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sábado, 28 de junio de 2014

De la estrella a estrellarse en cuatro años

Antes que nada me gustaría reconocer y agradecer todo lo que ha conseguido la selección española en los últimos seis años. Este equipo ha hecho historia con letras de oro y ha conseguido algo que hace cuatro años dudaba que lograra ver a lo largo de mi vida: ganar un Mundial. Ha sido una generación para sentirse orgulloso y para recordar siempre, pues difícilmente algún equipo llegue a sublimar tanto el fútbol como lo hizo la 'Roja' entre 2008 y 2013.

Hasta ahí los merecidos aplausos. Porque el propósito de este artículo es otro. El de analizar los motivos por los que el equipo que nos enorgullecido tanto ha llegado a un punto de casi avergonzarnos. Porque no se pueden obviar los datos: un gol a favor (de penalti dudoso) y siete en contra para el peor bagaje de España en la historia de los Mundiales. La mejor generación de la historia de este país y una de las mejores de todos los tiempos no merecía caer sin honor. Todo equipo tiene derecho a tener su decadencia y a perder, pero no de esta forma. Y es que ha sido una imagen que ha empequeñecido a este equipo y ha sacado a relucir los pocos puntos débiles que ha tenido durante estos años en su estilo de pase y juego preciosista.

La historia reciente ha tenido ya varios ejemplos de cómo una campeona del mundo se estrellaba en el siguiente campeonato sin remisión. Francia o Italia pueden dar fe de ello. El problema en el caso de España es que se podía anticipar lo que luego ha ocurrido. Algo que no ha impedido que el conformismo, la autocomplacencia y el inmovilismo hayan seguido presentes. Resulta sorprendente que Del Bosque hiciera solo dos cambios tras el partido ante Holanda: Xavi y Piqué. ¿Era esa la revolución que necesitaba el equipo? Está claro que no. Y aún así no tocó nada más, mantuvo su planteamiento táctico e incluso debilitó aún más el centro del campo al cambiar a Xavi por Pedro, bajando a Silva a la medular ante un equipo como el chileno, que iba a plantear el partido con cinco medios de gran despliegue físico.

Vicente del BosqueEs imposible evitar la sensación de que España no había trabajado este partido. El cuerpo técnico sabía desde hacía seis meses que Chile iba a ser su rival en este Mundial y aún así no hubo ningún planteamiento enfocado a reforzar la medular o a huir de la presión asfixiante de la selección sudamericana. Durante el partido los jugadores españoles siempre se vieron rodeados de varios rivales, no contaban apoyos y no podían mover el balón rápido y en corto para huir del agobio. No tenían la fórmula de cómo jugarle a Chile, y eso que había habido tiempo de sobra para buscarla.

Mientras tanto Del Bosque se mantuvo impasible en la banda. Ni un cambio táctico, ni una idea novedosa para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Fue una España vencida, hundida desde el gol de Vargas tras un inicio decente, pero tampoco brillante. La selección agachó la cabeza y claudicó manteniendo su estilo hasta el minuto 90, con el matiz de que esta vez acabó siendo un boceto bastante triste de la brillantez de antaño. Los pases ya no eran precisos, los jugadores no tenían movilidad y se jugaba con más corazón que cabeza. Cuando el colegiado pitó el final los futbolistas españoles penaban y deambulaban por el campo.

Ha sido un triste final. Quizás era inevitable, aunque podría haber transcurrido con otro guión menos duro. Pero el seleccionador se ha empeñado en no variar nada, dejando las telarañas en el mismo sitio de siempre. Hace seis años cogió este equipo a modo de herencia de Luis Aragonés y lo hizo campeón. Meritorio por ser el entrenador, pero ahora se empieza a ver que quizás la clave de ese éxito estuvo en los jugadores. España ha contado con la mejor generación del fútbol mundial en el último lustro y así es mucho más fácil trabajar, sobre todo si antes hubo un técnico que iluminó el camino a seguir.

Sin embargo, ahora los tiempos de bonanza se han acabado y es cuando la España más ha necesitado a su seleccionador. Pero este se ha negado a ver la realidad y ha preferido mantener el mismo rumbo de colisión, fiel a unas ideas añejas y caducadas. Probablemente porque no sabe hacer otra cosa y no tiene 'cintura'. Para mantener a un equipo en el buen camino quizás no haya otro mejor que él. Pero si es para encontrarlo, mejor que la federación vaya buscando a otro, porque Del Bosque no es hombre para grandes revoluciones. Brasil era el momento y no lo ha hecho, así que será que lo suyo no es el 'trabajo sucio'. Y es que la misión de la regeneración de España no puede recaer en alguien más preocupado de quedar bien con sus jugadores que de tomar las decisiones necesarias para el bien del grupo, por dolorosas que estas sean.

domingo, 15 de junio de 2014

Los amigos de Del Bosque

Habrá algunos que digan que esta selección española es intocable por todo lo que ha conseguido durante los seis últimos años. Pero eso no es así. Este equipo merece un respeto, pero también merece reflexión desde la autocrítica. Porque el partido del pasado viernes fue una mancha histórica y una humillación que quizás pudo sorprender por la magnitud de la herida, pero que a muchos no nos extraña en el fondo. Y es que este equipo lleva meses dando síntomas que su seleccionador se ha negado a ver por su tendencia innata a dorarle la píldora a un sector del vestuario.

Decía el jueves Xavi Hernández que el estilo de España es innegociable. Bien. Pero lo que sí es negociable es su presencia en el equipo. Y la de otros jugadores caducados hace tiempo o en un evidente lamentable estado de forma. Ante Holanda el propio Xavi se dedicó a andar por el campo, al igual que su compañero Busquets, quien por lo visto está jugando con una pubalgia que está reduciendo sus actuaciones a tristes ridículos. El viernes España no tuvo centro del campo y ahí empezaron todos sus males. Acusar a los centrales o incluso a Casillas es solo arañar la superficie de los verdaderos problemas de este equipo. Es, digamos, ser muy simples.

La cuestión es mucho más profunda y viene de que esta campeona del mundo tiene varios jugadores que andan. Y quizás lo peor es que se veía venir. Todo por el patético empeño del seleccionador en perpetuar un once inicial desgastado en varias zonas, con un buen número de futbolistas que han demostrado su decadencia en el Barcelona. En la Ciudad Condal llevan años asignándose las méritos de las victorias de la 'Roja', y puede que al final algo de razón tuvieran. El mejor argumento de ello es que Del Bosque se ha tapado los ojos ante el pésimo año culé y ha seguido llevando y poniendo a los Xavi, Busquets, Piqué y cía. De ellos solo se salvan de la quema Iniesta y Pedro, también lejos de su mejor nivel, pero al menos con la capacidad de cargar con sus botas.

Tras la convocatoria de España se ha hablado de grupo y de bagaje de esta selección. Se ha justificado la presencia de futbolistas como Torres o Pepe Reina con base en que hacen piña y caen bien al grupo. El tema es que esto se trata de jugar al fútbol. Y ni Reina ni Torres están entre los cinco mejores en su puesto de España. Algo que se podría hace extensible a Xavi, Busquets, Villa o Cazorla. Pero son 'amiguetes'. Por esa misma razón se ha quedado fuera un señor como Arbeloa, un futbolista que también era de este grupo pero al que parece que algunos han vetado desde ese mismo vestuario. El salmantino no hace piña y Del Bosque prefiere que el núcleo culé de la 'Roja' no se encuentre con una cara que consideran 'non grata'.

En definitiva, esto es cuestión de amiguismos. De esos hay pocos del Real Madrid, quizás únicamente Casillas. Ramos y Xabi Alonso van con España porque son los mejores en su puesto. Sin discusión. Si no fuera así, quizás Del Bosque también los hubiera dejado fuera, ya que no son muy de la línea marcada por uno de los líderes del vestuario, Xavi Hernández. Algo que explica también por qué dos campeones de Europa como Carvajal o Isco estén ahora en su casa siguiendo el Mundial por la televisión. Incomprensible a todas luces, pero como Del Bosque tiene un Mundial y una Eurocopa había que aplaudir su convocatoria. Total, apostaba por los mismos de casi siempre. Solo que con cuatro años más que en Sudáfrica y ya se sabe que ningún país ha repetido Mundial desde los años 60. Por algo será.

Y que nadie se equivoque, porque la goleada ante Holanda me ha dolido en el alma. Por eso quizás soy tan crítico en estos momentos. Lo que no impide que aún tenga la mínima esperanza de que esto se pueda reconducir de alguna forma. Al fin y al cabo, estos jugadores siguen siendo muy buenos y el miércoles tendrán ganas de cerrar bocas. Quieren, veremos si pueden. Pero para eso Del Bosque tendrá que hacerse notar y coger el bisturí para cortar y suturar aquí y allá. Sin miedo a los que puedan quedar en el camino, por muy amigos que sean y por muy bien que se les dé jugar a la pocha. Todo lo que no sea hacerlo se convertirá en un claro homenaje a la leyenda de los miembros de la orquesta del Titanic, quienes prefirieron resignarse a morir desde la autocomplacencia que dedicar sus esfuerzos a sobrevivir.