domingo, 27 de julio de 2014

Que los fichajes no acaben enterrando el equilibrio

Cada pretemporada el Real Madrid tiene complicado superarse en lo que a ilusión respecta y este año el listón estaba realmente alto tras la conquista de la 'Décima'. Sin embargo, Florentino está haciendo los deberes de manera perfecta y todo hace pensar que en septiembre tendrá una matrícula de honor por sus fichajes veraniegos. Aunque para ello será necesario mantener el equilibro en la plantilla y no obviar la importancia de contar con jugadores de contención para sostener al Madrid más talentoso desde la 'era galáctica'.

Más allá de la necesidad o no de James Rodríguez, de la que ya hablé en estas líneas hace varias semanas, el fichaje del colombiano es una gran operación. Tanto a nivel deportivo, por tratarse de una estrella en ciernes, como a nivel económico y mercantil. Y de Kroos se puede decir más de lo mismo. Son dos grandes jugadores que vendrán para incrementar aún más el talento del centro del campo merengue y que multiplicarán las opciones ofensivas de las que dispondrá Carlo Ancelotti. Porque no cabe duda de que son dos futbolistas de claro perfil atacante que terminará jugando en posiciones más o menos avanzadas.

Queda claro, por tanto, que el club está apostando por centrocampistas atacantes. Pero mientras tanto se habla mucho de la posible salida de Sami Khedira, al mismo tiempo que Casemiro ya entrena en el Oporto tras cerrar su cesión por un año. El alemán está jugando sus bazas, que no son otras que los 11 meses de contrato que le restan con el Real Madrid. El club le ha ofrecido renovar un par de veces, pero el campeón del mundo está dilatando la decisión para olfatear el ambiente y ver si en enero algún club le podría por un suculento contrato a sumar a una atractiva prima de fichaje.

Carlo Ancelotti y Sami KhediraLa de Khedira es una situación a la vez peligrosa y delicada. Peligrosa porque el alemán es uno de los tres centrocampistas de corte defensivo (junto a Illarra y Xabi) que ahora mismo dan equilibrio a la plantilla. Y delicada porque con buena lógica el Real Madrid no está muy dispuesto a dejar que Khedira caduque su contrato sin renovarle. Si el futbolista quiere dejar el club este verano es el momento, pues podrá sacar poco más de 20 millones de euros por su venta. Por lo tanto, en este asunto urge tomar una decisión inmediata, a ser posible en la primera quincena de agosto, una vez que el teutón se reincorpore de sus vacaciones.

Hace justo un año Carlo Ancelotti llegó al Real Madrid con la palabra "equilibrio" en la boca. Y la utilizó como premisa para confeccionar su equipo. Lo consiguió porque el conjunto blanco logró la 'Décima' y la Copa del Rey. Sin embargo, los fichajes de Kroos y James y la baja de Casemiro ha descompensado un poco la balanza hacia el ataque. Por eso el papel de Khedira es fundamental. O en su defecto, si el alemán saliera, de un jugador de su mismo perfil. En este contexto no se puede olvidar que también está previsto que salga Di María, un jugador que precisamente era clave por su capacidad de estar arriba y abajo en cada momento. De ahí que el Real Madrid no deba permitirse la venta del argentino y el alemán sin plantearse la llegada de, al menos, un recambio para el centro del campo.

La 'era galáctica' de principios de siglo no llegó demasiado lejos precisamente por eso: Makelele fue uno de los pocos sostenes que tenía el centro del campo de semejante constelación de estrellas. Porque ese Real Madrid fue uno de los mejores conjuntos jugador por jugador de todos los tiempos, pero no tenía mucho de 'equipo'. La prueba es que cuando el congoleño se marchó todo empezó a caer como un castillo de naipes. Ahora, en cambio, Ancelotti cuenta con estrellas ensambladas en un 'equipo'. Es el matiz diferenciador. No me cabe ninguna duda de que el Real Madrid de hoy está mucho más preparado y completo que el de Roberto Carlos, Zidane, Beckham, Figo, Raúl o Ronaldo. Pero para seguir así no puede renunciar a contar con 'obreros' como Khedira o Illarra. Así que por mucho que guste mirar hacia delante, no nos olvidemos de mirar también hacia atrás, no nos vayamos a dejar por el camino el equilibrio que tanto nos costó conseguir.

domingo, 20 de julio de 2014

Real Madrid no hay más que uno, Di María

La grandeza del Real Madrid se demuestra en que el club ha sobrevivido al paso de algunos de los mejores jugadores del mundo sin ver alterada su condición de mejor equipo de la historia. Futbolistas como Di Stéfano, Gento, Puskas, Amancio, Pirri, Butragueño, Hugo Sánchez, Laudrup, Zidane, Figo, Roberto Carlos Raúl o Zidane han pasado por el Santiago Bernábeu y en un momento dado han tenido que decir adiós sin que la institución se tambaleara. Por eso la hipotética venta de Di María no debe ser vista como un drama, aunque  habrá que saber gestionarla de manera adecuada.

El argentino ha sido un pilar básico en el Real Madrid campeón de Europa. Se podría decir que fue la pieza que faltaba en el puzzle de Ancelotti para que todo encajara, pues Di María acabó encontrando un hueco en el centro del campo como interior ante la aparición de Gareth Bale en su posición natural en la banda. En la medular su labor fue encomiable, pues logró adaptarse rápidamente y no tardó en entender lo que el equipo necesitaba de él. Supo sacrificar su desborde y sus continuas llegadas al área para potenciar otra de sus virtudes, la del trabajo sin el balón y el despliegue físico. Y es que con él, el Madrid ha tenido un jugador que ha hecho un valioso doble trabajo: defender y atacar continuamente sin perecer en el intento.

No es la primera vez que en estas líneas lo digo, pues creo que es importante aclararlo: James Rodríguez no puede ser el sustituto de Ángel Di María en el Real Madrid. Son futbolistas que se parecen muy poco, pues únicamente tienen en común que originalmente se mueven por la zona de ataque. Ahí acaba toda comparación. Porque Di María es un futbolista veloz y con desborde, además de tener un enorme sentido táctico y de sacrificio a la hora de defender. Mientras tanto el colombiano es más un mediapunta, un hombre que no tiene el pico de velocidad ni el ritmo eléctrico del rosarino, pero que cuenta con más calidad para definir el partido en una acción aislada.

Ángel Di MaríaLa reflexión que hago es James nunca podrá aportar el trabajo sin el balón ni el equilibrio que ha dado Di María al equipo. Si el argentino se va es un aspecto que habrá que compensar con un futbolista de corte específicamente defensivo como Khedira. Me cuesta ver a Di María y al alemán saliendo al mismo tiempo este verano del Real Madrid. Quizás uno de los dos sí, pero ambos es complicado. Ancelotti sabe que esta plantilla también necesita 'picapedreros', por lo que permitir la baja de los dos sería arriesgar demasiado en la sala de máquinas merengue.

Por mi parte no me agrada que Di María deje el equipo por su importante papel equilibrador que vengo comentando. Pero también asumo que son ya varios los 'feos' del jugador a un club que le ha convertido en estrella. El Real Madrid apostó por él hace cuatro veranos y le fichó del Benfica, por lo que le ha dado una oportunidad para ser uno de los grandes del mundo. Él la aprovechado, pero en el camino ha perdido demasiado tiempo y demasiadas energías en pedir renovaciones y en reivindicarse. Hace unos días el futbolista aseguraba en una entrevista en Argentina que el dinero le importa bastante poco, aunque sus actos no dicen lo mismo. Sus palabras durante el Mundial poniendo en duda su continuidad son un detalle incómodo que evidencia que para él jugar en el mejor club del mundo es un asunto secundario.

En los últimos meses la directiva madridista ha demostrado ser justa con sus jugadores y ha renovado a quien lo ha merecido en el momento idóneo. En el caso de Di María también habría sido así, antes o después. Pero haber sido uno de los mejores jugadores de la última temporada le ha subido el éxito a la cabeza y le ha hecho precipitarse. Y no es la primera vez. Por eso, el Real Madrid se ha hecho a la idea de que es el momento idóneo para abrirle la puerta de salida ahora que su caché se ha disparado. Di María es muy buen jugador y su papel es importante en este equipo, pero el mundo no gira alrededor suyo. Y si él no sabe valorar lo que es vestir esta camiseta, lo mejor será terminar con esta historia con un acuerdo beneficioso para todos. Porque a lo largo de la historia el Real Madrid ha visto irse a muchos 'Di Marías' sin que las Ligas o las Champions hayan dejado de entrar en sus vitrinas.

sábado, 12 de julio de 2014

La temporada más ambiciosa pide una plantilla amplia

El Real Madrid inicia mañana una de sus temporadas más ambiciosas. Nunca en su historia reciente aspiró en una misma campaña a ganar seis títulos. A las tradicionales Liga, Copa del Rey y Champions se unen en esta ocasión las dos Supercopas más el Mundial de clubes. Todos estos trofeos dan una perspectiva ilusionante de lo que nos puede esperar, pero al mismo tiempo invitan a una confección muy cuidadosa de la plantilla merengue.

Más títulos en juego significan más viajes y más partidos. Y por ende, más cansancio. Muchos coincidiremos en que la Liga pasada no se ganó, o al menos no se peleó, porque las 'pilas' llegaron muy justas al mes de mayo. Es muy complicado plantarse en el último mes de competición con cerca de 60-65 partidos en las piernas, todos ellos del máximo nivel. Los jugadores son humanos y sufren un desgaste, tanto físico como mental. Y es que no es fácil pensar en ganar un partido en Pucela o Balaídos siendo un perseguidor del líder y teniendo en el horizonte toda una final de Champions en Lisboa.

En consecuencia, el último curso nos ha dejado una lección que aprender: hay que confeccionar una plantilla lo más completa y amplia posible. Si se tienen al final cubiertas 25 fichas, mejor que mejor. Porque, para empezar, la de Jesé no podrá emplearse hasta octubre o noviembre. Con la baja del canario el Real Madrid pasará los primeros dos o tres meses con un jugador menos. Fechas en las que, por cierto, ya tendrá que disputar dos de los seis trofeos en juego, pues las Supercopas se decidirán en el mes de agosto.

Pero vayamos por partes. En la portería y en la defensa no se necesitan cambios. Mucho se ha hablado de la competencia Casillas-Diego López, pero ninguno de los dos tiene la intención de moverse este año. Todo hace pensar que será la última temporada en el club de alguno de los dos, pero al menos a corto plazo aseguran tener los palos bien cubiertos. Y en la zaga, más de lo mismo. Con Ramos y Pepe el Real Madrid se asegura tener la mejor pareja de centrales del mundo del último año; quedando en el banquillo dos de los defensas jóvenes más prometedores de Europa como Nacho y Varane. En la banda izquierda tampoco habrá cambios al contar con dos zurdos de primer nivel con Marcelo y Coentrao, mientras que en la diestra Arbeloa y Carvajal se complementan a la perfección gracias a su conjunción de veteranía y juventud.

Carlo AncelottiEs en la medular donde están las grandes dudas. La llegada de Kroos va apuntalar un centro del campo de 'jugones' con Xabi Alonso, Modric, Isco y el alemán. La cuestión es qué va a pasar con el pivote defensivo, pues es posible que Khedira, Illarra o Casemiro salgan este verano. A lo sumo uno de ellos, porque si fueran dos las bajas en este puesto inmediatamente habría que contratar un relevo. Necesidad que se amplificaría aún más si Di María también fuera traspasado. Me parece curioso que algunos hablen de que James serviría para sustituir al argentino, cuando el 'Fideo' hace un trabajo por duplicado: desborda y trabaja-corre como el que más. Más completo que él no hay nadie. Y para fichar a un sustituto suyo se necesitarían realmente dos jugadores: un extremo y un medio defensivo.

Y en la delantera, poco que tocar. Veremos si viene el mencionado James, cuyo fichaje sería quizás más para cubrir la salida de Morata. Además, habrá que esperar a Jesé, aunque como digo no estaría de más fichar a un extremo si se va Di María. Alguien rápido y con desborde, capaz de abrir el campo. Griezmann no sería mala opción, por juventud y precio. Y en punta, cada vez está más claro que el Real Madrid no busca un competidor directo de Benzema, al estilo Falcao. Es una pena, pues al equipo no le vendría nada mal un '9' puro que evite que el francés se 'duerma' en los laureles. Aunque por lo que parece, es muy posible que el club acabe recurriendo a James para aportar goles desde la segunda línea.

Como cada verano, mucho se viene hablando de fichajes este año. Pero no habrá muchos cambios. Más en el centro del campo y la delantera. El equipo ahora mismo tiene una plantilla muy compensada y únicamente necesita unos pequeños retoques. En este sentido casi será más importante confeccionar un grupo amplio que los propios nombres. Al Real Madrid le espera una de las temporadas más duras de su historia y nadie quiere que lleguemos a mayo hablando (de nuevo) cansancio y agotamiento. Hay 25 fichas disponibles y este año más que nunca habrá que aprovecharlas.

sábado, 5 de julio de 2014

James Rodríguez, más capricho que necesidad


Sí, James es bueno. Muy bueno. Pero no es lo que necesita el Real Madrid. Al menos para esta temporada. El colombiano ha brillado en este Mundial y automáticamente ha pasado engrosar la enorme lista de los futuribles para el conjunto blanco, aunque parece que en esta ocasión Florentino está dispuesto a dar los pasos necesarios hasta cerrar su llegada. Y es que a día de hoy no cabe duda que el club va en serio a por el jugador. Algo ante lo que yo me pregunto: ¿y para qué?

A cualquier aficionado que le guste el fútbol y que haya podido ver el juego de James Rodríguez en este Mundial le gustaría que acabara en su equipo. Así que yo no voy a ser tan necio de negar que me encantaría que el futbolista afichara por el Real Madrid. Sin embargo, apuesto por la paciencia; pues no veo razones en estos momentos para pensar que en este año su contratación pudiera peligrar. Estos días en la prensa se especula únicamente con el nombre del equipo blanco, ya que no parece que ningún otro conjunto europeo haya preguntado por él. Aunque, por si acaso, el Real Madrid tiene la tranquilidad al mismo tiempo de saber que el precio de James oscila entre los 60 y los 75 millones de euros. O lo que es lo mismo, una cifra prohibitiva para el 99% de los equipos del mundo.

La idea es que actualmente no percibo grandes competidores para llevarse al hombre de moda. Pero por si esto fuera poco, aún hay más: James y su familia tienen el sueño de que tarde o temprano vista blanco. Durante toda su carrera, en cualquier circunstancia, el mediapunta dará prioridad al Real Madrid respecto a los demás clubes. Esa es una ventaja de gran valor porque servirá para atraerle, por simple inercia, al club merengue. Como ya ha dicho muchas veces Florentino Pérez, hay jugadores que han nacido para jugar en el club más grande de todos los tiempos y el colombiano es uno de esos casos.

James RodríguezEn consecuencia, no me cabe duda de que James será madridista. El cuándo, lo desconozco. Y prefiero que no sea este mismo verano. Con 23 años que aún no cumplido habrá oportunidades de sobra para traerle. Ahora mismo por mucho que le busco hueco no se lo encuentro. No hay más que ver el estilo y la táctica que ha implementado Ancelotti el último año, dando prioridad al 4-3-3 que ha acabado defenestrado el puesto de mediapunta que antes ocupaba Özil. Con este sistema el 'enganche' ha pasado a un segundo plano e Isco ha tenido complicado encontrar su hueco. Al malagueño no le ha quedado más remedio que reciclarse al puesto de interior, a la imagen y semejanza de Seedorf, tal y como le pidió el entrenador italiano.

Huelga decir a estas alturas que Isco me parece muy parecido a James Rodríguez. Ambos son mediapuntas, talentosos y rebosan calidad. Su futuro es enorme e ilusionante. Sin embargo, me cuesta verles compartiendo vestuario en el Real Madrid de Ancelotti. Más que nada porque si Isco ya tiene problemas para jugar en este equipo, ¿qué pasararía si también llegara James? Y no me vale decir que el colombiano vendrá para cubrir la baja de Di María, porque uno y otro son como la noche y el día. El jugador del Mónaco no podría aportar ni el trabajo defensivo, ni el desborde, ni la velocidad del argentino; al igual que el 'Fideo' no puede dar el talento entre líneas, el gol o el pase de James.

Así pues, todo lo que se viene hablando últimamente me suena a mero capricho. A jugador que entra por los ojos y que se supone que hay que fichar porque vende camisetas, pero sin pensar en si vendría a cubrir una necesidad del equipo o a duplicar un perfil de futbolista que ya hay en la plantilla. 75 millones es mucho dinero, es una cantidad que podría y debería destinarse a tapar otras goteras. Como la del '9' suplente que ocupe el sitio de Morata, la del mediocentro defensivo que probablemente haya que traer si salen Khedira o Casemiro o la del extremo que haría falta si Di María acabara siendo traspasado. Porque, al fin y al cabo, esto se trata de mantener una plantilla compensada como hasta ahora y de no volver a la época donde los nombres estaban por encima del equipo. Tiempos en los que, por cierto, no se ganó demasiado para el gasto que se hizo.

domingo, 29 de junio de 2014

Laso no merece dudas

Las malditas dudas. Tras tres años de tregua otra vez estamos igual que siempre. O al menos, que en las últimas dos décadas. Porque desde mediados del 90 el Real Madrid de baloncesto no ha pasado más de un trienio sin tener deseos de autodestrucción, de hacer 'borrón y cuenta nueva' para con la esperanza de que alguna vez suene la 'flauta' y por fin llegue la novena Copa de Europa. Laso llegó en 2011, por lo que el plazo se cumple este verano y parece que la tradición no va a faltar a su cita. De hecho ya estamos escuchando cómo hay voces que ponen en duda la continuidad del técnico y, por ende, de un proyecto que no merece un abrupto y triste final.

Impaciencia. Es una palabra que a este club le ha hecho muchísimo daño en los últimos años, tanto en fútbol como en baloncesto. El Real Madrid es la institución deportiva más importante del mundo y eso tiene el precio. El de tener la exigencia permanentemente aferrada al cogote obligando año tras año a ganar todo; a pesar de que el fútbol y el baloncesto no son una ciencia exacta y no siempre gana el que tiene mejor equipo o el que hace un juego más vistoso. El equipo de la canasta lo ha podido comprobar este año, un curso en el que ha labrado el mejor baloncesto FIBA de los últimos años a cambio de desfondarse durante el tramo final de temporada. En esta ocasión la realidad ha sido cruel y ha dejado claro que de nada sirve lucirse antes de marzo si luego no se remata el trabajo a la hora de jugar las finales.

Durante años he visto cómo esta sección merengue penaba sin un rumbo fijo. Han sido temporadas de dar palos de ciego y de fichar jugadores de medio pelo sin ton ni son, en un ejercicio casi más de azar que de fe en las propias posibilidades. Durante muchos años el club ha confiado poco en su equipo de baloncesto y lo ha dejado arrinconado en un segundo plano, con unos tristes réditos que saltan a la vista: 16 años sin jugar una Final Four, 18 años sin ganar una Copa del Rey y cuatro míseras ligas en los últimos 20 años. Un bagaje de equipo de segunda fila e impropio del mejor club europeo de todos los tiempos.

Tras regresar a la presidencia Florentino Pérez se dio cuenta de la papeleta y renovó ilusiones. Fichó al mejor entrenador posible, Messina. Pero el italiano no encajó en el proyecto y duró meses. Se volvió a empezar por enésima vez. Y el siguiente plan fue optar por un perfil más bajo, el de un hombre joven y buen conocedor de la casa: Pablo Laso. La apuesta fue arriesgada, pero mereció la pena. Por una vez en mucho tiempo el Real Madrid trabajó desde la paciencia, la humildad y apostó por el baloncesto de ataque. Ya tocaba que todo volviese a ser como antes. La misión costó, pero poco a poco la labor se fue imantando hasta traer todos los títulos nacionales.

Pablo LasoUna Liga ACB, dos Copas del Rey y dos Supercopas de España en tres años. Dos subcampeonatos de Europa y dos subcampeonatos de Euroliga. Así se resumen los tres años de Laso en el Real Madrid. Luces y sombras, pero un denominador común: finales. La obligación de este club por historia es competir siempre todos los títulos y estar siempre peleando los trofeos a la hora de la verdad. Se podrán ganar luego o no, pero este club necesitaba sentirse protagonista. Y Laso ha hecho el trabajo más difícil, el de coger un equipo despedazado para reconstruirlo, darle una identidad, un juego y ponerlo otra vez en el panorama internacional. Porque por mucho que el Real Madrid tenga ocho Copas de Europa en sus vitrinas no se puede obviar que en 16 años nadie fue capaz de llevarle hasta una final de Euroliga.

Este año se han cometido errores. Empezando por unas rotaciones desequilibradas que han sobrecargado de minutos a jugadores como Llull, Rudy o Sergio Rodríguez en partidos intrascendentes. Y siguendo por hablar y pensar en los árbitros a destiempo, como tras el primer partido de la última final. Tocará aprender la lección. Pero también es cierto que este equipo ha jugado como nadie en Europa en los últimos años. Ha batido récords de victorias y ha enamorado en cada pista en la que ha jugado. Eso ya es mucho, aunque los títulos no hayan venido detrás. Porque el buen baloncesto genera ilusión por sí solo y generalmente es un ingrediente básico de la receta del éxito. Si este año no ha sido así es porque el juego ha ido de más a menos y se ha agotado demasiado pronto. Un problema a estudiar, pero con presumible solución.

Sinceramente, estoy preocupado por la situación. Empiezo a percibir la misma sensación de inseguridad de antaño, esa ansiedad constante por ganar a costa de cualquier cosa. De cambiar por cambiar a la desesperada, de querer paliar una decepción con caras nuevas a pesar de que el equipo ha recuperado su sitio entre los más grandes. Algunos piensan que si se va Laso el entrenador que vendrá en su lugar hará uno o dos pequeños retoques. Lo dudo. Porque este Madrid lleva el sello de Laso, ha sido confeccionado por él. Y el que viniese ahora querría hacer lo propio para construir un conjunto a su medida.

Así pues, creo que con el cambio acabaría una etapa inolvidable. Y lo triste es que lo haría con la sensación de que el 'Laso Team' podía dar todavía más de sí y de que la Euroliga estaba al caer más pronto que tarde por simple cuestión de madurez. Ahora estamos inmersos en día se decisiones importantes, en los que existe una corriente favorable a regresar a la vieja estrategia del 'borrón y cuenta nueva'. La misma táctica que durante años solo nos ha traído desilusiones en cadena. Todo por simple impaciencia y por creer que hasta los títulos se llega siempre en línea recta. La presión de algunos para provocar el cambio va a ser muy fuerte en estas fechas, pero el club todavía tiene en su mano decidir qué quiere hacer: apostar por la paciencia manteniendo lo mucho que se ha hecho bien y cambiando lo poco que se ha hecho mal, o volver a empezar de cero y declarar el estado de incertidumbre. Yo, desde luego, tengo muy claro lo que haría.