domingo, 13 de noviembre de 2011

Una interrupción incómoda


La semana terminó. Lo que implica el fin de una molestia para el Real Madrid. Porque lo cierto es que esta pausa en la competición pinta que no va a favorecer en nada a los intereses de los hombres dirigidos por José Mourinho. Y es que, justo cuando el equipo había cogido el ritmo de juego idóneo, han llegado los partidos internacionales para frenárselo y echarle, indirectamente, una mano al Barcelona.

Creo que la FIFA debería plantearse un nuevo calendario de partidos. No puede ser que el principio de temporada sea todo un camino de minas para los clubes con futbolistas internacionales, pues en cuatro ocasiones la preparación y la competición de los equipos se ve interrumpida en los meses de agosto y noviembre. Y así, no hay conjunto ni afición que le coja el rimo a la temporada de clubes, al menos hasta casi el nuevo año.

Y esto no es una crítica a la selección ni al fútbol de naciones. Es una queja por la mala planificación de los organismos internacionales, que se empeñan en hacer una mezcolanza de partidos que perjudican a los aficionados, a los equipos y a los propios jugadores. La solución a  todo esto no es fácil, está claro. Pero quizás no sea tan complicado evitar que estos parones sean tan seguidos y continuados. Desde principios de septiembre han sido hasta tres las veces en las que equipos como el Real Madrid han perdido (cada vez) a sus jugadores durante unos diez días. O lo que es lo mismo: cerca de 30 fechas sin que los clubes puedan trabajar con sus jugadores en un tiempo comprendido por unos dos meses y medio.

Con lógica, en los últimos tiempos la expresión ‘Virus FIFA’ se está poniendo de moda. Ahora, cada semana después de estas fechas de clasificaciones para las eurocopas, mundiales y partidos amistosos surge el temor de que los grandes bajen su rendimiento. Son jornadas peligrosas, digamos. Y esta vez, al Madrid le ha tocado viajar a Mestalla. Es decir, una de las salidas más complicadas de la Liga, con los riesgos que ello supone.

Los de Mourinho se presentarán a la cita con una renta de tres puntos. Un colchón muy interesante que permite incluso un tropiezo, aunque éste no debe entrar en los planes de los jugadores. La cuestión es si el Real Madrid podrá coger las cosas donde las dejó el pasado día 6 de noviembre en el Santiago Bernabéu. Aquel día era un equipo pulido, de un ritmo e intensidad definidos. Es decir, estaba puesto a punto. Pero cuando se juegue en Valencia habrán pasado casi dos semanas, con solo tres entrenamientos de la plantilla al completo de por medio.

Tengo dudas, por tanto. Temo que estas fechas FIFA le hayan roto el ritmo al Madrid, cortando una progresión que apuntaba imparable. Una circunstancia que no implica necesariamente un retroceso en el trabajo conseguido, pero sí quizás una ralentización que dejaría más perjuicios que beneficios. Como un ‘tiempo muerto’ en baloncesto, pedido por uno de los técnicos para cortar la racha de su rival. Así le podría servir al Barcelona de Pep Guardiolal lo ocurrido estos días. Todo dependerá de lo que suceda en Mestalla, un campo llamado a decidir un trocito de esta Liga bajo unas circunstancias poco propicias.

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