Man in the rain, Mike Oldfield (1998)
domingo, 13 de enero de 2008
Bajo la lluvia...
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Wordsentinel
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13.1.08
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viernes, 11 de enero de 2008
La Cerradura: American Gangster
Frank Lucas (Denzel Washington) es un hombre negro de negocios que durante años ha estado ayudando al capo Bumpy Johnson, uno de los hombres más respetados en el Harlem newyorkino. La muerte temprana de su jefe y mentor le llevará a iniciarse en la difícil tarea de ocupar el hueco que éste ha dejado en el control de la ciudad, algo que hará aprovechándose de las especiales circunstancias en las que se ve sumido el país a finales de los sesenta. Sus contactos con el sudeste asiático en plena guerra de Vietnam le permitirán a Lucas traficar con heroína pura, lo que le convierte en el centro de atención de las envidias y competencias de un mercado cruel y violento.
Como contraposición al nuevo mafioso, el filme ofrece la figura de Richie Roberts, un policía con la paradójica dualidad de ser honesto en su trabajo pero deshonesto en su vida personal. Condicionado por su ética profesional y por la muerte a causa de la droga de uno de sus compañeros, el protagonista empieza a darse cuenta de que algo está modificando el "orden natural" de las cosas en la ciudad. Apoyado por su equipo de confianza, Roberts empezará a tirar de una compleja madeja hasta descubrir que Frank Lucas es el verdadero culpable de todos los cambios que se están produciendo en los suburbios de Nueva York.
Es pues, una película intensa que enfrenta a dos polos opuestos durante todo el metraje. Si bien quizás la historia comienza con un ritmo lento y con poca capacidad de enganche, el filme consigue coger una velocidad de crucero tras los primeros cuarenta minutos. A partir de ese momento, se hace muy interesante al espectador la narración del crecimiento y desarrollo del éxito de Frank Lucas en un medio tan despiadado como Harlem. El punto culminante de su historia se alcanza con Washington representando la cúspide profesional de su personaje, un capo respetado y admirado por su familia y seguidores, que es capaz de controlar magistralmente su negocio desde las sombras.
Por su parte, el policía Roberts es alguien fracasado en lo pesonal, pero que tiene las ideas muy claras de cómo debe actuar un policía. Su situación no es fácil, ya que a su lucha contra las mafias organizadas en la ciudad se le une la corrupción existente entre sus propios compañeros del cuerpo de policía. Y es que en este caso, el protagonista no sólo combate a una banda criminal organizada, sino también lo hace contra los intereses que ésta genera y que salpican de manera directa a las de las élites sociales y políticas de Nueva York.
Para mi gusto uno de los aspectos negativos de la película es su excesiva duración, ya que probablemente con media hora menos de metraje se podría haber contado lo mismo sin cansar al espectador. Es cierto que se trata de una historia dura y compleja en la que hasta los pequeños detalles pueden marcar la diferencia en el desarrollo de la vida de sus personajes, pero se echa en falta un ritmo más ágil. Por el contrario, para admirar queda la esperable buena actuación de las estrellas del reparto, un notable guión y la excelente contraposición entre los dos personajes principales.
Digo esto último porque muy pronto el espectador de la película descubre que la misma es una hábil representación de la oposición entre el bien y el mal, de Lucas y Roberts. Aunque los dos sólo se conocen en el tramo final de la cinta, la tensión entre ambos se siente de manera magistral en todo momento, lo que le da una intensidad al filme muy apreciable. Sin duda, uno de los mejores del año y serio candidato a hacer historia en los próximos Oscars (si los guionistas lo permiten).
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Wordsentinel
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11.1.08
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La Cerradura
domingo, 6 de enero de 2008
viernes, 4 de enero de 2008
Un triunfo del terrorismo
24 de diciembre de 2007, día de Nochebuena. Las agencias internacionales lanzan teletipos en los que se habla de un atentado terrorista en Mauritania en el que cuatro turistas franceses habían sido asesinados a quemarropa durante su visita al país africano. Un incidente más, sino fuera por las fechas y el lugar en el que aconteció. Y es que a las puertas de las Navidades, Francia constataba que sus antiguas colonias se habían convertido en más hostiles que nunca para los intereses occidentales.
Apenas dos semanas después, los ecos del suceso reverberan con más fuerza que en los días inmediatos y posteriores al suceso. ¿La razón? La suspensión de la principal carrera automovilística por etapas del mundo, el Rally Lisboa - Dakar. Una durísima prueba de 16 días de duración que se desarrolla por una amplia zona del África noroccidental y cuya organización supone en estos momentos unos altos riesgos tanto para sus participantes como para la caravana que los acompaña.
Las 8 etapas que en esta edición hubieran discurrido por Mauritania parecen tener la culpa de una anulación que ha sorprendido a pilotos y a aficionados. En esta ocasión, los avisos del Gobierno francés a la organización sobre los peligros que conllevaba pisar suelo mauritano no parecía que fueran suficientes para derrotar a una carrera que desde 1979 llevaba celebrándose de manera interrumpida. No, ¿cómo iba a poder con una prueba que hasta el momento había superado contratiempos tan importantes como los habituales asaltos de contrabandistas, las muertes de algunos de sus participantes o los conflictos políticos derivados de su celebración?
Pero la prueba más dura del mundo ha tenido que decir basta a tan sólo un día de su inicio. Poco importaba que las más de 2.500 personas que conforman la caravana estuviesen preparadas para su inicio, que la práctica mayoría de los 550 periodistas acreditados estuviesen ya en Lisboa prestos a contar cómo se desarrollaba la salida. Seguir adelante hubiera supuesto un riesgo desproporcionado e innecesario, incluso para el rally donde lo imposible suele convertirse en posible.
Con esta noticia se ha creado un importante precedente que amenaza con traer consecuencias nefastas. Y no me refiero solamente al aspecto deportivo, algo en lo que el rally puede haber quedado marcado de cara al futuro, sino también a nivel político. Durante los últimos 30 años el Dakar se había convertido en un símbolo de unión entre el mundo civilizado y el incivilizado, entre el ruido del motor occidental y el arenoso silencio del desierto africano. Un detalle en este tiempo que no ha dejado de causar el recelo entre muchos de los nativos de la zona, quienes ven en la prueba una nueva excusa del hombre blanco para invadir las tierras que tanto les costó descolonizar hace escasas décadas.
A consecuencia de ello, no han faltado en las últimas ediciones los ataques de guerrillas locales a la caravana de la carrera, en lo que era un ejemplo de repulsa hacia la prueba y a la simbología que hay detrás de ella, a la representación de Occidente. Sin embargo, esos simples contratiempos que antaño eran meras anécdotas para la carrera, en esta ocasión han conseguido su anulación tras ser aconsejada por un Estado tan importante como Francia.
Así pues, la noticia demuestra que Al Qaeda está logrando terreno en defensa de sus intereses y que empieza a ser capaz de marcar las reglas del juego en relación a Occidente. Por lo pronto ha conseguido frenar la anual incursión de esta caravana de "infieles" a tierras islámicas, con lo que ha logrado dar un espaldarazo de cierta magnitud a sus intereses políticos y militares en la zona. Sin duda, una mala noticia que este año el Dakar lo haya ganado el terrorismo.
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Wordsentinel
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4.1.08
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jueves, 3 de enero de 2008
"Yo sólo sé que no sé nada"
(Sócrates)
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Wordsentinel
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3.1.08
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