viernes, 19 de junio de 2009

El juego de la crisis

96 millones de euros. Mucho dinero, sin duda. Y más para un fichaje futbolístico, para una actividad que no deja de ser un deporte con una mera función social catártica. De ahí que desde que el Real Madrid anunciara su millonaria oferta por el portugués Cristiano Ronaldo el debate haya surgido a una escala mundial sobre si realmente son normales estas cifras. La tendencia lógica ha sido la de echarse las manos a la cabeza, dada la severa crisis que azota la economía desde finales del año pasado. Pero... ¿realmente existen motivos para escandalizarse?

Me parece curioso que las principales críticas lleguen desde la esfera de la política, acompañada de la demagogia desde definición. Y es que un buen número de políticos se han apresurado a opinar sobre el tema, mostrando en la mayoría de los casos su opinión contraria a semejante dispendio económico. La diputada del PP Celia Villalobos ha llegado a hablar de "suicidio" del Real Madrid, mientras que el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, se pronunció con la afirmación de que el traspaso "es un elemento perturbador para el desarrollo económico armónico y que no tiene beneficios sociales evidentes". Hasta el mismísimo presidente del Gobierno lo ha criticado al tildar la operación de "excesiva", si bien ha admitido la fuerza social que tiene el fútbol en España.

Declaraciones que quedan muy bien en un contexto de crisis social en el que se han alcanzado cifras de paro superiores a los cuatro millones. Pero de la compra de 46 misiles militares por la "mísera" cifra de 57 millones de euros, ni una palabra. Será que son muy necesarios, no nos vayan a invadir este verano la isla de Perejil y tengamos que defendernos. Así que lo fácil es criticar al fútbol, ese deporte que se gasta tantísimo dinero a cambio de un beneficio social aparentemente inútil.

La realidad es que el mundo del fútbol en materia económica ha evolucionado enormemente en los últimos 12 ó 13 años. Muy lejos quedan los 600 millones de pesetas que en 1996 el Madrid gastó en fichar a Roberto Carlos del Inter de Milán, obteniendo con el fichaje al probablemente mejor lateral zurdo de la historia. Una temporada en la que el Madrid también se gastó unos 1.200 millones de pesetas en fichar a Mijatovic; como anticipo a que su vecino de enfrente, el Atlético de Madrid, pusiese sobre la mesa otros 3.000 millones para contratar al menudo mediapunta brasileño Juninho. La liebre había saltado y desde entonces las cifras no han dejado de crecer.

De esta forma en agosto del 1999 el Real (sí, de nuevo el Madrid, al parecer experto encarecedor de mercados futbolísticos) pagaba la exagerada cifra de 5.500 millones de pesetas para contratar a Nicolas Anelka, delantero francés del Arsenal y finalmente mejor jugador de PlayStation que del deporte rey. Una operación que Lorenzo Sanz, por entonces presidente merengue, definía como "bendita locura". A cambio dejaba irse al Inter a Clarence Seedorf por unos 3.500 millones, a un precio seis veces superior de lo que le había costado al club su fichaje tres años antes. Se demostraba que en tres veranos algo había pasado en el mundo del fútbol.

Luego llegaría Florentino Pérez y sus 10.000 millones por la cláusula del referente culé Luis Figo, sus 72 millones (ya de euros) por Zinedine Zidane y sus cerca de 40 millones por jugadores como Beckham y Ronaldo. En menos de una década las cifras se habían multiplicado por diez y el fútbol había pasado a convertirse en un negocio multimillonario capaz de mover unos números que sólo otros deportes de masas como el baloncesto de la NBA ó la F-1 podían alcanzar. Sin embargo, la situación se estabilizó en los primeros años del siglo XXI, curiosamente con la salida de Pérez de la presidencia madridista. Los fichajes de alto nivel en el fútbol se situaban en un horquilla que iba entre los 10 y los 40 millones y todo parecía que no cambiaría mucho en las temporadas posteriores.

Pero Florentino ha vuelto en este 2009 y con él de nuevo ha regresado el dispendio. En poco más de diez días ha gastado más de 160 millones de euros en contratar a probablemente dos de los tres mejores jugadores del mundo; y lo que le queda. Una cantidad de dinero desorbitada, pero que, según el propio presidente del Madrid, será rentabilizada en unas tres temporadas; merced a los contratos publicitarios de los jugadores y a las diversas actividades de márketing que el club desarrolle. ¿Dónde está el problema entonces? El fútbol es un negocio como cualquier otro, lo único que mueve mucho dinero y que a diferencia de otros, trabaja con mercancía humana, con futbolistas.

Por eso, Mediapro tiene firmado un contrato televisivo con el Madrid valorado en 1.100 millones de euros por siete temporadas. Éso es lo que vale el fútbol del Real Madrid durante siete años, el precio del espectáculo que da un club puntero a nivel planetario que cuenta con una marca comercial valorada en más de 1.000 millones de euros. Y si es uno de los equipos que mueve más dinero en el mundo, lo lógico es que se gaste lo que se le exija en el mercado por el mejor jugador, conforme a las leyes de la oferta y la demanda. Como ocurre en otros negocios, véase el publicitario. En el que, por cierto, yo no he leído ninguna crítica reciente por los 2.140 millones de euros que en 2007 Coca-Cola se gastó en publicidad. Será que algunos acuden a la ética según les conviene.


3 comentarios:

Chico Percebe dijo...

Lo malo de esto yo creo que es que yo voy al banco y le pido dinero para una hipoteca de un piso de 180.000€ y me dicen que no, que no tienen dinero, que hay crisis y que aunque yo tengo dinero ahorrado y un trabajo fijo lo sienten pero no; y llega el Real Madrid con su deuda de 400.000.000 de €uros al mismo banco que yo y les pide 96.000.000 de €uros más, y se lo dan... De ahí viene la indignación de mucha gente a pié de calle.

Wordsentinel dijo...

Es cierto, Chico Percebe, pero la diferencia es que el Madrid cuenta con el aval de los 1.100 millones de euros (más de 10 veces superior al importe del préstamo) por el contrato que tiene suscrito por sus derechos de imagen.

La verdad es que puede parecer hiriente que los bancos beneficien sólo a los "peces gordos"; pero realmente es lógico que éstos sean los mejores clientes (incluso para un caso de embargo de los bienes del club). La clave está en ver al Madrid como una empresa más (aunque no cotice en Bolsa), no como una persona.

Saludos.

Unknown dijo...

No dejas de tener razón Jaime. Creo que lo que ocurre es que al fútbol es fácil hacerle daño y que todo el mundo lo tiene un poco como "ejemplo claro" de lo que la sociedad masificada y sin alma es. Se deja a las críticas porque no se entiende como deporte, digamos que no se reconoce la valía de los futbolistas. Ya sabes esa frase de "once tíos dándole patadas al balón". Lo que no me parece es que haya asuntos que no están en su mejor momento, asuntos mucho más trascendentales para toda la sociedad y haya gente gastándose esas cantidades ingentes de dinero en "material humano". Pero, como también dices, es un negocio más. Un negocio, en el sentido de la especulación y la frivolidad ante la pobreza y los problemas del mundo IGUAL de detestable que los demás. Publicidad, fútbol, ricachones... Vivimos en un mundo de injusticias, qué le vamos a hacer.