del campo; pero también es verdad que su pecado empieza a ser su empecinamiento en mantener este planteamiento contra viento y marea. Hay vida más allá del once tipo y no se puede aspirar a todo teniendo prácticamente olvidados a jugadores como Varane, Illarramendi, Khedira, Jesé o Chicharito. Ellos también forman parte de la plantilla y no utilizarlos puede acabar costándole caro al Madrid.

Así pues, es inevitable que tenga la sensación de que el Real Madrid está empeñado ahora mismo en afrontar la temporada sólo con la fórmula que le ha llevado a lograr el récord de 22 victorias consecutivas. Como la misma ha funcionado de maravilla durante dos meses toca estirarla como un 'chicle' para ver hasta donde llega. Pero es de sobra conocido que todo se 'gasta' tras un uso continuado. No se puede negar el mérito de Ancelotti de haber encontrado el camino del buen juego y de las victorias, pero al italiano le está gustando tanto su descubrimiento que puede terminar por 'cargárselo'. Y todo por no querer - o no saber - aplicar nuevas soluciones para el equipo en partidos puntuales. El fútbol también es adaptarse y saber tener 'cintura' para idear cosas nuevas. Justo un aspecto donde a 'Carletto' no se le ve suelto, quizá por no alterar el ecosistema de las ambiciones y los egos del vestuario. Y cuando esto pasa es cuando el entrenador empieza a correr el riesgo de ser eclipsado por la persona, exactamente lo mismo que ha caracterizado la carrera de Vicente del Bosque.

domingo, 11 de enero de 2015

La muralla de Simeone exige a Ancelotti un 'plan B'

Ancelotti tiene un reto: averiguar la forma de 'meterle mano' al Atlético de Simeone. La sensación que hay a día de hoy es que el Real Madrid no deja de chocarse con un muro cada vez que juega contra el actual campeón de Liga. En el último año y medio los dos técnicos se han visto ya las caras en 9 partidos y aunque el balance está más o menos equilibrado (4 victorias para el argentino y 3 para el italiano) lo cierto es que el conjunto blanco prácticamente siempre ha tenido que jugar a lo que quería su rival.

Desde la llegada del transalpino al banquillo el Madrid ha evolucionado mucho. Evidentemente a mejor. Sin embargo, cuando el rival es el Atlético de Madrid el fútbol merengue sigue 'criogenizado'. No se percibe evolución táctica, nuevas variantes, opciones y caminos en el planteamiento de Ancelotti para sortear la defensa numantina de los colchoneros. Simeone tiene muy clara sus premisas a la hora de jugar contra el eterno rival: líneas muy juntas, presión en campo contrario, contragolpe y agresividad. Con esta receta está logrando maniatar al Madrid un partido sí y otro también, mientras que en el banquillo de al lado 'Carletto' no encuentra la tecla.

Son ya tres las derrotas esta temporada del Real Madrid ante los colchoneros. Y tras cada uno de ellos las excusas que he podido escuchar han sido muy similares. "No importa, el equipo estaba mal físicamente", "sí, hemos perdido, pero en Lisboa el Madrid ganó el partido importante". Vale, es cierto que el conjunto blanco ganó la final de la Champions a los atléticos y eso siempre quedará ahí. Pero en el fondo ese partido no fue tan distinto de los últimos derbis que hemos podido ver. El pasado 24 de mayo hubo un equipo bien plantado en el campo - el Atlético- que tuvo en su mano el título hasta el minuto 92:48; y otro que aunque mereció el gol - el Real Madrid-  atacó con más corazón que cabeza y que no encontró soluciones futbolísticas hasta que el milagroso cabezazo de Ramos rompió la muralla rival.

Ancelotti y Diego SimeoneSimeone le ha ganado casi siempre la partida a Ancelotti cuando ambos se han enfrentado. Y también ocurrió en Lisboa, por mucho que el resultado diga ahora otra cosa. La única excepción fue quizá el partido de semifinales de Copa del Rey del año pasado en el que los blancos golearon a los atléticos por 3-0. ¿Y cómo lo lograron? Fácil, practicando un juego muy directo. Dos de los goles de esa noche llegaron a partir de disparos lejanos - desde fuera del área- que entraron en la portería de Courtois antes de entrar. Una estrategia muy poco explotada por los blancos en los últimos derbis, pues casi siempre el equipo se ha empeñado en tocar, tocar, y tocar para intentar entrar en el área rojiblanca con el balón controlado.

Quizá el plan a partir de ahora deba ser pensar menos y chutar más a puerta, desde donde sea. O abrir más el campo por bandas, aprovechando la velocidad de jugadores como Carvajal, Bale o Jesé. O tratar de sacar más 'petróleo' de las jugadas a balón parado, un factor que ellos dominan pero del que el Madrid sólo pudo sacar partido en la final de Champions. Las soluciones son múltiples, pero la misión de Ancelotti es dar con ellas, ya que por algo es el entrenador. El equipo no puede ni debe seguir dejando pasar el tiempo para tropezar una y otra vez en la misma piedra de Simeone. Hay que aprender a adaptarse y mutar, porque todavía quedan bastantes 'batallas' por librar ante los vecinos.

En el fútbol no todo es cohesionar piezas, incentivar al vestuario y comprometer a los jugadores en el trabajo del día a día. También hay que plantear estrategias sobre el terreno, saber anticiparse al entrenador rival y buscar la sorpresa. Y en estas está Ancelotti. El técnico tendrá ante el jueves un nuevo examen ante su 'alter ego' y el madridismo espera de él algo distinto que sirva para darle la vuelta a la eliminatoria. Es el momento de reaccionar y de demostrar que también tiene 'cintura' para adaptarse las ecuaciones que le plantea Simeone. No ya sólo por la Copa, sino por la Liga y la Champions, donde el Atlético promete seguir dando mucha guerra. Todavía quedan derbis por vivir esta temporada y el Madrid no puede seguir dándose contra un muro, porque no siempre llegará un cabezazo salvador en el tiempo de descuento...

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un Real Madrid a la manera de Toni Kroos

Como cada año empieza a tocar hacer repaso de todo lo que ha dejado el 2014 para el Real Madrid. No cabe duda de que lo más importante han sido los cuatro títulos que ha logrado el equipo, aunque a mi juicio junto a ellos habría que destacar otro hecho de especial trascendencia: el fichaje de Toni Kroos. En cuatro meses el alemán ha demostrado que no es un futbolista más de los muchos que pasan por la historia del Real Madrid, sino un hombre que atesora la personalidad y la calidad suficientes para marcar una época en el conjunto blanco.

A finales de agosto yo fui uno de los primeros que me lamenté por la espantada que pegó Xabi Alonso del Real Madrid. Y con razón, pues el vasco era prácticamente imprescindible en los esquemas merengues. Un verdadero 'jefe' y motor del equipo. Pero el tiempo ha vuelto a demostrar que en el Real Madrid siempre hay vida más allá de sus grandes jugadores. La máxima del club es 'a rey muerto, rey puesto'. Y quién nos lo iba a decir, pero su sucesor estaba ya en la plantilla y de hecho coincidió un mes y medio con el español. Toni Kroos apuntaba esta temporada a titular indiscutible y a escudero de Xabi, pero la situación se precipitó y el joven aprendiz tuvo que colocarse rápidamente la 'armadura' del caballero mayor del reino.

Desde entonces hemos disfrutado del mejor fútbol del Real Madrid en años. Sí, sin Xabi Alonso y con el alemán al mando. Su adaptación ha sido digna de estudio, porque nadie podría decir que este jugador lleva poco más de 120 días entrenando con su nuevo equipo. Y lo más increíble de todo es que se ha hecho con el control de la situación desde una posición totalmente nueva para él, la de pivote defensivo y organizador del juego. Con anterioridad ya habíamos comprobado cómo un claro mediapunta como Modric había logrado evolucionar hasta convertirse en un mediocentro 'cuatro por cuatro', pero el caso de Kroos ha sido aún más extremo. En cuestión de un año ha pasado de ser un interior con tendencia a llegar al área rival a un futbolista totalmente sacrificado por el bien de su equipo.

En el proceso ha tenido que renunciar a una de las cosas más placenteras del fútbol, el gol. Ya no es el futbolista que en Múnich sorprendía en el área llegando desde atrás. Ahora se asoma a los dominios del rival con mucha timidez y midiendo mucho las posibles consecuencias. No le queda otra, pues su responsabilidad es enorme. Ancelotti le pide que sea el pilar sobre el que se sostenga este Real Madrid, el núcleo y el punto de referencia de la mejor versión blanca en años, quizá en décadas. Así que ha perdido protagonismo. Ya no asoma tanto como antes en las fotos de los goles, ni tiene tantas primeras planas. Pero a cambio está creciendo de forma brutal como futbolista, dejando intuir una progresión extraordinaria que a sus 25 años -aún no cumplidos- puede prolongarse por bastante tiempo más.

Toni KroosEl Real Madrid es mucho Real Madrid. Lo máximo en el fútbol. Pero el Bayern no anda a la zaga, y menos la versión del equipo alemán en las dos últimas temporadas. Por eso es de agradecer que Toni decidiera dejar la estabilidad de su país y de su casa y optara por la aventura del mejor club de la historia. El suyo era un paso arriesgado, pero como él mismo dice ya lleva tiempo dándose cuenta de que ha acertado. El cambio le ha hecho mejorar como jugador y le está curtiendo lo suficiente para empezar a ser un hito en el fútbol moderno. Y no es una afirmación a la ligera, porque su capacidad futbolística está llevando al conjunto de Ancelotti a otro nivel de juego y le está convirtiendo en una escuadra más pulida aún que la que ganó la 'Décima' en Lisboa.

Digo esto porque quiero incidir en la importancia estratégica que Kroos le está dando al Madrid. La Champions vino tras un córner mágico botado por Modric, pero ahora el que lanza normalmente desde la esquina es el teutón. ¡Y qué centros pone! A estas alturas es fácil haber perdido ya la cuenta de los goles importantes que ha marcado el equipo gracias a sus roscas milimetradas. El de Pepe al Barcelona o los de Ramos en Marrakech son una buena muestra. Son acciones que ganan partidos por sí solas y el equipo blanco tiene en sus filas a la pierna derecha más precisa del mundo. Probablemente ni Beckham las puso tan bien como él en sus años en la capital de España.

Se podrían enumerar muchas más virtudes de Kroos, pero no es necesario. Basta con ver un partido de este Real Madrid para darse cuenta de lo que ha traído Florentino Pérez por poco más de 25 millones de euros. Es probablemente su gran fichaje junto a Sergio Ramos, más allá de desembolsos galácticos como los de Cristiano o Bale. El alemán vino hace dos días -como quien dice- y ya ha cambiado al equipo para que el fútbol orbite alrededor de él, a su manera. Y es que es un jugador que está hecho de otra pasta, de la misma que otros grandes mitos que acabaron encumbrados por el Bernabéu. Así que a mí no me cabe duda de que cuando toque decir todo lo que el Real Madrid ha conseguido este año habrá que mencionarle a él como el gran 'título' que ha alzado el club en los despachos.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

El Schalke, un rival idóneo para coger aire tras la 'cuesta de enero'

Tras lo visto el lunes en el sorteo de octavos de la Champions no se puede negar que el Real Madrid lleva dos o tres años con la suerte de cara a la hora de establecer sus cruces en la competición. Al menos en lo referente a las primeras eliminatorias, porque tampoco se puede decir que el azar fuera generoso la temporada pasada cuando decidió emparejar en semifinales a los merengues con el campeón por entonces, el Bayern de Múnich de Pep Guardiola. Y es que el destino es así de caprichoso, pues por mucho que en Barcelona intenten ver 'manos negras' en este asunto la única realidad es que los bombos una veces favorecen a unos y otras veces a otros.

Mientras duró el lustro de 'oro' culé - en el que ganaron tres Champions- prácticamente nadie se quejó de los sorteos. Por entonces el Barcelona jugaba y ganaba a prácticamente todos los rivales que se les cruzaban por delante, así que no necesitaban recurrir a la excusa de la sospecha. Pero ahora han cambiado las cosas. El Barça de Luis Enrique sufre ante cualquier rival de cierto nivel, por lo que la perspectiva de enfrentarse al Manchester City seguramente les mortifique a menudo en los próximos dos meses, especialmente después de cada partido en el que sean incapaces de lograr la victoria.

La Copa de Europa es una competición tan dura y compleja que pocas veces acaba ganándola un equipo que no lo merece. Por eso si el Barcelona quiere levantar su 'Quinta' no le quedará otra que salir al campo y ganar a los mejores, sean el Manchester City, el Schalke 04 o el Bayern de Múnich. Sin embargo, su problema actual es que tienen la autoestima tan baja que ven muy complicado ganar al campeón inglés, por lo que optan por lanzar al aire alocadas historias conspiranoicas como si ahora la UEFA y el Real Madrid fueran uña y carne. Algo realmente difícil de creer a juzgar por el comunicado que el club blanco publicó hace unos días criticando a Platini por haberse pronunciado en relación al Balón de Oro.

Pero dejemos ahí las quejas barcelonistas, porque no merecen más tiempo. En lo que respecta al Real Madrid el sorteo se puede considerar como realmente satisfactorio, pues es todo el cruce ante el Schalke supone un alivio a la hora de planificar los primeros tres meses de 2015. El sorteo de Copa - ¿de ése no se quejan los culés?- ha planteado un mes de enero 'maquiavélico' para los de Ancelotti, pues el cruce ante el Atlético de Madrid es ya prácticamente una realidad y el propio Barcelona asoma en el horizonte de los cuartos de final. O lo que es lo mismo, en el mejor de los casos dos derbis y dos 'Clásicos' en prácticamente cuatro semanas, todo ello aderezado con partidos de Liga todas las semanas.

Pepe pasa el balón en un partido de 2014 ante el SchalkeLa campaña pasada el Real Madrid llegó como un 'tiro' al mes de enero y cuajó una racha verdaderamente espectacular. Ahora la buena racha se extiende desde octubre y nadie sabe hasta donde llegará, pero como es lógico acabará caducando más pronto que tarde. Lo que sí se puede dar ya por hecho es que la 'cuesta de enero' será en 2015 más cuesta que nunca y que tanto partido importante acabará desgastando a la plantilla. Y por eso en este sentido era importante evitar en febrero un rival de enjundia en los octavos de la Champions, de forma que el equipo pudiera utilizar el final de febrero y el principio de marzo para coger un poco de aire de cara al tramo final del curso.

Por fortuna el rival volverá a ser el Schalke. Un conjunto al que evidentemente hay que respectar y al que tampoco se le puede dar por eliminado sin jugar. Sin embargo, la lógica del fútbol y el precedente del año pasado dan bastante tranquilidad al respecto. La defensa del conjunto alemán es una de las más frágiles de los dieciséis equipos clasificados y a poco que la 'BBC' esté medianamente acertada el pase a cuartos no debe peligrar. El objetivo será volver a sentenciar en el partido de ida del Veltins Arena, al igual que ocurriera el pasado curso, de manera que el de vuelta se convierta en un duelo intrascendente para dar descanso a los titulares habituales.

Así que tras el sorteo del lunes es inevitable respirar algo aliviados. Evidentemente que este Madrid está capacitado para ganar a cualquiera de los quince equipos con los que comparte ronda en la Champions, pero si en octavos espera uno de los menos exigentes mejor que mejor. No ya por la propia eliminatoria en sí, sino por el desgaste de cara a los últimos meses de temporada. El curso pasado el equipo tuvo que dejar en un segundo plano la Liga para centrarse en la Champions porque la gasolina no le daba lo suficientemente de sí. En esta ocasión no debe repetirse la historia, porque este Real Madrid puede y debe aspirar a ganar todo. Y tener unos octavos menos exigentes ayudará a ello a la larga. Así que queda claro que esta vez el azar ha echado al equipo una mano, compensando la zancadilla que le puso con los cruces de la Copa del Rey. Porque como antes he comentado, la suerte unas veces te da y otras te quita y el Madrid no es ni será nunca una excepción.